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La guerra científica contra el coronavirus y como algunos quieren aprovechar para hacer negocio o tener ganancias geopolíticas

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19
lunes 16 de marzo de 2020, 22:00h

En 2015, Ralph Baric, profesor de la Escuela de Salud Pública Global Gillings de la Universidad de Carolina del Norte (EE.UU.) e investigador veterano de los coronavirus, pudo demostrar junto con sus colegas que los coronavirus similares al que causa SARS (síndrome respiratorio agudo severo), y que provienen de los murciélagos de herradura chinos, representaban una amenaza de un nuevo brote. En 2002 y 2003, el SARS, que se originó en estos mamíferos voladores, se extendió por China y otros países, cobrándose la vida de unas 800 personas.

El estudio de hace cinco años, del que informó RT en Español, sugería "un riesgo potencial de la reaparición del SARS-CoV de los virus que circulan actualmente en poblaciones de murciélagos" y subrayó que el nuevo virus sería capaz de transmitirse directamente de murciélagos a humanos.

En aquel entonces, Baric dijo: "Los estudios han pronosticado la existencia de casi 5.000 coronavirus en poblaciones de murciélagos y algunos de estos tienen el potencial de emerger como patógenos humanos". "Entonces, esta no es una situación de 'si' habrá un brote de uno de estos coronavirus, sino más bien  cuándo aparecerá y qué tan preparados estaremos para abordarlo", advirtió.

A principios de este año, al percatarse del nuevo brote del virus de la misma familia, Baric dijo que "se sorprendió" al ver lo rápido que se estaba propagando. En febrero, recibió una muestra del virus en su laboratorio cerrado en la Universidad de Carolina del Norte (EE.UU.) y empezó a trabajar para probar posibles fármacos para inhibir el virus dentro de las células pulmonares humanas en un tubo de ensayo.

Posibles fármacos contra el coronavirus

En los últimos cinco años, Baric, en estrecha colaboración con Mark Denison, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Vanderbilt, probó casi 200.000 medicamentos contra el SARS, el MERS y otras cepas de coronavirus de murciélago, y encontró al menos 20 fármacos que mostraron su efectividad para obstaculizar el virus.

"El objetivo de nuestro programa es encontrar inhibidores de base amplia que funcionen contra todo en la familia de los virus", dice Baric, citado por Bloomberg.

De momento, los investigadores de la Organización Mundial de la Salud han señalado que el remdesivir de la empresa estadounidense de biotecnología Gilead Sciences, desarrollado con la ayuda de Baric, es el agente más prometedor identificado hasta ahora contra el nuevo virus.

Esta semana, The Guardian publicó que muchos expertos consideran el remdesivir como uno de los pocos medicamentos que tiene una perspectiva razonable de ayudar a los pacientes. Los primeros ensayos clínicos de ese medicamento antiviral en pacientes diagnosticados con covid-19 revelarán sus resultados el próximo mes, según el fabricante.

Además, Baric aboga por realizar pruebas más amplias por el coronavirus y advierte que habrá "cientos de miles de infecciones adicionales" debido a la propagación incontrolada si no se aumenta el número de pruebas. "Probar solo los casos más graves es una desastrosa decisión de salud pública", dijo Baric, que explicó que eso se debe a que las personas con pocos o ningún síntoma pueden transmitir fácilmente el virus.

Preguntas sin responder

Vineet Menachery, virólogo de la Universidad de Texas (EE.UU.), que también fue uno de los líderes del estudio de 2015 sobre la potencial transmisión de diferentes tipos de coronavirus de murciélagos a humanos, ahora está estudiando en ratones si la infección del covid-19 tiene que ver con la manera en que el sistema inmunológico cambia con la edad.

Resulta que las crías de roedor expuestas al virus SARS —muy parecido al nuevo coronavirus— no se ven afectadas por la infección, mientras que los animales viejos acaban devastados por la enfermedad.

