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El Estado sirio ya ganó el primer tiempo en Ginebra 2

Por Victoria
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vicky_8598hotmailcom/10/10/18
domingo 02 de febrero de 2014, 13:34h

altEn la conferencia Ginebra 2 ha quedado rotundamente demostrada la posición soberana e independiente del Estado sirio y su decisión de contribuir seriamente a hallar una solución política a la crisis dialogando con la oposición. Esa oposición, por el contrario, se ha visto débil y ha proseguido, junto a los enemigos de Siria, la campaña de mentiras tendiente a intensificar la presión sobre el Estado que resiste.

Por Ghaleb Kandil, Pierre Khalaf

 

altPor Ghaleb Kandil, Pierre Khalaf

En la conferencia Ginebra 2 ha quedado rotundamente demostrada la posición soberana e independiente del Estado sirio y su decisión de contribuir seriamente a hallar una solución política a la crisis dialogando con la oposición. Esa oposición, por el contrario, se ha visto débil y ha proseguido, junto a los enemigos de Siria, la campaña de mentiras tendiente a intensificar la presión sobre el Estado que resiste.

Ginebra 2 ha puesto de relieve una serie de factores entre los se encuentra, en primer lugar, la solidez del Estado sirio y su credibilidad, que han quedado demostrados en los siguientes hechos: La firme decisión de preservar la independencia y la soberanía de la Nación siria, rechazando toda condición previa y anteponiendo la voluntad del pueblo sirio, como autoridad de referencia constitucional y política preponderante.
Una decisión aún más grande a enfrentar todo intento de intervención extranjera en los asuntos internos de Siria.
La seria opción a favor del diálogo entre sirios, incluso a pesar de que la delegación de la oposición padece de una grave falta de representatividad y de que está siendo manipulada por la alianza que dirige la guerra contra Siria, encabezada a su vez por Estados Unidos.
La firme decisión de priorizar la lucha contra el terrorismo, sutilmente integrada al concepto de cese de la violencia, consagrado por la iniciativa de Kofi Annan que terminó siendo saboteada por Estados Unidos.
La presentación de la concepción del Estado sirio sobre el periodo de transición, que debe figurar como punto culminante del diálogo a la sombra de la actual Constitución y no de un golpe de Estado concretado mediante un consejo de gobierno de transición, tesis que ha defendido el secretario de Estado John Kerry, y Hillary Clinton antes que él, después del comunicado de Ginebra, documento sobre cuya interpretación existen contradicciones entre Moscú y Washington.

Además de lo anteriormente mencionado, se ha visto en la delegación del Estado sirio un equipo homogéneo y capaz que conduce sabiamente la batalla mediática, política y diplomática y que atrajo el interés de los periodistas presentes en Montreux. La delegación siria ha ofrecido una imagen brillante del Estado sirio, coherente y confiado en su preeminencia.

Como de costumbre, Estados Unidos expuso un paquete de mentiras en un intento por intensificar las presiones sobre el Estado sirio, tratando de imponer una lectura particular del comunicado de Ginebra, que es la lectura que repiten numerosos medios de prensa occidentales.

El hecho es que en el comunicado de Ginebra [firmado en 2012] no se menciona el nombre de Bachar al-Assad, ni tampoco se prevé la formación de ninguna instancia de transición supraconstitucional. Eso significa que, si surgiese una instancia de ese tipo, esta únicamente alcanzaría un carácter constitucional si se formara mediante un decreto firmado por el presidente Assad y si sus miembros prestaran juramento ante el actual jefe del Estado sirio.

Los aspavientos de John Kerry y del presidente francés Francois Hollande sobre el papel del presidente Assad no tienen por lo tanto nada que ver con las disposiciones especificadas en el comunicado de Ginebra. Y el descaro es de tal magnitud que, al mismo tiempo, las autoridades francesas, estadounidenses y británicas hacen circular informaciones sobre los contactos emprendidos con las autoridades sirias en materia de lucha contra el terrorismo. Sin el menor escrúpulo, Kerry envió uno de sus ayudantes a la sala de prensa de Montreux para hacer saber, ante periodistas cuyo amistad con el Estado sirio es harto conocida, que Estados Unidos está perfectamente consciente de los cambios que el Ejército Árabe Sirio ha introducido en la correlación de fuerzas y confirmar a la vez los contactos sirio-estadounidenses. Los periodistas presentes en Suiza para cubrir la conferencia han podido palpar ese comportamiento esquizofrénico.

El gobierno de Qatar, y tras él los servicios de inteligencia estadounidenses, ha inventado una gran mentira para tratar de influir en el clima de la conferencia con un supuesto informe sobre torturas y asesinatos en las cárceles del Estado sirio [1]. Periodistas y expertos occidentales señalaron de inmediato las numerosas incoherencias y fallos de ese documento y su coincidencia en el tiempo con la presentación de la oposición y de los enemigos de Siria en Ginebra 2. Algunos han señalado irónicamente el hecho que Qatar y Arabia Saudita –que ni siquiera tienen Constitución– se presentan como defensores de los derechos humanos frente a un Estado civil y laico que está luchando contra grupos de extremistas takfiristas, financiados por esos dos países retrógrados.

Otra incongruencia de la conferencia es la aparición del embajador de Estados Unidos en Damasco, Robert Ford, como el verdadero presidente de la delegación de la Coalición Nacional Siria.

Es probable que la conferencia se termine con decisiones sobre los 3 puntos que el ministro sirio de Relaciones Exteriores Walid al-Muallem propuso a Moscú: un intercambio de prisioneros, una serie de arreglos en materia de seguridad que comenzarían en Alepo –la Coalición quiere que sea en Homs– y la entrega de ayudas humanitarias.

Una nueva cita podría organizarse después de que se corrijan las dos carencias ya señaladas por el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov: la exclusión de Irán y la ausencia de toda una serie de sectores de la oposición que fueron excluidos de la delegación que participa en las negociaciones.

El Estado nacional sirio ya ganó una fase importante y la lucha continúa. El Ejército Árabe Sirio desempeñará el papel principal en la siguiente fase.