
Asociaciones legionarias se han concentrado este sábado en la Plaza Mayor de Madrid para defender el honor de su fundador, tras la decisión del Ayuntamiento de Madrid de retirarle la calle en virtud de la sectaria ley de Memoria Histórica, y han estado acompañados por miles de madrileños que han querido así respaldar a una institución respetada y admirada en todo el mundo. Han asistido también hermandades y asociaciones de todas las comunidades autónomas y de las ciudades de Ceuta y Melilla, y de Portugal, y otras como la hermandad de paracaidistas, veteranos del Ejército y Legión Urbana.
El acto, que ha comenzado con el izado de la bandera de España, ha contado con la presencia de Peregrina Millán-Astray, hija del general, que ha llegado en un vehículo del Cuerpo. Guillermo Rocafort, secretario de la Hermandad Nacional de los Antiguos Caballeros Legionarios, ha manifestado su oposición a la decisión del Ayuntamiento y ha asegurado que "una nación unida es una nación respetada". En este sentido, ha agradecido a la Hermandad de Cataluña, la más numerosa, su presencia, y ha censura la ambigüedad del arzobispado respecto a la Ley de Memoria Histórica. "Como cristianos y devotos del Cristo de la Buena Muerte nos sentimos decepcionados con la actitud del arzobispo de Madrid por no haberse posicionado contra la ley revanchista impulsada por los que quemaron iglesias y conventos".
Tras él, ha tomado la palabra José Pérez Recena, teniente coronel legionario, que ha censurado la hipocresía de los que gobiernan en Valencia, Barcelona y Madrid. "Se denominan defensores de la tolerancia y el diálogo y nada más lejos de la realidad. Defienden el derribo de la historia de España". Recena ya manifestó en una entrevista concedida a Gaceta.es que "la calle dedicada a Millán Astray no se concedió por su participación en la Guerra Civil, sino por ser el fundador de la Legión" y manifestó que quitarle su nombre a la calle es un daño gratuito y sin fundamento".
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Los legionarios, que han manifestado que repondrán cada día la placa con el nombre de su fundador si finalmente se cambia su denominación por la de avenida de la Inteligencia, han terminado el acto cantando el "Novio de la Muerte". Cabe señalar que durante la concentración se han escuchado gritos contra Wyoming por sus ataques e insultos a Millán Astray y contra la regidora Manuela Carmena, y vivas a España y a la Legión.
Los 100.000 hombres de Millán Astray
Luis Togores*.
En 1920 un joven teniente coronel, Pepe Millán-Astray, fundó una fuerza militar cuya principal finalidad era evitar que miles de jóvenes españoles muriesen en la guerra injusta de Marruecos. En sus filas soldados de fortuna, hombres con su vida rota, anarquistas y comunistas españoles y portugueses, mendigos y pobres de solemnidad encontraron una vía de recuperar su vida, su autoestima y servir a la sociedad española. El pueblo de Madrid, las muchas madres e hijos que no pasaron por el calvario de una guerra terrible en el Protectorado marroquí le homenajearon con una humilde calle en uno de los barrios obreros más pobres de la ciudad.
Millán-Astray, igual que el ahora popular Blas de Lezo, era un medio hombre, sin ojo, sin brazo, con la mandíbula astillada y su cuerpo repleto de metralla. Este héroe, dentro de cualquier parámetro con el que se quiera medir su obra y su vida, va a perder el único homenaje que los miles de hombres que gracias a él no murieron en Marruecos le pudieron rendir.
Desde hace casi cien años La Legión Española, cientos de miles de legionarios, han marchado a la guerra (Marruecos, Asturias, Guerra Civil, II Guerra Mundial, Sidi-Ifni y ahora a las Misiones Internacionales) con una sonrisa de desprecio en los labios a la amenaza cierta de una posible muerte en combate, y siguen marchando con el mismo espíritu que le imprimió Millán-Astray.
Ahora, una alcaldesa comunista, de dudoso pasado y poco claro presente, va a quitar su calle. Cuando empezó nuestra trágica guerra civil Millán-Astray estaba con su mujer trabajando en América. Desde allí vino a España, como hicieron españoles de toda condición, a unir su esfuerzo a uno de los dos bandos enfrentados. Por su edad y mutilaciones no pudo combatir ni desempeñar un papel relevante. Carmena le quiere quitar de la Historia en el callejero. Quiere sustituir su nombre por calle de La Inteligencia, en clara referencia al rector de la Universidad de Salamanca, Unamuno, como consecuencia de un intercambio de frases con el legionario el 12 de octubre de 1936 durante acto político de los sublevados. No sabe que Unamuno, perseguido por la República, fue el primer salmantino que públicamente se puso a favor del alzamiento militar el mismo 18 de julio. Ahí están la bibliografía y las hemerotecas. Y, al igual que intelectuales como Ortega y Marañón, eligió el bando liderado por Franco.
Se han manifestado en la Plaza Mayor los antiguos legionarios. Son un colectivo de más de cien mil hombres, y ahora mujeres, que saben perfectamente quién es Millán Astray y lo que los españoles, todos, le debemos. Como escribió un centurión romano hace 2000 años ¡Cuidado con la ira de las legiones!
* Historiador. Autor de la obra «Millán Astray: Legionario»