"Con infecciones respiratorias como esta, generalmente vemos una curva en forma de U sobre quién recibe los golpes más fuertes. Los niños pequeños están en un extremo de la U porque sus sistemas inmunológicos aún no están desarrollados, y las personas mayores están en el otro extremo porque sus sistemas inmunológicos se debilitan. Con este virus, un lado de la U falta completamente", dice Menachery, citado por The Washington Post.

El científico descubrió que los ratones más viejos mueren no solo porque sus sistemas inmunes son débiles, sino también porque existe una 'desregulación' que causa una exagerada respuesta inmune al coronavirus SARS.

"Es la agresiva respuesta de su sistema inmunológico lo que los está dañando, incluso más que la infección en sí", opina Menachery. "Es como si la Policía respondiera a un delito menor con un equipo SWAT derribando la puerta", explica.

Sin embargo, este y otros investigadores no pueden de momento explicar por qué las crías de ratón no sucumben al virus.

¿Puede el calor detener el coronavirus?

"El calor, en términos generales, mata este tipo de virus", declaró Trump a un grupo de gobernadores en febrero. No obstante, la Organización Mundial de Salud (OMS) ha confirmado que la enfermedad se contagia también cuando hace calor, contrariamente a lo que se creía antes.

"Según la evidencia con la que contamos hasta ahora, el coronavirus puede transmitirse en todas las áreas, incluidas las de clima caluroso y húmedo", informa la OMS.

Al mismo tiempo, la organización recuerda la importancia de lavarse las manos constantemente y evitar tocarse la cara con las manos sucias.

 

Esta información contradice las anteriores presuposiciones de que el virus no sobrevivía a altas temperaturas. De acuerdo al epidemiólogo de Harvard Marc Lipsitch, la estacionalidad no limita los virus pandémicos como lo hace con virus que existen desde hace tiempo, por ejemplo, la gripe. Así, el H1N1 de 2009 se propagó en primavera, retrocedió durante el verano y luego se aceleró en otoño.

El número de personas infectadas en todo el mundo ha superado las 168.700. Fuera de China, se han detectado más de 72.000 personas infectadas. Un total de 6.510 personas han muerto en 143 países y territorios.

Proponen usar anticuerpos de los recuperados del covid-19 para tratar a los infectados

En medio del brote del coronavirus, expertos de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins (EE.UU.) han propuesto volver a emplear un antiguo método de lucha contra los brotes de distintas enfermedades que se conoce desde hace más de un siglo: infusiones de sangre con anticuerpos de pacientes recuperados.

En un nuevo estudio publicado en la revista The Journal of Clinical Investigation los científicos sostienen que a falta de vacunas y medicamentos con eficacia demostrada que puedan erradicar el SARS-CoV-2 del organismo, una opción podría ser el uso del suero de convaleciente, plasma con anticuerpos derivado de la sangre de personas que se recuperaron tras contraer la enfermedad.

Terapia pasiva con anticuerpos

Dicho método, también conocido como terapia pasiva con anticuerpos, fue desarrollado en los años 80 del siglo XIX, y en 1901 le supuso el Premio Nobel al investigador alemán Emil von Behring por sus éxitos en el tratamiento de la difteria y el tétanos.

Se aplicó exitosamente en el siglo pasado para prevenir y tratar enfermedades como el sarampión, la hepatitis y la gripe española de 1918, entre otras.

Últimamente, el suero de convaleciente se ha utilizado para combatir los brotes del SARS, MERS, la gripe H1N1 y la epidemia del ébola en 2013, entre otras enfermedades infecciosas. Las infusiones de la sangre cargada de anticuerpos mostraron eficacia y en muchos casos ayudaron a sobrevivir a pacientes en estado grave.

Posible solución para el brote actual

"En el caso del SARS-CoV-2 el mecanismo anticipado de acción con el que la terapia pasiva de anticuerpos mediaría la protección es la neutralización viral", indican los autores del nuevo estudio, quienes tampoco descartan otros posibles mecanismos, como la citotoxicidad celular dependiente de anticuerpos o fagocitosis.

