La jornada del referendo catalán ha dado para muchas imágenes que reflejan la situación en Cataluña. Pero las redes sociales, donde se difunden muchas de esas instantáneas o vídeo, son en ocasiones como estas un arma de doble filo: permiten obtener información de primera mano, pero, al mismo tiempo, son fácilmente manipulables.
Las cargas policiales en colegios y locales de votación por parte de la Guardia Civil o de la Policía Nacional son una realidad y, según la Generalitat, hay ya más de 844 atendidos. Pero hay que ser precavido a la hora de creerse todo lo que se comparte en las redes.
En la jornada del domingo, algunas de las imágenes y vídeos que más rápidamente se han viralizado en las redes sociales no son ciertas, bien porque no son más que una burda manipulación fotográfica, bien porque no se corresponden con la jornada de hoy, sino que están sacadas de otros conflictos anteriores.
Un ejemplo de manipulación fotográfica ha sido compartida por un usuario de Twitter en la que comenta: «Foto de Pulitzer. Lo siento, pero no sé quién es el autor». En ella, se ve a agentes de la Guardia Civil forcejeando con un grupo de personas que ondean al viento una estelada.
Pero la en apariencia icónica imagen era falsa y, en la instantánea original, no hay ni rastro de la enseña nacionalista, como ha demostrado la cuenta de Twitter Maldito Bulo.

Fotomontaje difundido por usuarios de Twitter en el que se muestra a la Guardia Civil confrontándose a votantes que portan una estelada frente a un colegio electoral en la calle.
Algunas de las imágenes que pretenden ilustrar la violencia policial del 1-O tampoco son de esta jornada, sino de protestas anteriores. Por ejemplo, la de un joven ensangrentado que fue atacado, supuestamente, por una pelota de goma. La fotografía original es la misma, pero en realidad se corresponde con las cargas policiales contra los mineros que se manifestaron en Madrid en el año 2012.
En algunos casos, de hecho, las imágenes usadas como crítica de la desproporcionada actuación de la Guardia Civil y la Policía Nacional ni siquiera habían sido provocadas por ninguna de estas dos fuerzas, sino, paradójicamente, por los Mossos d’Esquadra, que durante la jornada del 1-O han sido cuestionados por la Fiscalía por su pasividad.
Una de esas publicaciones virales ha sido un vídeo que muestra a unos agentes persiguiendo en plena calle a diversas personas y atacándolas en el suelo. Lo cierto es que quienes cargaron fueron precisamente los Mossos, y el contexto original era la huelga general del 2014.

Imagen de un niño de 13 años herido… por los Mossos d’Esquadra. El incidente tuvo lugar el 14 de noviembre de 2012 en una carga policial de los Mossos ante El Corte Inglés de Tarragona. No, no fue la Policía Nacional ni la Guardia Civil
Otra imagen, que muestra en esta ocasión la violencia contra un menor de edad, también es de muchos años antes, concretamente del 2012, y se produjo durante la huelga general del 14-N. De hecho, el propio Felip Puig había dicho en su momento que el golpe en la cabeza del niño se había producido de forma fortuita por la tensión en las cargas.
Otras publicaciones exageran también la presencia militar en Barcelona, y muestran tanques en gasolineras y otros vehículos recorriendo, supuestamente, las calles de Barcelona o Tarrasa. En realidad, las imágenes son anteriores, del mes de junio, y se corresponden con maniobras realizadas en Zaragoza.
Fuente: La Voz de Galicia
Urnas escondidas en escuelas católicas y parroquias
Los bancos del templo de Sant Pere y Sant Pau de Canet de Mar (Barcelona) se colocaron en la calle para evitar el paso policial. Radio Olot informó de que el punto de votación de Planes de Hostoles (Girona) fue trasladado a la iglesia del pueblo. La parroquia de Sant Pere de Figueres (Girona) actuó como centro de votación, al igual que la iglesia de Sant Feliu del Valle de Boí (Lleida). En el colegio Infant Jesús, en Barcelona, donde votó el expresidente Artur Mas, de los jesuitas, la dirección ayudó a que las puertas del centro se mantuvieran cerradas cuando la Policía Nacional acudió para desalojarlo. La policía también abordó a la fuerza el colegio de las Dominicas de Horta y la Escuela Pía de Sant Antoni, en Barcelona. En total, una veintena de escuelas cristianas de diferentes comunidades sirvieron en Cataluña para participar en la consulta, según el diario digital Catalunya Religió.
