
(Irina Incandela) Actualmente, entre la UE, Rusia y Estados Unidos se está creando una situación muy compleja en torno a la construcción del "Nord Stream - 2". La construcción del gasoducto ha comenzado en 2018 y se planea completarse a fines de 2019.
Simultáneamente con el comienzo de la colocación del gasoducto "Nord Stream - 2", se acordó una nueva terminal para recibir el gas licuado estadounidense; proyecto que fue apoyado instantáneamente por la Comisión Europea que se debe a la presión del gobierno estadounidense de conseguir la posibilidad de construir terminales para la compra de gas natural licuado (GNL) desde los Estados Unidos. Así lo afirmó anteriormente el presidente Donald Trump, y agregó que la UE está lista para construir puertos cargando con el costo del proyecto. Mientras, la vicesecretaria de Estado adjunta para Diplomacia Energética, Sandra Oudkirk, declaro de que Washington está considerando el proyecto de gasoducto "Nord Stream - 2" como un riesgo a la seguridad y ha amenazado con sanciones contra el polémico proyecto.
En realidad, la amenaza de sanciones tiene otra motivación y es el fuerte deseo de Washington de frenar la influencia de Rusia en Europa y no tiene nada que ver con el hecho de que el GNL estadounidense es una alternativa al gas ruso. De hecho, desde el punto de vista económico, el proyecto estadounidense no es rentable para los bolsillos de los consumidores europeos ya que el GNL estadounidense sería tres veces más caro que el gas ruso. Si nos basamos en los datos de expertos internacionales, podemos ver que solo en 2017, a través de "Nord Stream -1" se enviaron aproximadamente unos 51 mil millones de metros cúbicos de gas a Europa. Por lo tanto, mientras se reemplaza el gaseoducto "Nord Stream-1", para cubrir la demanda de gas se necesita aproximadamente 55 mil millones de metros cúbicos del GNL estadounidense, pero si tenemos en cuenta el hecho de que transportar el gas desde los Estados Unidos a Europa, con la carga, descarga y navegación, sin olvidarse de la inversión para la construcción de los terminales por la UE, significaría que el costo de la cantidad requerida del GNL sería tres veces más caro de lo que ofrece "Nord Stream - 2".
De todos modos, la construcción de los terminales está bajo cuestión como la misma posibilidad de que los Estados Unidos sean capaces de cubrir suficientemente las necesidades de la UE, ya que los Estados Unidos no poseen una flota suficiente de buques-cisterna para el transporte de gas licuado y, por lo tanto, no tiene capacidad real de transportar grandes cantidades de GNL. Con este trasfondo, se hace más interesante la última noticia que hace un par de días ha salido en los diferentes medios internacionales sobre un nuevo buque con gas natural licuado de origen ruso que se está acercando a la costa estadounidense y nos da entender que para los EEUU le sale rentable comprar gas más barato que exportar su propio GNL.
Mientras que Washington presiona a Merkel para cancelar el "Nord Stream 2" y firmar un acuerdo bilateral de comercio, Ucrania también se ha sumado a la lucha contra el "Nord Stream-2", a pesar de que la canciller alemana, Angela Merkel ha insistido en la necesidad de continuar el tránsito de gas a través de Ucrania, incluso después de la finalización del gasoducto "Nord Stream 2". Un punto de vista que también comparte el presidente de Rusia, Vladimir Putin, pero con una condición: El tránsito de gas en Ucrania tiene que tener sentido desde el punto de vista económico. Lo mismo sostiene la canciller alemana que durante su visita a Sochi, dijo que: "Una vez que lancemos ‘Nord Stream 2’, continuaremos bombeando gas a través de Ucrania si es económicamente factible y viable para las compañías que operan este proyecto". Cabe mencionar que el desgaste del sistema de transmisión de gas en Ucrania es de un 80% y su modernización cuesta más de 10 mil millones de dólares; dinero que Ucrania no tendrá ni en un futuro lejano. Entonces, ¿Quién pagará el coste?
En la reunión del Foro Económico Internacional de San Petersburgo, el presidente ruso, Vladimir Putin, dijo que él "Nord Stream-2" es necesario en las condiciones de caída de la producción de gas en Europa, por lo que estos volúmenes de descarga deben ser reemplazados, y el más económicamente rentable es el gas ruso”. Una afirmación que nos lleva a la conclusión de que tanto para la UE como para Ucrania es mejor mantener el sistema de tránsito y operarlo conjuntamente, pero para ello es necesario cooperar con la Federación Rusa, una cooperación que beneficia económicamente a todos y en lo que respecta al abastecimiento de gas, proporciona seguridad para los ciudadanos de la UE.
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