
Según ha podido saber Diario16 en fuentes de absoluta solvencia, la verdadera razón por la que Pedro Sánchez ha sido destituido de su cargo de secretario general del PSOE estaría en haber llegado a un acuerdo entre él y sus incondicionales, Podemos, nacionalistas vascos y catalanes, de izquierda y derecha, que vulneraría la forma actual del Estado Español y su Constitución.
Se trataría, según las mismas fuentes, de crear un Estado federal y posteriormente una república federal tras una legislatura constituyente que lo promoviera.
El Partido Socialista de Catalunya (PSC), con su líder Miquel Iceta a la cabeza, apoyó esta opción. Precisamente, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont anunció en los días previos al la reunión del Comité Federal del PSOE que el referéndum para la independencia se celebraría el 23 de octubre de 2017. Además, existía pacto económico específico para Cataluña en el que recogerían las demandas de los nacionalistas.
Pedro Sánchez tenía previsto anunciarlo en el Comité del sábado 1 de octubre como un hecho, sin posibilidad de debatirlo. Le apoyaban las federaciones de Cataluña, Baleares, parte de Valencia y País Vasco. Sánchez basaba su estrategia en solicitar el apoyo de la militancia y así “burlar el paso por la Ejecutiva”. Anunciarlo y construir su “propio partido socialista”.
Pero el Centro Nacional de Inteligencia (CNI)detecta la iniciativa y la pone en conocimiento de Zarzuela y de Moncloa y desde allí lo trasladan a Susana Díaz, quién informa al resto de los barones.
La conclusión final es la salida de Pedro Sánchez de la Secretaría General del Partido Socialista Obrero Español.
Destrucción de documentos en la sede del PSOE de Madrid la víspera del comité federal
La sede del Partido Socialista de Madrid, en la calle del Buen Suceso, vivió con agitación las horas previas a la reunión del comité federal del PSOE, que se celebró el sábado, y en el que Pedro Sánchez acabó dimitiendo como secretario general y se aprobó la formación de una gestora.
Fuentes internas del PSOE-M, a las que ha tenido acceso El Confidencial Digital, relatan que la víspera, el viernes 30 de septiembre, hubo una gran actividad en las dependencias del PSM, concretamente con la destrucción de abundantes documentos.
"Organización", como lo llaman los trabajadores de la sede, dio orden de destruir cajas de documentación. El personal pasó buena parte de la mañana eliminando esos materiales.
Según las fuentes consultadas, la dirección socialista de la Comunidad de Madrid tenía la convicción de que ese fin de semana perderían el comité federal y que, por lo tanto, tenían sus días contados, y de ahí la orden de eliminar papeles. La secretaria general, Sara Hernández, había dado una rueda de prensa mostrando su apoyo a la ejecutiva de Pedro Sánchez.
La ejecutiva regional madrileña se ha caracterizado por no fijar posición política en casi ninguno de los temas importantes de Madrid, y la subordinación a la anterior ejecutiva federal ha sido total, a las órdenes de Juan Manuel Serrano, entonces jefe de gabinete de Pedro Sánchez.
Felipe González informó a Rajoy del golpe que preparaba el PSOE contra Sánchez
El Gobierno en funciones y la dirección del PP se sirvieron de múltiples canales de comunicación con el PSOE que les mantuvieron informados de la asonada que se preparaba contra Pedro Sánchez.
Mariano Rajoy y la dirección de su partido emplearon varías vías de comunicación para hacer un seguimiento integral de la operación que hace cinco días acabó con el liderazgo de Pedro Sánchez en el PSOE. La más directa de ellas fue la información periódica que Felipe González le suministró personalmente al presidente en funciones una vez que ambos concluyeron que las elecciones de junio mantenían el bloqueo político y, por tanto, debían volcarse en evitar la repetición de las legislativas ante la mirada expectante del establishment financiero y de los grandes centros de decisión europeos. Este mismo canal y otros de los que se está sirviendo el PP para medir la crisis abierta en el Partido Socialista, conducen al Gobierno a la certeza de que a mediados de la semana que viene, se cita en concreto el miércoles, 12, día de la Fiesta Nacional, Javier Fernández, como presidente de la gestora, hablará abiertamente de la necesidad de que su partido se abstenga en la investidura de Rajoy con el objetivo de acabar con la parálisis política que arrastra España desde hace diez meses.
