
El presidente de Rusia, Vladímir Putin, recomendó a ciertos países occidentales que no crucen la línea roja en las relaciones con Moscú.
"Bueno, hay ciertos límites. Entiendan que no se debe cruzar la línea roja. Respeten nuestros intereses también", declaró Putin al intervenir en la sesión plenaria del Foro Económico Internacional de San Petersburgo (SPIEF).
Asimismo, el mandatario ruso expresó preocupación por la amenaza del aumento de la presencia de la OTAN en las fronteras rusas.
"Además de que la OTAN se acercó a nuestras fronteras, tenemos sospechas de que mañana Ucrania también se una a la Alianza y coloquen allí más radares y sistemas de defensa antimisiles", señaló el presidente.
El líder ruso recordó el papel que desempeñaron algunos países occidentales en el golpe de Estado en Ucrania. El presidente preguntó por qué estos Estados extranjeros contribuyeron a un cambio de poder con el uso de la fuerza cuando Ucrania ya tenía políticos 'prooccidentales' como Víktor Yúschenko y Yulia Timoshenko.
Putin: EEUU engañó descaradamente a Rusia en vísperas del golpe de Estado en Ucrania
?En Ucrania, el 22 de febrero de 2014, se produjo un golpe de Estado. Posteriormente, Kiev anunció su intención de integrarse a la OTAN y a la Unión Europea. Sin embargo, ambas organizaciones dudan de la preparación de Ucrania para ser miembro de la misma.
National Interest cuenta qué pasaría si la OTAN atacara a Rusia
El medio estadounidense National Interest elucubra cómo Rusia podría responder si las tropas europeas o estadounidenses intentaran atacar al país. Según el artículo de NI, 'la peor pesadilla de la OTAN' es Kaliningrado —"una ciudad armada hasta los dientes".
El medio señala que los cohetes y la flota rusa que se ubican en la región reducen considerablemente el alcance de posibles ataques de tropas europeas o estadounidenses.
Los sistemas de proyectiles balísticos Iskander-M son los que representan más amenaza, ya que pueden efectuar ataques precisos contra las instalaciones navales de Polonia y la zona del Báltico.
The National Interest también indica que ahora la OTAN no posee armamento que le permita hacer frente al Ejército de Rusia.
Además de los cohetes basados en tierra, los militares pueden usar misiles de crucero Kh-55 y Kh-101 de las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia. La cantidad exacta de dichas armas se desconoce, pero el proyectil es capaz de alcanzar cualquier blanco en Polonia, según subraya el columnista del medio Charlie Gao.
Además, es en Kaliningrado donde está establecida una parte considerable de la flota rusa, incluidos los buques de artillería ligera del proyecto 21631 (Buyan), equipados con lanzadoras de misiles, capaces de lanzar misiles de crucero Kalibr. Dicho equipamiento se aplicó con éxito durante la campaña antiterrorista en Siria.
Estas naves, junto con los submarinos del Proyecto 877 Paltus, harían más potente el ataque preventivo ruso contra el supuesto enemigo.
El medio menciona también otras naves que podrían formar parte de la defensa antisubmarina y antiaérea de Rusia: un destructor clase Sovremenny, dos buques de patrulla Neustrashimiy, siete corbetas de clase Tarantul y otras naves de guerra.
Los países miembros de la OTAN vecinos de Kaliningrado no son capaces de hacer frente a las tropas rusas, ubicadas en la región, según concluye el columnista. Si estallara una guerra, Moscú tendría una ventaja clara, agrega.
Por su parte, el experto militar ruso Dmitri Gvozdenko indicó a RT que Rusia coloca el armamento en su territorio, según le convenga, y subrayó que EEUU, en cambio, suele colocar las instalaciones militares fuera de su territorio.
El experto también señaló que Rusia seguramente no planea lanzar el primer golpe. "Nos defendemos en una situación en que miles de unidades de equipo militar se colocan cada vez más cerca de nuestras fronteras", explicó.
La OTAN nunca ha sido un bloque defensivo y su conducta desde 1991 así lo demuestra
A lo largo de la Guerra Fría, la OTAN se proclamaba como una alianza defensiva. Sin embargo, esto ni era verdad en aquellos tiempos, ni lo ha sido tampoco desde entonces, y las intervenciones y cambios de régimenes que ha promovido con sus acciones militares, desde Yugoslavia hasta Libia, así lo demuestran.
