Ali Akbar Khalilian
Palantir Technologies, un gigante del análisis de datos fundado con el idealista objetivo de “salvar a Occidente”, se ha convertido en el sistema nervioso central de las operaciones militares de Estados Unidos y de la vigilancia global.
Examinamos la dualidad de Palantir como entidad corporativa privada profundamente integrada en la violencia estatal, analizando sus relaciones financieras (en particular, un contrato histórico de 10.000 millones de dólares con el Ejército), su papel en la guerra algorítmica en Ucrania, Gaza e Irán, el “conducto de doble uso” que traslada la vigilancia de grado militar a la policía doméstica, y las alianzas de infraestructura ocultas de la empresa con Microsoft y Airbus.
Palantir representa un cambio de paradigma: una era en la que las empresas tecnológicas privadas asumen el control operativo del apuntado y la inteligencia, creando un “complejo de seguridad imperial del sector privado” que opera con una supervisión limitada y profundas consecuencias éticas.
Esto explica la respuesta iraní sin precedentes —al designar a Palantir como un objetivo militar legítimo— como una advertencia a una industria de la guerra impulsada por algoritmos y sin rendición de cuentas.
El arquitecto invisible de los campos de batalla
Cuando el director ejecutivo de Palantir, Alex Karp, declaró recientemente en una deposición judicial, ofreció una afirmación escalofriantemente directa sobre el modelo de negocio de su empresa: “Nuestro producto se utiliza para matar personas”.
Esta frase atraviesa toda la jerga corporativa sobre “fusión de datos” e “integración de IA” para revelar la realidad cruda de la función de Palantir.
A diferencia de los contratistas tradicionales de defensa como Lockheed Martin o Raytheon, que construyen tanques o misiles físicos, Palantir desarrolla el software que indica a esas armas hacia dónde ir y a quién destruir.
Fundada en 2003 con financiación del brazo de capital de riesgo de la CIA, In-Q-Tel, Palantir pasó dos décadas operando en las sombras de la comunidad de inteligencia. Sin embargo, la actual revolución de la inteligencia artificial y la transformación de las tensiones globales han empujado a Palantir al primer plano de la estrategia militar estadounidense.
Analizamos los mecanismos ocultos de esta corporación, una empresa que ha logrado difuminar con éxito las líneas entre la selección de objetivos militares, la vigilancia nacional y el beneficio privado.
El cemento financiero: los contratos gubernamentales como motor de crecimiento
Para entender la implicación de Palantir en las guerras de Estados Unidos en el extranjero, incluida la dirigida contra la República Islámica de Irán, es necesario comprender primero la magnitud de sus incentivos financieros.
A diferencia del volátil sector comercial, los contratos gubernamentales ofrecen estabilidad, escala y secreto.
El paquete de 10.000 millones de dólares
En agosto de 2025, el Ejército de Estados Unidos adjudicó a Palantir un gigantesco “Acuerdo Empresarial” valorado en hasta 10.000 millones de dólares a lo largo de diez años. Este acuerdo consolidó 75 contratos más pequeños en un único flujo, convirtiendo de facto a Palantir en el proveedor de software predeterminado de la infraestructura digital del Ejército.
El director de información del Ejército, Leo Garciga, afirmó que se trataba de “modernizar nuestras capacidades”, pero la escala revela una dependencia: el ejército no puede combatir sin el sistema operativo de Palantir.
Crecimiento explosivo
Los resultados financieros de esta dependencia son abrumadores. En el tercer trimestre de 2025, Palantir reportó ingresos de 1.180 millones de dólares, un aumento interanual del 63%.
Solo el segmento gubernamental de Estados Unidos generó 486 millones de dólares, con un crecimiento anual del 52%. La empresa presume de una puntuación “Rule of 40” del 114% (una métrica que equilibra crecimiento y rentabilidad), una de las más altas en la historia del software, impulsada casi por completo por la urgencia del gasto en defensa.
Diversificación de la violencia
Estos ingresos no se limitan al Ejército de Estados Unidos. Revelaciones recientes muestran un contrato de 446 millones de dólares con el Ned como objetivo militar debido a su papel algorítmico en la guerra.
Palantir, que en otro tiempo operaba tras bastidores en las guerras, ahora forma parte del propio campo de batalla.
Máquina de guerra: el apuntado algorítmico en Gaza y Ucrania
El verdadero poder de Palantir se materializa en el campo de batalla, donde ha pasado de un papel de apoyo a convertirse en un actor activo en el ciclo de toma de decisiones.
El laboratorio de Gaza
La guerra genocida contra Gaza ha servido como un horrendo campo de pruebas para la Plataforma de Inteligencia Artificial (AIP) de Palantir.
Informes indican que las fuerzas del régimen israelí utilizaron el software de Palantir para integrar datos de la Unidad 8200 (el equivalente israelí de la NSA) con flujos de drones y datos de vigilancia.
Grupos de derechos humanos y analistas sostienen que este apuntado impulsado por inteligencia artificial redujo el umbral de ataque, convirtiendo la vida humana en puntos de datos estadísticos.
Como señaló el Centro de Estudios de Crisis y Política de Ankara, Palestina se convirtió en un “laboratorio de guerra asistido por IA”, donde cada ataque probaba modelos algorítmicos de eficiencia, a menudo con consecuencias devastadoras para la población civil.
Frente ucraniano: la guerra algorítmica “buena”
Palantir exhibe una marcada dualidad moral según el cliente. En Ucrania, se presenta como una fuerza de defensa democrática.
El director ejecutivo Alex Karp ha presumido abiertamente de que su software reduce el “ciclo de apuntado a minutos”, permitiendo a las fuerzas ucranianas identificar y destruir posiciones de artillería rusas más rápido que los métodos tradicionales.
Mientras los medios occidentales enmarcan el trabajo en Ucrania como “resistencia” y el de Gaza como “controvertido”, la tecnología subyacente es idéntica.
La misma lógica de “cadena de destrucción” que elimina un tanque ruso puede, con la misma facilidad, dirigirse contra un edificio de apartamentos en Gaza. Esto expone el relativismo de la ética tecnológica: el software no distingue entre una “guerra buena” y una “guerra mala”; solo optimiza la destrucción.
Operación Furia Épica: Irán como la primera guerra plenamente impulsada por IA
El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel lanzaron una agresión militar no provocada contra la República Islámica, con el nombre en clave “Operación Furia Épica” contra Irán. Esta operación, calificada por los medios como la “primera guerra de IA”, marcó un punto de inflexión crítico en el papel de Palantir.
