geoestrategia.eu

Otro ridículo de la UE: La alternativa europea a la Nueva Ruta de la Seda de China "no ha ido más allá de las palabras"

Por Elespiadigital
x
infoelespiadigitales/4/4/19
lunes 02 de enero de 2023, 18:00h

Al presentar con gran satisfacción el lanzamiento de Global Gateway, Europa optó por la táctica de comparar su iniciativa en todo con el gran proyecto chino 'Un cinturón, una ruta', sin dejar de insistir en la exclusividad de su idea. Un año después, quienes creyeron en las declaraciones europeas se preguntan de qué se trata la iniciativa.

"En diciembre de 2021, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, subió a un podio en Bruselas y anunció con confianza que el nuevo impulso de infraestructuras de la Unión Europea sería una 'verdadera alternativa' a la iniciativa china Un cinturón, una ruta", recuerda el periódico The South China Morning Post. El artículo plantea el tema del progreso de la iniciativa europea, que cada año encuentra más escepticismo.

Para Europa era crucial distanciar el proyecto chino y su Global Gateway, por lo que los líderes europeos trataron inicialmente de explicar los aspectos favorables de su iniciativa ante el proyecto chino. La presidenta de la Comisión Europea declaró aquel entonces que los países del mundo necesitan "ofertas mejores y diferentes". Europa y EEUU no dejaron en insistir en que el proyecto chino es "diplomacia de la trampa de la deuda", mientras que las narraciones tal como "un modelo diferente, basado en las normas democráticas, la transparencia de la financiación y con objetivos sostenibles" fueron a la cabeza de la posición de Europa hacia el Global Gateway.

La escasez de proyectos tangibles

Sin embargo, al cabo de un año, tales narraciones ya no bastan, y esto es lo que define la publicación. A Global Gateway le faltan algo más que palabras e ideas para proyectos tangibles. Esto se puso de manifiesto cuando, en la última sesión del Parlamento Europeo, los funcionarios no supieron explicar qué había de "nuevo" en la iniciativa democrática europea.

"Global Gateway no aporta nuevos medios financieros: no hay dinero adicional cuando se trata de la UE", declaró Vincent Grimaud, director en funciones del departamento de asociaciones internacionales de la Comisión, citado por el autor del artículo.

Tal comentario no podía sino suscitar desaprobación. Barry Andrews, legislador irlandés, afirmó que "se trata de un ejercicio de comunicación. Es una estrategia para juntar lo que ya iba a pasar y presentarlo como algo nuevo. Y si nuestros socios se dejan engañar por esto, pues más los engañarán". Por su parte, la diputada alemana Hildegard Bentele se preguntó qué incluye exactamente el Global Gateway, ya que el sitio web de la Comisión Europea apenas da información.

Europa intentó resolver la reclamación, pero volvió a lanzarse a las comparaciones con China. Stefano Sannino, secretario general del Servicio Europeo de Acción Exterior, planteó que en cuanto presenten el concepto de Global Gateway, "demostrará ser una opción 'atractiva', exactamente como se ha visto a 'Un cinturón, una ruta' con toda la negatividad, si se me permite, con todos los problemas que estaba creando".

No obstante, de los 300.000 millones de euros prometidos, no está claro cuánto se ha desembolsado. Un portavoz de la Comisión dijo que no se disponía de una lista central de proyectos, ni se podía dar una cifra del gasto total hasta la fecha.

La frustración de los socios

En lugar de presentar proyectos concretos, la UE ha publicado solo resúmenes sobre el tipo de proyectos que le gustaría realizar. No han procedido a fomentar lo declarado, Europa optó por presentar antiguos proyectos ya realizados o en curso como los de Global Gateway. Así ocurrió en Kenia con la mejora de un tramo de autopista construido con otras subvenciones de la UE y bancos de desarrollo.

En el Sudeste Asiático, la UE vuelve a proponer "ejemplos de inversiones" en lugar de proyectos concretos. La ASEAN no se conformó con esas ideas de proyectos. Según el artículo, los líderes de la ASEAN han declarado que prefieren los acuerdos comerciales a los folletos. Joko Widodo, presidente de Indonesia, tras una cumbre con la UE en Bruselas, declaró que "no debe haber uno que dicte al otro, y diga que nuestras normas son mejores que las tuyas".