La congregación monástica de Montserrat (Barcelona) llamó a los cristianos “a defender la realidad nacional catalana, construida durante mil años de historia”. El monje Josep Miquel Bausset leyó una homilía en la que pidió que se respeten los derechos de la nación catalana y de otras “minorías étnicas”, unos derechos, añadió, “que de ninguna manera pueden ser perseguidos, destruidos o asimilados por otra cultura mayoritaria”. “Es por ello que la Conferencia Episcopal Tarraconense [órgano que reúne a todos los obispos de Cataluña] pidió el pasado 11 de mayo que fueran escuchadas las legítimas aspiraciones del pueblo catalán”, insistió, y afirmó: “Los cristianos catalanes tenemos el derecho y el deber de construir el futuro de nuestro país”.
Montserrat exigió que cesara la violencia: “Los cristianos catalanes tenemos que vivir el momento presente con esperanza y con el firme compromiso con una sociedad más justa en la que la democracia acabe ganando sobre el miedo y las amenazas”. Bausset citó un discurso de 1995 del Papa Juan Pablo II dirigido a la Asamblea General de Naciones Unidas: “Por todos los medios de los que dispongáis, velad por la soberanía de cada nación en virtud de la propia cultura. Nadie, ni un Estado ni otra nación ni ninguna organización internacional está legitimada a afirmar que una determinada nación no es digna de existir”.
La ONU y Juan Pablo II
Bausset no citó las palabras que Juan Pablo II pronunció a continuación en aquel discurso en la ONU: “Este derecho fundamental a la existencia de una nación no exige necesariamente una soberanía estatal, siendo posibles diversas formas de agregación jurídica entre diferentes naciones, como sucede por ejemplo en los Estados federales, en las confederaciones, o en Estados caracterizados por amplias autonomías regionales”.
El único obispo en Cataluña que publicitó su intención de votar fue Xavier Novell, de Solsona (Lleida). Novell defendió en su homilía que la autodeterminación “es un derecho inalienable de toda nación”. El cardenal de Barcelona, Juan José Omella, no hizo referencia directa al conflicto en su mensaje dominical, pero pidió a sus feligreses que “se quieran como dos hermanos”. “El problema sobreviene cuando alguien pretende que la decisión y la acción propia sea justamente la que Dios quiere”, dijo por su parte Agustí Cortés, obispo de Sant Feliu de Llobregat (Barcelona) y que suele usar un tono conciliador. “El fundamentalismo político no solo afecta a una persona o grupo reducido, sino que se impone a toda la sociedad”. La diócesis de Cortés es una de las que cuenta con más curas de los 400 que firmaron un manifiesto a favor del 1-O.
Cuando los Mossos machacaron al pueblo de Cataluña
<<"¡Nos ha llegado una filtración de que nos desalojan!". El grito proferido a las seis y media de la mañana de ayer en la plaza de Catalunya de Barcelona sirvió para poner en alerta, además de despertar, a unas 400 personas que dormían en el suelo. Media hora después los agoreros presagios se hacían realidad. Dos agentes de la Guardia Urbana y dos mossos se acercaban a los indignados del Movimiento 15-M.
"Cuando se haya limpiado esto, nos vamos", les dijeron los negociadores para tratar de convencer a los jóvenes de que dejasen la plaza. El momento de la limpieza se alargó seis horas y media. Los Mossos d'Esquadra acabaron cargando contra los indignados y provocaron 121 heridos (36 de ellos, agentes de la policía autonómica). Todos de carácter leve excepto dos, que sufrieron fracturas de poca gravedad.
