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Elecciones en España: La prensa del gran capital contra el nacionalpopulismo de Vox pide el voto para Sánchez

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19
sábado 27 de abril de 2019, 14:27h

No solo Bruselas ve con preocupación el auge de Vox y la inestabilidad política que pueden traer los resultados del 28-A. Varios de los principales medios de comunicación internacionales, como BBC, The Financial Times, Le Monde, Politico, The Economist, The Guardian o Foreign Policy, han alertado estos días de la irrupción de la extrema derecha en España, uno de los países que había resistido la tentación del nacionalpopulismo hasta ahora, y de la posibilidad de que se repitan los comicios, que ya son los terceros en cuatro años.

El diario británico Financial Times afirma este viernes en un editorial que el presidente del Gobierno de España, el socialista PedroSánchez, "merece crédito por su moderación" durante la campaña electoral y defiende la necesidad de "redescubrir el espíritu de cooperación" en la política española. Lo hace además advirtiendo de que otro resultado electoral podría provocar una 'italianización' de España.

Antes de las elecciones generales del próximo domingo -las terceras en España en cuatro años-, el rotativo advierte de que "el país se ha fracturado en un sistema de cinco partidos" y señala que el resultado que arrojen las urnas podría impedir la formación de un Gobierno.

"Una coalición reformista entre socialistas y los liberales Ciudadanos podría ser lo mejor para la economía, sobre el papel. Pero el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, lo ha descartado categóricamente y parece haber demasiado rencor entre él y Sánchez", indica el FT.

Radicalización de la política española

El editorial sostiene que la política española se ha "radicalizado debido a un intento ilegal de secesión por parte de separatistas catalanes en 2017 y por la reacción nacionalista española que provocó".

"El ascenso repentino del ultranacionalista Vox ha empujado a los liberales y a los conservadores tradicionales hacia la derecha", agrega.

El rotativo británico describe la campaña electoral como "una competición entre los tres partidos a la derecha de los socialistas" para mostrar dureza contra Sánchez, al que acusan de "dar acomodo a los secesionistas catalanes a cambio de apoyo parlamentario".

En el texto, el periódico considera que los partidos "apenas han abordado" durante la campaña "los problemas más acuciantes de España, como el persistente desempleo, la ralentización económica, cómo recortar el déficit presupuestario o cómo aumentar su peso en la Unión Europea".

"Ha habido muchas recriminaciones sobre el problema de Cataluña, pero pocas propuestas prácticas sobre cómo desactivar el enfrentamiento", apunta.

"Los socialistas podrían obtener un resultado lo suficientemente bueno para lograr una mayoría en el Parlamento, de 350 escaños, con la extrema izquierda de Podemos, los nacionalistas vascos y otros partidos regionales, pero sin los secesionistas catalanes", afirma el editorial.

Sobre la "alianza alternativa de los tres partidos de la derecha, incluido Vox", el periódico sostiene que ese Gobierno estaría "repleto de contradicciones políticas" y aumentaría el riesgo de "inflamar tensiones regionales".

A pesar de las claras palabras del editorial, ya que en el subtitulo del mismo reflejan que "el líder socialista Pedro Sánchez merece crédito por su moderación", Tobías Buck, corresponsal en Berlín del FT, ha indicado que "nuestro editorial sobre las elecciones españolas ha sido ampliamente reportado en la prensa española y en Twitter. Ofrece tanto elogios como críticas a Sánchez, pero no lo avala ni pide un voto de PSOE".

Términos similares en The Economist

Mientras, el pasado 17 de abril, The Economist publicó un texto similar en el que apoyaba un Gobierno liderado por Sánchez y en el que advertía de los problemas que podría tener España si entrara en el Ejecutivo una alianza de derechas.

En dicho artículo, titulado Más parálisis política no le sentará bien a España, el semanario de Reino Unido indica que el escenario "ideal" es que los votantes diesen una mayoría suficiente para que los socialistas gobernasen sin necesidad de pactos. Aunque aseguraban que eso no pasaría "con casi total seguridad".

