
La muerte de un sindicalista saharaui preso en una cárcel marroquí ha elevado la tensión que se vive en los territorios ocupados del Sáhara Occidental, en especial desde la visita que hizo en marzo de 2016 el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, a la zona.
Brahim Saika, de 32 años, licenciado universitario, máster en sociología y miembro de la Coordinadora de Desempleados Saharauis de Gulemin (sur de Marruecos), fue detenido el 1 de abril de 2016 cuando salía de su casa para ir a una manifestación en defensa del derecho al trabajo y murió el 15 de abril en un hospital de Agadir, tras catorce días en huelga de hambre.
Una hermana de Brahim relató a la organización saharaui Adala que la policía entro en la casa, registró la habitación de su hermano y tiró todas las pertenencias; al ser preguntados por la madre qué tenían contra él, dijeron que era el que dirigía las manifestaciones.
Según sus familiares y amigos, fue golpeado dentro de la furgoneta policial y torturado en la sede de la Dirección de Seguridad Nacional de Gulemin. El día 2 el fiscal del tribunal de primera instancia ordenó su traslado a la prisión de Ait Meloul, donde inició una huelga de hambre y se negó se ingerir agua por las torturas sufridas.
El 6 de abril fue ingresado en grave estado en el hospital de Gulemin y posteriormente trasladado al de Agadir, donde falleció.
Brahim solo pudo ser visto una vez por sus familiares y detrás de unos cristales. Su hermana relató que estaba esposado a la cama, en estado de coma y tenía un fuerte golpe en la cabeza. La familia denunció la falta de asistencia médica adecuada y dijo que cuando llamaron al hospital la respuesta que recibieron fue que “estaba mejorando”.
También afirmaron que la dirección del hospital se negó a realizar la autopsia para conocer las causas de la muerte y que únicamente les dijeron que se debió al envenenamiento que el causó el mordisco de una rata.
El mismo día del fallecimiento de Brahim Saika se vivió una noche de tensión entre la población saharaui de la ciudad de Gulemin y al día siguiente más de cien saharauis realizaron una sentada.

Ese mismo día, en El Aaiún, capital del Sáhara Occidental, la policía marroquí intervino violentamente contra una marcha de protesta, en las que los manifestantes portaron un ataúd simbólico y algunos participantes vistieron ropas negras.
Según el grupo informativo Equipe Media, al menos una docena de saharauis resultaron heridos a consecuencia de la actuación de la policía marroquí, la casa de la familia Derbal fue allanada y el menor Yassine Ould Sidi, de 17 años, fue detenido y trasladado a un lugar desconocido. En la ciudad de Smara la policía también intervino contra otra manifestación.
La detención y fallecimiento del sindicalista saharaui se ha producido en unos momentos de intensificación de la represión contra la población saharaui a raíz de la visita del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, a la zona, según denunciaron organizaciones civiles y de Derechos Humanos saharauis.
La referencia del secretario de las Naciones Unidas al Sáhara Occidental como territorio ocupado desató una guerra de Marruecos contra Ban Ki-moon, al que se insultó en manifestaciones en Rabat y en El Aaiún, y se han intensificado los ataques de colonos marroquíes contra ciudadanos saharauis.
Brahim Saika ya fue detenido en 2008 cuando era estudiante en la universidad de Marrakech por defender el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui, por lo que pasó 4 años en prisión.