geoestrategia.eu

Otra más… EEUU sopesa catalogar a Venezuela “patrocinador del terrorismo”

Por Elespiadigital
x
infoelespiadigitales/4/4/19
miércoles 21 de noviembre de 2018, 20:00h

El Gobierno de Estados Unidos contempla incluir a Venezuela en su lista de “patrocinadores del terrorismo internacional”, revela un informe.

Una publicación del diario estadounidense The Washington Post, citando declaraciones de altos cargos del Gobierno estadounidense y correos electrónicos filtrados, reveló el lunes que la Administración de EE.UU. está evaluando incluir a Venezuela en la lista reservada para los países que han “apoyado actos de terrorismo internacional en reiteradas ocasiones” y que acarrea sanciones severas principalmente de tipo económico.

Las fuentes, que hablaron en calidad de anonimato, no obstante, no han aclarado si el presidente de EE.UU., Donald Trump, ya tomó la decisión final, sin embargo, el Departamento de Estado estadounidense ha pedido a “varias agencias” que ofrezcan sus valoraciones sobre la inclusión de Caracas en la lista, que ya integran Irán, Siria, Corea del Norte y Sudán.

El Departamento de Estado se ha negado a hablar con The Washington Post y hacer comentarios al respecto.

Al respecto, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (HHS, por sus siglas en inglés) ha evaluado el impacto que podría tener la implementación de la medida antivenezolana sobre la financiación médica que se realiza a través de un tercero para el país bolivariano.

La inclusión de Venezuela en la lista negra, “limitará la asistencia estadounidense” e impedirá las transacciones financieras entre países, según el periódico estadounidense.

Varios expertos, consultados por el diario han cuestionado los presuntos nexos de Caracas con organizaciones terroristas internacionales y han advertido de que considerar a Venezuela un “Estado patrocinador del terrorismo” podría “debilitar la legitimidad” de dicha lista a nivel mundial.

“Sospecho que esto (la inclusión en la lista a Venezuela) se basará en rumores y fuentes de integridad cuestionable”, afirmó al periódico capitalino David Smilde, del centro de estudios Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA).

El Departamento de Estado de EE.UU. publica cada año una lista de los que, a su juicio, son Estados promotores del terrorismo en el mundo. El 20 de septiembre, un día después de la divulgación de la lista negra norteamericana correspondiente al 2017, la Cancillería venezolana denunció las “agraviantes referencias” que siempre se aducen en dicho documento.

"Venezuela no es Granada, no habrá una invasión"

El 19 de noviembre el medio estadounidense The Washington Post informó que la Administración Trump prepara la inclusión de Venezuela en la lista de patrocinadores estatales del terrorismo aludiendo a presuntos vínculos del país latinoamericano con Hizbulá, las FARC y otros grupos.

Por ello, en el contexto de la solución militar para la crisis venezolana que tanteaba e intentaba proponer el mandatario estadounidense, surge la pregunta: ¿es la inclusión de Venezuela en esta lista un preparativo para una invasión militar?

Venezuela: un país 'duro de invadir'

El profesor de estudios americanos en la facultad de relaciones internacionales de la Universidad Estatal de San Petersburgo, Lazar Jeifets, dijo a Sputnik que no considera se trate de un preparativo para una agresión contra Venezuela.

"Al fin y al cabo, no estamos en los años 1980, cuando uno podía invadir Granada. Además, Venezuela no es Granada, donde no había nadie quien pudiera resistirse a la infantería estadounidense aparte de los obreros cubanos, que estaban construyendo un aeródromo", explicó el experto.

Jeifets también destacó que una incursión en Venezuela podría acarrear graves consecuencias en las relaciones internacionales y dentro de las organizaciones de América del Sur.

Por más mala que sea la postura de algunos Estados latinoamericanos para con el Gobierno de Nicolás Maduro, es poco probable que quieran ver un derrocamiento forzoso de este Gobierno, agregó.

De acuerdo con él, la cooperación de estos países con EEUU sería imprescindible para que pueda haber una invasión militar por vía terrestre. Incluso países como Colombia y Brasil no estarían dispuestos a colaborar en esta acción.

"Además, harían falta definiciones de algunas organizaciones internacionales. Dudo que los estadounidenses se atrevan a hacerlo unilateralmente", opinó Jeifets.

En cuanto a las organizaciones internacionales latinoamericanas y la ONU, tampoco es probable que vayan a avalar una solución militar para Venezuela. Por lo cual, las acciones de EEUU se limitarán a declaraciones, a la inclusión en la lista de patrocinadores del terrorismo y al reforzamiento de las sanciones.

Falsas acusaciones

El experto se mostró incrédulo ante las acusaciones de Washington sobre una presunta relación de Caracas con Hizbulá. Según él, antes podría ser posible acusar a Venezuela de apoyar a las FARC que se refugiaban en el territorio del país. No obstante, ahora que el Gobierno colombiano pactó un trato con las FARC y la organización fue integrada en la vida política de Colombia, no hay lugar para estas acusaciones.

