
Más de 900.000 personas entre efectivos militares y voluntarios civiles participarán este fin de semana en el ejercicio cívico militar en Venezuela. "Nosotros vamos a participar (...) más de 200.000 efectivos militares específicamente en las actividades del ejercicio en sí, pero además de eso hay que incrementar allí la milicia", más "los cuerpos combatientes y todo el pueblo organizado" y el cálculo ya "alcanza más de 900.000 combatientes", dijo el jefe del Comando Estratégico Operacional de las Fuerzas Armadas, Remigio Ceballos, a los medios de comunicación.
La milicia en Venezuela es un cuerpo apresto a la Fuerza Armada compuesto por civiles y creado por decreto del fallecido presidente Hugo Chávez en 2007, y al cual puede inscribirse quien así lo desee.
En una rueda de prensa desde el Batallón Simón Bolívar, en Fuerte Tiuna, y acompañado de decenas de militares, Ceballos indicó que desde la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) observan que "a medida que transcurre el tiempo se registran nuevos integrantes a la milicia".
Nosotros vamos a participar (...) más de 200.000 efectivos militares específicamente en las actividades del ejercicio en sí, pero además de eso hay que incrementar allí la milicia", más "los cuerpos combatientes y todo el pueblo organizado" y el cálculo ya "alcanza más de 900.000 combatientes", dijo el jefe del Comando Estratégico Operacional de las Fuerzas Armadas de Venezuela, Remigio Ceballos.
Según detalló, desde el pasado 14 de agosto —fecha en que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, ordenó los ejercicios militares— la cantidad de inscritos en la milicia se ha ido incrementando, algo que consideró se debe al "sentimiento patrio", y por ello no descartó que se eleve la cifra de los 900.000 combatientes.
El mandatario venezolano convocó la maniobra Soberanía Bolivariana 2017 para mostrar el poderío defensivo del país bolivariano frente a las amenazas en momentos que Washington no ha descartado recurrir a la opción militar para, según el presidente de EE.UU., Donald Trump, “restaurar la democracia en Venezuela” tras la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC).
No obstante, Estados Unidos descartó el viernes acciones militares contra Venezuela en ‘el futuro cercano’, aunque el mismo día Washington impuso "nuevas y fuertes sanciones financieras" contra el país bolivariano.
Grandes ejercicios militares alrededor de Venezuela
Manlio Dinucci
El 11 de agosto de 2017, el presidente Donald Trump habló de recurrir a la opción militar contra Venezuela. Manlio Dinucci resalta en este artículo que no se trata de palabras al viento. El ejercicio militar Mobility Guardian, que acaba de realizarse en Estados Unidos con la participación de tropas de 25 países y observadores de otros 12, fue un ensayo de una proyección rápida de fuerzas de la OTAN ampliada.
Los proyectores político-mediáticos, enfocados sobre los desórdenes en Venezuela, dejan sin embargo en la sombra lo que sucede alrededor de ese país.
En la geografía del Pentágono, Venezuela está en el área del US Southern Command (SouthCom), uno de los 6 «mandos combatientes unificados» entre los que Estados Unidos divide el mundo.
El SouthCom [lo que los latinoamericanos llaman el “Comando Sur”], que abarca 31 países y 16 territorios de América Latina y el Caribe, dispone de fuerzas terrestres, navales y aéreas, además de tropas pertenecientes al US Marine Corps [Cuerpo de Marines de Estados Unidos], a las fuerzas especiales estadounidenses y de 3 unidades específicas: la Joint Task Force Bravo, acantonada en la base aérea de Soto Cano (Honduras), que organiza ejercicios multilaterales y otras operaciones; la Joint Task Force Guantanamo, acantonada en la base estadounidense de Guantánamo (Cuba), que efectúa «operaciones de detención e interrogatorios en el marco de la guerra contra el terrorismo»; y la Joint Interagency Task Force South, acantonada en Key West (Florida, Estados Unidos), cuya misión oficial es coordinar las «operaciones antidrogas» en toda la región.
La creciente actividad del SouthCom indica que lo que declaró el presidente Trump el 11 de agosto –«Tenemos numerosas opciones para Venezuela, incluyendo una posible acción militar»– no es una simple amenaza verbal.
Una fuerza especial del Cuerpo de Marines, dotada de helicópteros de guerra, fue desplegada en Honduras en junio pasado con vista a varias operaciones regionales, con una duración prevista para 6 meses.
También en el marco del SouthCom se desarrolló en junio, en Trinidad Tobago, el ejercicio Tradewinds, con la participación de tropas de 20 países de América y del Caribe.
En julio, se desarrolló en Perú el ejercicio naval Unitas, con la participación de 18 países, y, en Paraguay, se realizó una competencia-ejercicio de fuerzas especiales de 20 países.
Del 25 de julio al 4 de agosto, cientos de oficiales de 20 países participaron en Panamax, ejercicio oficialmente destinado a la «defensa del Canal de Panamá».
Del 31 de julio al 12 de agosto se desarrolló en la Joint Base Lewis-McChord (en Washington) «el mayor y más realista ejercicio de movilidad aérea», con la participación de 3 000 hombres y de 25 socios internacionales, en particular de las fuerzas aéreas de Colombia y Brasil, que se ejercitaron en la realización de misiones diurnas y nocturnas con fuerzas de Estados Unidos, Francia y Reino Unido. El «escenario realista» es el de una gran operación aérea para el transporte rápido de tropas y armamento a la zona de intervención. En otras palabras, el ensayo de la intervención militar en Venezuela, el país que Trump amenazó.
La base principal sería la vecina Colombia, vinculada a la OTAN por un acuerdo de asociación desde 2013. Según la OTAN, «personal militar colombiano participó en numerosos cursos en la Academia de Oberammergau (Alemania) y en el Nato Defense College de Roma, participando también en numerosas conferencias militares de alto nivel».
Que ya existe un plan de intervención militar contra Venezuela es algo que confirmó el almirante Kurt Tidd, comandante del SouthCom. El 6 de abril de 2017, durante una audiencia en el Senado, el almirante declaraba que «la creciente crisis humanitaria en Venezuela podría hacer necesaria una respuesta regional».
Para hacer realidad la amenaza de Trump sobre la «opción militar» pudiera adoptarse, ahora en un contexto diferente, la misma estrategia que se aplicó en Libia y Siria: infiltración de fuerzas especiales y de mercenarios que echan leña al fuego de las tensiones internas provocando enfrentamientos armados; acusaciones de que el gobierno está masacrando a su propio pueblo y una «intervención humanitaria» que lleve a la creación de una coalición armada liderada por Estados Unidos.