La publicación advierte de que "la parálisis política que afecta a España sólo puede empeorar", motivo por el que respaldan la estabilidad que aporta Sánchez.

Y aunque al igual que el Financial Times explican que lo ideal sería un Gobierno pactado entre PSOE y Ciudadanos, The Economist crítica la actitud del partido naranja respecto a Cataluña y alaba el intento de Sánchez por dialogar con el gobierno catalán.

Eso sí, la revista inglesa rechaza un Gobierno con Podemos, ya que relatan que eso dispararía el gasto público y retrasaría las reformas que necesitan las pensiones o el mercado laboral

La BBC ha destacado la lucha en España entre los partidos tradicionales y el auge de la extrema derecha. "La crisis catalana y el crecimiento de Vox han cambiado el debate en la política española", señala el medio británico, que también apunta a que una coalición de tres partidos —en referencia a PP, Ciudadanos y Vox— es poco probable. Además, la BBC cree que es posible un pacto de Ciudadanos con el PSOE, a pesar del veto que la formación liderada por Albert Rivera le ha puesto a los socialistas.

La prestigiosa revista estadounidense Foreign Policy publicó hace unos días un artículo en el que afirmaba que las elecciones pueden deparar un escenario en el que el próximo Gobierno de España quede influenciado por un "partido xenófobo" —en referencia a Vox— o bajo amenazas constantes de los separatistas catalanes. La publicación considera que un Ejecutivo con apoyo de la extrema derecha o de los independentistas "sería un peligro considerable para la democracia española", aunque matiza que el peligro de recabar apoyos de partidos secesionistas sería la peor opción para los inversores. Además, también alerta de la posible inestabilidad política y del riesgo de repetición de elecciones, como ya ocurrió tras los comicios de diciembre de 2015, tras los que no fue posible conformar un Ejecutivo y se volvieron a convocar las urnas en junio de 2016: "Una repetición de este drama político llegaría en el peor momento, con la economía española todavía recuperándose de la crisis financiera que empezó en 2008".

Para Foreign Policy, teniendo en cuenta la situación de la política española, es "comprensible" que los ciudadanos apuesten por un pacto de centro que agrupe a PSOE y Ciudadanos. "Tal coalición podría terminar con el estrangulamiento de los independentistas catalanes y mantener a Vox lejos de las instituciones", escribe la revista en el artículo. En otro análisis, publicado este miércoles, alertan de que la situación de inestabilidad, con tres elecciones en cuatro años, puede ser el preludio de otros comicios debido a la dificultad de alcanzar mayorías y acordar pactos en un escenario político tan fragmentado.

El principal diario de Francia, Le Monde, también publica este viernes una tribuna de opinión en la que alerta del auge de Vox, un partido radical: "¿Qué ha cambiado? Sin duda el proceso de independencia catalana", señala el diario para explicar el crecimiento que la mayoría de encuestas dan a esta formación nacionalpopulista. "Vox es también la única formación en España que aboga por la suspensión de las autonomías, por el retorno a un modelo de estado unitario y la prohibición de los partidos independentistas", escribe el periódico.

Politico, el prestigioso medio estadounidense de información política, también ha publicado estos días un artículo sobre la revolución que ha causado en la derecha española la irrupción de varias formaciones. Este medio destaca que el nuevo líder del PP, Pablo Casado, ha llevado su discurso a temas como el aborto o la inmigración y que ha flirteado con el nacionalismo español con una retórica de guerra que, para algunas opiniones, tiene más que ver con la "ola populista que está surgiendo en todo el mundo que con el tono moderado de su predecesor, Mariano Rajoy". Y Politico añade: "El desplazamiento a la derecha de Casado es una reacción a los cambios que han sacudido la política española", en referencia a que el PP tiene que competir ahora con la irrupción de Vox.

