
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático 2022, la COP27, inició este domingo en Sharm el Sheikh (Egipto) con la presencia de delegados de casi 200 países.
En la agenda de la conferencia de este año se incluyó por primera vez un acuerdo para discutir las compensaciones a las naciones pobres por los crecientes daños relacionados con el calentamiento global.
Durante más de una década, las naciones ricas han rechazado discutir oficialmente sobre lo que se conoce como 'pérdidas y daños', señala Reuters. Este término se utiliza para definir el concepto de que las naciones ricas compensen económicamente a las pobres para ayudarlas a hacer frente a las consecuencias del calentamiento global, un fenómeno por el que los países más desfavorecidos tienen poca responsabilidad.
Durante la COP26, celebrada el año pasado en Glasgow (Escocia), las naciones de altos ingresos, incluidos EE.UU. y miembros de la Unión Europea, bloquearon una propuesta para crear un organismo de financiación de pérdidas y daños, y en su lugar apoyaron un diálogo de tres años para discutir sobre financiación.
La COP27: ¿más promesas o acciones reales?
A pesar de que este año la agenda incorpora por primera vez "acuerdos de financiación que respondan a pérdidas y daños" para los Estados más vulnerables, afectados por desastres relacionados con el cambio climático, la mesa trae menos promesas nuevas.
Cumplir las promesas
La cumbre COP27 se realiza a un año de desastres, que incluye desde inundaciones devastadoras en las que murieron más de 1.700 personas en Pakistán, hasta olas de calor y sequías en China, África y el oeste de EE.UU., que son muestra inequívoca de la emergencia climática que atraviesa nuestro planeta.
Esta vez, la cumbre se centrará en el cumplimiento de las promesas hechas durante la anterior edición del evento, por lo que no se esperan nuevos compromisos significativos. "No siempre se trata de anuncios", dijo Linh Do, experta en liderazgo climático de la Universidad de Melbourne (Australia), agregando que "también tiene que ser sobre el trabajo que se realiza y sobre los detalles de la política".
El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, resaltó la necesidad de "responder a la señal de socorro del planeta con acción: una acción climática ambiciosa y creíble", enfatizando que la COP27 es el lugar y momento para hacerlo. "El último informe sobre el estado del clima global es una crónica del caos climático", sostuvo.
Un segundo plano
Sin embargo, Do advirtió que la discusión más amplia sobre el cambio climático ha pasado a un segundo plano, ya que, las crisis globales, el conflicto armado en Europa, la crisis energética y las crecientes tensiones entre China y EE.UU., dejan a la crisis climática como una preocupación menos urgente para algunos líderes.
Asimismo, Studio Bark, un estudio de arquitectura medioambiental inspiradora, en un comunicado lamentó que las negociaciones oficiales de la COP26 hayan sido "amargamente decepcionantes", ya que "la crisis climática no responde a objetivos ni promesas", por lo que son necesarios "planes viables para cambiar nuestra crisis global y garantizar algún tipo de futuro habitable" recoge el medio Dezeen.
Desde la COP26 en Glasgow (Escocia), solo 29 de 194 países presentaron planes nacionales más estrictos, según un comunicado publicado por la secretaria del Cambio Climático de la ONU, además, los avances en materia de financiación y adaptación no han sido suficientes.
Falta de "voluntad económica"
Para responder a las crecientes necesidades climáticas, en la agenda de la Conferencia se incluyó por primera vez un acuerdo para debatir compensaciones a las naciones pobres por los crecientes daños relacionados con el calentamiento global.
Los países vulnerables demandan un fondo especial por 'pérdidas y daños', argumentando que los países más vulnerables al cambio climático son los menos responsables de las emisiones de gases de efecto invernadero que han causado el problema. En este sentido, los países ricos que causaron la mayor parte del cambio climático con sus emisiones históricas ahora deberían pagar.