Asimismo, opinan que el uso del plasma sanguíneo, o suero de las personas que se han recuperado del covid-19 podría impulsar la respuesta inmunitaria de los pacientes infectados con el coronavirus o aquellos que corren riesgo de contagiarse.

"La implementación de esta opción no requiere de estudios o desarrollo", indicó uno de los autores de la investigación, Arturo Casadevall. "Podría implementarse en un par de semanas, ya que se basa en las prácticas estándar de los bancos de sangre", agregó.

Científicos chinos: El SARS-CoV-2 invade las células huésped a través de una ruta novedosa: la proteína del pico CD147

Actualmente, el COVID-19 es causado por un coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo severo (SARS-CoV-2) que se ha extendido ampliamente por todo el mundo; Sin embargo, hasta ahora no existen medicamentos antivirales específicos para el tratamiento de la enfermedad, lo que plantea un gran desafío para controlar y contener el virus. Un equipo chino informa de un hallazgo de investigación: el SARS-CoV-2 invadió las células huésped a través de una nueva ruta de la proteína de pico CD147 (SP). SP se unió a CD147, un receptor en las células huésped, mediando así la invasión viral.

Una investigación adicional confirmó este hallazgo. Primero, las pruebas antivirales in vitro indicaron que Meplazumab, un anticuerpo humanizado anti-CD147, inhibió significativamente los virus de las células huésped invasoras, con una CE50 de 24.86 ?g / ml y una CI50 de 15.16 ?g / ml. En segundo lugar, se ha validado la interacción entre CD147 y SP, con una constante de afinidad de 1.85E-07M. Co-Immunoprecipitation y ELISA también confirmaron la unión de las dos proteínas. Finalmente, se observó la localización de CD147 y SP en células Vero E6 infectadas con SARS-CoV-2 mediante microscopio inmunoelectrónico. Por lo tanto, el descubrimiento de la nueva ruta CD147-SP para las células huésped invasoras del SARS-CoV-2 proporciona un objetivo crítico para el desarrollo de fármacos antivirales específicos.

Interferón Alfa 2-B recombinante, efectivo medicamento cubano para enfrentar COVID-19

LA HABANA (Sputnik) — Cuba cuenta con un inventario de Interferón Alfa 2-B recombinante, empleado exitosamente en China para combatir coronavirus, que puede cubrir los estimados de casos infectados con COVID-19 en un período de tres a seis meses, aseguró el doctor Eulogio Pimentel, director general del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología.

El científico comentó a la prensa cubana y extranjera acreditada en la isla que el CIGB cuenta además "con un inventario del producto en proceso industrial que equivaldría prácticamente a tratar a la misma cantidad de personas infectadas que ocurrieron en China".

El Interferón Alfa 2-B recombinante, que se emplea en el sistema nacional de salud cubano hace casi 30 años, ha demostrado su eficacia y seguridad en la terapia de enfermedades virales, como las Hepatitis B y C, el Herpes zóster (conocido como culebrilla),  el VIH-Sida y el virus del Dengue.

Es un medicamento que tiene la propiedad de interferir la multiplicación viral dentro de las células y también ha sido utilizado en el tratamiento de distintos tipos de carcinomas.

Está siendo empleado en China desde febrero pasado para enfrentar la epidemia del virus COVID-19, teniendo en cuenta que esta enfermedad disminuye la producción natural de interferón en el organismo humano y el fármaco cubano suple esta deficiencia, al fortalecer el sistema inmunológico de los pacientes contagiados.

Según el doctor Luis Herrera, asesor científico del CIGB, y uno de los desarrolladores de este medicamento, el Interferón se empleó en Cuba en múltiples ocasiones en epidemias de diferentes tipos, algunas de origen bastante dudoso como fue la neuritis epidémica, a principios de la década de 1990; y con el dengue, que causó la muerte a cientos de niños cubanos.

"Durante esa época empleamos el Interferón como un medicamento que nos dio mucha utilidad, pues reducía los niveles de gravedad que tenían los pacientes, y eso permitía que se redujeran los números de personas complicadas", precisó el doctor Herrera.

