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Viento del Este en Praga

Por Victoria
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vicky_8598hotmailcom/10/10/18
viernes 03 de noviembre de 2017, 21:00h

El otoño en Praga tardó en llegar. Pero esta semana un viento feroz ha llenado las aceras de hojas muertas. Bomberos de casco reluciente acordonan aceras amenazadas por la caída de cornisas. El temporal tronchó árboles y causó dos muertos en la República Checa. Los turistas parecen sobre abrigados. Los checos, simplemente, han sacado el gorro de lana. Pasan los tranvías nostálgicos.

El otoño político en Praga llegó tras unas elecciones legislativas en las que Andrej Babis, 63 años, millonario, controvertido y acusado de corrupción, fue el más votado. Su partido ANO (sí en checo y acrónimo de Acción de Ciudadanos Desafectos) sumó 78 de los 200 escaños del Parlamento. Un viento populista ha barrido a los democristianos y socialdemócratas. Babis controla 250 empresas: medios de comunicación, empresas químicas y de alimentación. Forbes estima su fortuna en 4.100 millones de dólares. Acusado de fraude por recibir una subvención de dos millones de euros de la UE destinada a pymes, la cámara revocó su inmunidad y tuvo que dejar la cartera de Hacienda. Así que hundió el Gobierno.

"Los periodistas le comparáis con Trump y Berlusconi pero eso es simplista", me dice un español que sigue la política checa. "Se parece a Berlusconi, gobernará para sus intereses", le contradice un periodista local. Ambos coinciden en que Babis no es ni el primer ministro populista húngaro Orban, ni el derechista líder polaco Kaczynski: "Ellos son líderes ideológicos. Él, un empresario que busca resultados".

"No es euroescéptico ni euroentusiasta", explica uno de nuestros interlocutores. El otro completa: "Habla de las ventajas del club europeo, pero se opone a las ideas de Macron de mayor integración y no va a llevar a Chequia al euro".

Babis ha olfateado el sentir general. Y lo ha convertido en lema: "Las cosas van a ir mejor". Sus propuestas europeas se resumen en mayor control de las fronteras externas y control nacional de la inmigración. Todos en Praga afirman que Babis no es ultra ni antisistema. Ultra es Tomio Okamura, un medio japonés, el Le Pen checo al que votó el 10%. Antisistema es el partido Pirata, otro 10%.

El presidente Milos Zeman ha encargado a Babis formar Gobierno. De los otros ocho partidos del Parlamento sólo los comunistas están a favor. Se sospecha un pacto secreto con Okamura. ¿Qué tienen en común el presidente, Babis, los comunistas y los ultras? Sencillo, son pro rusos. Así que hagan apuestas. En Praga, sopla viento del este.

Fuente: El Mundo

Le Pen culpa a la UE de los separatismos por su política de regiones

La líder de la extrema derecha francesa, Marine Le Pen, ha considerado que la Unión Europea favorece los separatismos con su política de reconocimiento de las regiones, y se mostró preocupada por la crisis catalana.

"La situación en Cataluña me inquieta", ha declarado Le Pen en una entrevista al canal BFMTV, en la que dijo que ve allí "los fermentos de una forma de guerra civil en España".

Ha insistido en que el referéndum organizado el pasado 1 de octubre por el Gobierno de la Generalitat, ahora destituido, fue "ilegal" y que "no reunió más que un 43% de participación".

Pero sobre todo ha aprovechado para señalar la responsabilidad de la Unión Europea que "ha fomentado de forma encubierta este tipo de separatismos al propiciar la discusión directa con las regiones". "La Unión Europea puede tener relación con Naciones Unidas, en ningún caso con las regiones", ha afirmado la presidenta del Frente Nacional (FN).

Le Pen no sólo cargó contra la UE por su política con las regiones sino que, como es habitual, la criticó porque "nos impone una inmigración desordenada y nos impide luchar contra el terrorismo islamista".

La OTAN amenaza a Turquía por la compra de misiles rusos S-400

Un alto oficial de la OTAN advirtió a Turquía de que tendrá que encarar ‘las consecuencias necesarias’ por haber comprado los sistemas de defensa aérea rusos S-400.

