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La lucha contra el virus: Hallados anticuerpos que bloquean al coronavirus en las células

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19
miércoles 06 de mayo de 2020, 22:00h

Varios investigadores han identificado un anticuerpo monoclonal humano que impide que el virus SARS-CoV-2 (COVID-19) pueda infectar células cultivadas, lo que supone el primer paso para desarrollar un tratamiento contra la enfermedad, según informa este lunes la revista Nature Communications.

Con este descubrimiento, a cargo de investigadores de la Universidad de Utrecht, el Erasmus Medical Centre y el Harbour BioMed (HBM), los científicos confían en que ayude a desarrollar anticuerpos humanos para tratar o prevenir la enfermedad respiratoria covid-19 causada por el coronavirus SARS-CoV-2.

La pandemia de la covid-19 se ha propagado rápidamente por todo el mundo y ha infectado a más de 3,3 millones de personas y ha provocado la muerte hasta ahora de más de 235.000 pacientes.

"Esta investigación es continuación del trabajo que nuestros grupos han realizado en el pasado con anticuerpos que tienen como blanco el SARS-CoV que surgió en 2002/2003", señaló Berend-Jan Bosch, investigador de la Universidad de Utrecht.

"Utilizando esta colección de anticuerpos SARS-CoV, hemos identificado un anticuerpo que también neutraliza la infección del SARS-CoV-2 en células cultivadas. Este anticuerpo neutralizador tiene el potencial de alterar el curso de la infección en el huésped infectado, apoyar la eliminación del virus o proteger a un individuo que no está infectado (pero) expuesto al virus", señaló Bosch.

Este investigador notó que el anticuerpo se une a un dominio que es conservado tanto en SARS-CoV y SARS-CoV-2, lo que explica su capacidad para neutralizar ambos virus.

"Esta característica de neutralización cruzada del anticuerpo es muy interesante y sugiere que puede tener el potencial para mitigar las enfermedades que puedan surgir en el futuro causadas por coronavirus", añadió Bosch.

"Este descubrimiento aporta una base sólida de investigación adicional para caracterizar este anticuerpo y empezar a desarrollar posibles tratamientos del covid-19", indicó, por su parte, Frank Grosveld, otro de los autores de la investigación.

"Este anticuerpo utilizado en este trabajo es 'totalmente humano'", agregó Grosveld.

Los anticuerpos terapéuticos convencionales son desarrollados primero en otras especies y después deben ser sometidos a un tratamiento adicional para "humanizarlos", indica el artículo.

El presidente del HBM, Jingsong Wang, indicó que hay más trabajo por hacer para determinar si este anticuerpo puede proteger o reducir la severidad de la enfermedad en humanos.

"Creemos que nuestra tecnología pueda ayudar a atender esta urgente necesidad de salud pública y estamos siguiendo otras avenidas de investigación", agregó.

El virus estará en España hasta principios de septiembre

Un estudio de la Universidad de Tecnología y Diseño de Singapur augura el fin de la pandemia de COVID-19 en España para el 9 septiembre, mientras que el mundo en general tendrá que esperar hasta mediados de diciembre. Las estimaciones son aproximadas, pero el temor de los científicos ante una segunda oleada de infecciones es real.

Recordando en su encabezamiento que los modelos predictivos "son inciertos por naturaleza" y que las fechas aportadas pueden infundir un "peligroso exceso de optimismo" por cuanto "pueden aflojar nuestra disciplina y control, causando un rebrote de la infección", el estudio publicado por la Universidad de Tecnología y Diseño de Singapur (SUTD, por sus siglas en inglés) ofrece datos sobre la persistencia de la pandemia en 23 países, entre ellos España.

Los investigadores de la SUTD plantean un estudio "independiente" con los datos actualizados de cada país donde se analiza la curva evolutiva de la pandemia. El interés suscitado radica en que este modelo ofrece datos aproximados sobre el fin de la dolencia COVID-19. En el caso de España, se pronostica que el virus SARS-CoV-2 quedará extinguido hacia el 9 de septiembre según la predicción más sombría. El margen de error del cálculo es, a fecha dos de mayo, de 17 días, por lo que cabría esperar la desaparición de la enfermedad en el país ibérico a partir del 22 de agosto. El estudio también prevé que hacia el 22 de mayo el 99% de los casos no estarán activos. A nivel mundial, el estudio monitorizado de la SUTD establece el fin de la pandemia hacia el 14 de diciembre, con un 99% de los casos de infección ya inactivos el 21 de junio. El país con más contagiados en el mundo ?EEUU, con casi 1.200.000 enfermos? tendrá que esperar hasta el uno de octubre para liquidar al virus, pero ya el cuatro de junio el 99% de sus casos estarían inactivos.

