Todas las tropas extranjeras deben retirarse del territorio de Chipre, declaró el ministro de Exteriores del país, Ioannis Kasoulides, durante la reunión con su homólogo ruso, Serguéi Lavrov.
"Tengo que informarle de los últimos acontecimientos en el proceso de la resolución del conflicto chipriota. Esto se aplica particularmente a la cuestión de la seguridad. Para nosotros, es la parte más importante de cualquier decisión", comentó.
Agregó que la parte chipriota sabe que "la posición de Rusia coincide con la de Chipre en lo que respecta a la necesidad de la retirada de las tropas extranjeras del territorio de Chipre".
Por su parte, Lavrov destacó que el desarrollo de las relaciones entre Rusia y Chipre no depende de la coyuntura política. Subrayó que los países van a negociar los pasos para llegar a una "solución justa" del problema chipriota.
En el territorio de Chipre, se encuentran dos bases militares británicas: Acrotiri y Dhekelia. En total, representan el 3% de la superficie de Chipre —cerca de 254 km²—. El 60% del terreno es de propiedad privada, perteneciente a ciudadanos británicos o chipriotas. El otro 40% está sujeto al Ministerio de Defensa, o se organiza como territorio del Reino Unido. Además, Chipre está dividido en dos partes —la griega y la turca— tras el Golpe de Estado de 1974, después del cual Turquía invadió la isla y ocupó el 35% del territorio del país. En 1983, el norte del país se convirtió en la República Turca del Norte de Chipre (RTNC), la cual es solo reconocida por Turquía.
Las negociaciones sobre la reunificación de Chipre, que se celebraron sin resultado a lo largo de casi cuatro decenios, se reanudaron en febrero de 2014 tras un intervalo de dos años. Grecia había declarado en más de una ocasión que el sistema de garantías en cuestión es un anacronismo y logró mostrar su carácter improcedente desde el punto de vista del sistema jurídico internacional moderno y de la ONU, subrayando que su conservación socavaría los principios de la Unión Europea.
Malasya: ¿Pierde EEUU a otro aliado en el mar de China Meridional?
La visita a China del primer ministro malasio, Najib Razak, podría ser crucial para el viraje definitivo en la política exterior de Kuala Lumpur, que amenaza con deteriorar sus relaciones con Washington, tal y como ya sucedió recientemente con Filipinas.
El 31 de octubre, el primer ministro malasio comenzó una visita oficial de una semana de duración a China. Tras estos siete días, Kuala Lumpur podría variar definitivamente el rumbo de su política exterior.
Paralelamente, es probable que la aproximación a Pekín suponga el deterioro de las relaciones con Washington. "Planeamos firmar muchos nuevos acuerdos que impulsarán las relaciones entre ambas naciones a niveles más altos", había expresado antes de la visita Najib Razak, sin especificar, no obstante de qué acuerdos se trataba.
Según una nota publicada recientemente por el Ministerio de Defensa malasio en su página oficial de Facebook, Razak se refería a los buques de guerra de fabricación china Litoral Mission Ships. "El 5 de noviembre, el Ministerio de Defensa firmará el contrato de compra de los LMS. Esta será la piedra angular de la visita del primer ministro malasio a China", se precisaba en la publicación. No obstante, esta fue eliminada poco después.
Según Lam Choong Wah, experto del centro malasio Investigación para el Progreso Social, Kuala Lumpur puede adquirir al menos 10 buques de la serie LMS, cada uno por un monto de siete millones de dólares. "La verdad es que los podríamos haber comprado de un buen número de países", aseguró Lam, citado por el diario South China Morning Post. Lam aclaró, sin embargo, que China fue la elegida debido al apoyo que le brindó Pekín a Kuala Lumpur tras el escándalo financiero 1MDB, que puso en jaque a la moneda nacional de Malasia y salpicó al propio Najib Razak.
Pekín y Manila esperan resolver sus disputas territoriales por medios pacíficos Cabe mencionar que, hace solo un mes, Malasia y las Filipinas manifestaron su rechazo a las pretensiones chinas sobre los territorios en disputa en el mar de China Meridional. "En este mismo momento, la compra de estos buques de guerra envía una señal de que Kuala Lumpur está apartándose de EEUU y se aproxima a China", subrayó, por su parte, Euan Graham, director del programa internacional de seguridad del Lowy Institute de Sídney.