Decapitación digital
El sistema Maven Smart de Palantir, integrado con el modelo de lenguaje Claude de Anthropic, fue desplegado como el principal sistema de toma de decisiones del Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM).
Según informes del Washington Post, antes de que comenzaran los bombardeos, el sistema Maven había analizado miles de imágenes satelitales y vídeos de drones, preparando más de 1.000 planes de ataque para los mandos militares.
En las primeras 12 horas, el ejército estadounidense llevó a cabo casi 900 ataques; en 10 días, el número de bombardeos superó los 5.500.
20 personas frente a 2.000
Un informe de The Times reveló que, durante la invasión de Irak, el ejército estadounidense necesitaba un equipo de inteligencia de 2.000 personas para realizar la identificación de objetivos en tierra. En la Operación Furia Épica, la misma carga de trabajo fue realizada por solo 20 soldados utilizando el software de Palantir. El sistema Maven redujo el tiempo de identificación de objetivos de varias horas a menos de un minuto.
El colapso de la supervisión humana
La profesora Elke Schwarz, en declaraciones a France 24, analizó que en las primeras 24 horas de la guerra contra Irán, el ejército estadounidense lanzó aproximadamente 41 misiles por hora, lo que hacía prácticamente imposible una supervisión humana significativa.
El bombardeo de la escuela primaria de niñas de Minab, en el sur de Irán, que dejó al menos 168 niños muertos, planteó la pregunta de si la IA había identificado ese objetivo.
Palantir sostiene que “siempre hay un humano en el circuito de decisión”, pero los observadores señalan que ese “humano en el circuito” se ha convertido en un mero sello ceremonial.
Palantir como “objetivo legítimo” para Irán
El 31 de marzo de 2026, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica de Irán publicó una lista sin precedentes de 18 empresas tecnológicas estadounidenses, entre ellas Palantir, declarando sus instalaciones en Asia Occidental como “objetivos legítimos”.
Irán afirmó que la tecnología de estas empresas había sido utilizada para atacar al país. Por primera vez en la historia, una gran empresa tecnológica fue designada formalmente como objetivo militar debido a su papel algorítmico en la guerra.
Palantir, que en otro tiempo operaba tras bastidores de la guerra, ha pasado ahora a formar parte efectiva del propio campo de batalla, directamente implicada en una agresión no provocada e ilegal.
El conducto doméstico: de los ataques con drones a la vigilancia policial
Una de las revelaciones más alarmantes sobre Palantir es el llamado “conducto de la guerra al territorio nacional”. Las tecnologías perfeccionadas en los campos de batalla de Irak y Afganistán están siendo reempaquetadas para su uso en la aplicación de la ley doméstica y el control migratorio.
Gotham regresa a casa
El software insignia de Palantir, Gotham (nombrado en referencia a la piedra omnisciente de El Señor de los Anillos), fue diseñado originalmente para predecir ataques con IED en Afganistán.
Hoy es utilizado por cientos de departamentos de policía en Estados Unidos, permitiendo a los agentes extraer enormes conjuntos de datos de registros de matrículas, facturas de servicios públicos y redes sociales para construir expedientes de inteligencia sobre civiles.
La integración con ICE
Este aparato de vigilancia ha sido convertido en un arma contra las comunidades inmigrantes. En 2025, Palantir obtuvo un contrato de 30 millones de dólares con el ICE y desarrolló una herramienta llamada ELITE, que supuestamente analiza bases de datos de Medicaid y otros programas de asistencia pública para identificar “objetivos de alto potencial” para arresto. Informes indican que el algoritmo señala direcciones e individuos específicos, transformando efectivamente las redes de protección social en redes de deportación.
El vacío ético: cajas negras algorítmicas y libertades civiles
El peligro central de Palantir reside en la naturaleza de “caja negra” de sus operaciones.
Apuntado sin juicio
Cuando el ejército estadounidense utiliza el sistema Maven Smart para identificar objetivos en Asia Occidental, o cuando ICE lo utiliza para señalar a una familia para su deportación, el software ofrece una recomendación.
Sin embargo, debido a la naturaleza propietaria del código, a menudo es imposible auditar por qué la IA ha señalado a una persona o coordenada específica. Los críticos temen que, si se alcanza un umbral de confianza, el sistema pueda autorizar acciones letales sin una supervisión humana suficiente.
La infraestructura del “estado profundo”
Además, el impulso de la administración Trump hacia el intercambio de datos entre agencias federales ha posicionado a Palantir como el principal arquitecto de una base de datos nacional centralizada.
Al integrar datos de la CIA, la NSA, el FBI y el DHS, Palantir posee las llaves del “panóptico digital”.
El propio presidente Trump elogió a Palantir, afirmando: “Palantir ha demostrado ser muy capaz y estar bien equipado para el combate. Solo pregúntenles a nuestros enemigos”.
Este respaldo político consolida el estatus de Palantir como una entidad protegida, inmune al escrutinio de privacidad al que se enfrentan otras grandes tecnológicas.
El equilibrio geopolítico inestable
Palantir navega un complejo panorama geopolítico. Aunque afirma servir a los valores democráticos occidentales, sus cartas a los accionistas supuestamente incluyen zonas de combate activas como Gaza, Ucrania e Irán como “elementos centrales de la historia de crecimiento basada en IA”.
Esta lógica mercenaria —beneficiarse de la duración de la guerra, no solo de su desenlace— plantea interrogantes sobre el incentivo real de Palantir para impulsar la paz.
Más allá de una sola empresa: la infraestructura invisible del Imperio
Palantir no es un actor aislado. Se ha entrelazado en el tejido de la infraestructura corporativa y militar global mediante alianzas estratégicas que amplían su alcance mucho más allá de los contratos gubernamentales directos. Las tres dimensiones críticas de este imperio oculto incluyen:
La integración con Microsoft Power BI: normalizar la muerte a través de herramientas cotidianas
Uno de los desarrollos más peligrosos es la integración estratégica entre Palantir y Microsoft. El Ejército de Estados Unidos utiliza la plataforma Army Vantage de Palantir, que ahora se está integrando con Power BI de Microsoft, una herramienta comercial estándar de visualización y paneles de control utilizada por millones de analistas de negocios en todo el mundo.