Por su parte, la doctora Marta Ayala, subdirectora del CIGB, subrayó que el Interferón Alfa 2-B recombinante es uno de los medicamentos que más se está demandando y colocando en los protocolos para la prevención y tratamiento del nuevo coronavirus.

Los especialistas precisaron que actualmente este medicamento se emplea en forma de nebulización, "porque es una vía rápida que llegue a los pulmones y pueda actuar en las etapas tempranas de la infección, y ya está ubicado en los protocolos del sistema de salud en Cuba".

?Se confirmó además que se han recibido solicitudes de diferentes países de América Latina, el Caribe, Asia, África y Europa, interesados en el producto y en compartir experiencias para que estas lleguen a la mayor cantidad de personas posibles y poder contener esta pandemia.

España probará un fármaco experimental utilizado en el brote del ébola

España emprenderá su propio ensayo clínico con un medicamento experimental contra el coronavirus . Tres hospitales, La Paz (Madrid), Cruces (Bilbao), Clínic (Barcelona) probarán en enfermos con un estado moderado o grave un medicamento experimental contra el Covid-19. Se llama remdesivir (Gilead) y es un antiviral inyectable que ya se ensayó durante el brote del ébola de 2014 en casos muy puntuales logrando curaciones completas. También se ha probado contra el SARS y el MER, otros coronavirus similares al actual, aunque aún no ha sido aprobado por ningún país por estar aún en investigación.

Antes de España, remdesivir se testó en China, donde comenzó la epidemia. En la actualidad, ya hay cinco ensayos clínicos abiertos: dos en China, uno en Estados Unidos y otro en varios países asiáticos. Pero se incorporarán otros países del mundo que acumulen un alto número de casos diagnosticados. Los ensayos demostrarán si el nuevo medicamento es seguro y, sobre todo, eficaz.

El de Gilead no es el único fármaco que podría frenar la pandemia, en tanto no se cuenta con una vacuna protectora. La industria farmacéutica y biotecnológica están plenamente involucradas en el desarrollo de tratamientos contra el coronavirus. Además, algunos fármacos aprobados para otras enfermedades también están siendo reutilizados para tratar la primera gran pandemia del siglo XXI. El planeta está ahora mucho más preparado, aunque no lo parezca ahora mismo.

Otros antivirales

Los investigadores trabajan en distintas vías de control y prevención de la pandemia: vacunas, anticuerpos monoclonales, terapias basadas en oligonucleótidos, péptidos, terapias de interferón y fármacos de molécula pequeña. Sin embargo, es probable que las nuevas intervenciones requieran meses o años antes de poder emplearse en personas.

El antiviral Favilavir es el primer fármaco para el coronavirus aprobado en China. Según los informes, ha demostrado eficacia en el tratamiento de la enfermedad con efectos secundarios mínimos en un ensayo clínico con 70 pacientes. El ensayo clínico se está llevando a cabo en Shenzhen, provincia de Guangdong.

En España, la farmacéutica PharmaMar ha anunciado resultados positivos de un medicamento contra el cáncer. Los estudios in vitro del fármaco Aplidin (plitidepsina) frente a un coronavirus que se comporta de forma muy similar al Covid-19, son muy esperanzadores.

Algernon Pharmaceuticals ha anunciado que está explorando Ifenprodil como un posible tratamiento Covid-19 y otro compuesto, APN01, de APEIRON Biologics, está siendo probado en China en un ensayo piloto de fase I como tratamiento para Covid-19. APN01 se basa en una investigación realizada para tratar el SARS.

China ha aprobado el uso de Actemra, de Roche, para el tratamiento de complicaciones graves relacionadas con el coronavirus. El fármaco también se está evaluando en China que se iniciará en mayo.

El antiviral Galidesivir ha mostrado una actividad de amplio espectro contra una amplia gama de patógenos, incluido el coronavirus. Es un inhibidor de la ARN polimerasa de nucleósidos que interrumpe el proceso de replicación viral. El medicamento ya ha demostrado beneficios de supervivencia en pacientes contra virus mortales como el ébola, zika, marburg y la fiebre amarilla.