"No queremos estar aquí, exigiendo financiamiento para nuestra respuesta a pérdidas y daños. No queremos que nos traten como si nos estuvieran haciendo un favor agregando un tema en la agenda o creando un fondo voluntario", dijo Conrod Hunte, negociador principal para el cambio climático de la Alianza de Pequeños Estados Insulares (AOSIS, por sus siglas en inglés), un grupo de 39 pequeñas islas y naciones costeras bajas en desarrollo, en su mayoría del Caribe y Pacífico sur.
"AOSIS está aquí para acordar el establecimiento de un nuevo Fondo de Respuesta a Pérdidas y Daños en la COP27 que esté operativo para 2024. Estamos aquí para poder regresar a nuestros propios hogares y no convertirnos en personas desplazadas por el clima en los suyos", agregó.
En este sentido, Kabage Karanja, cofundador de Cave Bureau, oficina de arquitectos e investigadores que exploran la arquitectura y el urbanismo en la naturaleza, apunta una falta de "voluntad económica" de los países más ricos y los mayores contaminadores, "no solo para reducir las emisiones y abordar los impactos del cambio climático que afectan negativamente a las naciones del Sur global", sino también para "comprometerse financieramente a asumir los costos necesarios para recuperarse de estos efectos adversos".
"El cambio climático llegó para quedarse"
Asimismo, Marisa Drew, directora de sostenibilidad de Standard Chartered Bank, señaló que "el mundo se ha galvanizado en gran medida en torno al concepto de mitigación, que es reducir las emisiones de carbono", sin embargo, destacó que tenemos que "lidiar con la realidad de que el cambio climático llegó para quedarse", por lo que es necesario una financiación para afrontar esa realidad.
Por su parte, la jefa del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, señaló que los países ricos por sí solos "no serán suficientes para cerrar" la brecha de financiamiento para el cambio climático, sugiriendo que es necesario más inversiones privadas para ayudar a los países en desarrollo a cumplir sus objetivos, recoge el medio CNBC.
Según un informe de la ONU, los países vulnerables y en desarrollo necesitarán entre 160.000 millones de dólares y 340.000 millones para el final de la década para hacer cambios relacionados con el clima, y ??hasta 565.000 millones de dólares para 2050.
Cómo se puede desbaratar la agenda climática
Ha llegado la hora, una vez más, de otra conferencia sobre el clima. Este será el 27º esfuerzo desesperado por salvar el planeta. No tiene por qué ser así.
Los que meten miedo están trabajando duro. Han publicado no menos de 8 informes en la fase previa al evento. Hay que actuar ya, chillan los expertos. La alternativa es nefasta, como siempre. La cobertura es implacable, sobre todo en los periódicos que reciben dinero de los conservadores.
Un pequeño giro este año es el número de líderes que no se presentarán. El primer ministro del Reino Unido, Rishi Sunak, fue uno de los primeros en pasar. El evento estaba abocado al fracaso cuando cambió de opinión. En el momento de escribir estas líneas, los líderes de China, India y otros muchos países no asistirán.
El Palacio de Buckingham intervino para robar el protagonismo en medio. El rey Carlos ofreció una recepción el viernes para señalar lo importante que es para él este asunto. Él entiende mejor que nadie lo que está en juego. La Corona se embolsa los ingresos de los alquileres de las turbinas eólicas en alta mar, y las entidades de conservación que gestionan sus reservas de caza se embolsan las compensaciones de carbono.
Los procesos de desvinculación energética de Rusia y económico-comercial de China pretenden debilitar a estos países pero inevitablemente acaban debilitando a Europa. La podrida transición "verde" que utiliza la lucha contra el cambio climático como hoja de parra para ocultar los verdaderos objetivos estratégicos decididos por los angloamericanos es uno de esos cuentos de hadas que sólo pueden convencer a los que nada saben de energía. De vez en cuando se revela sin darse cuenta el verdadero objetivo de todas las campañas contra los combustibles fósiles, como sucedió en Sharm el-Sheikh durante la Conferencia de Cambio Climático de la ONU (COP27).