Por qué esto importa:
Infiltración en los niveles medios del ejército: soldados comunes pueden ahora visualizar datos ultrasecretos del campo de batalla (incluidas posiciones enemigas y coordenadas de objetivos) directamente dentro de Power BI, la misma herramienta que un gerente de ventas usa para prever ingresos trimestrales.
Normalización de la muerte algorítmica: cuando un oficial de inteligencia planifica un ataque con misiles usando la misma interfaz con la que un ejecutivo de marketing analiza el comportamiento de clientes, las fronteras éticas y profesionales de la guerra se desdibujan. Esta “democratización de la capacidad de matar” transforma la tecnología letal en una herramienta de oficina cotidiana.
La consecuencia: un oficial subalterno con mínima formación puede ahora generar cadenas de ataque con la misma facilidad con la que crea un gráfico circular. La banalidad de la interfaz oculta la brutalidad del resultado.
El “paradójico Anthropic”: la IA “descontrolada” que incluso la NSA teme
Sin embargo, ha surgido una tensión crítica que exige ser expuesta. La Agencia de Seguridad Nacional (NSA) ha designado a Anthropic como un “riesgo en la cadena de suministro”, limitando de facto su uso dentro de sistemas del Pentágono debido a preocupaciones sobre la imprevisibilidad del modelo y su comportamiento de caja negra.
La contradicción:
Por un lado, Palantir utilizó Claude durante la guerra contra Irán para generar más de 3.000 opciones de objetivos contra Irán en 24 horas, demostrando una eficiencia extraordinaria.
Por otro lado, ese mismo modelo de IA está a punto de ser prohibido en sistemas militares porque incluso sus creadores no pueden explicar completamente por qué emite ciertas recomendaciones de ataque.
La revelación: Palantir, reacio a perder su ventaja algorítmica, ya ha comenzado a migrar hacia modelos alternativos de lenguaje. Esto revela un patrón peligroso: la industria tecnológica siempre se mantiene un paso por delante de cualquier forma de supervisión gubernamental.
Cuando un modelo es restringido, otro lo reemplaza. La dependencia militar de una IA propietaria y no auditable crea una situación en la que el sistema de armas es, por diseño, “descontrolado”.
El pasadizo europeo: Airbus y las “nubes de la muerte”
La influencia de Palantir no se limita a Estados Unidos ni al régimen israelí. La empresa mantiene una asociación profunda y de varios años con el gigante aeroespacial europeo Airbus.
Skywise: el espía en el cielo
Palantir proporciona la plataforma de datos central para Skywise, la plataforma digital insignia de aviación de Airbus. Skywise es utilizada por miles de ingenieros y técnicos en las líneas de producción de Airbus en España (Getafe y Sevilla), Francia y Alemania. Gestiona datos de vuelo, calendarios de mantenimiento y logística de la cadena de suministro para la mayoría de los aviones comerciales y militares del mundo.
La conexión con la guerra contra Irán
Durante la reciente guerra de 40 días contra Irán, esta plataforma podría haber sido fácilmente utilizada, directa o indirectamente, para el seguimiento, la vigilancia o la optimización logística de flotas militares aliadas de Estados Unidos.
Esto significa que el poder del software estadounidense ha penetrado el corazón de la industria estratégica europea mediante una asociación comercial legítima.
La implicación geopolítica es clara: los contribuyentes europeos, muchos de los cuales se oponen a las aventuras militares de Estados Unidos en Asia Occidental, están sin saberlo albergando la infraestructura digital que hace posibles esas mismas guerras.
Cuando un sistema impulsado por Palantir dentro de una línea de producción de Airbus en España ayuda a optimizar una cadena de suministro que, en última instancia, apoya a una aeronave de reabastecimiento con destino al CENTCOM, la línea entre el comercio civil y la logística militar desaparece.
Irán como precedente de doble filo: el primer caso de “software como objetivo militar”
Como se señaló anteriormente, la designación de Palantir como objetivo militar legítimo por parte de Irán es un hecho histórico sin precedentes. Las consecuencias globales de esa decisión son profundas:
Cambio de las reglas de la guerra
Por primera vez, un Estado soberano ha declarado que las instalaciones corporativas de una empresa de software (centros de datos, oficinas, parques de investigación en IA) son equivalentes a bases militares.
La lógica de Irán es directa: si los algoritmos de Palantir guían los misiles que matan a ciudadanos iraníes, entonces los servidores de Palantir son objetivos legítimos de represalia.
El colapso del “santuario tecnológico”
Tradicionalmente, las empresas tecnológicas han operado desde espacios seguros —California, Nueva York, Londres— lejos de los campos de batalla que sus productos hacen posibles. La declaración de Irán elimina ese santuario.
Si un centro de datos de Palantir en Emiratos Árabes Unidos, Bahréin o Arabia Saudí es atacado, sería considerado una respuesta militar legítima.
El terror para los inversores
Esto crea una nueva categoría de riesgo: la responsabilidad geopolítica algorítmica. Los accionistas de empresas como Palantir, Microsoft y Anthropic deben ahora preguntarse: ¿es nuestro centro de datos en Dubái un objetivo? ¿Será bombardeado nuestro proveedor en la nube porque nuestro software fue utilizado en un ataque?
Este precedente, establecido por Irán, podría ser adoptado por otros países (China, Rusia, Corea del Norte) en futuras guerras, alterando de forma fundamental el cálculo de la inversión tecnológica.
Síntesis: el imperio sin rendición de cuentas y la reacción global
Palantir ha dominado el arte de explotar la brecha entre las legislaciones nacionales y la naturaleza sin fronteras de internet. Mediante la firma de contratos con Airbus en Europa y Microsoft en Estados Unidos, ha logrado transformarse en un monopolio natural en la era de la inteligencia artificial.
Sin embargo, la respuesta iraní —al incluir a Palantir en una lista de objetivos militares legítimos— representa quizá el primer ejemplo de cómo los algoritmos son confrontados mediante violencia física.
Esto constituye una advertencia para todos los defensores de los derechos humanos y las organizaciones de la sociedad civil que buscan frenar a este gigante: ya no es posible depender únicamente de los tribunales, el Congreso o la opinión pública.
La batalla por la legitimidad de estos algoritmos ha entrado en una fase nueva y más peligrosa, en la que la respuesta a la violencia impulsada por software puede ser la represalia física contra la infraestructura que la hace posible.