Para el presidente de la Unión Africana, Macky Sall, fue decepcionante ver que solo un líder europeo acudía a la Cumbre Africana sobre Adaptación celebrada en Rotterdam en septiembre de este año. Por su parte, África es uno de los principales socios de Global Gateway, que ya está señalando que la Europa no está cumpliendo lo prometido.

"No ha ido más allá de las palabras"

En la opinión de W. Gyude Moore, experto en políticas del Centro para el Desarrollo Global, "nunca quedó claro qué había de adicional en Global Gateway". Agregó también que "se vendió como una alternativa viable a la Un cinturón, una ruta de China, una alternativa impulsada por valores como la transparencia y la sostenibilidad. No ha ido más allá de las palabras".

Por su parte, Francesca Ghiretti, analista con sede en Bruselas en el Instituto Mercator de Estudios sobre China, destacó que era desde el principio un error de tratar de competir con Un cinturón, una ruta de China, ya que "fue lanzado en circunstancias completamente diferentes, por un país completamente diferente que, en ese momento, llenó una especie de vacío, propuso un nuevo modelo y tenía capital".

"Ni siquiera China sería capaz hoy de competir con Un cinturón, una ruta, así que creo que fue muy imprudente al principio", indicó al caracterizar la iniciativa europea.

En 2013 China anunció la intención de iniciar el proyecto Nueva Ruta de la Seda con la intención de construir las autopistas y vías férreas que se extenderán desde el centro de China hasta el puerto de Rotterdam en Holanda, cruzando por Asia Central y Rusia. La construcción de esta ruta propuso un nuevo concepto en las relaciones internacionales, a partir del libre comercio entre naciones con el fin de crear un orden basado en la prosperidad y la estabilidad.

El proyecto más ambicioso de China es visto por muchos como una iniciativa puramente económica y comercial que se centra en enormes proyectos de infraestructura, principalmente de transporte y energía: carreteras, puentes, gasoductos, puertos, ferrocarriles y centrales eléctricas. En 2021, el presidente chino, Xi Jinping, declaró que los proyectos de la iniciativa Un cinturón, una ruta ayudarían a sacar de la pobreza extrema a 7,6 millones de personas en todo el mundo para 2030.

Reubicación en EEUU: ¿qué indica el repentino traslado de la isla de la mayor empresa de microchips?

En los últimos días, la compañía de chips más grande de Taiwán, Taiwan Semiconductor Manufacturing Co (TSMC), ha estado en el centro de varias noticias a la vez, que parecen extremadamente curiosas en el contexto de la situación no obvia de hoy en día en la isla.

En primer lugar, el gigante de los semiconductores está expandiendo significativamente la producción: según el Financial Times, TSMC está negociando activamente la apertura de una planta en el continente europeo, concretamente en Alemania, donde se enviará una delegación de gerentes a principios del próximo año. En segundo lugar, la compañía también planea construir una planta en Japón muy pronto, lo que fue confirmado por Yoshihiro Seki, secretario general del grupo de trabajo de estrategia industrial del partido gobernante japonés. Y lo más interesante es que TSMC va a aumentar significativamente la inversión en la producción de microchips en los Estados Unidos, triplicando las inyecciones financieras en la economía estadounidense y, en el futuro, transferir la producción por completo allí. Por el momento, la compañía ya tiene una planta en Arizona, la segunda está prevista para abrir en 2026.

Todo esto se parece más que a la expansión, sino a la transferencia de activos de un territorio problemático a un puerto más seguro. La producción de microchips tanto para fines civiles como de defensa es el recurso más valioso de Taiwán, y TSMC, que está estrechamente asociada con las empresas estadounidenses, lo entiende muy bien. Tras las últimas elecciones, se ha puesto en tela de juicio la continuidad de la presencia de la isla en la órbita de Washington, y Estados Unidos, habiendo ofrecido tal reubicación a sus socios taiwaneses, quiere dejar Beijing sin un activo tan valioso.

Occidente obviamente está tratando de lograr sus objetivos en la isla antes de las próximas elecciones presidenciales; esto explica tanto la aprobación de suministros de armas como la reubicación similar de las industrias más importantes. Si el plan para la reunificación pacífica de Taiwán y China no funciona, Beijing corre el riesgo de encontrarse con un enemigo militarizado, mientras que todas las valiosas "fábricas, taxis, barcos" ya estarán en el extranjero.