El primer ministro británico, Rishi Sunak, dijo que el conflicto en Ucrania ofrece una oportunidad para acabar con la dependencia de los combustibles fósiles al confundir causa y efecto.
Sunak, antes de acudir a la ciudad egipcia, dijo que la lucha contra el cambio climático no es sólo una "bendición moral", sino también "la base de nuestra futura prosperidad y seguridad". Los políticos occidentales hacen alarde de superioridad moral mostrándose a la vanguardia de la lucha contra algo en lo que el hombre no tiene el poder de influir, y mucho menos controlar, a saber, el cambio climático. “Se usa para salvar vidas” es un mantra que ya se escuchó durante los dos años de pandemia. En cuanto a la prosperidad futura sin gas ni petróleo, la promesa recuerda a la cura de tachipirina y la espera vigilante. Todo irá bien... a los que tengan cuentas en algún paraíso fiscal.
La jugada que hace EEUU para convertir el cambio climático en otro punto de confrontación con China
El encargado presidencial de Estados Unidos para el clima, John Kerry, apuntó a China como responsable de la ayuda financiera que podría brindarse a países en desarrollo para hacer frente a los desafíos por el cambio climático.
En momentos en que inicia la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP27), en esta ocasión desarrollada en Egipto, con el compromiso de fortalecer la cooperación global para atender la emergencia climática, y reconociendo en su agenda que los países de África sufren particularmente las consecuencias, Kerry arremetió contra China en una declaración ante la prensa.
Kerry sostuvo que China debe contribuir con sus propios recursos a la protección de naciones en desarrollo afectadas por desastres climáticos y temperaturas ascendentes, "sobre todo si piensan continuar en la vía de incrementar sus emisiones por los próximos 30 años".
La búsqueda de consenso internacional perfila que países como Estados Unidos y la Europa industrializada envíen fondos a países menos desarrollados que sufren de olas de calor, inundaciones, anegamientos, elevaciones en el nivel del mar y otros problemas relacionados con el cambio climático, debido a que su responsabilidad en la contaminación es menor a la de Estados Unidos, que en los últimos 200 años ha emitido más gases de efecto invernadero que cualquier otro país en el mundo, de acuerdo con un análisis de Politico.
De acuerdo con un análisis de la plataforma Our World in Data ("Nuestro mundo en datos", en inglés), que analiza el período entre 1751 hasta el 2017, Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea son responsables de alrededor del 50% de las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera en conjunto (25% EEUU y 22% los países de la UE), mientras que China habría contribuido con un 12,7%.
Un editorial del medio chino Global Times considera que la presunta cooperación política de Washington en materia ambiental está siendo utilizada para cercar a China, responsabilizarla de la crisis climática y hacerla pagar por ella.
Además, la publicación asiática estima que Estados Unidos podría utilizar este escenario para tratar de fragmentar el Grupo de los 77, una alianza alternativa de países ante el liderazgo de fuerzas como el G7.
En la Conferencia sobre el Cambio Climático celebrada en Copenhague en 2009, los países desarrollados se comprometieron a proporcionar a los países en desarrollo 100.000 millones de dólares de financiación para el clima cada año hasta 2020.
Pero desde hace más de una década, todo estos compromisos de inversión están lejos de cumplirse. En un estudio hecho en el. 2021 que se llama "Desglose de las contribuciones de los países desarrollados a la financiación pública del clima para alcanzar el objetivo de 100.000 millones de dólares" (A Breakdown of Developed Countries’ Public Climate Finance Contributions Towards the $100 Billion Goal), se estima que EE.UU. debería de haber contribuido con el 40-47% de los 100.000 millones de dólares las emisiones anteriores. Pero su contribución media anual entre 2016 y 2018 fue solo de unos 7.600 millones de dólares. Australia, Canadá no han cumplido ni la mitad de sus compromisos.