Otro estudio, este a cargo de la Universidad de Washington, ofrece cálculos estimativos respecto a la mortalidad ocasionada por la pandemia. Para España se vaticina que las defunciones lleguen hasta 28.948 el cuatro de agosto (el cuatro de mayo presenta 25.428). Para Reino Unido e Italia, los países europeos que actualmente registran una mayor mortandad, la predicción para esa misma fecha es de 44.203 y 29.149 fallecidos, respectivamente. Es decir, la Albión aún habrá de experimentar un fuerte aumento del número de muertes, mientras que el país alpino apenas verá incrementado el suyo.

Otro dato interesante es el que atañe a países cuya estrategia para afrontar la pandemia difiere del resto, como Suecia. Para esta nación nórdica, la Universidad de Washington calcula 17.337 muertes para el cuatro de agosto (a fecha 4 de mayo, tiene sólo 2.679).

La segunda ola

Los científicos advierten de una segunda oleada de COVID-19 en otoño, si no antes en pleno verano. Esta situación reviste especial peligro por cuanto "el virus está hoy mucho más presente entre nosotros que cuando se decretó el estado de alarma. Ahora tenemos entre 10 y 15 veces más casos activos y personas asintomáticas que pueden contagiar", declaró al diario La Vanguardia Margarita del Val, viróloga del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, adscrito al CSIC, quien incide en la posibilidad indeseable de que una relajación de los hábitos y medidas profilácticas provoque un estallido mucho mayor que el experimentado en marzo.

Los científicos avisan: la segunda ola de la pandemia de coronavirus puede ser en julio

La pregunta no es sí sucederá; la pregunta es: cuándo sucederá. ¿Julio o agosto? ¿octubre, noviembre, diciembre…? Salimos poco a poco del confinamiento, pero el fantasma de una segunda ola ya sobrevuela Europa. Los científicos dan por sentado que llegará y que, además, podría ser peor que la que vivimos. Sí, vivimos, en presente, porque la desescalada que tanto anhelamos no es sinónimo de victoria contra el coronavirus.

«Desde el punto de vista técnico, no deberíamos relajar nada; lo hacemos porque social y económicamente la gente anhela cierto relajamiento, pero el virus está hoy mucho más presente entre nosotros que cuando se decretó el estado de alarma. Ahora, tenemos entre 10 y 15 veces más casos activos y personas asintomáticas que pueden contagiar. Y si nos despistamos y hacemos alguna maniobra desordenada, la segunda oleada puede ser peor, porque partimos de un número superior de infectados». La advertencia es seria. Viene de Margarita del Val, la inmunóloga y viróloga que coordina a 150 equipos reunidos por el CSIC en una gran plataforma interdisciplinar de investigación para hacer frente a la emergencia.

“En España aún tenemos cerca de 80.000 casos activos –subraya Del Val– y, si viene una segunda oleada, el incremento diario será sobre muchísimos más casos que al principio”

Para ilustrar la situación, la investigadora del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, compara nuestra situación con la de la ciudad de Wuhan, cuna de la pandemia, donde llegaron a reducirse los nuevos casos a cero. «Eso no va a ocurrir aquí –advierte–. En Wuhan lo consiguieron, con muchísimos menos casos que en España porque estuvieron dos meses y medio sometidos a un confinamiento como el que nosotros solo hicimos dos semanas. Pero aquí no aguantamos más; no se ha dejado de cuestionar cada medida que se ha tomado».

Los países occidentales están comenzando a desescalar con miles de infectados. «En España aún tenemos cerca de 80.000 casos activos –subraya Del Val– y, si viene una segunda oleada, el incremento diario será sobre muchísimos más casos que al principio. Ya vimos como, en cuestión de días, se saturaron los sistemas sanitarios y se dispararon las muertes en una situación mucho mejor que la actual».

Los científicos manejan para la nueva ola de contagios fechas tan cercanas como julio o agosto.

