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Un bombardeo saudí provoca una masacre en Yemen contando con el silencio de la ONU y la complicidad occidental: Al menos 140 muertos y 525 heridos

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19
domingo 09 de octubre de 2016, 22:00h

Cuatro ataques aéreos llevados a cabo por la coalición liderada por Arabia Saudita contra un funeral en la capital yemení se han saldado con múltiples víctimas.

Al menos 140 personas han muerto y otras 525 han resultado heridas como consecuencia de cuatro ataques aéreos este sábado en Saná, informa la ONU. Según las autoridades de Yemen, el bombadeo ha sido efectuado por la coalición liderada por Arabia Saudita.

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La tragedia ha tenido lugar en un funeral de la capital yemení y varios medios elevan las cifras oficiales. Según el periódico 'Yemen Post', los bombardeos se han saldado con al menos 720 muertos y heridos.

Según precisa Reuters, los dolientes se congregaron en un funeral en el sur de la capital para rendir homenaje al padre de Jalal al Roweishan, ministro del Interior yemení. La coalición árabe niega haber bombardeado el funeral en Yemen, informa AFP.

Desde hace alrededor de un año, la coalición liderada por Arabia Saudita bombardea las posiciones de los hutíes, que se apoderaron de la capital yemení a principios del 2015. En marzo de este año los ataques aéreos sauditas dejaron 119 muertos, entre ellos 22 niños, en un mercado del distrito Mustaba, en el noroeste del país. En aquella ocasión 47 personas resultaron heridas.

A lo largo del conflicto los pilotos de la coalición han realizado varios ataques equivocados que han acabado con vidas de civiles y han afectado a diversos monumentos del patrimonio cultural del país. Así, en septiembre del año pasado dos ataques aéreos alcanzaron 'por error' un banquete de boda, mataron a un mínimo de 75 personas y dejaron varias decenas de heridos, mientras que en octubre bombardearon un hospital de la ONG Médicos Sin Fronteras en la ciudad de Saada. El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Hoseiní Jameneí, tachó de "genocidio" la ofensiva de Arabia Saudita en Yemen.

En enero de este año los expertos de la ONU documentaron numerosos presuntos delitos de guerra y redactaron uninforme, en el que exhortaron a la organización para que investigue "las denuncias sobre las violaciones del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos internacionales en Yemen" que habrían cometido todas las partes implicadas.


La monserga habitual: EE.UU. revisará de manera "inmediata" su apoyo a la coalición de Arabia Saudita

Estados Unidos revisará de manera "inmediata" su apoyo a la coalición liderada por Arabia Saudita que interviene en Yemen tras el último bombardeo que ha sufrido ese país este sábado, informa AFP. Por su parte, la ?oalición árabeasegura que está dispuesta a cooperar con EE.UU. para investigar el ataque contra la procesión fúnebre de Saná.

Desde hace alrededor de un año, la coalición liderada por Arabia Saudita bombardea las posiciones de los hutíes, que se apoderaron de la capital yemení a principios del 2015. En marzo de este año los ataques aéreos sauditas dejaron 119 muertos, entre ellos 22 niños, en un mercado del distrito Mustaba, en el noroeste del país. En aquella ocasión 47 personas resultaron heridas.

Misiles de Yemen golpean base militar saudí en la provincia de Assir

El ejército yemení y las fuerzas populares alcanzaron posiciones militares estratégicas de Arabia Saudita y las bases en la provincia de Assir en el reino, con un misil balístico Zalzal-3 en represalia por los ataques aéreos saudíes en áreas residenciales por todo Yemen.

El ataque con misiles desde Yemen grandes causó fuertes pérdidas a las tropas de Arabia Saudita en la base militar de al-Montazah en la región de al-Zahran de la provincia de Assir.

Los primeros informes indican grandes bajas en las fuerzas saudíes por el ataque con misiles. El ejército saudí y sus miembros de la coalición han perdido, al menos, más de cien soldados cada vez que han sido objeto de un ataque con misiles balísticos por Yemen.

Vehículos blindados de las fuerzas lideradas por Arabia 'fueron destruidos durante el ataque con misiles de Yemen. Fuentes informadas anunciaron el domingo que el ejército yemení y las fuerzas populares han tenido plenamente el control de cuatro regiones estratégicas en tres provincias de Arabia Saudita.

Las fuerzas yemeníes están ahora en pleno control de Jabal (Monte) al-Doud en la provincia de Jizan, Jabal (Monte) al-Dokhan en Jizan, Jabal (Monte) al-Sar en la provincia de Najran y Jabal (Monte) al-Rahwa en al -Rabou'a región de la provincia de Asir, Ahd al-Jadid escribió en su página de Twitter.

Análisis: Yemen, la guerra de la que no se habla

Luis Rivas

Yemen no aparece en los titulares de la prensa internacional. Los propagandistas y los indignados profesionales no han encontrado la foto de niño sufriente para provocar el sentimentalismo en las redes sociales. Los intelectuales de salón no incluyen en sus panfletos a Saná o Adén junto a las ciudades mártires habituales -para algunos-: Guernica, Sarajevo, y ahora, Alepo.

Las cifras de la catástrofe humana tampoco despiertan la sensibilidad de los editores-moralistas: veinte meses de guerra; casi 10.000 muertos entre civiles y combatientes armados; 320.000 niños con necesidad de ayuda inmediata; 14 millones de personas (de los 29 millones de habitantes) sufriendo malnutrición; casi tres millones de desplazados; 1.800.000 refugiados en el extranjero; 600 hospitales dañados por los bombardeos; 1.600 escuelas destrozadas… Todo un panorama aterrador ante la "inacción internacional", como señala el jefe de " Médicos Sin Fronteras " en Yemen, Hassan Bucenin.

