China fue el primer gran país que, hace dos semanas, prohibió volar los aviones 737 MAX de Boeing tras el segundo accidente en cinco meses de uno de estos aparatos en Etiopía. Y ahora, un grupo público de alquiler de aviones -China Aviation Supplies Holding Company- ha anunciado que cambia un macropedido de hasta 300 aeronaves valorado en 30.000 millones de dólares (unos 26.500 millones de euros) de Boeing a Airbus. En ese gran encargo, cuyo cierre se anunció en noviembre de 2017 tras una visita del presidente Donald Trump a China, había 260 modelos 737 MAX y otro 40 de los modelos 787 y 777. El anuncio de este cambio se produce en plena visita esta semana del presidente chino, Xi Jinping, a Francia, donde está la mayor sede productiva de Airbus (Toulouse).
Es así el primer gran cambio de una compañía a otra -CASC quiere ahora 290 modelos A320 y 10 A350- . Y supone que el enorme mercado de China queda por ahora prácticamente vetado para el grupo americano. Sin embargo, este encargo (que se negociaba al menos desde 2015 con este cliente) no aparece registrado en el listado oficial de clientes de Boeing por lo que se trataría de un pedido que estaba pendiente de formalizar, y que el cliente ha decidido ahora no rubricar. Al formalizar el encargo, el cliente desembolsa parte del precio del avión para garantizare un hueco en las líneas de producción. Hasta ahora, el 737 acumula una lista de 4.668 encargos.
Además de CASC, distintas aerolíneas chinas, y otras empresas financieras chinas, suman pedidos firmes del 737 MAX que suman casi 250 aeronaves, y alrededor de 60 de ellos ya habían sido entregados a esas compañías. Entre ellas las principales son China Development Bank (78 aparatos), China Southerns Airlines (50), CALC China (otra firma de leasing, con otros 50), Donghai Airlines (25) o Air China (15).
Airbus, que tiene una línea de ensamblaje final del A320 en Tianjin, cerca de la capital Beijing, concreta así una de las opciones que en el mercado se estaban manejando. Pese a que ambos fabricantes tienen sus líneas de producción saturadas y están tratando de elevar las cadencias de producción de sus superventas (el 737 y el 320), la incertidumbre sobre cuándo podrá volver a volar el avión y la desconfianza de los clientes está impactando en el gigante estadounidense. Los 371 aviones 737 MAX en todas sus versiones (de la 7 a la 10) que estaban en operación están en tierra forzosamente desde el pasado 13 de marzo.
La semana pasada, la aerolínea indonesia Garuda fue la primera en anular un pedido de 737 MAX: canceló el encargo de 50 aparatos, de los que ya había recibido uno. Lion Air, otra aerolínea indonseia uno de cutos aparatos sufrió el primer siniestro en octubre pasado, también ha amenazado con anular el encargo firme de 201 aparatos (es uno de los tres mayores clientes). Norwegian también ha asegurado hoy que se verá obligado a alquilar aviones para suplir el aterrizaje forzoso del 737 y American Airlines está sufriendo estos días para poder seguir operando sin los 24 aviones de este modelo que ya había recibido sobre 100 encargados.
Fuente: El Confidencial