Palantir y la privatización de la guerra
Si el algoritmo de la guerra no se regula mediante medios democráticos y legales, entraremos en un mundo donde los algoritmos privados son objetivos de misiles estatales, donde los centros de datos se convierten en campos de batalla y donde la noción misma de infraestructura civil en el sector tecnológico queda permanentemente destruida.
Palantir no solo ha privatizado la guerra; también ha hecho, a través de sus propias acciones ilegales y no reguladas, que todo el sector tecnológico se convierta en un objetivo legítimo en futuros conflictos.
Palantir no es simplemente un contratista; es un actor cómplice en las guerras de Estados Unidos y en crímenes de guerra. Al integrar su IA profundamente en la “cadena de destrucción” del ejército estadounidense y sus aliados, y al entrelazarse con la infraestructura global de Microsoft y Airbus, Palantir ha alcanzado un nivel de influencia previamente reservado a los Estados nación.
La trayectoria de la empresa —desde la CIA hasta Irak, de Ucrania a Gaza, de Irán a las calles de Estados Unidos— revela una fusión completa entre el poder estatal y el software privado.
El mundo está presenciando la privatización de la guerra y la vigilancia, y ahora, la primera reacción violenta contra ella. Cuando una empresa cotizada en bolsa, impulsada por el valor para los accionistas, controla los algoritmos que deciden quién vive y quién muere, el contrato social se rompe.
La “caja negra” del código de Palantir debe abrirse al escrutinio público. Si no logramos regular el algoritmo de la guerra, corremos el riesgo de adentrarnos sin darnos cuenta en un mundo donde la violencia es automatizada, eficiente, completamente irresponsable —y donde la respuesta a esa violencia es la destrucción física de la infraestructura digital que sostiene la vida moderna.
La pérdida de soberanía institucional y el fenómeno del "Vendor Lock-in"
El debate más crítico en términos de administración pública no gira en torno a la eficiencia del software, sino a la propiedad de la infraestructura del Estado.
21 FORWARD está desplegado en el Palantir Federal Cloud Service (PFCS), un entorno en la nube bajo certificación FedRAMP Moderate con autorizaciones de seguridad de nivel gubernamental. Aunque legalmente los datos recopilados siguen siendo propiedad del gobierno federal, la ontología del dato —es decir, el código, los grafos de conexión, la lógica semántica y la arquitectura informática que permite que esos datos hablen entre sí y sean legibles— es propiedad intelectual exclusiva de Palantir Technologies.
Esto genera una asimetría de poder conocida como Vendor Lock-in (secuestro de proveedor): Si la FDA decidiera rescindir el contrato al finalizar el periodo, recibiría de vuelta sus datos en bruto: terabytes de información desestructurada e indescifrable sin las herramientas analíticas de Foundry.
Debido a que las agencias estatales han sustituido el desarrollo de capacidades técnicas internas por la subcontratación de ingenieros de Palantir (Forward Deployed Engineers), la institución sufre una atrofia técnica. Pierde la capacidad de replicar, entender o auditar de manera independiente los procesos de toma de decisiones que realiza el algoritmo.
La paradoja de la predicción y el mercado comercial
La aplicación de algoritmos predictivos a la distribución alimentaria introduce un riesgo económico de consideración. Cuando el sistema de Palantir emite una alerta temprana indicando que habrá desabastecimiento de un insumo (por ejemplo, carne de vacuno) en una región determinada, la FDA actúa en función de esa premisa, reconfigurando las prioridades de inspección o sugiriendo desvíos de rutas comerciales.
Esto genera un bucle de retroalimentación. La predicción altera el comportamiento del mercado antes de que el evento ocurra, lo que plantea interrogantes éticas y comerciales insoslayables: ¿Bajo qué parámetros una corporación privada —que cotiza en bolsa y posee sus propios intereses comerciales y de inversión— calibra los modelos matemáticos que definen el flujo de alimentos y los precios indirectos del mercado de consumo masivo?
De la salud pública a la seguridad nacional: La lógica del "Dual-Use"
Para comprender el trasfondo ideológico de este despliegue, es fundamental analizar el origen de Palantir. Fundada con el respaldo de In-Q-Tel (el brazo de capital de riesgo de la CIA), la empresa desarrolló su software originalmente para el análisis antiterrorista en Irak y Afganistán (a través de su plataforma Gotham).
La introducción de Foundry en sectores civiles como la sanidad y la alimentación responde a la doctrina del Uso Dual (Dual-Use): la transferencia de metodologías de contrainteligencia militar a la gestión logística civil.
Bajo este enfoque, los alimentos pierden su consideración exclusiva como bienes de salud pública o derechos básicos y pasan a ser procesados en los paneles de control estatales como activos estratégicos críticos o municiones logísticas. La cadena de suministro se gestiona bajo una lógica cartográfica de control de daños y contención de amenazas, asimilando la seguridad alimentaria a una dimensión más de la Seguridad Nacional.
La Captura Tecnológica de la Seguridad Alimentaria por Palantir Technologies
El 25 de octubre de 2022, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) formalizó un contrato de 22 millones de dólares con Palantir Technologies para expandir la iniciativa 21 FORWARD. Lejos de tratarse de una mera adquisición de licencias de software o de un servicio de almacenamiento en la nube, el acuerdo integró la plataforma corporativa Foundry como el núcleo operativo del sistema de control y resiliencia de la cadena de suministro de alimentos en EE. UU.
Este hito representa un cambio estructural en la administración pública: la transición de un modelo de inspección y regulación reactiva (basado en el control humano y estatal de aduanas y factorías) a un modelo de gobernanza predictiva delegada en un contratista estrechamente vinculado al aparato de inteligencia y defensa nacional.
La integración de Palantir en el tejido de la seguridad alimentaria estadounidense no fue el resultado de un debate legislativo estratégico, sino de una asimilación forzada por crisis sucesivas entre 2020 y 2022:
🔵El piloto de la pandemia (2020): La relación comenzó de forma provisional durante los primeros meses del COVID-19. Ante el cierre de mataderos y la disrupción de los canales de distribución tradicionales, la FDA carecía de herramientas dinámicas para evaluar cómo las tasas de infección locales impactaban la producción de alimentos. Palantir proveyó una infraestructura de analítica rápida para mapear estos cuellos de botella.