La guerra que enfrenta a una coalición de países árabes, encabezada por Arabia Saudí, con la rebelión de los hutíes locales (chiíes de la rama zaidí) puede terminar en una nueva dislocación del país, en la partición pura y simple del Estado y en la "sirianización" del territorio.

La unificación del Yemen se produjo en 1990. La República Árabe del Yemen y la República Popular Democrática del Yemen (Sur) se unieron, sin dejar nunca de lado las reticencias. Ya en 1994, el Sur intentó independizarse de nuevo.

El entonces presidente Alí Abdalá Saleh, tuvo ya que hacer frente a una rebelión de la minoría chií de los hutíes (un tercio de la población), implantados en el nordeste del país. En 2011, Yemen también vivió la onda de choque de la llamada "Primavera árabe". La rebelión, teleguiada desde el exterior, obligó a Saleh a abandonar el poder. Tras las elecciones celebradas en 2012, Abd Rabbo Mansur Hadi se encaramó al poder.

El nuevo mandatario no logró responder a las aspiraciones de una mejor vida para la población, especialmente de la minoría chií, que le acusó de no haber sabido estabilizar la economía y de seguir marginándoles. Los hutíes (llamados así por el nombre de su líder Hussein Bradeddin al-Huti), se movilizaron contra la corrupción del régimen, al que también hicieron responsable de asesinar a dos de sus representantes en el consejo de transición post electoral.

A la rebelión chií se unió una parte del ejército fiel al expresidente Saleh y consiguieron derrocar y enviar al exilio a Hadi, que después se atrincheró en el Puerto de Adén. El descontento de gran parte de la población con el fin de los subsidios, el aumento de los precios y de la carga impositiva nutre también las filas de los sublevados.

Arabia Saudí, que ve en los hutíes chiíes una quinta columna de Irán, su enemigo en la zona, decide en 2015 crear una alianza militar con los Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait, Bahréin, Jordania, Sudán, Egipto y Marruecos, para aplastar la revuelta y recuperar el territorio conquistado por los insurrectos. La operación se llamará pomposamente "Tormenta decisiva"; más tarde derivará en "Restaurar la esperanza", pero ni ha sido decisiva ni ha restaurado ilusión alguna.

Desde entonces, la aviación saudí no ha dejado de bombardear las posiciones enemigas, atacando sin comedimiento centros urbanos, hospitales y escuelas. Especial encarnizamiento han sufrido los centros de salud instalados por organizaciones humanitarias internacionales, algunas de las cuales, como la Cruz Roja, decidieron evacuar a sus miembros y abandonar el país.

Según denuncian las mismas organizaciones internacionales, más de un tercio de los ataques de la aviación saudí han tenido como objetivo civiles desarmados. Pero parece claro que la ciudad siria de Alepo concentra en exclusiva la indignación internacional y la denuncia sobre ataques a hospitales.

Yemen, que era ya antes de la guerra civil actual uno de los países más pobres del planeta, vive una situación de emergencia económica. El Puerto de Adén está bloqueado para impedir la llegada de armas, pero también de víveres. El panorama se agravará tras la decisión del Presidente Hadi de trasladar la sede del Banco Central desde Saná, en manos de los hutíes, a Adén, en el Sur, bajo su control. Presidido por un tecnócrata neutral, el veterano Mohamed Awad bin Humam, que se será relevado en su cargo, la utilización del Banco Central como instrumento de guerra, ha sido criticada internacionalmente y repercutirá en la situación económica de los miles de funcionarios cuyos salarios peligran.

ESTRATEGIA CRIMINAL E INEFICAZ

Arabia Saudí, el país más rico de la zona, aplasta bajo las bombas a su paupérrimo vecino, convencido de ver la mano de Teherán en la insurrección huti, justo en su patio trasero. Pensar que Irán se desentiende de la situación en Yemen es ingenuo, pero especialistas en la Península Arábiga, como el francés, Laurent Bonnefoy, considera la actitud de Ryad como un claro ejemplo de la "paranoia saudí". Dada la situación de bloqueo militar sobre el terreno, Bonnefoy denuncia que la estrategia saudí basada en bombardeos aéreos es "criminal, además de ineficaz".

Los rebeldes han anunciado la creación de un nuevo gobierno, que no será reconocido internacionalmente. Los saudíes y su aliado norteamericano han pedido al vecino Omán actuar de mediador para obtener un alto el fuego.

Así las cosas, los grupos yihadistas radicales aprovechan la guerra para hacerse fuertes. Al Qaida en la Península Arábiga (AQPA) y la rama local del Estado Islámico (EI) han aumentado su influencia en el sur del país, donde incluso intentan instalar un miniestado islámico.

Yemen vive un escenario catastrófico que puede desembocar en una nueva división del país, agravada por el reforzamiento del poder de los diferentes clanes y "señores de la guerra" provinciales, ávidos de poder y expertos en aprovechar los conflictos para extender su dominio y enriquecerse.

Al mismo tiempo, la confesionalización del conflicto podría derivar en una partición similar a la que viven Siria o Iraq, países que seguirán monopolizando la indignación internacional. Sin imágenes, no hay lágrimas. Sin lágrimas, la diplomacia internacional no tiene donde sustentar la propaganda que justifica su acción. (Sputnik)