La combinación de dos anticuerpos monoclonales neutralizantes REGN3048 y REGN3051 se está estudiando en un primer ensayo clínico de seguridad y eficacia en 48 pacientes patrocinado por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE.UU.

Inmunoterapia

La inmunoterapia, la última esperanza contra el cáncer, puede tener también su papel en el control del coronavirus: tecnología patentada de péptidos LEAPS, que utiliza áreas conservadas de las proteínas del coronavirus para generar respuestas de células T y reducir la carga viral, o péptidos inmunoterapéuticos con propiedades antivirales y antiinflamatorias.

Además, dada la urgencia del brote de 2019-nCoV, se ha puesto la mirada en la opción de reutilizar los agentes antivirales existentes aprobados o en desarrollo para tratar infecciones causadas por el VIH, el virus de la hepatitis B (VHB) o C (VHC) y la gripe, según la experiencia terapéutica acumulada con otras dos infecciones causadas por coronavirus humanos: SARS y MERS.

Por ejemplo, la combinación lopinavir/ritonavir -dos inhibidores de la proteasa-, se está estudiando para el tratamiento de los coronavirus MERS y SARS. El medicamento ya está aprobado para el tratamiento de la infección por VIH con el nombre comercial Kaletra. La combinación figura en la lista de medicamentos esenciales de la OMS.

La compañía Cipla también planea reutilizar su medicamento contra el VIH, Lopimune, que es una combinación de inhibidores de la proteasa lopinavir y ritonavir, para el tratamiento del coronavirus.

Janssen Pharmaceutical, ha cedido un medicamento para el VIH -darunavir / cobicistat- para su uso en investigación. Darunavir es un inhibidor de la proteasa y los informes sugieren que podría tener actividad antiviral contra Covid-19. No obstante, Janssen no tiene datos in vitro o clínicos para respaldar el uso de darunavir como tratamiento para Covid-19.

También se están probando compuestos de la medicina tradicional China. Por ejemplo, el fosfato de cloroquina ha demostrado eficacia en el tratamiento de los síntomas de la enfermedad. Los pacientes lograron una reducción de la fiebre y menor tiempo de recuperación en ensayos clínicos que se llevan a cabo en hospitales chinos.

Trump habría ofrecido 1.000 millones de dólares por comprar en exclusiva una vacuna contra el coronavirus de una empresa alemana y Berlín responde

Las autoridades de Alemania se oponen a la compra con derechos exclusivos por parte de Estados Unidos de una vacuna contra el coronavirus que está desarrollando una empresa farmacéutica germana. El ministro del Interior, Peter Altmaier, declaró a una televisión local que "Alemania no se vende".

El presidente Donald Trump supuestamente ofreció 1.000 millones de dólares a la compañía CureVac, con sede en Tubinga (estado federado de Baden-Wurtemberg), a condición de que el país norteamericano accediera el primero al tan esperado fármaco, según publicó este domingo el periódico Die Welt am Sonntag. Berlín considera especialmente problemático no solo que se negocie la compra de la futura vacuna, sino que esta pueda acabar siendo "solo para Estados Unidos".

Según el medio, mientras que el mandatario estadounidense está "haciendo todo lo posible" para conseguir la vacuna, los esfuerzos del Gobierno germano buscan "detener las acciones de Trump".

CureVac es una empresa privada que trabaja en cooperación con el Instituto Paul Ehrlich de Vacunas y Medicamentos Biomédicos, perteneciente al Estado. Está participada por el fundador de Microsoft, Bill Gates, y espera que su vacuna experimental contra el nuevo coronavirus esté lista para el inicio de las pruebas en humanos para el próximo verano.

"No habrá adquisición"

El Gobierno "podría prohibir la venta en cualquier momento", escribe el periódico, señalando que esto solo sería posible "bajo condiciones especiales". La semana pasada, CureVac y los ministerios de Salud y de Economía del país mantuvieron una negociación sobre este asunto sin llegar a cerrar ningún acuerdo.