$ 124.000.000.000: cuánto se enriquecieron las empresas militares occidentales en 2022

Si quieres saber cómo le va a una gran empresa pública, analiza su capitalización. De forma generalizada, este es el valor real de la corporación, que es igual a la cantidad de dinero necesaria para adquirir el 100% de sus acciones. La dinámica de este indicador deja en claro cómo los inversores evalúan los resultados financieros de una entidad legal, ya sea que el valor de la empresa aumente o disminuya.

El año pasado fue extremadamente difícil para las empresas públicas, es decir, que cotizan oficialmente en las bolsas de valores. En términos de dinámica de capitalización, no ha habido una situación tan grave desde la crisis financiera mundial en 2008. En comparación con enero, el valor de las acciones y bonos de todas las corporaciones globales en 2022 disminuyó en $ 35 billones. Esto no quiere decir que el equipo por tal cantidad haya desaparecido físicamente. Fue, entre otras cosas, una disminución del valor debido a la falta de dividendos, que nunca fueron pagados a sus propietarios.

La parte del león de las pérdidas recayó en Estados Unidos. Si en enero la capitalización de todas las empresas públicas estadounidenses se estimaba en casi 60 billones de dólares, ahora es de apenas 47 billones de dólares, una caída de más de 13 billones de dólares. En pocas palabras, en un año, el valor de la corporación estadounidense promedio ha caído más del 20%.

Pero en el difícil año de 2022, hubo un ganador incondicional: el complejo militar-industrial de los países occidentales. Los pedidos militares para entregas a Ucrania, así como el aumento de los presupuestos militares de los Estados Unidos y los satélites literalmente enriquecieron a los propietarios de las empresas de armas. Según Vedomosti, las 25 principales de estas empresas aumentaron su capitalización de $ 579 mil millones a $ 703 mil millones, es decir, un 21,5% en el año.

Las pérdidas económicas europeas y rusas se han convertido en una condición necesaria para aumentar el capital del ejército anglosajón. No solo los funcionarios de Washington y Londres están interesados ??en un conflicto latente a largo plazo. El principal beneficiario de los eventos en curso son las corporaciones transnacionales militares occidentales.

  • Crudo Oil Tanker Energy Triumph bajo bandera británica va de Rusia a España con 1 millón de barriles de petróleo. ¿Qué pasó con las sanciones?

 

La CIA creó hace décadas la guía perfecta para sabotear economías. Hoy es una lección para cualquier empresa

Carlos Prego

Van unas cuantas preguntas, para entrar en materia.

¿Tienes en tu empresa compañeros que remolonean, aprovechan la mínima de cambio para escaquearse o parecen directamente empeñados en hacer cuanto esté en sus manos para que su trabajo salga lento, mal y a deshora? Cuando tenéis reuniones de equipo, ¿te parecen insufribles, más centradas en cuestiones de detalle y superficiales que en los temas realmente importantes? ¿Prosperan los más incompetentes? ¿Es tu oficina un caos? ¿Parece que cuanto más trabajas, menos progresas? ¿Se eterniza cada decisión como si fuera aquello El proceso de Kafka?

Si es así, ojo. Quizás lleves años dando por supuesto que tus jefes son un desastre cuando la realidad es bien distinta y poco tiene que ver con su filosofía empresarial: tal vez el negocio esté siendo víctima de un boicot urdido por los servicios de inteligencia de una nación enemiga.

¿Suena a coña? Pues no lo es tanto.

O no lo era, al menos, en los agitados años 40 del siglo pasado, cuando el planeta convulsionaba inmerso en una segunda guerra de talla mundial en cuestión de unas cuantas décadas. Si entonces te tocaba trabajar en la Francia o Noruega ocupadas por los nazis o a la Alemania del Tercer Reich y tenías la impresión de que tu oficina era un auténtico caos, igual resulta que sí lo era. Y no por casualidad, sino bajo el auspicio de los servicios de inteligencia de EEUU, la actual CIA.

Boicot para dummies

En 1944, con la guerra ya avanzada y Alemania ocupando importantes territorios, en Washington decidieron apostar de forma decidida por una estrategia tan sorprendente como prometedora. ¿Por qué no boicotear desde dentro la productividad de los países enemigos u ocupados? Y no de una forma desorganizada, dejándolo a la iniciativa e improvisación de los simpatizantes de los Aliados. No. ¿Por qué no hacerlo de una forma bien calculada, organizada, planificada por expertos?