En lo que se refiere a las acusaciones de estar colaborando con Hizbulá, es mucho más serio, por lo cual haría falta presentar pruebas sólidas.

"No me gusta la tendencia actual de crear una opinión pública al lanzar acusaciones sin presentar pruebas concretas", agregó el experto.

Según explicó, estas pruebas deben incluir los nombres de los individuos concretos que estaban involucrados, se deben mostrar las sumas que fueron enviadas y qué canales se usaron para hacerlo. Además, se deben presentar pruebas de que el dinero llegó a destino, pero nada de esto está pasando.

Por ejemplo, el exvicepresidente venezolano, Tareck El Aissasmi, es de origen árabe, pero esto no significa que sea automáticamente un agente de la inteligencia extranjera o que trabaje con grupos terroristas, explicó Jeifets.

Guerra de sanciones

Es poco probable que las relaciones internacionales de Caracas se vean afectadas por la posible inclusión de Venezuela en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo. Las sanciones tampoco tendrían un gran efecto.

"Los países que mantienen estrechos lazos con Caracas pueden prestarle poca atención a las sanciones, puesto que algunos de ellos también son objeto de dichas sanciones. Estas se interponen con una vida económica plena de Rusia, China o Cuba", analizó.

Ello se debe, en parte, al hecho de que la mayoría de los Estados que cooperan con Venezuela tiene similitudes ideológicas. "No es el caso de Rusia, pero sí lo es China, Vietnam y Corea del Norte", opina Jeifets.

Por lo cual, el experto concluyó que no hay razones de peso para que alguien se preocupe, puesto que poco va a cambiar.

La lista de patrocinadores del terrorismo está reservada para los Gobiernos acusados de brindar repetidamente "apoyo a actos de terrorismo internacional". Incluye a Irán, Corea del Norte, Sudán y Siria.

En 2017, el presidente estadounidense, Donald Trump, barajó la opción militar para enfrentar la crisis venezolana. Según Business Insider, Trump mantuvo una reunión con el equipo del Departamento de Defensa en la que preguntó por las opciones para intervenir militarmente. El presidente puso de ejemplo las intervenciones militares de Granada y de Panamá, las cuales, a su juicio, fueron todo un éxito.

A finales de agosto, el senador Marco Rubio —consejero de Trump en temas de América Latina— afirmó que el estado en el que se encuentra Venezuela había convertido al país en un territorio que desestabiliza a la región y, por lo tanto, también a Estados Unidos.

"Creo que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos solo se utilizan si existe una amenaza para la seguridad nacional", dijo Rubio, para luego añadir que existían argumentos suficientes para creer que "Venezuela y el régimen de Maduro se han convertido en una amenaza para la región y para Estados Unidos".

Análisis: Piratas y cleptocracia colonial

José Negrón Valera

Imagínense que un día deciden ir al banco a abrir una cuenta de ahorros para depositar allí el salario que obtengan como producto de su trabajo. Ahora bien, luego de un tiempo, llegan a la conclusión de que es mucho mejor guardar el dinero en el colchón, porque digamos, el banco no les da mucha confianza.

Ese banco se ha portado de manera pésima con gente a la que usted conoce y respeta, y además hay una cierta historia de manejos fraudulentos que han sabido ocultar bajo toneladas de dinero invertido en 'marketing' y estrategias de relaciones públicas. Pues bien, supongan que cuando llegan a la taquilla e informan que desean retirar el dinero que les pertenece, el empleado del banco les notifica que no pueden acceder a su solicitud porque ellos, simplemente no confían en que usted "haga buen uso de su dinero".

Esta historia, es precisamente lo que le acaba de ocurrir al Estado venezolano, cuando hace apenas unos días decidió repatriar 14 toneladas de oro, valoradas en aproximadamente 550 millones de dólares, que se encuentran en resguardo del Banco de Inglaterra. El argumento dado por el banco es que "existe la preocupación de que el señor [Nicolás] Maduro pueda confiscar el oro, que es propiedad del Estado, y venderlo para beneficio personal".

La acrobacia verbal de "convertir" la riqueza de un país, en un bien personal para así tener una especie de legitimidad para quedarse con lo que no les pertenece, ya la habían patentado contra el pueblo de Libia.

Así como George Walker Bush, inauguró la 'guerra preventiva' como base de la futura política norteamericana de intervención militar en el mundo, Inglaterra ha decidido dar un paso al frente y simplemente establecer un 'saqueo preventivo' de los activos a los que aspira en el territorio venezolano, y a los cuales aún no ha podido acceder con la libertad que quisiera.