Los científicos manejan para la nueva ola fechas tan cercanas como julio o agosto. Desde la irrupción del virus se habla del calor y de su efecto mitigante en la propagación, ya que el patógeno no resiste la exposición a los rayos ultravioleta. Para la historia queda, sin ir más lejos, el vaticinio de Donald Trump de que el nuevo coronavirus desaparecería en abril con el calor o su sugerencia para inocular haces de luz a los contagiados, pero lo cierto es que el verano podría, más bien, favorecer los contagios.

«Tener a todo el mundo de vacaciones es una bomba de relojería. Ya ocurrió en 2009, con la gripe A, cuyo pico de propagación llegó en verano –recuerda la investigadora–. Para empezar, irse de fin de semana, o siquiera una semana, no es seguro. Menos aún enviar a los niños al pueblo con sus abuelos, como es tan frecuente en nuestro país. Lo ideal es que la gente se coja de una vez todo su mes de vacaciones. Y quienes viajen, deberían llevar comida suficiente para quedarse quince días de cuarentena encerrados para no propagar el virus allá donde vayan». Por no hablar de mantener la distancia en playas, chiringuitos y demás establecimientos estivales. «No podemos dar un solo paso en falso –insiste Del Val–, ni de forma individual ni colectiva, porque la marcha atrás nos va a salir más cara. Y parar la epidemia no es algo que pueda hacer solo el gobierno, cada individuo tiene una gran responsabilidad».

Son advertencias que pueden sonar drásticas, pero lo cierto es que en la historia abundan referencias que invitan a extremar la cautela. Ocurrió en la Grecia clásica, con la peste que azotó Atenas en el 430 a. C., y regresó a lo largo de los siguientes cuatro años; en la Europa del siglo XIV con la peste negra; en la del XVIII con la viruela o con la famosa gripe española de la primavera de 1918, que resurgió ese mismo año y de nuevo en 1919.

El actual plan de desescalada en España termina a finales de junio, pero, en un país donde el turismo es capital para la economía y el empleo, quizá convenga escuchar a alguien que, como Del Val, ha dedicado su vida al estudio de los virus. «Es comprensible que los pequeños empresarios pidan más flexibilidad para abrir sus negocios –argumenta–, pero es que, si abres tu restaurante y se te llena de gente, en tres días todos tus camareros estarán contagiados y de baja, en cuarentena; tendrás que cerrar de nuevo, desinfectar el local… Debemos ser muy cautos. No podemos hablar de fechas muy precisas, porque hay que dejar pasar un par de semanas para ver el efecto de cada pasito que vamos dando y decidir en base a las circunstancias. Y muy importante, los sanitarios no pueden volver a infectarse como se han estado infectando en España. Es prioritario invertir en dotar de condiciones idóneas al sistema sanitario».

Los rebrotes, de hecho, ya se están produciendo en países como Singapur o Hong Kong, alabados en su día por su eficacia en la contención temprana

Algo, en todo caso, hemos avanzado, ya que ahora todos conocemos bien las medidas de higiene y distanciamiento, si bien, advierte la viróloga, relajar el confinamiento puede producir falsas esperanzas. «Estamos consiguiendo contener al virus porque llevamos semanas viviendo en burbujas relativas, ya sea en nuestra casa o conviviendo unos pocos compañeros de trabajo, y ahora debemos tener un cuidado infinito. Las burbujas se pueden hacer un pelín más grandes, pero cuánto menos ampliemos esas relaciones, mejor». En este sentido, Del Val recomienda mantener el teletrabajo en todas aquellas empresas donde sea posible, ya que eso «reducirá la posibilidad de contagios de un modo brutal».

Los rebrotes, de hecho, ya se están produciendo en países como Singapur o Hong Kong, alabados en su día por su eficacia en la contención temprana. También en la provincia china de Hubei, donde está Wuhan, se han registrado algunos casos locales, del mismo modo que en Alemania, después de informar de transmisiones locales cercanas a cero en las últimas semanas. «A los dos días de relajar el confinamiento, Angela Merkel ha dicho que el número de reproducción R, el número de personas que pueden ser infectadas por otra está llegando muy peligrosamente a uno, y por encima de uno vuelves a la fase de epidemia», explica Del Val.