El ministro de Salud alemán, Jens Spahn, aseguró que "no habrá adquisición" de CureVac por parte de EE.UU. y subrayó que la compañía ha estado desarrollando la vacuna "para todo el mundo y no para países individuales".

Por su parte, AFP informa que la noticia de la propuesta de Trump provocó gran malestar en Berlín, mientras que un funcionario estadounidense entrevistado por la agencia sostiene que el reporte es "salvajemente exagerado". La fuente confirmó que el Gobierno de EE.UU. "ha hablado con muchas compañías que afirman que pueden ayudar con una vacuna", precisando que estas en su mayoría son estadounidenses o usan fondos de inversión del país norteamericano.

Cierre de lugares públicos

En un esfuerzo por contener la propagación del coronavirus en EE.UU., varios gobernadores y alcaldes han ordenado —o pedido— el cierre de restaurantes, bares y escuelas.

"El tiempo de la persuasión y de los llamados a la población ha terminado", declaró el gobernador de Illinois, Jay Robert Pritzker, quien afirmó que no se trata de una broma, porque "nadie es inmune a esto", según recoge AP.

Su homólogo de California, Gavin Newsom, solicitó el cierre de bares y restaurantes, mientras que en la ciudad de Nueva York solo se admitirá que sirvan los pedidos con reparto a domicilio o para llevar. El alcalde neoyorquino, Bill de Blasio, decretó el cierre temporal de salas de cine, centros de ocio nocturnos y otros lugares públicos.

A nivel federal rige asimismo desde este domingo una recomendación de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de cancelar o posponer actividades con más de 50 personas.

Un epidemiólogo español de Harvard saca los colores a España: "Se ha desperdiciado 1 mes"

Profesor de Epidemiología y Bioestadística de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, cerca de Boston (Massachusetts, Estados Unidos), el español Miguel Hernán (Madrid, 1970) trabaja en el uso de datos para establecer inferencias causales en diversas enfermedades, incluidas las infecciosas. Como epidemiólogo sigue de cerca los datos del Covid-19 y ve con preocupación la situación de Europa y de su país de residencia por la lentitud, señala, con la que han tomado medidas.

En una entrevista telefónica concedida a Teknautas, asegura no comprender cómo el mundo pensó que el coronavirus no le concernía, desperdiciando las semanas de ventaja que ofreció China con sus duras medidas. Tampoco entiende cómo Estados Unidos limita los viajes desde Europa, que registra más casos, simplemente, porque realiza muchos más test. Asimismo, explica las muchas dudas que aún existen sobre cómo se comportará el virus a partir de ahora.

PREGUNTA. Las autoridades nos dicen que hay que "frenar la curva", es decir, que no podemos parar el virus, pero sí evitar que vaya rápido y colapse el sistema. ¿Es el mensaje adecuado?

RESPUESTA. Es el mensaje clave, el que se debería haber dado antes, pero más vale tarde que nunca.

P. ¿Se podían haber hecho mejor las cosas?

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R. Mirando hacia atrás es más fácil tomar las decisiones, pero es cierto que China nos ha dado tiempo. A pesar de su retraso inicial en reconocer lo que estaba pasando, en cuanto lo hizo tomó unas medidas muy drásticas que nos ofrecieron un mes para poder actuar. El problema es que la mayor parte del resto del mundo, incluido España, lo ha desperdiciado.

P. ¿Y la OMS?

R. La OMS tiene que tener en cuenta muchas cosas y su proceso de toma de decisiones es muy complejo. Yo no me siento capacitado para hacer un juicio de valor sobre su actuación, pero estoy muy contento de que al final haya declarado que es una pandemia. Tenía que pasar cuanto antes y es importante porque cambia la mentalidad de la gente, pasamos de pensar que es algo que sucede de manera aislada en ciertos países a pensar que todos estamos involucrados.

