geoestrategia.eu

Expertos advierten: un pacto fiscal con Cataluña sería 'monstruoso' y costaría 13.000 millones de €

Por Elespiadigital
x
infoelespiadigitales/4/4/19
lunes 02 de octubre de 2017, 21:00h

¿Y ahora qué? Las posibles vías de acercamiento no son fáciles. Los expertos del Gobierno en financiación autonómica rechazan la propuesta de un pacto fiscal para Cataluña similar al Concierto vasco y la consideran de alto coste para el Estado. En concreto, el profesor Ángel de la Fuente, estima que trasponer el sistema vasco a Cataluña supondría una factura de hasta 13.000 millones. Son los recursos adicionales que se concederían a la Generalitat catalana y que habría que detraer del resto de comunidades, que verían recortados sus ingresos en cerca del 10% como media.

Redacción

 

 

 

¿Y ahora qué? Las posibles vías de acercamiento no son fáciles. Los expertos del Gobierno en financiación autonómica rechazan la propuesta de un pacto fiscal para Cataluña similar al Concierto vasco y la consideran de alto coste para el Estado. En concreto, el profesor Ángel de la Fuente, estima que trasponer el sistema vasco a Cataluña supondría una factura de hasta 13.000 millones. Son los recursos adicionales que se concederían a la Generalitat catalana y que habría que detraer del resto de comunidades, que verían recortados sus ingresos en cerca del 10% como media.

El presidente de la principal patronal catalana Foment del Treball, Joaquim Gay de Montellá, declaró el pasado día 25 a este periódico que el pacto fiscal es uno de los elementos clave para «reconducir la situación» y encontrar una solución que permita a Cataluña continuar en España y así lo ha trasladado también al Gobierno central.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, replicó que «aunque nada está escrito en piedra» no lo ve actualmente viable en la realidad económica española, según declaró el viernes a la Cadena Cope. Gay de Montellá defiende una nueva disposición en la Constitución que equipare Cataluña al País Vasco en el derecho a recaudar todos sus impuestos y aportar al Estado por competencias no transferidas. De Guindos recordó que cuando se le ofreció esta posibilidad durante la Transición al entonces presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, éste rechazó tal autogobierno fiscal.

De la Fuente llegó a cifrar el coste en 16.000 millones en un trabajo que publicó en 2012 pero, en conversación con EL MUNDO, considera más correcto usar ahora una cifra de 13.000 millones teniendo en cuentas las diferencias de renta per cápita.

De la Fuente es uno de los expertos más reconocidos por el actual Gobierno. Es el investigador del CSIC elegido por el Ministerio de Hacienda para el informe anual sobre balanzas fiscales y para formar parte en representación del Gobierno del llamado comité de sabios para la reforma del sistema de financiación autonómica.

De la Fuente critica el actual sistema de concierto y cupo vasco y alerta de lo negativo que sería agrandar el problema con un pacto fiscal similar a Cataluña. «Desde la lógica del federalismo fiscal no lo veo nada claro. El sistema de concierto, en abstracto, no es un buen sistema, y seguramente por eso no se utiliza en ningún otro país federal avanzado. Además, tal como se ha aplicado en la práctica, es aún peor, porque la infravaloración del coste de las competencias que mantiene el Estado se traduce en un cupo demasiado bajo y por lo tanto en un exceso de financiación», declara a EL MUNDO.

 

Otro de los expertos seleccionados por el Ministerio de Hacienda, Manuel Lagares, opina en la misma línea: «Un pacto fiscal como en el que existe para Euskadi sería una monstruosidad y hundiría el sistema de financiación autonómica. Ya es malo el sistema del cupo vasco como para ampliarlo a otras comunidades».

De la Fuente ahonda en la catástrofe que supondría abrir esta caja de Pandora. «La actual situación genera unas diferencias enormes de financiación a favor de las comunidades forales, hasta el punto de que estas reciben una subvención neta del resto del país a pesar de su elevado nivel de renta. Extender el sistema a otros territorios en estos términos sería muy mala idea. Concedérselo a Cataluña sería muy gravoso para el sistema, pero es que, además, al día siguiente lo reclamarían Madrid, Baleares y Aragón y habría muy pocos argumentos para negárselo».

A su juicio, «si entramos en un proceso así, nos encontraremos enseguida con que no hay recursos para complementar la financiación de las comunidades de menor renta de forma que puedan prestar servicios comparables a los de las más ricas o para que la Administración General del Estado pueda funcionar con normalidad. Por lo tanto, habríamos cambiado un problema por otro quizás mayor».

Lo único positivo para De la Fuente y Lagares sería si el debate sirve para revisar el concierto vasco, pero ni sería aceptado por el PNV, clave actualmente para el Gobierno del PP, ni favorecería el acuerdo con los nacionalistas catalanes.

