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Matteo Salvini desquicia a los burócratas de la UE y deja en evidencia al ministro de Exteriores del “gran ducado” de Luxemburgo

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19
sábado 15 de septiembre de 2018, 16:00h

El ministro de Asuntos Exteriores y de Inmigración y Asilo de Luxemburgo, Jean Asselborn, ha estallado en Viena, durante una reunión informal de titulares de Interior, con el líder de la Liga y ministro del Interior del gobierno italiano. Es habitual que las delegaciones choquen y tengan, a veces, momentos de tensión. Pero no es frecuente que lo hagan con cámaras delante y gritando "alors merde" (a la mierda) mientras arrojan con rabia sus auriculares.

Redacción

El ministro de Asuntos Exteriores y de Inmigración y Asilo de Luxemburgo, Jean Asselborn, ha estallado en Viena, durante una reunión informal de titulares de Interior, con el líder de la Liga y ministro del Interior del gobierno italiano. Es habitual que las delegaciones choquen y tengan, a veces, momentos de tensión. Pero no es frecuente que lo hagan con cámaras delante y gritando "alors merde" (a la mierda) mientras arrojan con rabia sus auriculares.

Salvini, encantado en la polémica, tenía el turno de palabra y aprovechó para lanzar varias pullas. Antes habían intervenido ya algunos colegas, incluyendo al representante del Gran Ducado. La reunión, junto a gobiernos del Norte de África, tiene como objeto limar asperezas y buscar fórmulas de entendimiento para solventar la crisis política generada por la cuestión migratoria.

La primera carga fue contra sus colegas y en especial contra el Gobierno maltés. "Hace falta más colaboración interna. Déjenme poner un ejemplo sin espíritu polémico. Esta mañana han llegado casi 200 inmigrantes a Italia desde Túnez, tras transitar durante horas por aguas de Malta. Entre emails y llamadas de teléfono hemos contactado 10 veces con las autoridades maltesas. ¿Respuestas? Cero. Está bien oír hablar de solidaridad, pero viendo los hechos seguimos esperando", ha dicho el italiano.

"Agradezco a otros países, como Albania, su labor. Han sido más rápidos y eficaces en los últimos meses que otros países [de la UE]. Hago propuestas: todo acuerdo comercial con terceros países debe de tener cláusulas de repatriación de inmigrantes. Hacen falta puertos y países seguros para evitar que proliferen demandas de asilo sin motivos. Los datos italianos dicen que en las últimas semanas sólo tres de cada 10 peticiones se aceptan. Siete de cada 10 se rechazan. Éstas plantean recursos, la mayor parte infundados", ha asegurado. "Algunos predecesores hablaban de las convenciones internacionales. Bueno, pues éstas deben ser actualizadas. Nos toman el pelo decenas de miles de personas que presentan recursos infundados para ganar tiempo a cargo de los contribuyentes italianos y europeos y no me gusta que me tomen el pelo", ha avisado.

Y ahí llegó la bronca. La segunda estocada, preparada, tenía como objetivo no sólo Luxemburgo, sino toda la línea de pensamiento demográfico que dice que el continente necesitará mucha inmigración en el futuro. "¿Hace falta inmigración porque envejecemos? Mi perspectiva es muy diferente. Mis ciudadanos me pagan para ayudar a nuestros jóvenes a tener los hijos que antes tenían y no para arrebatar lo mejor de la juventud africana para reemplazar a los europeos que ya no tienen hijos. En Luxemburgo quizás tengan esas exigencias, en Italia tenemos la exigencia de ayudar a nuestros hijos a tener otros, no tener esclavos para reemplazar a los hijos que no tenemos", le ha espetado a apenas un metro de distancia.

Asselborn, por lo general templado, ha mostrado su verdadera cara autoritaria y fanática y no ha podido contener su enfado. Primero con monosílabos en voz alta, "vamos, vamos, vamos", negaciones de cabeza y gestos de incredulidad. Luego interrumpiendo y amenazando directamente con el dedo a su colega. Lo que se entiende como un impresentable, un chulo de discoteca y un majadero.