🔵El colapso de la fórmula infantil (2022): El factor decisivo para consolidar el sistema ocurrió tras el cierre por contaminación bacteriana de la planta de Abbott Nutrition en Sturgis, Michigan. De la noche a la mañana, desapareció el 40% del suministro nacional de fórmula para lactantes. La Casa Blanca descubrió que las agencias federales operaban con "puntos ciegos" masivos: no sabían dónde se acumulaba el stock, qué canales logísticos estaban reteniendo producto ni cómo desviar suministros de manera eficiente.
Al intervenir y centralizar los datos en cuestión de semanas, Palantir demostró una superioridad técnica que expuso la atrofia operativa del Estado, legitimando la transición de un proyecto piloto a un contrato permanente a largo plazo dentro del marco del plan “New Era of Smarter Food Safety” (Nueva Era de Seguridad Alimentaria Más Inteligente) de la FDA.
El núcleo del programa 21 FORWARD no es una base de datos estática, sino una representación virtual y dinámica del mercado agroalimentario conocida en ingeniería de sistemas como Gemelo Digital (Digital Twin).
🔵Ingesta e interoperabilidad: La plataforma Foundry actúa como una capa de abstracción que absorbe, limpia y unifica flujos de datos heterogéneos provenientes de múltiples agencias reguladoras, principalmente el Departamento de Agricultura (USDA), los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y datos aduaneros.
🔵Simulación de escenarios: Mediante el procesamiento de estos datos combinados, el sistema puede simular variables macroeconómicas y climáticas en tiempo real. Si un huracán amenaza el puerto de Savannah o una cepa de gripe aviar ataca las granjas de Ohio, la plataforma recalcula instantáneamente el impacto marginal en la disponibilidad de productos específicos semanas antes de que la escasez física llegue a las góndolas de los supermercados.
La consolidación de la red: Hacia un sistema operativo estatal integrado
La presencia de Palantir en la FDA no es un fenómeno aislado; forma parte de una estrategia de interconexión profunda a lo largo y ancho del aparato gubernamental de los Estados Unidos. A través de la unificación de entornos de datos compartidos, la infraestructura de la compañía ya coordina las arterias de las principales agencias sanitarias y de defensa:
🔵HHS (Plataforma Tiberius): Diseñada para centralizar la logística y distribución de vacunas a nivel federal.
🔵CDC (Plataforma DCIPHER): Utilizada para la integración de datos genómicos y la respuesta rápida ante brotes infecciosos y enfermedades epidemiológicas.
🔵NIH (Entorno N3C): El mayor repositorio de registros médicos e historiales clínicos electrónicos integrados de pacientes de la federación.
Esta consolidación se extiende de manera constante: la corporación ha cerrado importantes acuerdos multimillonarios con el propio Departamento de Agricultura (USDA), cerrando el círculo de supervisión desde el productor agrícola hasta la mesa del consumidor.
El análisis de la iniciativa 21 FORWARD demuestra que los mecanismos tradicionales de gobernanza estatal están siendo sustituidos por plataformas tecnológicas propietarias. Al delegar la predicción, la gestión de crisis y la interpretación de los datos alimentarios en un contratista de defensa, el Estado delega también su capacidad soberana de planificar el futuro. En la arquitectura política contemporánea, el control del territorio ya no se ejerce únicamente mediante la presencia física de la ley, sino mediante la propiedad del panel de control que interpreta la realidad.
Bio-Programación Sintética: El Proyecto D-PECHE
El programa D-PECHE representa un cambio de paradigma en la biotecnología militar: el paso de la edición genética permanente (reescribir el ADN) a la modulación epigenética temporal (programar la expresión de los genes). En lugar de alterar la estructura básica de la vida, se busca insertar un lenguaje químico artificial que actúe como una interfaz de control sobre la biología humana.
La iniciativa busca desarrollar herramientas químicas "ortogonales" (que no existen en la naturaleza) para actuar como interruptores biológicos. El sistema se basa en tres componentes:
🔵Instalación: Proteínas "escritoras" que colocan marcas químicas en genes específicos (como el miedo, la fatiga o la regeneración celular).
🔵Ejecución: Receptores que interpretan estas marcas para activar o silenciar funciones biológicas bajo demanda.
🔵Reversibilidad: Enzimas "borradoras" que eliminan el rastro químico, devolviendo el organismo a su estado basal.
A diferencia de los cambios genéticos detectables, este método busca el sigilo biológico. Al no alterar la secuencia de nucleótidos, las modificaciones son invisibles para los análisis de ADN convencionales.
Esto permitiría optimizar el rendimiento de un individuo para misiones específicas (resistencia a toxinas, hiperlucidez o anulación del dolor) y luego "limpiar" el sistema para evitar secuelas metabólicas o detección externa.
La implementación se enfrenta a barreras biológicas fundamentales que la comunidad científica subraya:
🔵El "Antivirus" Celular: El sistema de reparación de ADN del cuerpo (BER) tiende a eliminar cualquier molécula extraña o forzar el suicidio celular (apoptosis) si detecta anomalías químicas, lo que obliga a DARPA a buscar formas de engañar a la vigilancia celular.
🔵Inmunogenicidad: Existe un alto riesgo de que el sistema inmunitario reconozca las proteínas sintéticas como invasoras, provocando reacciones inflamatorias graves o "tormentas de citoquinas".
🔵Imprecisión (Efectos Off-target): La dificultad de garantizar que la modificación solo ocurra en el gen deseado sin afectar accidentalmente a otros, lo que podría derivar en patologías como el cáncer.
El debate académico advierte sobre el Uso Dual de esta tecnología. Aunque se presenta como una herramienta de mejora y protección, la capacidad de programar la biología de forma invisible abre la puerta a:
🔵La creación de armamento biológico indetectable que altere la salud de poblaciones de forma sutil.
🔵La erosión de la autonomía individual, donde la biología de una persona se convierte en propiedad de un sistema de software externo.
🔵El riesgo de efectos secundarios a largo plazo que la fase de "borrado" no logre eliminar por completo.
D-PECHE intenta tratar el cuerpo humano como un hardware capaz de ejecutar software temporal. Si bien la ingeniería es teóricamente posible, la complejidad del ecosistema genómico sugiere que la "limpieza" y el "sigilo" totales siguen siendo, por ahora, el mayor desafío de esta frontera científica.
Libertad o control: ¿Qué hay detrás del sistema unificado de identificación digital del Reino Unido?