«El problema sería menor si se aprovechase la oportunidad para revisar el cupo vasco y la aportación navarra y se hicieran bien los cálculos para todas las comunidades implicadas porque eso reduciría mucho las diferencias de financiación y dejaría más recursos para la nivelación. Pero entonces el sistema de concierto ya no sería tan interesante para la Generalitat y seguramente no serviría para aplacar el soberanismo catalán y, además, seguiría teniendo problemas importantes como forma de organizar una hacienda descentralizada», manifiesta De la Fuente.

Este experto matiza que si se negociara un Pacto Fiscal con Cataluña recortado con respecto al País Vasco, el coste podría bajar mucho hasta quedarse en una factura de 1.000 millones. Pero entonces no sería útil para «reconducir» el procés.

Este experto matiza que si se negociara un Pacto Fiscal con Cataluña recortado con respecto al País Vasco, el coste podría bajar mucho hasta quedarse en una factura de 1.000 millones. Pero entonces no sería útil para «reconducir» el procés.

Agravar el proceso

«En todo caso, extender el sistema foral a Cataluña iría en la dirección contraria al consenso que se alcanzó en la comisión de expertos para la reforma del sistema de financiación autonómica. En la comisión ha habido un acuerdo unánime en que el cálculo del cupo debería revisarse, entre otras cosas para incorporar una aportación de las comunidades forales a los mecanismos de nivelación del sistema. Eximir a Cataluña de tal contribución agravaría el problema», afirma el investigador del CSIC.

Lagares, que presidió el comité de sabios para la reforma fiscal, sí defiende al igual que De la Fuente, una mejora del sistema de financiación para entre otras, Cataluña. «Lo que sí es cierto es que hay varias comunidades como Madrid, Valencia, Baleares y, desde luego, Cataluña que necesitan una mejora de la financiación y sí existe margen para ello, pero nunca a través de conceder un concierto como el vasco, porque eso ya no sería ir a un estado federal, sino a una confederación de estados. Si se concede a Cataluña no se podría negar a otros y se agravaría el problema. Lo que sí caben son modificaciones».

En contraste con la patronal catalana, la madrileña CEIM defiende que cualquier diálogo con Cataluña no implique concesiones del Estado que discriminen a otras comunidades. Esta patronal ha colocado en su sede banderas de España en estos días en torno a la consulta del 1-O.

Así gestiona Cataluña sus impuestos: un 'infierno' de tributos y el mayor castigo a las rentas bajas

Cataluña es una de las comunidades autónomas que más castiga fiscalmente a sus ciudadanos. A su importante número de impuestos propios se suma la alta presión del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y el duro Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales.

¿Cuántos impuestos propios tiene Cataluña?

13, según los cálculos de la Asociación Española de Asesores Fiscales (AEDAF). Es la cifra más alta de todo España, y algunos de ellos son el impuesto sobre las viviendas vacías, el que grava las estancias en establecimientos turísticos o el canon sobre la incineración de residuos municipales.

¿Es también la que más presiona mediante el IRPF?

A las rentas bajas, sí. Los cálculos elaborados por el Consejo General de Economistas evidencian que Cataluña es la que más presiona a los contribuyentes que cobran menos de 30.000 euros al año. Así, un trabajador que ingrese 16.000 euros deberá abonar 1.611 euros en concepto de IRPF, cifra sensiblemente superior a los 1.434 euros de la Comunidad de Madrid. En caso de que la renta anual sea de 20.000 euros, un contribuyente catalán deberá abonar 2.510 euros por los 2.303 euros de otro que resida en la región de la capital de España. Y si los ingresos llegan a los 30.000 euros, el pago por este impuesto en la comunidad catalana alcanzará los 5.102 euros mientras que en Madrid la cifra se quedaría en 4.829 euros.

¿Y a las rentas más altas?

Aquí, Extremadura y la Comunidad Valenciana toman el testigo de Cataluña y son las que más gravan a las rentas medias y altas. Sin embargo, la comunidad catalana se mantiene en un nivel medio de presión y, en ningún caso, iguala a Madrid que es la que menos exige en todos los niveles de ingresos.

¿Hay algún aspecto más en el que Cataluña sobresalga?

Sí, en el Impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados. Las simulaciones realizadas por el Consejo General de Economistas muestran que en la transmisión de un inmueble los ciudadanos de Cataluña deben abonar un 10% del valor del mismo. Es, junto a la Comunidad Valenciana y Galicia, el dato más alto de España. El más bajo, de nuevo, es el de la Comunidad de Madrid, que exige el abono de un 6% del valor.

¿Está en algún aspecto entre las CCAA que menos castiga?

En el Impuesto de Sucesiones. Un soltero de 30 años que resida en Cataluña y que herede de su padre bienes por valor de 800.000 euros deberá abonar 9.796 euros en impuestos, cifra que está entre las cinco más bajas de todo el país.

Fuente: El Mundo