El informe del año pasado para la ONU concluyó que "los únicos escenarios realistas" mostraban que el objetivo de 100.000 millones de dólares "estaba fuera de alcance".
"Todavía no estamos ahí", admitió el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres.
Ahora, según dice Politico, Estados Unidos está repentinamente dispuesto a hacer que las naciones ricas paguen reparaciones a los países que sufren los estragos del cambio climático, pero solo si China también paga.
"Reclamar el pago a los países desarrollados se ha convertido casi en un tema clave de la cumbre anual sobre el clima, pero se ha convertido repetidamente en un juego de "escondite". Los países desarrollados, especialmente Estados Unidos, se afanan en decir cosas buenas y en utilizar nuevas promesas para encubrir el "fracaso" de sus antiguas promesas", estima Global Times.
El medio recuerda que desde que tomó posesión del cargo el presidente Joe Biden ha definido la relación de su país con China en términos de "competencia, cooperación y confrontación", donde el cambio climático podría permitir el intercambio, aunque parece virar más bien hacia el ámbito de la confrontación.
En EE.UU. se ha llegado a decir que ha llegado el momento de "luchar contra China" en la cuestión del cambio climático.
"Desde su perspectiva, competir con China en vez de cooperar con ella, e involucrarse en una 'competencia verde' favorece el desarrollo de la industria de energía limpia en Estados Unidos, y ayuda al país a 'influir' en sus socios alrededor del globo, lo que es un área importante donde puede 'triunfar' sobre China", estimó Global Times.
Con Kerry a cargo de la política climática estadounidense, la comunicación entre Pekín y Washington en materia ambiental ha sido fluida, consideró Politico, sin embargo, la relación se tensó luego de que la titular de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, insistiera en aterrizar en la isla de Taiwán a pesar de las objeciones chinas, que consideró el gesto una provocación.
"La línea subyacente es esta: no tengo razón para creer que la humanidad podrá resolver el desafío climático si los dos más grandes emisores no pueden siquiera hablar el uno con el otro", declaró el asesor para Greenpeace en Asia del este Li Shuo, según Politico.
A finales de octubre, Kerry calificó de equivocada la posición china de distanciarse de las negociaciones climáticas con Estados Unidos a razón de las tensiones derivadas del caso taiwanés, asegurando que se trata de ámbitos no relacionados y que el problema ambiental es de carácter universal.
Sin embargo, Pekín ha criticado insistentemente a Washington por su posición de considerar al gigante asiático su principal rival. China ha asegurado que Estados Unidos utiliza una retórica de amenaza constante en su contra, además de utilizar el tema de las armas nucleares como un chantaje, entre otros fenómenos.
Análisis: No hay emergencia climática
Valentín Katasonov
“Pandemia” y “calentamiento global” son los dos temas que más preocuparon a los medios de comunicación mundiales antes del inicio del NWO. Y no hay garantía de que, bajo el pretexto de luchar contra otra “pandemia” y el calentamiento climático, los “maestros del discurso” no retomarán los esfuerzos para reconstruir la vida de la humanidad, declarando esto como un “gran reinicio” (transición al “capitalismo inclusivo”).
Lo que fue la notoria “pandemia” y dónde podrían volver a sonar sus tambores es cada vez más claro hoy.
La lucha contra el llamado calentamiento climático es de la misma categoría. Este tema comenzó a ser lanzado a la agenda internacional en los años 70-80 del siglo XX por el Club de Roma, detrás del cual se encontraba David Rockefeller. Incluso entonces, hubo llamados a la "descarbonización de la economía". Detrás del lema de descarbonización estaba la desindustrialización, parte del plan de la élite global para "limpiar" el planeta de personas "extra" y fuerzas productivas "excesivas". Este plan fue presentado en forma artística ante el Club de Roma en la novela Atlas Shrugged de Ayn Rand (1957).
La implementación práctica del plan para la descarbonización de la economía mundial comenzó en 1992, cuando se adoptó la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en la Conferencia Internacional de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente en Río de Janeiro (Cumbre de la Tierra). Recuerde que la URSS ya no existía, y la agenda mundial fue dictada incondicionalmente por los dueños del dinero.
