Un reciente informe revela varios casos de abusos físicos y torturas contra los príncipes y altos funcionarios saudíes que fueron encarcelados en el marco de la campaña anticorrupción, orquestada por el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamad Bin Salman.
El periódico estadounidense The New York Times (NYT), en un informe publicado este lunes desvela que decenas de príncipes, ministros, exministros y empresarios del país, blancos de la purga anticorrupción en Arabia Saudí, han sufrido represión y abusos físicos en las cárceles saudíes.
Por lo menos 17 de los detenidos fueron hospitalizados tras sufrir abusos, mientras que un general murió en prisión, aparentemente, por rotura de cuello, indica NYT, que cita a varios testigos, sin mencionar sus nombres.
En esta misma línea, el informa detalla que muchos de estos saudíes permanecen bajo vigilancia militar y algunos han sido obligados a llevar grilletes electrónicos para controlar sus movimientos.
La publicación sale a la luz una semana antes de la visita del príncipe heredero saudí a Estados Unidos. Bin Salman orquestó la campaña anticorrupción a principios de noviembre, por la que fueron detenidas unas 500 personas.
Semanas después, Riad anunció que liberaría a algunos de los retenidos, si devuelven el dinero robado. Se estimaba que el reino saudí, con esta medida, recuperará entre 50.000 y 100.000 millones de dólares.
Existen fundadas sospechas de que la purga de Bin Salman es parte de una amplia estrategia con el fin de recaudar fondos para la agotada tesorería del país, arruinada por el bajo precio del petróleo y los elevados costes de la agresión a Yemen, que ha obligado al país a tomar medidas de austeridad.
Bin Salman dice, por un lado, que el objetivo de tal campaña es devolver el dinero al pueblo saudí, pero, por otro lado, gasta dinero generosamente en objetos de lujo.
Mohammed bin Salman mantiene a su madre en arresto domiciliario por oponerse a su ambición al trono
Varios funcionarios estadounidenses han revelado que el príncipe heredero saudí Mohammad bin Salman ha impuesto un arresto domiciliario a su madre.
Catorce funcionarios estadounidenses dijeron al canal de televisión estadounidense NBC que “MBS le ha impuesto un aislamiento a su madre durante más de dos años y le impide acompañar a su marido (el rey Salman) en los actos protocolarios, prohibiéndole las apariciones públicas”.
Los funcionarios añadieron que “esta acción, contraria a las tradiciones saudíes, de MBS cae dentro del marco de su sed de poder dado que su madre ha expresado oposición a sus ambiciones considerándolas prematuras”.
Funcionarios estadounidenses que “la evaluación de los servicios de inteligencia estadounidenses en relación a las medidas de MBS contra su madre destaca la disposición de éste a eliminar cualquier obstáculo que se interponga ante su ambición de convertirse en el próximo rey”.
Algunos medios han informado de que Bin Salman desea convertirse en rey antes del fallecimiento de su padre y espera que éste abdique por motivos de salud.
En una reciente purga política, decenas de príncipes saudíes opuestos a MBS fueron arrestados y obligados a ceder gran parte de su dinero y bienes al Estado. Muchos de ellos fueron sometidos a torturas durante su detención.
Tensión en las relaciones turco-saudíes
Según el periódico turco Al Quds al Arabi, el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, ha atacado durante su reciente visita a Egipto a Turquía, calificándola de uno de los lados del triángulo del mal en la región. Mohammad Ben Salman también acusó a Turquía de intentar restaurar el califato otomano.
El diario en lengua árabe llegó a decir que esta tensión ha sido provocada por el apoyo de Turquía a Qatar y sus relaciones con Irán y Rusia para encontrar una solución a la crisis en Siria. Además, Arabia Saudí no está satisfecha con las duras críticas de Ankara al presidente egipcio Abdel Fatah al Sisi y con el apoyo turco a los Hermanos Musulmanes en la región.
Turquía fue, sin embargo, un actor clave en la estrategia regional de Ben Salman para luchar contra la creciente influencia de Irán.
No obstante, Ankara, debido al deterioro de sus vínculos con Occidente y su relativo aislamiento regional, no ha tenido más remedio que establecer estrechas relaciones con Irán y Rusia y negarse a entrar en el conflicto entre Arabia Saudí e Irán. Las importaciones energéticas de Irán así como el aumento del volumen del comercio entre los dos países revisten una gran importancia para los turcos.
Otra razón para la tensión entre Turquía y Arabia Saudí radica en la decisión de EEUU de transferir su embajada a Al Quds (Jerusalén) y reconocerla como la capital de Israel. Arabia Saudí está tratando de empujar a los palestinos a hacer grandes concesiones a Israel, una política similar a la de los estadounidenses. Turquía, por su parte, es uno de los principales críticos de las políticas estadounidenses en el tema de Al Quds.
EAU fomenta el separatismo en región de Somalia
Expertos de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) entrenarán a tropas de élite de Somalilandia, reportaron medios públicos el viernes.
País independiente de facto sin reconocimiento internacional, separado de Somalia de manera unilateral, al igual que Puntlandia, que también es un Estado independiente de facto, Somalilandia controla la ciudad portuaria de Berbera, donde los EAU construyen desde el año pasado una base militar que colinda con el estratégico golfo de Adén.
El entrenamiento de los militares forma parte de un acuerdo multifacético que permitirá al país de la península Arábiga operar la base militar durante tres décadas y contempla la inversión de cientos de millones de dólares en programas de cooperación económica.
La importancia castrense de la ciudad portuaria de Berbera creció desde el inicio del conflicto en Yemen, donde la tribu huthi, en control de Sanaa, la capital y otras zonas, disputa el poder al gobierno del presidente Abd Rabu Mansour Hadi, apoyado por Arabia Saudita y otros Estados de la península Arábiga.
El establecimiento de la base de los EAU es respuesta a una concesión similar por parte del gobierno de Somalia a Turquía, nación con la cual tanto el país árabe, como Arabia Saudí, Egipto y Bahrein, donde Estados Unidos tiene una base para su Flota, están enfrentados.