36 de los heridos son policías. Solo hay un detenido entre los desalojados
PSC e ICV piden al consejero Felip Puig que dé explicaciones en el Parlamento
Pero el enfrentamiento tuvo una consecuencia mayor aún que la desproporcionada actuación policial. No había pasado ni una hora cuando los acampados volvieron a instalar las carpas. El movimiento resurgió con más fuerza después de las impactantes imágenes de los agentes golpeando a los acampados.
A los 250 indignados que resistieron en el corazón de la plaza de forma pacífica toda la mañana se sumaron poco a poco miles de personas. Entre ellos había de todo, jóvenes y ancianos. "¡El pueblo unido jamás será vencido!", gritaban a los agentes. Una chica lloraba desconsolada ante un policía antidisturbios que le impedía el paso al centro de la plaza. Su arma: un libro abierto en las manos.
A las siete de la tarde, con la resaca de la carga policial, en la plaza se palpaba el resurgir de los indignados apoyados por miles de personas. "¡Ha sido una barbaridad, se han ensañado!", defendía Montserrat Sánchez, de 53 años, que se había sumado a la comisión de cocina para apoyar a su hijo. "No había venido nunca, pero la actuación desproporcionada de los Mossos me ha animado a apoyarles", explicaba un hombre de 38 años del sector de la banca que prefería no identificarse. A las 21 horas estaba prevista una cacerolada.
"Sentido común, cautela, prudencia y, cuando ha sido necesario, contundencia". Así justificó el consejero de Interior, Felip Puig, la actuación de la policía autonómica. "El objetivo era desalojar para limpiar la plaza, no cargar", repitió Puig hasta la saciedad, aunque luego admitió que un grupo de agentes se vieron "acorralados" y que eso les obligó a emplearse con dureza. El presidente de la Generalitat, Artur Mas, también justificó la carga y dijo que "se trataba sencillamente de recuperar las condiciones de higiene, y también de seguridad, de cara a lo que puede pasar si el Barça gana la Champions", pues la Rambla y la fuente de Canaletas, donde los culés celebran sus victorias, se encuentran junto a la plaza de Catalunya.
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En el dispositivo actuaron 350 mossos y cerca de un centenar de agentes de la Guardia Urbana, que no utilizaron las porras en ningún momento. "Yo no decido cuántos agentes han de participar en el dispositivo", dijo Puig a modo de justificación, al tiempo que aseguraba que ha encargado un informe interno para analizar lo ocurrido.
Puig aludió a que la actuación policial "disminuyó" el riesgo de los concentrados y afirmó que algunos de ellos pudieron cometer delitos de daños, lesiones y desobediencia. Y argumentó que la prueba eran los 36 mossos heridos. Pese a esa supuesta peligrosidad de los acampados, el consejero admitió que solo se detuvo a una persona y que esta fue puesta en libertad al poco tiempo. La carga policial de ayer supuso el bautismo de fuego para Puig. Todos los partidos de la izquierda le criticaron y solicitaron su comparecencia en el Parlamento catalán para dar explicaciones por lo ocurrido, algo a lo que Puig se mostró dispuesto.
El PSC consideró "desproporcionada" la actuación policial y aseguró que Puig se había "extralimitado con los acampados ante su incapacidad de negociación y diálogo". El secretario general de ICV, Joan Herrera, calificó la carga de "inaceptable, desproporcionada e injustificada". Los sindicatos policiales de UGT y CC OO reclamaron la dimisión del consejero, y el Colegio de Abogados de Barcelona expresó su "rechazo e indignación" por lo sucedido en la plaza.
En Palma de Mallorca, unos 1.500 ciudadanos indignados se concentraron en una asamblea en su campamento de la plaza de España>>.
Este artículo apareció en la edición impresa de El País del Sábado, 28 de mayo de 2011
Entonces, los miserables que ahora se indignan, callaron. Es la mentalidad criminal de los hipócritas…
Fuente: El País