P. ¿Qué lecciones nos va a dar esta pandemia?

R. En cierto sentido, no es una sorpresa, sabemos que va a haber pandemias cada cierto tiempo, no sabemos cuándo pero no es totalmente inesperado. De todas formas, hay sociedades mejor preparadas que otras y el caso de Estados Unidos es extremo, los planes para afrontar una pandemia empezaron a desmontarse hace tres años por razones de presupuesto. Otros países estaban mejor preparados, Corea y Singapur son ejemplos de cómo se puede tomar el control en este tipo de situaciones.

P. ¿Eso quiere decir que ahí, en Estados Unidos, el problema puede ser más grave?

R. Sí, puede serlo. Hay dos problemas relacionados. Uno es el complejo sistema sanitario que tenemos: una gran parte de la población tiene seguros de salud privados y otra gran parte de la población, ni siquiera eso. Pero hasta los que tienen el seguro privado están en una situación de copago para casi todo. Si le dices a alguien que le haces un test, tiene que pagar por él. Si le sale positivo, le pasan la factura del hospital. Si se queda en casa, no hay seguro de baja, así que pierde todo su sueldo. Es una situación que no se da en ningún otro país occidental.

Y el segundo problema es que no hay test disponibles por la forma en la que se ha llevado la situación desde las distintas agencias del gobierno. Estados Unidos ha hecho 15 test por cada millón de personas, mientras que en la Unión Europea son 350. Así que el número de casos que se han reportado en Estados Unidos es mucho más bajo del que hubiera sido con más capacidad para hacer las pruebas. Hay muchos hospitales que piden desesperadamente test y no les llegan, no hay. Hasta cierto punto es sorprendente que este país se permita prohibir viajes desde Europa simplemente porque Europa reporta más casos debido a que realiza más test.

P. ¿Ese ejemplo de Estados Unidos implica que un sistema público es más eficiente en una crisis como esta?

R. Sí, claro. Eso es cierto para todas las preguntas de salud pública.

P. ¿Y la decisión de prohibir los viajes o cerrar fronteras?

R. Esto ya casi es de cultura general. Hay dos fases en una epidemia. La primera es de contención, hay que identificar los casos y a todos sus contactos y no dejarles que viajen. Pero esa fase ya la hemos pasado, hay tantos casos y tantos contagios que no hay sistema en el mundo que pueda hacerlo. En los países occidentales, en lugar de usar los recursos para poner a gente a seguir la pista, hay que hacer mitigación, cerrar colegios y teatros, como se está haciendo. En esta fase las restricciones de viajes ya no parecen tener sentido. Es muy cuestionable que vaya a ser útil.

Sin embargo, cuando uno viaja y se monta en un avión va en un espacio reducido y en ese sentido esa restricción es igual de útil que cualquiera que evite que mucha gente se junte en un sitio. Pero no tiene sentido por el viaje en sí, si hay la misma gente infectada en España que en Estados Unidos, no poder viajar no va a cambiar la dinámica de la epidemia.

P. ¿Deberíamos estar tomando medidas aún más duras?

R. Estamos en una situación compleja. El virus no se puede parar, pero si uno quiere que se ralentice al máximo, hay muchas cosas que podrían hacerse. En Wuhan no dejaban a la gente salir de casa, la policía les daba palos por la calle y ponía cadenas en los portales: pero hay que mantener un equilibrio entre los derechos individuales y la salud pública. Lo que se está haciendo ahora mismo en Italia no se había hecho nunca en tiempo de paz en un país occidental, no sé si se puede ir mucho más lejos.

P. ¿La situación de España será como la de Italia en unos días?

R. En España tiene mala pinta viendo cómo crecen los números y teniendo en cuenta que las últimas medidas que se han puesto en marcha no van a tener efecto hasta dentro de un par de semanas.

P. En China los números son mucho más esperanzadores, pero teniendo en cuenta las medidas que tomaron, ¿estamos condenados a que la situación se prolongue aquí mucho más tiempo?