En 1997, en una reunión en Kioto (Japón), decenas de países acordaron y firmaron el Protocolo de Kioto, un plan de acción para implementar los principios generales de la Convención Marco. El protocolo impuesto en Kioto ordenaba a todos los países desarrollados reducir o estabilizar las emisiones de gases resultantes de la combustión de varios tipos de combustibles (carbón, petróleo, derivados del petróleo, esquisto, gas natural, etc.) y que crean un efecto invernadero.
En diciembre de 2015, se firmó en París el Acuerdo Climático de París, que impuso a los estados la obligación de alcanzar un “carbono cero” de sus economías a más tardar a mediados del siglo XXI.
Tanto el Protocolo de Kioto como el Acuerdo de París fueron firmados por Rusia, pero el acuerdo no ha sido ratificado por Rusia, y está claro por qué. La economía rusa es "alta en carbono", se basa en la producción y exportación de petróleo y gas natural. Para Rusia, el cumplimiento de las obligaciones sobre "descarbonización" está asociado con sobrecargas especiales.
Con persistencia maníaca en la mayoría de los países del mundo comenzaron a llevar a cabo la "descarbonización". Me gustaría señalar que toda esta bacanal climática, que comenzó hace medio siglo, ha sido objeto de serias críticas por parte de científicos y especialistas durante todo este tiempo. Los tipos de energía alternativos (verdes) no son capaces de reemplazar a los portadores de energía tradicionales en un futuro previsible. La descarbonización acelerada conducirá a la destrucción de la economía ya la exacerbación de los problemas sociales (y quizás incluso a la muerte de parte de la población mundial). En primer lugar, se criticaron los fundamentos de las ciencias naturales de la llamada teoría del efecto invernadero, que, según los críticos, se construyó sobre falsificaciones y engaños.
La Academia de Ciencias de Rusia, en respuesta a la solicitud de las autoridades rusas de expresar su opinión sobre el Protocolo de Kioto, en 2004 emitió un certificado bastante exhaustivo (firmado por el entonces presidente de la Academia de Ciencias de Rusia, Yuri Osipov). Estas son las disposiciones clave de la respuesta de los científicos: 1) "El Protocolo de Kioto no tiene justificación científica”; 2) “El Protocolo de Kioto no es efectivo para lograr el objetivo final de la Convención Marco de la ONU …”; 3) "La ratificación del Protocolo en el contexto de un fuerte vínculo entre las emisiones de CO2 y el crecimiento económico basado en el carbono significa una restricción legal significativa en la tasa de crecimiento del PIB ruso ".
Uno puede recordar una entrevista con el miembro correspondiente de RAS, Andrei Kapitsa (hijo del famoso físico Pyotr Kapitsa). Dijo que estaba de acuerdo con decenas de miles de científicos de todo el mundo en que el Protocolo de Kioto de 1997 era una estafa. Kapitsa señaló que este protocolo y “ las tendencias detrás de él no son una catástrofe climática, sino una amenaza real para la humanidad y un duro golpe para su futuro ”.
Y el renombrado climatólogo James Hansen calificó sin rodeos el acuerdo de "fraudulento".
Según los científicos, el efecto invernadero ni siquiera es una hipótesis, sino una simple estafa. Frederick Seitz, ex presidente de la Academia de Ciencias de los Estados Unidos, luchó contra la teoría falsa durante muchos años. 17.000 científicos estadounidenses han firmado una petición colectiva contra este engaño. Como resultado, fracasó la implementación del plan para "descarbonizar" la economía estadounidense. El presidente Donald Trump ha anunciado que detendrá la desindustrialización de Estados Unidos y comenzará a restaurar su antiguo poder industrial. Durante la campaña, Trump calificó el calentamiento global como un engaño. Anunció su retiro del Acuerdo de París. En un discurso televisado el 1 de junio de 2017, afirmó: "Para cumplir con mi deber sagrado de proteger a los Estados Unidos y a los ciudadanos estadounidenses, debo retirarme del Acuerdo Climático de París ”. Es cierto que Joe Biden volvió a traer a Estados Unidos a este acuerdo.