Salvini, con una visible sonrisa, ha insistido en que quizás "en Luxemburgo tenéis la necesidad de esa inmigración"... A lo que Asselborn, encendiendo el micrófono, ha replicado en voz muy alta: "En Luxemburgo, querido señor, tuvimos decenas de miles de italianos que vinieron a trabajar, como inmigrantes, porque en Italia no teníais dinero para vuestros hijos". No se puede caer más bajo ni ser más miserable…

El italiano, reclamando "educación" y que le dejaran terminar, pues él no "había interrumpido", ha escuchado cómo el veterano socialista, zanjaba con un "alors merde", que puede ser usado como un "a la mierda", que es como ha sido interpretado en Italia.

El choque llega apenas horas después de que el inefable, infumable  y siniestro comisario Pierre Moscovici hablara de "pequeños Mussolinis en Europa" y asegurara que Italia "tiene un problema", lo que provocó la ira de Salvini y Di Maio, que le instaron a "cerrar la boca".

Salvini ha querido hacer más sangre del enfrentamiento y se ha quejado de que el luxemburgués le había insultado. "Mirad su reacción, no se lo ha tomado bien. Ha empezado a insultar...!", ha escrito Salvini en su muro de Facebook con un emoji burlón.

Hungría desafía a la UE y asegura no temer sus sanciones

MOSCÚ (Sputnik) — El proceso sancionador que el Consejo de la Unión Europea puede aplicar a Hungría no representa peligro, aseguró el primer ministro del país, Viktor Orbán, en declaraciones a la radio Kossuth.

La Eurocámara aprobó el 12 de septiembre una resolución en la que exige al Consejo de la UE castigar a Hungría por vulnerar los valores europeos.

En concreto, el Parlamento pidió activar el artículo 7 del Tratado de Lisboa que prevé el retiro del derecho de voto en el Consejo.

Según escribe el diario Hungary Today, Orbán declaró que la UE trata de privar a su país de su derecho a proteger sus fronteras.

El primer ministro señaló que la mayoría de los países en la Eurocámara defienden una política que apoya la inmigración y por eso "odian a los que se oponen a sus planes".

"Tienen un plan. Si no pueden obligar a Hungría a recibir a los inmigrantes, le privarán de su derecho a controlar sus fronteras", denunció.

La Unión Europea critica al país magiar por rechazar sus decisiones en materia de inmigración.

A mediados de julio la Comisión Europea llevó a Hungría al Tribunal de Justicia de la UE por no cumplir las normas del asilo.

La Corte dio al país dos meses para cumplir las exigencias.

Análisis: Italia y Hungría crean un "eje antiinmigración"

 

Soeren Kern*

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, y el ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, se han comprometido a crear un "eje contra la inmigración" con el objetivo de contrarrestar las políticas promigratorias de la Unión Europea.

En una reunión en Milán celebrada el 28 de agosto, Orbán y Salvini se comprometieron a cooperar con Austria y el Grupo de Visegrado –la República Checa, Polonia y Eslovaquia– para oponerse a un grupo de países de la UE –encabezado por el presidente francés, Emmanuel Macron–, partidarios de la migración.

Orbán y Salvini están intentando seguir una estrategia coordinada de cara a las elecciones al Parlamento Europeo de marzo de 2019 para derrotar al Partido de los Socialistas Europeos (PES, por sus siglas en inglés), una formación a favor de la inmigración y paneuropea que representa a los partidos socialistas a nivel local de todos los países miembros de la UE. El objetivo es cambiar la composición política de las instituciones europeas, incluido el Parlamento Europeo y la Comisión Europea, para revertir las políticas migratorias de puertas abiertas de la UE.