Adicción por el saqueo

Venezuela ya ha tenido que lidiar con la piratería inglesa. El escritor venezolano, Luis Britto García, en su libro 'Demonios del mar: piratas y corsarios en Venezuela 1528-1727', relata con lujo de detalles las incontables veces que nuestro territorio, en especial las poblaciones costeras de Margarita, Coro, Cumaná y La Guaira, enfrentaron la rapiña de los corsarios del Viejo Continente. Incluso, en pleno siglo XX, las costas venezolanas volvieron a sufrir la codicia inglesa al ser bloqueadas por barcos de guerra que 'en nombre de la Corona' deseaban cobrarle al Gobierno de Cipriano Castro, deudas que tenía Venezuela con las empresas de la nación europea.

Otro ejemplo de saqueo más actual, lo representó la invasión y desmembramiento del Estado libio en el 2011. El ex presidente Hugo Chávez, ya en esa época, explicaba las verdaderas razones que llevaron a Estados Unidos y sus principales socios europeos, especialmente Inglaterra y Francia, a destruir el país más próspero de África.

"Yo saco una hipótesis, no es solo el petróleo. Es que los 200.000 millones de dólares de reservas internacionales de Libia, ¿dónde están depositadas? Ustedes ven que están anunciando 'congelamos las cuentas de Gadafi'. ¿Serán las de Gadafi o serán las de Libia? (…) 200.000 millones de dólares, equivalen a cuatro años de producción de petróleo libio. Valdría la pena que alguien respondiera: ¿dónde están las reservas internacionales de Libia?", pregonaba Chávez.

{youtube}MojSHVJ-kq4{/youtube}

Recientemente, el consorcio financiero europeo Euroclear —donde el grupo británico CREST tiene acciones—, declaró que más de 13.000 millones de dólares del dinero congelado a Gadafi "se habían evaporado". Por supuesto, nadie se ha hecho responsable al respecto, así como del resto del dinero libio depositado en bancos europeos. Un dato adicional, Euroclear fue el mismo banco que decidió congelar, recientemente, más de 1.600 millones de dólares al Gobierno venezolano.

Nada se salva

Sin embargo, la cleptocracia colonial no se queda en arrebatarle el dinero o las riquezas a los pueblos del mundo. Son incontables las denuncias que se han hecho para que el Museo Británico (no podía ser de otra manera) devuelva los miles de tesoros arqueológicos que mantiene en 'custodia'.

El caso de Grecia es emblemático. El Gobierno de ese país mediterráneo lleva más de 70 años exigiendo que se le devuelvan las esculturas del Partenón, robadas por el embajador británico Lord Elgin en 1801. Lo más escandaloso, pero que refleja bastante bien la naturaleza del colonialismo británico es que, solo accederían a "prestar los frisos por tres meses, con la condición de que el Gobierno griego reconozca que son de propiedad" de Londres.

Chile, es otro país saqueado. En 1868, le arrebataron un moai que pertenece a los pueblos de la Isla de Pascua. Las autoridades del museo inglés, le respondieron al diario chileno Mercurio que "no tienen conocimiento de ninguna petición oficial" para devolver la pieza y que además "está dentro de sus colecciones más vistas". Como si eso bastara en términos éticos para continuar con la pieza arqueológica en su poder.

?Quizá uno de los países más invisibilizados dentro de los reclamos sea Tayikistán, que lleva al menos diez años solicitando al Museo Británico que le devuelva los tesoros antiguos de Oxus (siglo IV a. C.), los cuales son considerados parte de su colección nacional. En el 2007, el presidente de Tayikistán, Emomali Rahmon, declaró que "el museo londinense mantiene robados los preciados artefactos persas". Estos llegaron de manos de aventureros ingleses que en el siglo XIX se apropiaron ilegalmente de ellos.

La lista es larga e incluye a países como Irán, Siria, Irak, Libia, Perú, Argelia, entre muchos otros.

Al recorrer cada caso, algo queda muy claro y es la emergencia de una cultura, una cosmovisión que sigue perpetuando la idea colonial de una división del mundo entre 'civilizados' y 'salvajes', con todas las consecuencias terribles que eso conlleva.

Quizá una de las más visibles y peligrosas, sea el convencimiento de que aquellos países que entran en la clasificación de 'tercer mundo', necesitan tutela para el manejo de sus riquezas, de sus vidas. Ese a nuestro juicio, es el primer y necesario paso para que toda guerra, intervención, bombardeo, se transforme en una acción moral y necesaria. Lamentablemente, quienes ven la acción del Banco de Inglaterra, como un simple acto arbitrario de presión, no entienden que en el fondo lo que se esconde es la no superación de la época de los colonizadores españoles que todavía se preguntaban si quienes habitaban el continente americano tenían alma.

El no reconocimiento del otro, de sus derechos, de su autodeterminación y libertad, siempre ha significado a lo largo de la historia, la puerta de entrada para los abismos en los que ha caído la civilización.