Este mismo argumento es el que ha usado hace unos días The Guardian, que considera que "el crecimiento de Vox, impulsado sobre todo por la crisis catalana pero también por las guerras culturales del feminismo, la corrección política y la centralización, ha provocado pánico en PP y Ciudadanos, mandando a ambos partidos hacia la derecha".

Matteo Salvini, líder de la Liga Norte, que ha formado gobierno junto Movimiento Cinco Estrellas, ha publicado un tuit dando su apoyo a Santiago Abascal y a Vox en las próximas elecciones: "Que puedan traer a España el mismo cambio que la Liga ha traído a Italia con nuestro gobierno".

Abascal llena Colón: "El domingo elegimos entre la anti España o la España viva"

Vox ha vuelto al escenario en el que dio el pistoletazo de salida a la campaña: la madrileña Plaza de Colón. Y lo ha hecho exhibiendo –una vez más- músculo electoral. La alta movilización registrada en sus actos, con aforos completos en casi todas las plazas visitadas, ha sido una de las principales señas de su exitosa campaña.

Esa extraordinaria capacidad de convocatoria, muy superior a la del resto de partidos, la han demostrado de nuevo este viernes en Madrid, con un lleno hasta la bandera. Más de 20.000 personas, según la organización.

Abascal, arropado por su núcleo duro -Javier Ortega Smith, Iván Espinosa de los Monteros y Rocío Monasterio- ha advertido que el “28 de abril nos jugamos el rumbo de España”. “Decidimos lo más importante, o el pacto de la traición o una alternativa patriótica. O la disgregación o la continuidad histórica de nuestra patria. O la miseria socialista o la prosperidad de nuestros hijos y de nuestros nietos. O la dictadura progre o la libertad de los españoles. Y más claramente el 28 de abril elegimos o la anti España o la España viva”.

Lleno absoluto

En todos las plazas que ha visitado Santiago Abascal durante estos 15 días, Vox ha firmado un llenazo absoluto. Los pabellones se quedaban pequeños para la formación de derecha radical. Las encuestas, que no preocupan demasiado a los mandos de Vox, los sitúan como quinta fuerza. Ellos están convencidos de que la irrupción será mayor. En palabras del propio candidato de Vox, “da un poco igual conseguir 9 o 99 escaños. Vox ya ha ganado”. “Ya nada va a ser igual el 28 de abril”.

Colón se ha convertido en uno de los lugares preferidos por Vox. Allí, a los pies del monumento a Blas de Lezo, el partido de derecha radical celebró la pegada de carteles hace ahora dos semanas. El almirante es, junto a la reina Isabel la Católica, una de las figuras históricas que con más afán reivindican los de Abascal.

Opinión desde el Régimen: ¿Qué hemos hecho mal para llegar a este punto?

Jesús Cacho

Los españoles hemos soportado con estoicismo dos debates electorales a cuatro capaces de aburrir a millones salidos del trance con la cabeza caliente y los pies fríos. A horas de la apertura de las urnas, todo está en el aire. Es opinión general que el primero lo ganó Rivera, que el segundo se lo llevó Iglesias, que Casado mejoró con el cambio y que Sánchez perdió ambos. Curiosa la performance del líder de Podemos, nuestro incorruptible Robespierre reconvertido en pacífico mosén dispuesto a predicar en misa de 12 las virtudes de la moderación entre una feligresía que le tiene retratado de cuerpo entero, que no le cree, amortizado como está desde que cambiara su humilde condición de insólito jornalero vallecano por el marquesado de Galapagar. Iglesias o la capacidad del ser humano para levantarse de la lona cuando las cosas pintan mal y hay una dacha que mantener y una familia que alimentar. Aseguran que en Podemos han pasado de la aceptada resignación de lo inevitable a la relativa euforia de quien ha logrado rescatar una parte de esa tropa indecisa que le votó en 2015 y que pensaba cambiar de acera en el barrio de la izquierda.

