Extendiéndose por toda la masa continental de Eurasia, maniobrando entre Oriente y Occidente, Rusia ha transitado este año en la dirección para recuperar su prestigio e influencia globales con el presidente Vladimir Putin al mando.
Desde la preparación de un acuerdo con Estados Unidos sobre la destrucción del arsenal químico de Siria hasta la mediación entre Irán y las potencias mundiales para llegar a un acuerdo interino sobre el tema nuclear, desde la acogida de "hermanos menores" en su propio patio hasta la asociación con socios en el nuevo mundo, Rusia se ha situado este año en el centro de la escena política mundial.
LOGROS DE LA POLITICA DEL JUDO
Como yudoca con nivel de cinta negra, Putin tomó una serie de hábiles decisiones diplomáticas en el tema sirio.
Con los esfuerzos de Moscú, Damasco no sólo admitió la presencia de reservas químicas, sino que también acordó ponerlas bajo el control internacional. Esto ayudó a prevenir un ataque militar contra Siria, que de otra manera hubiese sido inevitable.
Ahora, la solución del conflicto sirio ha retornado con firmeza a la vía política y bajo los auspicios de la ONU.
Esta vez, Putin consiguió dictar leyes que juegan a su favor. No lanzó a nadie sobre el tatami con sus movimientos, pero demostró nuevamente que, en el inestable Medio Oriente, Rusia es un actor protagónico cuyo papel no puede ser ignorado.
Moscú estuvo de acuerdo con Washington en cierta medida al tratar la crisis siria y esta "consonancia" política les ayudó para trabajar de manera sincronizada en el tema iraní.
La posición rusa ha prevalecido gradualmente en la última ronda de negociaciones nucleares iraníes, destacó Anatoli Adamishin, diplomático ruso retirado y presidente de la Asociación para la Cooperación Euro-Atlántica.
Pese a que el resultado del acuerdo interino de Ginebra no está todavía muy claro, Rusia encendió la luz al final del túnel. "La política rusa sobre Irán comienzan a reconocerse incluso en Estados Unidos", señaló Adamishin.
En una página de opinión del diario The New York Times, Putin dio una lección a los políticos de Washington, dando una bofetada al unilateralismo y el excepcionalismo estadounidenses y destacando la necesidad de construir un mundo multipolar.
Putin presentó su mensaje con suma claridad: Rusia no tiene intención de desafiar a EEUU sobre Siria u otros temas relevantes en el tablero de ajedrez mundial, pero exige un diálogo sobre la base de la igualdad y un reajuste del orden mundial.
LOGROS DEL TIRA Y AFLOJA
Otro frente diplomático en que Moscú ha estado muy inmerso es el de la integración de Ucrania en la Unión Europea (UE), un proceso que en un inicio parecía irreversible.
Desde el punto de vista de Rusia, reinstaurar a Kiev en su órbita podría considerarse como un logro diplomático en esta ronda de tira y afloja.
Desde una perspectiva histórica, la relación entre Moscú y Kiev es como la de dos hermanos en una familia. La Rus de Kiev fue reconocida como la cuna de la Rusia moderna, y Rusia gobernó una gran parte de la Ucrania actual durante dos siglos.
Rusia mostró cautela sobre la ambiciosa ampliación del bloque de 28 miembros, que compite con Moscú por el futuro de sus vecinos orientales.
Putin ha promovido con vehemencia la unión euroasiática para contrarrestar los esfuerzos de la UE, comenzando por la Unión Aduanera liderada por Moscú, que incluye a Bielorrusia y Kazajistán, con Armenia en una muy buena posición en la lista de espera.
Los socios europeos criticaron duramente el curso anti-Occidente de Putin, quien no niega su oposición a la ampliación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) pues el "avance de un bloque militar extranjero hacia la frontera rusa supone una amenaza para el país". Sobre la expansión de la UE, sin embargo, el mandatario ruso adoptó un tono más suave.
Mientras, Rusia ha intentado restaurar su influencia sobre los antiguos Estados miembros de la ya extinta Unión Soviética, a veces usando métodos de la zanahoria y el palo. Después de que Kiev hiciera cambios radicales en su aspiración a ingresar a la UE, Moscú se sintió estimulado a impulsar su integración en la entidad dominada por Rusia.
"Putin desea aprovechar el momento para confirmar a Rusia como el centro "natural" de gravitación del espacio euroasiático, y demostrar a las ex repúblicas soviéticas que no tienen otra alternativa que agruparse bajo el paraguas de Moscú", manifestó a Xinhua Arkady Dubnov, experto en asuntos de la Comunidad de Estados Independientes.
CONTRAPESO VS REEQUILIBRIO
Pese a la cooperación en los temas sirio e iraní, las contradicciones entre Rusia y Occidente se han incrementado en términos generales. Esto resulta natural bajo las circunstancias en que Rusia intenta distanciarse de Occidente y encontrar un contrapeso en Oriente.
Expertos creen que el potencial de la región Asia-Pacífico en el futuro tendrá un mayor impacto en la política exterior rusa que en la actualidad, cuando EEUU prepara su camino hacia Oriente a través de una estrategia de reequilibrio.
Como mayor productor mundial de petróleo y gas, Moscú abogó por diversificar su profunda dependencia de los mercados europeos. En este sentido ha ido cerrando la ventana Euro-Atlántica, a la vez que abre la de Asia-Pacífico.
La política hacia Oriente de Putin no ha conseguido importantes "avances" en 2013, pero las actuales acciones son estables y marchan por el buen camino, indicaron expertos, quienes citaron la asociación estratégica de coordinación con China, el éxito táctico en las relaciones Rusia-Japón con ambas partes celebrando su primera reunión "dos más dos", así como una estrecha cooperación militar y tecnológica con la India y Vietnam.
Timofei Bardachyov, director del Centro de Estudios Integrales Europeos e Internacionales de la Escuela Superior de Economía de la Universidad Estatal, opinó que Putin continuó las tradiciones de la diplomacia rusa de equilibrio entre Occidente y Oriente, sirviendo de puente entre Europa y Asia.
Nadie niega que Rusia es una potencia con un gran potencial.
Pese a la disminución de su población y la debilidad estructural de la economía que erosiona su poder, Rusia es todavía un gigante enérgico con una vasta extensión territorial y armas nucleares. Tiene además un asiento permanente y poder de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU.
Con la diplomacia de Putin, que no es agresiva, sino más bien pacífica, Rusia está en el camino de reavivar su gloria y sueño nacionales, definir su agenda internacional y ayudar a construir un nuevo orden mundial.