En una rueda de prensa conjunta, Salvini dijo:

"Hoy empieza un trayecto que continuará en los próximos meses hacia una Europa distinta, un cambio en la Comisión Europea, de las políticas europeas, que sitúe en el centro el derecho a la vida, el trabajo, la salud, la seguridad; todo lo que las élites europeas, financiadas por [el multimillonario filántropo húngaro George] Soros y representadas por Macron, niegan.

Nos acercamos a un punto de inflexión histórico a nivel continental. Me asombra el estupor de una izquierda política cuya única razón de ser hoy es desafiar a los demás y creer que Milán no debería acoger al presidente de un país europeo, como si la izquierda tuviese la autoridad de decidir quién tiene derecho a hablar y quién no. Y después se preguntan por qué ya nadie les vota.

Esta es la primera de una serie de reuniones para cambiar los destinos, no sólo de Italia y Hungría, también de todo el continente Europeo".

Por su parte, Orban añadió:

"Las elecciones europeas se van a celebrar pronto, y deben cambiar muchas cosas. Por el momento hay dos bandos en Europa: uno está encabezado por Macron, que defiende la migración masiva. El otro está encabezado por los países que quieren proteger sus fronteras. Hungría e Italia pertenecen al segundo.

Hungría ha demostrado que podemos frenar a los migrantes en tierra. Salvini ha demostrado que podemos frenar a los migrantes en el mar. Le damos las gracias por proteger las fronteras de Europa.

Los migrantes tienen que ser devueltos a sus países. Bruselas dice que no podemos hacerlo. También dijo que era imposible frenar a los migrantes en tierra, pero lo hicimos.

Parece que Salvini y yo compartimos el mismo destino. Es mi héroe".

Macron respondió:

"Si querían verme como su principal oponente, tenían derecho a hacerlo. Es evidente que hoy se está construyendo una oposición fuerte entre los nacionalistas y los progresistas y no haré ninguna concesión a los nacionalistas y a quienes defienden el discurso del odio".

Salvini devolvió el disparo:

"Desde principios de 2017 hasta el día de hoy, la Francia del "bienhechor" Macron ha rechazado a más de 48.000 inmigrantes en la frontera italiana, entre ellos mujeres y niños. ¿Es esta la "receptiva y solidaria" Europa de la que hablan Macron y los bienhechores?

En lugar de dar lecciones a otros, invitaría al hipócrita presidente francés a reabrir sus fronteras y dar la bienvenida a los miles de refugiados que ha prometido aceptar.

Italia ya no es el campo de refugiados de Europa. ¡La fiesta de los traficantes y los bienhechores se ha terminado!"

En julio, Salvini dijo que quería crear una red paneuropea de partidos nacionalistas de mentalidad similar:

"Para ganar [las elecciones italianas] tuvimos que unir a Italia, y ahora tenemos que unir a Europa. Estoy pensando en una "Liga de las Ligas de Europa", aunando a todos los gobiernos libres y soberanos que quieren defender a sus pueblos y fronteras".

Salvini propuso que la red incluyera al canciller austriaco, Sebastian Kurz, al líder del Partido por la Libertad holandés, Geert Wilders, a la líder del Frente Nacional de Francia, Marine Le Pen, y a Orbán, de Hungría, entre otros. También ha dichoque las elecciones al Parlamento europeo de 2019 deberían ser un referéndum sobre "una Europa sin fronteras" frente a "una Europa que proteja a sus ciudadanos".

Salvini ha criticado repetidas veces a la Unión Europea a propósito de la migración masiva, acusando al bloque de haber abandonado a Italia en su lucha por lidiar con los más de 600.000 migrantes que han llegado al país desde 2014. El problema se ha visto exacerbado por las regulaciones de la UE.

Según una norma de la UE –conocida como el Convenio de Dublín–, los migrantes deben solicitar asilo en el primer país al que llegan de la Unión Europea. Esto ha puesto una carga excesiva sobre Italia, dada su proximidad geográfica con África.