El esquema de tarjetas de identidad de Tony Blair que Gran Bretaña rechazó en 2006 está de vuelta, rebautizado como "Identificación Digital".
▪️En aquel entonces, la política colapsó tras la reacción pública, pero ahora la misma idea, anunciada por el rey Carlos, está regresando de una forma mucho más poderosa: un sistema que vincula la banca, los registros de salud, los impuestos y los servicios gubernamentales con una única cuenta digital.
▪️El sistema de Identificación Digital forzado por Blair de 6,1 mil millones de libras fracasó en 2006, ya que 2,96 millones de personas presentaron una petición en contra de él. Los ministros afirmaron que el sistema era "opcional", pero una vez que los bancos lo integran, los empleadores lo exigen, las escuelas lo demandan — lo opcional se convierte en obligatorio.
▪️La iniciativa volvió a la vida en 2025.
¿Quién impulsa este empuje?
▪️Oracle de Larry Ellison, el gigante tecnológico estadounidense más grande del mundo centrado en bases de datos, IA y sistemas de datos gubernamentales, pagó 340 millones de libras al Instituto Blair para asegurarse de que las corporaciones privadas, no los ciudadanos, controlen la infraestructura.
▪️El objetivo es construir un sistema tan profundamente integrado que ningún gobierno futuro pueda eliminarlo.
💰La financiación de Oracle no es una donación, la corporación busca comprar acceso al activo más valioso del siglo XXI — la identidad. Ha presionado abiertamente por bases de datos gubernamentales centralizadas diseñadas para alimentar sistemas de IA.
▪️Una vez que la Identificación Digital esté integrada en el NHS, el sistema fiscal y los servicios gubernamentales, cada ciudadano se convertirá en un punto de datos. Historia médica, registros fiscales, beneficios, viajes, banca — todo conectado a un único perfil digital.
▪️Oracle ya tiene 930 millones de libras en contratos gubernamentales del Reino Unido. Un sistema de Identificación Digital a nivel nacional generará miles de millones más a través de tarifas de licencia, procesamiento de datos e infraestructura de IA.
🤨Sin identificación, sin dinero
▪️La otra mitad es la Moneda Digital del Banco Central — una libra digital vinculada directamente a la identificación de un ciudadano. Una vez que ambos sistemas estén vinculados, el estado obtendrá un control sin precedentes sobre el dinero en sí mismo.
▪️Siete proyectos internacionales de CBDC. Cada uno de ellos es un desastre para la privacidad, ya sea porque las transacciones son completamente rastreables o porque las billeteras digitales están vinculadas directamente a la identificación biométrica.
▪️Y cuando la Identificación Digital y el dinero programable se fusionen, el acceso a tus finanzas puede convertirse en condicional.
Faltar un pago, apoyar la causa equivocada o aparecer en una protesta anti-gobierno’ — y el estado puede cortar tu dinero por cualquier "ofensa"!
LinkedIn está buscando ilegalmente en tu computadora
Microsoft está llevando a cabo una de las operaciones de espionaje corporativo más grandes de la historia moderna.
Lo que encontramos
Violación masiva de datos personales
El análisis de LinkedIn revela las creencias religiosas, las opiniones políticas, las discapacidades y la actividad de búsqueda de empleo de las personas identificadas. LinkedIn busca extensiones que identifiquen a musulmanes practicantes, extensiones que revelen orientación política, extensiones creadas para usuarios neurodivergentes y 509 herramientas de búsqueda de empleo que exponen quién busca trabajo en secreto en la misma plataforma donde su empleador actual puede ver su perfil.
Según la legislación de la UE, esta categoría de datos no está regulada. Está prohibido. LinkedIn no tiene consentimiento, ni divulgación, ni base legal. Su política de privacidad no menciona nada de esto.
Espionaje corporativo y robo de secretos comerciales
LinkedIn busca más de 200 productos que compiten directamente con sus propias herramientas de ventas, incluidas Apollo, Lusha y ZoomInfo. Como LinkedIn conoce al empleador de cada usuario, puede mapear qué empresas utilizan qué productos de la competencia. Se trata de extraer las listas de clientes de miles de empresas de software de sus navegadores users’ sin el conocimiento de nadie.
Luego utiliza lo que encuentra. LinkedIn ya ha enviado amenazas a los usuarios de herramientas de terceros, utilizando datos obtenidos a través de este escaneo encubierto para identificar a sus objetivos.
Engañando a los reguladores de la UE
En 2023, la UE designó a LinkedIn como guardián regulado en virtud de la Ley de Mercados Digitales y le ordenó abrir su plataforma a herramientas de terceros. La respuesta de LinkedIn:
Microsoft publicó dos API restringidas y las presentó a la Comisión Europea como prueba de cumplimiento. En conjunto, estas API gestionan aproximadamente 0,07 llamadas por segundo. Mientras tanto, LinkedIn ya opera una API interna llamada Voyager que impulsa todos los productos web y móviles de LinkedIn a 163 000 llamadas por segundo. En el informe de cumplimiento de Microsoft para la UE, de 249 páginas, la palabra «API» aparece 533 veces. «Voyager» no aparece ninguna vez.
Al mismo tiempo, LinkedIn amplió su vigilancia sobre las herramientas que la normativa pretendía proteger. La lista de productos a vigilar pasó de unos 461 en 2024 a más de 6000 en febrero de 2026. La UE le ordenó a LinkedIn que permitiera el acceso a herramientas de terceros. LinkedIn creó un sistema de vigilancia para detectar y sancionar a todos los usuarios de dichas herramientas.
Enviar sus datos a terceros
LinkedIn carga un elemento de seguimiento invisible de HUMAN Security (antes PerimeterX), una empresa de ciberseguridad estadounidense-israelí. Este elemento, de cero píxeles de ancho y oculto fuera de la pantalla, instala cookies en tu navegador sin tu conocimiento. Un script de huella digital independiente se ejecuta desde los servidores de LinkedIn. Un tercer script de Google se ejecuta silenciosamente con cada carga de página. Todo está cifrado. Ninguna información se divulga.
Análisis: Uso de la IA y hegemonía
Carla Filosa
Mientras todos esperábamos el llamado "alto el fuego" en Irán, o mejor dicho, para comprender mejor el significado de la "extensión indefinida del alto el fuego" de Trump, el último mensaje ambiguo de hace dos días, la noticia de ayer es que las negociaciones se han derrumbado. Sin embargo, la mediación pakistaní no ha perdido la esperanza, quizás para finales de semana, lo que deja un panorama incierto para el fin de la guerra, y mucho menos para una paz duradera.