Son demostraciones de que la amenaza sigue ahí, al acecho, mientras ignoramos las tasas reales de infectados e inmunizados. Algo que en España pretende averiguar una encuesta que el Ministerio de Sanidad ha arrancado esta semana. De momento, los estudios, más o menos fiables, realizados hasta hoy revelarían que, incluso en lugares como Nueva York, la ciudad más afectada del planeta, el 80% de su población podría seguir siendo vulnerable al contagio. Un dato altísimo sabiendo que estamos a muchos meses, quizá más de un año de distancia, de la prometida vacuna salvadora. En países como Estados Unidos, de hecho, las autoridades sanitarias ya instan a prepararse para la posibilidad de enfrentar el próximo otoño epidemias coincidentes de gripe y coronavirus.

«No podemos dar un solo paso en falso –insiste Del Val–, ni de forma individual ni colectiva, porque la marcha atrás nos va a salir más cara.

China, mientras tanto, podría convertirse en el espejo donde se mira Occidente para aprender a salir de la pandemia. Para reducir las restricciones en el gigante asiático fueron clave los registros de seguimiento –cada individuo monitorea su temperatura diariamente y actualiza su estado de salud en una app monitorizada por un centro de control–, algo que en Occidente divide a la sociedad entre quienes defienden sus ventajas para el control de la pandemia y quienes advierten de los riesgos para nuestra privacidad. Del Val figura entre los primeros. «Con una app en el móvil podremos vivir más tranquilos. No hay color –afirma–. Para asegurar la economía debemos asegurar primero la salud, y con estas aplicaciones vamos a ganar mucho en seguridad».

Su uso es, de hecho, uno de los muchos dilemas que tenemos por delante, aunque, advierten los expertos, el partido para evitar o mitigar una segunda oleada y la vuelta a la actividad económica, ya lo estamos jugando hoy. Con cada decisión que tomamos. Cada uno de nosotros. Cada día.

Fuente: XLSemanal

Alexánder Chuchalin: «Esta epidemia desaparecerá hacia junio y no volveremos a ver algo así en una década»

Rafael M. Mañueco

Alexánder Chuchalin está considerado el neumólogo más reputado de Rusia y asesora actualmente a la célula de crisis creada por el Gobierno ruso contra el coronavirus. Es miembro de la Academia de Ciencias de Rusia y jefe del departamento de terapia hospitalaria de la Universidad Nacional de Investigación Médica Pirogov de Moscú. Participa en las videconferencias con el presidente Vladímir Putin, miembros del Ejecutivo ruso y gobernadores regionales dedicadas a estudiar la forma de frenar la epidemia de Covid-19.

¿Cómo se han desbocado los virus para que lleguemos a la actual situación?

El recipiente de los coronavirus se encuentra en los animales y, de ahí, pasó al ser humano. Esto sucedió en 2002 en China con el SARS, cuando el patógeno pasó del murciélago a un felino y después al hombre. En 2012 surgió en Oriente Próximo del camello el MERS, y ahora apareció en Wuhan el Covid-19.

¿Cómo surgió?

No hay todavía una respuesta concluyente, pero hay evidencias de que un cierto tipo de murciélago que los chinos utilizan en su cocina propagó el coronavirus a través de las heces en un mercado en donde había mariscos y otros productos. Lo importante es que el microorganismo se empezó después a propagar entre personas, lo que significa que pasó a la fase de epidemia.

¿Existe una relación entre el SARS, el MERS y el Covid-19?

Sí, se trata de la evolución de un mismo virus con genomas distintos. Hay que tener en cuenta que los coronavirus en general causan una infección viral muy común que todos padecemos varias veces a lo largo de la vida. En el transcurso de un año, un niño sufre enfermedades que llamamos resfriado agudo causado por ciertos tipos de virus que luego desaparece sin dejar rastro.

Pero el Covid-19 no es tan inofensivo.

Claro, en 2002, 2012 y ahora, en 2020, la cosa ha cambiado porque estos serotipos infectan células del epitelio, que recubren las vías respiratorias. Depende de la reacción de cada uno a la enfermedad.

¿Qué sabemos ahora mismo del Covid-19?

Sabemos mucho, conocemos su peso molecular, su estructura, sus ancestros genéticos, los lugares en donde se produjeron las mutaciones, la forma con la que penetra en el cuerpo...

¿Y cómo entra en el organismo?