El 4 de abril de 1949, sus doce países fundadores -Bélgica, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Francia, Islandia, Italia, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos, Portugal y Reino Unido- firmaron en Washington el Tratado del Atlántico Norte.
El 18 de mayo 1950, los cancilleres de estas naciones firmaron el documento con el que se formaban las estructuras permanentes de la Alianza Atlántica.
Tras el desmantelamiento en 1991 de la respuesta socialista a la OTAN -el Pacto de Varsovia-, la Alianza no solamente continuó su existencia, sino también expandió su membresía y presencia geográfica y usurpó el papel de la ONU abiertamente interviniendo en la exYugoslavia, comenzando en Bosnia en 1994 y lanzando una guerra contra lo que quedaba de Yugoslavia en 1999, una operación que derivó en la posterior ocupación de Kosovo.
La OTAN también participó en la guerra de Estados Unidos en Afganistán desde 2001. No se unió oficialmente a la invasión ilegal de Irak en 2003, aunque muchos de sus países miembros optaron por unirse a la 'Coalición de la voluntad' impulsada por George W. Bush.
La acción militar más abierta de la OTAN desde 1999 fue su intervención de 2011 en Libia. Apenas unas horas después de que el Consejo de Seguridad de la ONU autorizara el establecimiento de una zona de exclusión aérea sobre el país norteafricano el 19 de marzo de aquel año, EE.UU., Francia, Reino Unido y Canadá comenzaron a lanzar ataques aéreos sobre su territorio.
La Alianza asumió oficialmente el mando de la guerra el 31 de marzo bajo la llamada Operación Protector Unificado, durante la cual se realizaron 26.500 vuelos hasta la muerte del gobernante libio MuammarGaddafi en octubre.
Expansión al Este de Europa
En 1990, el entonces secretario de Estado de EE.UU., James Baker, prometió al líder soviético Mijaíl Gorbachov que la OTAN no avanzaría "ni una pulgada hacia el este" si Alemania se reunificaba, pero la coalición atlantista hizo exactamente todo lo contrario.
Polonia, Hungría y la República Checa fueron aceptados oficialmente a la OTAN en marzo de 1999, pocos días antes de que los aviones de combate de la Alianza comenzaran a bombardear el territorio yugoslavo.
Bulgaria, Rumanía y Eslovaquia se adhirieron en 2002. El último país del antiguo Pacto de Varsovia en unirse fue Albania, en el 2009. La coalición se expandió también hasta las antiguas repúblicas yugoslavas de Eslovenia, Croacia y Montenegro, así como a las antiguas repúblicas soviéticas de Estonia, Letonia y Lituania, llegando así la OTAN a las mismas fronteras de Rusia.
Como si eso no fuera suficiente, la OTAN siguió extendiendo su influencia hacia Georgia y Ucrania. Creyendo que tenía las espaldas guardadas por la OTAN, el entonces presidente georgiano, MijeílSaakashvili, atacó a las fuerzas de paz rusas en la disputada región de Osetia del Sur en 2008. Su Ejército, entrenado por la OTAN, fue derrotado en seis días. La OTAN ha seguido coqueteando con Georgia desde entonces, aunque parece que el actual Gobierno de Tbilisi no tiene ansias de otro enfrentamiento con Moscú.
Amenaza fantasma
La escalada más reciente de las tensiones con Rusia comenzó en 2014, después de un golpe de Estado en Ucrania en febrero respaldado por EE.UU.. Desde entonces, las tropas de la Alianza han establecido bases en el extremo oeste ucraniano, y han estado proporcionando armas, ayuda y entrenamiento a militares y neonazis para "contrarrestar la agresión rusa".
Bajo el pretexto de "disuadir a Moscú", la OTAN también ha establecido bases militares permanentes en los tres Estados bálticos, Rumanía y Polonia, y llevó a cabo una serie de ejercicios militares masivos en la frontera con Rusia. El canciller ruso, Serguéi Lavrov, condenó reiteradamente la acumulación de tropas cerca de las fronteras de su país, diciendo en febrero que Washington está utilizando una "amenaza imaginaria rusa" para garantizar su dominio sobre Europa.
El comportamiento de la OTAN desde la década de 1990 muestra no solo que se ha convertido en un organismo agresivo y expansionista, sino que también está al servicio de las prioridades de la política exterior de EE.UU.