Euforia también en los predios de Ciudadanos. Rivera ha olido la sangre que brota de las deserciones que acorralan la sede de Génova y corre calle abajo en dirección a la estatua de Colón, y sueña con asestar un golpe definitivo en la batalla por el liderazgo de la derecha. Dramático el momento que se intuye para Pablo Casado o el todo a una carta en el atardecer de un domingo de abril. Es la dificultad de presentarte como algo nuevo cuando no has acabado con lo viejo, cuando anuncias la conquista del futuro sin renunciar a la mochila del pasado, cuando formulas un ideario liberal sin hacer anatema de la traición a esos principios tan groseramente mancillados por el cobarde Rajoy. Esa fue la razón por la que millones huyeron despavoridos de la antigua casa común, primero a Ciudadanos y después a Vox. ¿Piensas recuperarlos, Pablo, sacando de nuevo a relucir a Mariano, uno de los grandes culpables, si no el que más, de la encrucijada en la que nos encontramos? ¿Piensas atraerlos enarbolando las mismas viejas corruptas banderas? Intentas bracear en pleno debate, Pablo, pero no logras avanzar porque te sientes atrapado en el barro de un pasado reciente con el que no te atreves a cortar del todo, razón de más para caminar encorsetado y con el freno de mano echado.

No menos dramático el envite al que se enfrenta Sánchez. Razón tenía el presidente por accidente cuando huía de los debates televisados como del agua hirviendo. Los episodios del lunes en RTVE y del martes en Atresmedia le han retratado de cuerpo entero, confirmando lo que todo el mundo sabía y su claque mediática se empeñaba en ocultar: que es un majadero integral, impostado hasta el ademán, necio hasta para posar, falso hasta para fingir. Mal pertrechado para el cara a cara, su carácter rebela la edad mental de un niño de primaria que se enfada a las primeras de cambio y protesta cuando le quitan el juguete, le cantan las cuarenta o simplemente le llevan la contraria. Un tipo irascible que tuerce el gesto y pierde los nervios a la menor contrariedad. Un fatuo fascinado por la arboladura de un físico que corona una cabeza vacía de contenido. Un cero a la izquierda intelectualmente hablando. Una ambición de poder sin límites y sin ideología conocida. Un peligro, desde cualquier punto de vista, como eventual presidente del Gobierno.

Con estos bueyes hay que arar. Quienes en los últimos años del franquismo aportamos nuestro granito de arena en la búsqueda de una España democrática capaz de servir de marco de convivencia para todos los españoles; quienes asistimos al milagro de la Constitución del 78 y al prodigio del perdón colectivo entre vencedores y vencidos; quienes, primero con Felipe y después con Aznar, presenciamos el espectáculo de una España que despegaba y se desprendía de su miserable costra de siglos, quienes asistimos a todo eso y mucho más jamás pudimos imaginar que a la altura de 2019 llegaríamos a vivir un momento como el actual, tan cargado de negros presagios, tan silueteado de peligros para la paz y la prosperidad de todos. ¿Qué hemos hecho para merecer esto?, ¿qué pecados hemos cometido para llegar a este punto?, ¿en qué hemos errado? o ¿en qué equivocaciones hemos incurrido para seguir, cual eternos Sísifos, condenados a sostener para siempre la piedra de nuestros demonios familiares históricos por la cuesta arriba del atrabiliario tribalismo hispano?