R. Es posible. Pero voy a matizar una cosa. En Wuhan las medidas fueron extremas, la gente lo ha pasado muy mal, pero solo allí y en los alrededores. El resto de China tomó medidas rápidamente y esas medidas son las que han conseguido que no se extienda la epidemia. El resto de China hizo lo que se debía hacer, actuar muy rápido. Es decir, si uno va a cerrar los colegios, cuanto antes mejor, no se gana nada por retrasar el cierre. Si se hace una semana más tarde, la efectividad baja.

Lo más sorprendente es que el mundo entero fuera de China ha visto esta situación como si no fuera con ellos. En España la semana pasada la prensa informaba de la situación de Italia como si fuera algo de allí y España no estuviera en la misma vía. Nunca pensamos que nos va a pasar lo que les ocurre a otros, pero China tuvo la visión de que lo que sucedía en Wuhan iba a pasar en el resto del país si no actuaban rápidamente. En el resto de China no hubo policías por las calles dando palos o poniendo cadenas. Simplemente, usaron estrategias de contención y mitigación que, si se hubieran implementado en Europa, habrían evitado esta situación.

P. Así que actuamos tarde…

R. Es fácil decirlo a toro pasado. Si esto vale para que la próxima vez se tomen decisiones rápido, estupendo. Ahora mismo en España todavía hay comunidades autónomas que creen que el problema de sus vecinos es distinto. Si China hubiera pensado así, tendrían una epidemia mucho más grande.

P. Angela Merkel ha dicho que puede afectar hasta al 70% de la población. ¿Tiene razón?

R. Es difícil de saberlo en este momento porque no tenemos suficientes datos. Mi colega de Harvard, Marc Lipsitch, hizo modelos matemáticos que predecían un contagio de entre el 40 y 70% de la población adulta mundial si no se hubieran tomado medidas. Eso es perfectamente posible, pero si se ralentiza la epidemia y da tiempo a que crear una vacuna, sería un número más bajo. También puede dar tiempo a crear un tratamiento y, en ese caso, la enfermedad no sería tan grave.

P. Pero a medida que nos infectamos todos, ¿se generará inmunidad que contribuya a disminuir la expansión?

R. Esa es una de las incógnitas: cuánta inmunidad va a dejarnos este virus. Este es el séptimo coronavirus que conocemos. Están el SARS, el MERS y otros cuatro que forman parte de los muchos virus del resfriado común que existen. Pues bien, esos cuatro coronavirus del resfriado común no dejan inmunidad para toda la vida y por eso muchos nos volvemos a infectar, así que no está claro lo que va a pasar. Quizá pase por toda la población y con el tiempo se convierta en el quinto virus del resfriado común y ya está, o quizá algo más grave, pero es imposible de saber.

Varias personas disfrutan en una terraza del centro de Madrid este viernes. (EFE)

P. ¿No se hará menos virulento a medida que se adapta al ser humano?

R. No podemos confiar en ello, pero es otra posibilidad. De hecho, el virus que se detectó en Wuhan en su momento parece que era más virulento que las versiones del virus que están circulando en este momento, así que ya hay algo de evidencia de que eso va a pasar.

P. ¿El calor de la primavera y del verano jugará a nuestro favor?

R. Quizá, pero no se sabe en qué medida. Casi todos los expertos piensan que cuando llegue el verano la epidemia va a bajar y lo más probable es que vuelva en octubre. ¿Cuánto calor o cuánta humedad hacen falta? Es muy pronto para saberlo.

P. ¿Tendremos mejores herramientas para evitar la próxima pandemia?

R. Vamos a tenerlas si aprendemos la lección. Hay virus que saltan y son fáciles de controlar, como MERS, y otros, como este, en los que es prácticamente imposible. El SARS fue un caso intermedio, estuvo a punto de convertirse en pandemia, pero gracias a unas medidas de contención fuertes se paró. Creo que podemos ser optimistas, que los seres humanos podemos organizarnos para detener o mitigar pandemias. Si esta situación vale para que nos pongamos de acuerdo para la próxima, será lo bueno que sacaremos.