Ante la constante incertidumbre sobre los acontecimientos que afectan al mundo entero, surge la necesidad de reflexionar sobre el análisis de Marx de El Capital, según el cual, en cierta etapa del desarrollo de las fuerzas productivas, surgen contradicciones con las relaciones de producción existentes. Esto significa que la gestión de todo el sistema capitalista actual entraría en conflicto insostenible con el nivel tecnológico alcanzado, modificando el propio sistema en una dirección impredecible. La relación de guerra, en la que presenciamos algunos cambios a corto plazo, está determinada, de hecho, también, o quizás sobre todo, por el desarrollo tecnológico, particularmente en el ámbito militar, que reviste gran importancia.
El uso capitalista —añadamos, para mayor claridad— de la IA en el contexto de las guerras de laboratorio ya libradas en Siria, Gaza y ahora en Irán y Líbano, posibilita una capacidad destructiva selectiva sin precedentes en la historia de las guerras que hemos presenciado. Dado que la tecnología es un medio de producción junto con otros, es evidente que su nivel actual en este sector «probado en combate» debe financiarse con una afluencia de dinero que funcione como capital, es decir, que no solo genere valor añadido en la fase inicial, en la investigación patrocinada e industrializada, sino también en la fase final, en las funciones operativas de mando, control, comunicación, inteligencia y gestión de datos, donde le permite alcanzar el papel de factor hegemónico o de «victoria» para el que fue programada específicamente. En otras palabras, los algoritmos que presiden estas tareas gestionan los sistemas de armas actuales, controlados mayoritariamente por Israel, de los que depende el complejo militar-industrial del llamado Occidente, financiando así su propia y frágil supervivencia.
El rearme europeo forma parte de este mecanismo de utilización del dinero público, es decir, de poblaciones disponibles, para reponer los dividendos de grandes fondos como Black Rock, Vanguard, State Street, etc., que albergan la llamada soberanía robada, por ejemplo, al pueblo de nuestra Constitución, y transferida automáticamente a la gestión del capital centralizado , que aspira a una vez más a una hegemonía indiscutible.
La investigación también se financia con fondos públicos, es decir, se produce socialmente, y no está inspirada únicamente por genios individuales o jefes de Silicon Valley, cuyos objetivos de rentabilidad a menudo obstaculizan los de la innovación, ya sea limitando la colaboración o distorsionando las recompensas financieras, cuando no especificando explícitamente la protección de los derechos humanos en la IA. Por lo tanto, las empresas públicas están sujetas a una feroz competencia del sector privado; además, los investigadores se ven atraídos por una financiación más lucrativa acorde con la "ciencia para el lucro", lo que parece estar orientando a los laboratorios académicos hacia asociaciones con la industria. Volviendo a la guerra en curso, cuyas decisiones se acaban de discutir pero que solo se hacen evidentes a través de la pantomima de Trump, sabemos por la Casa Blanca que los aviones de guerra estadounidenses han atacado más de 7.800 objetivos desde que comenzó la guerra, 1.000 solo en las primeras 24 horas, utilizando el programa de IA Maven, que es capaz de identificar objetivos.
El software de vigilancia y asesinato Palantir, en colaboración con el Departamento de Guerra, señala 42 objetivos cada hora, incluyendo la escuela Minab —según el Sunday Times, a pesar de las negaciones de Trump— con aproximadamente 160 niñas asesinadas. El 14 de marzo, Andrew Bridgen, un intelectual independiente, tuiteó: «Estás equivocado si crees que Palantir no se usará contra el pueblo estadounidense, el pueblo del Reino Unido y otros». Además, Palantir (ahora propiedad de Peter Thiel) ha ayudado al ejército israelí a desarrollar sistemas llamados «Lavender» y «Where's Daddy?». El primero es una base de datos que cruza información para decidir los objetivos de los bombardeos, siendo aceptables 15 o 20 bajas colaterales por cada militante de Hamás, o 100 bajas civiles colaterales por cada alto funcionario atacado.
Los operadores disponen de tan solo 20 segundos para aprobar cada objetivo. El segundo se utiliza para rastrear a los miembros de Hamás en su camino a casa y, posteriormente, asesinar a todos los residentes del edificio mientras duermen mediante bombardeos de precisión. La valoración que Israel ha dado a este producto ha propiciado acuerdos con el Ministerio de Defensa israelí, adquirido en 2003 por la antigua In-Q-Tel, el brazo de capital riesgo de la CIA , para desarrollar las denominadas operaciones de contraterrorismo e inteligencia. Las vidas humanas son simplemente un componente inevitable en la optimización y fiabilidad de los sistemas.
Es crucial vincular este uso específico de la IA al sector militar, que siempre resulta rentable para las empresas manufactureras con todos los suministros militares en todo el espectro social, y no a la innovación en sí misma como ciencia o a su aplicación tecnológica en muchos otros sectores, aunque su propósito objetivo sea inevitablemente requerido y financiado por las fuerzas del capital.
En efecto, los ataques en Ucrania y Gaza han puesto de manifiesto el uso de la supremacía tecnológica sin importar el tiempo necesario para destruir al enemigo, sino simplemente para probar con certeza, de forma potencialmente utilizable en el futuro, todos los aspectos relacionados con la integridad y consistencia de la IA, la seguridad y el control, las implicaciones éticas y legales, etc. Conocemos las controversias en torno al uso de empresas como Anthropic, empleada en los ataques contra Irán, por parte del Departamento de Guerra de EE. UU., dirigido por Pete Hegseth, quien ha negado categóricamente las relaciones comerciales de la empresa con otros contratistas, proveedores o socios. El enfrentamiento con el Pentágono ha resaltado, entre otros puntos que no podemos abordar aquí, las restricciones innegociables impuestas a la empresa, como el rechazo a la vigilancia masiva de ciudadanos estadounidenses y al uso de armas totalmente autónomas, es decir, armas sin supervisión humana.