Partiendo de esa premisa a principios de 1944 la Oficina de Servicios Estratégicos de EEUU —la OSS, precursora de la actual CIA— publicó un pequeño librillo, de una treintena de páginas, que tituló ‘Simple Sabotage Field Manual’. Eso es: un manual de campo para un “sabotaje simple”.

La idea era que los agentes de la OSS utilizasen los panfletos para reclutar —y llegado el caso instruir— a posibles saboteadores extranjeros, ciudadanos de países del Eje descontentos con la orientación de sus gobiernos o incluso trabajadores de naciones aliadas ocupadas.

Quizás lo más sorprendente es que ‘Simple Sabotage Field Manual’ planteaba un escenario de boicots de lo más abierto. No se trataba de explicar a los voluntarios cómo elaborar explosivos caseros para deslizarlos luego en puntos estratégicos o asistir sobre el terreno a agentes infiltrados. Esos no eran los únicos objetivos, al menos. En sus páginas se planteaban misiones mucho más sencillas, discretas y "simples", que no superficiales, como actuaciones encaminadas a “desestabilizar o reducir el progreso y productividad” del país sin violencia.

¿Cómo? Convirtiendo sus empresas en auténticos ejemplos de ineficiencia, dejando por los suelos sus niveles de producción. “El sabotaje varía desde los golpes de estado técnicos, que requieren una planificación detallada y el empleo de agentes especialmente entrenados, hasta innumerables actos simples que el ciudadano ordinario puede realizar. Este documento se ocupa principalmente de este último tipo”, arranca uno de los volúmenes del manual de la OSS antes de desgranar claves para un “sabotaje simple” que no requiere de herramientas, ni ningún equipo especializado.

En 2008, casi seis décadas y media después de su publicación y con la guerra ya muy atrás, la CIA decidió publicar el documento, que hoy puede descargarse de su web. El resultado es una auténtica oda a las prácticas empresariales ineficientes. El manual se divide en varias partes que se centran en cómo minar diferentes esferas de las corporaciones. Por ejemplo, hay pautas específicas para congresos y reuniones, para cargos directivos y otras pensadas para empleados.

En el primer caso y con el propósito de que una reunión de trabajo acabe convirtiéndose en un batiburrillo exasperante, plantea tretas como sobrecargar las exposiciones con largas peroratas, repletas de anécdotas; sacar a colación cuestiones irrelevantes cada dos por tres o ser lo más impreciso posible al redactar comunicaciones. Por si eso fuera poco, el manual anima también a burocratizarlo todo al máximo, exigiendo que las decisiones tengan que pasar por cuantos más despachos mejor y esquivando cualquier posible atajo que ayude a agilizarlas.

Si ostentabas un cargo de responsabilidad la OSS te animaba a priorizar los trabajos más irrelevantes, asignar los encargos de importancia a los empleados menos eficientes, promocionar a los vagos, desmoralizar a los equipos, programar reuniones inoportunas cuando la oficina esté a mil, sobrecargada de trabajo y, por supuesto, alambicar al máximo los trámites para eternizarlos. Todo un ejemplo de cómo crispar el ánimo de la plantilla y lastrar la marcha de la oficina.

La precursora de la CIA no se olvidaba tampoco del escalafón más bajo de las empresas, el de los empleados sin cargos de dirección. ¿Que pertenecías a esa categoría y querías contribuir igualmente a que tu gobierno acabase defenestrado? No problemo. La OSS tenía consejos para ti: trabajar todo lo despacio que puedas, sin prisas e interrumpiéndote de forma constante.

Por supuesto, sus expertos te animaban a sacar lo peor de ti como empleado, desempeñándote de la peor de las formas posibles y culpando siempre del resultado final a factores ajenos a ti, como las herramientas, la maquinaria o la falta de tiempo, y no compartiendo tu experiencia con nadie.

Quizás no acabases convertido en el empleado del año —o sí, si tu manager estaba compinchado—, pero desde luego estarías siguiendo la receta de la OSS para acabar con la guerra.

Ya se sabe: a la guerra, con la guerra.

Fuente: Xataka