El rumbo se torció en 2004 con la llegada al poder de Zapatero tras los atentados del 11-M, y la deriva se consolidó con la traición del Gobierno de la derecha de Rajoy a los principios del espacio liberal. Muchas cosas hemos tenido que hacer mal para haber llegado al cruce de caminos en que nos encontramos, con los lobos del separatismo intentando romper la bóveda de crucería de la unidad de la nación bajo la que se cobija la garantía de nuestras libertades. Muchas cosas mal como sociedad para haber alcanzado este momento crucial, apenas a unas horas de las elecciones más importantes en mucho tiempo. Nos hemos acomodado, cierto; nos hemos rendido al becerro de oro de la súbita riqueza de unos pobres de siempre; nos hemos entregado a la vida muelle; hemos permitido muchos desmanes. No nos hemos alzado. Hemos renunciado al cambio desde dentro. Hemos tolerado el paulatino desprestigio de nuestras instituciones. Hemos consentido muchos ultrajes a la calidad de nuestra democracia, permitiendo el deslizamiento de una clase política cada vez más inane por la curva de una corrupción galopante y una irrelevancia notoria.

Un cambio de rumbo llama a la puerta

Sería cínico, con todo, echar la culpa de lo ocurrido a una clase política que es reflejo de una clase media social. Sobre la mesa electoral, tres platos con guisos de derecha a gusto del consumidor. A la vista de la experiencia acumulada, uno se siente incapaz de recomendar ninguna de esas recetas so pena de ponerse colorado. So pena de tener que recordar sus fallas, incluso de sentir vergüenza ajena. Ninguna de las tres, sin embargo, supone un riesgo esencial para la continuidad de nuestro sistema democrático y la jerarquía de valores que ha permitido progresar a España en cuarenta años más que en cuatro siglos. Por desgracia no se puede decir lo mismo del PSOE, de este PSOE que poco o nada tiene que ver con el de Felipe, Guerra, Rubalcaba y tantos otros notorios socialistas que dejaron su huella en el progreso económico y social del país. Al fin y al cabo fueron Felipe, Guerra y compañía quienes desalojaron de Ferraz al mentecato con el argumento de imaginarlo dispuesto a hacer lo que efectivamente hizo una vez devuelto al poder en el partido: pactar con los enemigos de la nación a cambio de sus votos para llegar a Moncloa. En su descargo hay que decir que el pájaro estaría dispuesto a gobernar con el lucero del alba en tanto en cuanto le aseguraran su juguete. Con Vox si hiciera falta. Él no es ni de derechas ni de izquierdas. Él es de Pedro Sánchez.

El futuro de España está en peligro, y aquellos españoles conscientes de esa situación de riesgo están obligados a hacerse el domingo la misma trascendental pregunta y a trasladársela, al menos mentalmente, al potencial ganador encuestas mediante: ¿volverá usted a servirse de los enemigos de la unidad de España para continuar en Moncloa?, ¿está usted dispuesto a pactar con Otegui, Junqueras, Puigdemont y compañía para seguir en el machito? Aquí no hay más que dos opciones: el PP y Ciudadanos, con Vox como testigo de boda, con todos sus interrogantes, todas sus complicaciones, que no son pocas, o un Gobierno Sánchez, con Iglesias en la cocina de la política económica (la loca combinación de incremento del gasto-subida de impuestos, con un binomio déficit-deuda insostenible, en una economía en desaceleración y sin instrumentos monetarios propios para atenuar el desastre) y el apoyo parlamentario del separatismo catalán y el nacionalismo vasco, dispuestos todos esta vez a pedir lo suyo bajo firma a pie de página.

Dicho lo cual, esta es una llamada a la responsabilidad, no una apelación al miedo. Niente paura. En la España de hoy constituyen legión los profesionales de todas las categorías que, hombres y mujeres, son magníficos desde todos los puntos de vista en sus respectivas áreas de actividad, médicos, maestros, ingenieros, investigadores, mecánicos de precisión, albañiles, artesanos, artistas… Este es un gran país, un país importante, tan admirado en el exterior como vituperado en el interior por nosotros mismos, y esa España, esos españoles de primera todos, no van a permitir bajo ningún concepto que este gran proyecto de convivencia colectiva se diluya por el albañal de cuatro malvados ansiosos de poder, en alianza con los totalitarios enemigos de España. Un cambio de rumbo histórico está llamando a la puerta.

Fuente: Vozpopuli, El País, E Español