En otras palabras, la exigencia exclusiva del belicista Hegseth ejerce una fuerte presión sobre quienes han impuesto límites al uso ilimitado del abuso social y a la falta de control humano sobre máquinas potencialmente peligrosas. Los límites éticos, legales o simplemente humanos del poder, cuyo objetivo es mantener el statu quo o, peor aún, recuperar la hegemonía perdida, no figuran en la agenda del Departamento de Guerra de EE. UU. Sin embargo, todo esto ha generado un amplio apoyo y solidaridad por parte de otras empresas, que reconocen la integridad de Anthropic y la respaldan e imitan.
Para empezar, y para entender cómo funciona —sobre lo cual, desde su presidencia, Biden proféticamente afirmó que la guerra en Ucrania sería larga—, la IA, cuya investigación el Pentágono nunca dejaría de realizar, se ha utilizado para proporcionar información en tiempo real en el campo de batalla mediante satélites, drones y plataformas encubiertas. Desde fuera de Ucrania, la OTAN podía identificar la ubicación de las fuerzas aliadas o enemigas, decidir qué armas serían las más efectivas en cada momento y, posteriormente, supervisar el funcionamiento preciso del sistema.
Parece que esta llamada guerra "algorítmica" constituirá, por lo tanto, el modelo para futuras guerras exitosas, además de ser considerada a la par con el uso de armas nucleares tácticas, muy superiores a las armas convencionales de adversarios que simplemente deben ser derrotados. Las guerras planificadas para mantener la supremacía tecnológica, constantemente activa, y para eliminar cualquier posible avance (se teme que sea el de China), también representan el material que un Estado como Estados Unidos, que considera la hegemonía global su derecho indiscutible, debe proporcionar a las corporaciones multimillonarias que trabajan para lograr este objetivo.
Cuando el cliché lamenta que los ricos se hacen más ricos y los pobres más pobres, nunca se comprende del todo que el sistema de capital prospera gracias a la transferencia de riqueza de una mayoría que la produce sin disfrutarla a una minoría que la disfruta, pero que debe defender este privilegio con toda la violencia necesaria, denominada de diversas maneras como corrupción, mafia, crimen organizado o de otro tipo, guerra, y políticamente con todas las formas de liberalismo, incluso el llamado democrático.
Cuando Elon Musk amenazó a Ucrania con prohibir el uso del sistema satelital Starlink para bombardear la flota rusa en el Mar Negro con enjambres de drones, quedó claro quién determinaría el curso de la guerra, en lugar del Pentágono. Además de Musk con SpaceX y Starlink —recordemos que, cuando Trump fue elegido, todos estaban alineados: Bill Gates con Microsoft, Peter Thiel con Palantir, Jeff Bezos con Amazon, Palmer Luckey con Anduril, Larry Page y Segey Brin con Google Search— merecían miles de millones de dólares en contratos y adquisiciones del Pentágono. Naturalmente, la tarea que el director de DARPA (Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa), ahora Departamento de Guerra de EE. UU., cree haberse impuesto es "invertir en tecnologías revolucionarias que puedan crear la próxima generación de capacidades de seguridad nacional ". Lo llaman seguridad, sin especificar jamás para quién. O, como lo expresó otro funcionario de forma más explícita: "el objetivo es dar a nuestros hombres y mujeres una ventaja injusta sobre el enemigo".
En los primeros 40 días del ataque estadounidense contra Irán, los bombardeos causaron la muerte de 3.375 personas, entre ellas 262 niños menores de 12 años, según la medicina forense iraní. Desde entonces, se han registrado más muertes, sin un recuento fiable, pero igualmente indiferentes a la agresión sin estrategia de un liderazgo chantajeado, común, al parecer, a muchos gobiernos del llamado Occidente en decadencia: un nombre, un destino. Frente a la indudable superioridad tecnológica militar de Estados Unidos, Irán, sin embargo, desplegó un arma natural inesperada en el estrecho de Ormuz, que frustró o al menos modificó el objetivo bélico de la conquista rápida y segura, una guerra relámpago común en la memoria reciente. Mientras tanto, diversos obstáculos se acumulan en torno a las ya difíciles negociaciones, incluida la amenazante advertencia de Netanyahu de que "el trabajo no ha terminado" con Irán, lo que dificulta las negociaciones o la continuación de la guerra interminable, independientemente de su aliado estadounidense. Sin embargo, el cierre del estrecho adquiere una importancia que va más allá de la guerra en curso y se manifiesta como un fracaso del círculo íntimo de Epstein.
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El desastre económico que ya está provocando en todo el mundo ha puesto al descubierto la responsabilidad de Estados Unidos en su cierre, generando implícitamente una posible hostilidad entre todos los países afectados hacia una agresión sin sentido que debe ser repelida y contrarrestada. La democracia que una vez afirmó exportar se ha convertido en una ruina universal y una amenaza permanente para la vida.
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Ante la amenaza de Trump de un nuevo bloqueo naval y destrucción, Irán está demostrando una postura más firme, denunciando no solo el acto de piratería derivado del bloqueo estadounidense y la incautación del buque iraní, sino también su negativa a negociar bajo presión, lo que equivaldría a una rendición y no conduciría a ningún acuerdo. Finalmente, busca mantener su derecho a utilizar armas nucleares con fines civiles.
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La demonización de Europa por parte de Trump —acusándola de ser parasitaria, aprovechada y demás— para lanzar un nuevo ataque contra el euro y su mercado, que espera dominar aislándolo, ha fracasado estrepitosamente. En cambio, ha abogado por un acercamiento defensivo entre los países más importantes, incluyendo Gran Bretaña, que prácticamente forma parte de él, en defensa del derecho internacional y su autonomía, incluso en lo que respecta al suministro de los recursos energéticos en los que se basa un crecimiento económico que rivaliza con el de Estados Unidos.
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Por último, pero no menos importante, la solución a esta guerra no se decidirá por las armas, y por lo tanto, no por la superioridad, en parte real pero también jactanciosa, de los agresores con capacidades terroristas. Aún se desconoce qué determinará una futura tregua, pero no será la ventaja de esta aplicación militar de la IA como medio de producción. La reunión de Trump en Pekín a mediados de mayo quizás sugiera algunos pasos hacia una coexistencia global más pacífica. Para nuestra reflexión y debate sobre el avance tecnológico que supera la resistencia de este modo de producción, parecemos vislumbrar importantes fisuras en este orden mundial, no solo en el plano político general, sino especialmente en el plano económico, basado en la anarquía del capital y la explotación del trabajo. El análisis de Marx sobre El Capital se está verificando ahora con los acontecimientos actuales.