Italia ha intentado durante mucho tiempo que se revise el Convenio de Dublín, pero otros países miembros de la UE, especialmente Hungría, se han opuesto a cambiar el acuerdo. La disputa subraya las dificultades de formar un eje unido contra la inmigración a nivel de la UE: los intereses de muchos países miembros de la UE son diametralmente opuestos.

Aunque Italia y Hungría, por ejemplo, están de acuerdo en que se debería frenar completamente la migración masiva, discrepan en cómo gestionar los migrantes que ya están en la UE. Aunque Italia quiere que los migrantes sean redistribuidos a otros países de la UE, Hungría y los países de Visegrado se oponen obstinadamente a aceptar a ningún migrante en absoluto.

En una entrevista con el periódico checo DNES, el primer ministro checo, Andrej Babiš, de cara a su reunión del 28 de agosto en Roma con el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, dijo:

"Insisto en que no aceptaremos a ningún migrante ilegal desde Italia o desde cualquier otra parte. Esto no es nada contra Italia, que tiene nuestras simpatías; es una estrategia fundamental. Es, bajo mi punto de vista, una señal clave, un símbolo y un mensaje a los migrantes y traficantes de que no tiene sentido zarpar a Europa".

Babiš añadió que la Unión Europea debe superar sus diferencias y ponerse de acuerdo en una política migratoria paneuropea:

"Si Italia no acepta migrantes, y Malta no los acepta, entonces lo hará España. Estamos enviando el mensaje de que es posible llegar a Europa desde Marruecos a través de España. Debemos frenar el flujo migratorio. Quiero hablar sobre ello con mis socios en Italia, Malta y, por supuesto, con la canciller alemana Angela Merkel, que ahora ha actuado con España. Tenemos que trabajar muy duro en la solución porque hemos perdido tres años sin necesidad con el absurdo debate de las cuotas. Debemos proteger lo que nuestros antepasados construyeron durante más de mil años. No es un eslogan, es una realidad".

El apoyo de Salvini a Orbán también ha puesto de manifiesto las diferencias en la coalición gobernante de Italia, compuesta de la Liga de Salvini y la formación populista Movimiento Cinco Estrellas (M5S), liderado por Luigi Di Maio.

El 23 de agosto, Di Maio amenazó con retener los pagos italianos a la Unión Europea si en una cumbre de alto perfil en Bruselas fijada para el 24 de agosto no se lograba el compromiso de otros países de la UE de aceptar migrantes desde Italia. En una entrevista con la televisión italiana, que también publicó en su cuenta de Facebook, Di Maio dijo:

"Si mañana no sale nada de la reunión de la Comisión Europea, si no deciden nada respecto a la [...] redistribución de los migrantes, el Movimiento Cinco Estrellas y yo ya no estaremos dispuestos a dar 20.000 millones de euros a la Unión Europea cada año".

Después de que en la reunión de la UE no se produjera una solución, los líderes del M5S en la Cámara de Diputados y el Senado de Italia, Francesco D'Uva y Stefano Patuanelli, respectivamente, emitieron un comunicado:

"Los países que no participan en la reubicación y que ni siquiera se dignan a responder a la petición de ayuda de Italia no deberían seguir recibiendo fondos europeos de nosotros, y entre ellos, en estos momentos, está Hungría".

En una entrevista el 27 de agosto con el periódico La Stampa, Di Maio volvió a atacar a Orbán:

"La Hungría de Orbán levanta vallas alambradas y rechaza las asignaciones de migrantes. Los que no aceptan la asignación no deberían tener derecho a la financiación europea".

Salvini defendió a Orbán: "Respeto el absoluto derecho de Hungría a defender las fronteras y la seguridad de sus ciudadanos. El objetivo compartido es la defensa de las fronteras externas".

Orbán respondió: "Necesitamos una nueva Comisión Europea que esté comprometida con la defensa de las fronteras de Europa. Necesitamos una Comisión después de las elecciones europeas que no castigue a aquellos países que, como Hungría, protegen sus fronteras".

*analista de política europea para el Instituto Gatestone en Nueva York.

Fuente: La Tribuna de España