El presidente del Comité Militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), general Petr Pavel, dejó claro que pese a que cualquier país ostenta el derecho a tomar sus propias decisiones en relación con la seguridad nacional, la compra de los misiles S-400 rusos por parte de Turquía podría llevar a la exclusión de Ankara del sistema de defensa antiaérea integrada de la Alianza Atlántica, así como a otras restricciones técnicas.

“Los países obviamente son soberanos a la hora de adquirir equipamientos de defensa”, la soberanía no solo implica el derecho de los países de comprar armamento, sino también “los posibles consecuencias de esta decisión”, subrayó Pavel, tal y como informó el jueves el portal Defense News.

Después de varios años de negociaciones, el Servicio Federal de Cooperación Técnica Militar de Rusia informó el pasado 12 de septiembre que Moscú y Ankara firmaron un contrato para el suministro de S-400. Ese mismo día, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, informó que Turquía había abonado a Rusia el primer pago por dicho encargo.

Para el alto mando de la OTAN, la mera presencia de los sistemas rusos en la región “genera dificultades” para la instalación de las infraestructuras de los países aliados en el territorio del país otomano.

En todo caso, Pavel recalcó que Turquía sigue siendo un miembro clave de la Alianza Atlántica, pese a que algunos “grupos externos” han denunciado la falta de democracia en Turquía durante el mandato de Erdogan. “En cuanto a la carencia de democracia, muéstrenme una sola nación que sea perfecta. Ninguna lo es”, arguyó.

Desde un principio, la OTAN y EE.UU. cuestionaron la cooperación armamentística ruso-turca, mientras, el jefe del Estado turco sostiene que no ve ninguna razón para que cancele la adquisición del escudo antiaéreo ruso. Está previsto que los suministros comiencen en menos de dos años.

Ankara, en defensa del pacto, arguye que forma parte de las medidas necesarias para defender su país ante las amenazas y garantizar la seguridad nacional. El acuerdo es considerado una señal del acercamiento entre Moscú y Ankara ante el Occidente.

Hungría da una estocada a los planes de Ucrania y la OTAN

Budapest ha bloqueado la convocatoria de la cumbre Ucrania-OTAN que debía realizarse en diciembre. La decisión de Hungría fue anunciada por el ministro de Asuntos Exteriores, Peter Szijjarto.

"Hungría no puede apoyar el deseo de integración [en la organización] de Ucrania, por lo tanto vetó la convocación de una cumbre OTAN-Ucrania en diciembre", dijo el ministro.

Recalcó que Budapest está en contra de la ley ucraniana de educación, que según los húngaros no respeta los derechos de las minorías nacionales.

Szijjarto recordó que después de la aprobación del proyecto de la ley de educación por parte de la Rada ucraniana, Hungría prometió usar todos los instrumentos diplomáticos a su alcance para que Kiev retirara la ley, que "suspende gravemente" los derechos de las minorías nacionales. Según el ministro, la reforma de la educación en Ucrania es un "golpe por la espalda".

Además, el ministro explicó que la Rada tiene previsto aprobar proyectos de ley sobre lengua y ciudadanía que pueden "amenazar a la comunidad húngara transcarpática".

Szijjarto subrayó que es imposible eludir el veto húngaro, porque para la convocatoria de la cumbre OTAN-Ucrania es necesario el apoyo unánime de todos los países integrantes de la organización.

El Parlamento ucraniano aprobó la nueva ley de educación el 5 de septiembre y el presidente Petró Poroshenko firmó el decreto el 25 del mismo mes. El documento establece que las minorías nacionales podrán asistir a las escuelas en su lengua materna solo hasta el quinto grado —entre los 11 y los 12 años—, y después continuarán su educación solo en ucraniano.

Tras la aprobación de la ley, Szijjarto declaró que Budapest exigiría una revisión del Acuerdo de Asociación entre Ucrania y la Unión Europea. También se negó a reunirse con su homólogo ucraniano, Pavel Klimkin, que quería discutir los detalles de la reforma educativa. El ministro de Asuntos Exteriores húngaro explicó que la ley debería haberse sometido a debate antes de su aprobación.