Sin embargo, los científicos en los Estados Unidos y en otros países del mundo no se dan por vencidos. En agosto de 2022 apareció un documento llamado Declaración Mundial del Clima (World Climate Declaration). El documento se subtitula " No hay emergencia climática”. El documento fue producido por una iniciativa de un grupo que se autodenomina Global Climate Intelligence Group. A partir del 24 de agosto, 1107 firmas de científicos y especialistas de muchos países del mundo se encontraban bajo la Declaración. El documento está abierto a la firma de todos los científicos que comparten las principales disposiciones del documento. Citaré algunas disposiciones de la Declaración.
No hay emergencia climática. La ciencia climática debería ser menos política y la política climática debería ser más científica. Los científicos deben ser abiertos acerca de las incertidumbres y exageraciones en sus predicciones sobre el calentamiento global, mientras que los políticos deben calcular desapasionadamente los costos reales así como los beneficios percibidos de sus políticas.
Los factores naturales y no los antropogénicos causan el calentamiento. El archivo geológico muestra que el clima de la Tierra ha ido cambiando desde que existió el planeta, con fases naturales frías y cálidas. La Pequeña Edad de Hielo terminó en 1850. Por lo tanto, no es de extrañar que ahora estemos experimentando un período de calentamiento.
El calentamiento está ocurriendo mucho más lento de lo esperado. El mundo se ha calentado significativamente menos de lo previsto por el IPCC ( Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático) basado en el impacto antropogénico simulado. La brecha entre el mundo real y el mundo simulado nos dice que estamos lejos de comprender el cambio climático.
La política climática se basa en modelos inadecuados. Los modelos climáticos tienen muchas deficiencias y no son muy plausibles como herramientas de política. No sólo exageran el impacto de los gases de efecto invernadero, sino que también ignoran el hecho de que enriquecer la atmósfera con CO 2 es beneficioso... Existe amplia evidencia de que las medidas para reducir las emisiones de CO 2 son tan dañinas como costosas.
… Nos oponemos firmemente a la política dañina y poco realista de CO2 cero propuestas para 2050. En lugar de mitigar, opte por la adaptación; la adaptación funciona independientemente de las razones...
Me gustaría llamar su atención sobre los científicos cuyos países firmaron la Declaración. Al 24 de agosto, el mayor número de signatarios procedían de EE. UU. e Italia (168 cada uno). Les siguieron: Australia - 134, Holanda - 116, Francia - 94, Canadá - 84, Gran Bretaña - 59, Alemania - 54. Algunos países están mal representados. Por ejemplo, cuatro firmas de países como Rusia, Polonia, Portugal. Una firma de Corea del Sur. Y China no está entre los signatarios en absoluto.
Como resultado de la guerra de sanciones del Occidente colectivo contra Rusia, el déficit de los recursos energéticos tradicionales (petróleo, gas natural, carbón y esquisto) ha empeorado considerablemente en el mercado mundial actual. Hubo un alza astronómica en los precios de esta materia prima. La energía verde demuestra una total impotencia para cubrir los déficits energéticos que se han presentado. En lugar de sustituir las energías basadas en el carbono por energías verdes, se está transitando hacia aquellos tipos de vectores energéticos que en el siglo pasado se tildaban de "sucios": carbón, pizarra, turba, leña. Y en Occidente se murmura algo sobre el hecho de que es imposible violar el acuerdo climático de París. Los ortodoxos anti-calentamiento global piden una opción para salvar el clima, incluso si hay que detener la industria y soportar el frío todo el tiempo.
Ha llegado el momento de denunciar el acuerdo climático de París en la actual oposición al globalismo.