Si el calendario que maneja el Gobierno para que el PSOE gire de estrategia se cumple, el anuncio se haría a pocos días de la celebración de un nuevo comité federal, el órgano de decisión que tendría que certificar este cambio de actitud y despejar, finalmente, la sesión de investidura. Para ello tendría que dejar sin validez la resolución aprobada el pasado 28 de diciembre en la que se descartaba de forma expresa el apoyo a Rajoy, en estos términos tan rotundos: “el PSOE votará en contra de la investidura de Rajoy y de un nuevo Gobierno del PP. Porque ese es el mandato de nuestros votantes y de la mayoría de los españoles. Votar en contra del PP y de Rajoy es votar a favor del cambio que expresaron la mayoría de españoles, el pasado 20 de diciembre. Votaremos en contra porque el PSOE es la alternativa al PP. El PSOE es lo contrario del PP. El PSOE es la primera fuerza del cambio en España…”.
Operación muy coordinada
Desde primeros de septiembre, según fuentes seguras, Rajoy comenzó a recibir una información más detallada sobre los movimientos que pensaba promover en la sombra la presidenta andaluza, Susana Díaz, para poner fin al liderazgo de Sánchez de manera gradual. De hecho, fuentes de la ejecutiva socialista dimitida confirman que el exsecretario general tenía perfecta consciencia de ser víctima de una operación “perfectamente coordinada” que tuvo uno de sus primeros episodios, la prueba definitiva de que esta vez la ofensiva iba en serio, cuando la propia lideresa del sur y personas como Alfredo Pérez Rubalcaba, Carmen Chacón y Eduardo Madina salieron en tromba para defender en las redes sociales al presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, de una suave llamada a la prudencia procedente de la dirección del grupo parlamentario.
Las fuentes consultadas en el PSOE reconocen que Sánchez facilitó la rebelión contra él y se pegó un tiro en el pie desde el momento en que la mayoría de los jefes de cada federación interpretaron su intento de blindaje en la militancia como el cambio hacia un modelo de partido asambleario que ponía en peligro sus propios puestos de responsabilidad. Otro paso hacia el precipicio lo dio también cuando colocó a Susana Díaz contra las cuerdas, concediéndole apenas 15 días para que decidiera si presentaba o no batalla en el congreso extraordinario que parte de la dirección saliente quería fijar para mediados de noviembre.
La interlocución entre algunos dirigentes del PP y destacados dirigentes socialistas no ha circulado solo a través de Rajoy y González sino mediante otros múltiples canales en los que hasta hace semana y media fue tema habitual de conversación el miedo compartido a que a Sánchez acabaran saliéndole los números para hacer realidad el polémico “Gobierno Frankenstein”, el brebaje que aspiraba a compartir con Podemos, la antigua Convergencia, Esquerra Republicana y otros grupos menores del Congreso. “Quizás fue este el temor más compartido por nosotros, por un amplio sector del PSOE y también por el establishment económico”, refiere un alto cargo del PP convencido de que, después del esfuerzo que ha hecho una parte importante del Partido Socialista para frenar esta amenaza, la investidura de Rajoy terminará saliendo adelante, eso sí a través de condiciones muy exigentes que irán más allá de la aprobación de los Presupuestos. Es obvio que Rajoy no está dispuesto a volver a coger las riendas del Gobierno para vivir un pleno como el celebrado el pasado martes en el Congreso, en el que el Grupo Popular perdió todas las votaciones.
Fuente: Diario 16, El Confidencial Digital y Vozpopuli