A través de las células del epitelio de las vías respiratorias, de la nariz y de la boca. También puede hacerlo a través de los ojos.

¿Estamos ya en condiciones de curarlo?

No, todavía no se ha podido encontrar un medicamento efectivo para tratarlo. Sabemos más del coronavirus que de la gripe, salvo la forma de curarlo.

¿En qué estriba la dificultad?

En el hecho de que los efectos que provoca en el organismo, que como sabemos pueden llevar a la muerte, no los causa el propio virus sino que los induce. Lo que mata son los trombos que aparecen en las venas y capilares del pulmón, que colapsan la circulación sanguínea. Este es el problema principal.

Pero hay ya muchas propuestas de cómo curar la enfermedad.

Sí, de forma semanal aparecen nuevos métodos de tratamiento, nuevas ideas, nuevas formas de abordar la enfermedad. Pero el hecho de que exista esta enorme diversidad de procedimientos terapéuticos lo único que indica es que no hay uno concreto que sea realmente eficaz.

Usted emplea la terapia con helio en el tratamiento de enfermedades pulmonares. ¿Puede esto ayudar también con el coronavirus?

El helio no es un medicamento antiviral. Es un gas inerte que mejora la difusión del oxígeno a través de las membranas dañadas de los alveolos y capilares, mejorando la microcirculación. Como ya he señalado, la formación de trombos dificulta la circulación y el helio evita que colapse el suministro de oxígeno a la sangre. La acción del helio causa también una cierta euforia que contribuye a que mejore el estado psicológico del paciente y, por tanto, su estado físico. Otra característica de este gas es que se puede aplicar como medio de elevar la temperatura en la zona afectada por encima de una temperatura que resulta crítica para que el coronavirus pueda producir sus réplicas (más de 70 grados centígrados), pero sin causar quemaduras ni ninguna otra consecuencia negativa. Todo esto, sin embargo no está todavía suficientemente desarrollado y exige más estudio para confirmar tales efectos beneficiosos.

¿Qué tipo de test se emplea ahora mismo en Rusia para detectar el Covid-19?

Los elaborados por nuestros laboratorios en Rusia, los que adquirimos a firmas farmacológicas europeas, holandesas en primer lugar, y los que se importan de China.

¿Cuáles son los más efectivos?

Todos lo son, pero empleamos unos u otros dependiendo de las regiones de Rusia y del origen que estimamos ha podido tener el virus, chino, europeo o local.

¿De dónde se toman las muestras?

De la mucosa de la nariz y la garganta. Del material biológico obtenido se efectúa el test de antígenos, el más sencillo. Si diera positivo, enviamos esas mismas muestras a algún laboratorio del siguiente escalón, en donde llevarían a cabo un análisis genómico (PCR), que es más minucioso, requiere más medios para efectuarlo y se tarda más tiempo en obtener el resultado.

¿Y el test serológico o de anticuerpos?

Hay personas enfermas de coronavirus que en este tipo de prueba dan negativo y es debido a que sus defensas no han reaccionado adecuadamente produciendo anticuerpos. Pero sí, suele ayudar a determinar si el paciente padeció la enfermedad.

¿Los que han superado la enfermedad son inmunes, están a salvo de volver a padecerla?

Esto está en estudio todavía. Por supuesto que después de haber superado el coronavirus los pacientes cuentan con una excelente flora de anticuerpos contra él, pero no se puede hablar de una inmunidad estable. Tampoco la tenemos con respecto a la gripe de forma permanente, ya que dura solamente entre seis y ocho meses. La perspectiva de adquirir una inmunidad vitalicia contra el coronavirus no parece muy plausible.

¿Cuándo podremos dar por finalizada la actual pandemia?

Si recordamos lo que pasó en 2002, la epidemia duró tres meses y medio. En 2012 fue casi cuatro meses. Es decir, la actual pandemia debería extenderse entre tres meses y medio hasta cuatro meses. Esto empezó a mediados de febrero así que hacia junio tendremos que ver una normalización. Para entonces tendremos lo que se llama inmunidad colectiva o de grupo.

¿Volverá en otoño?

La ciencia tendrá que determinar muchas cosas todavía acerca de esto, pero no será anual, sino cada 9-10 años. Mire, la primera surgió en 2002, la segunda en 2012 y la de ahora, en 2020. Pienso que no volverá nada parecido hasta dentro de una década.