La situación en Pakistán sigue siendo inestable. Los acontecimientos que están teniendo lugar actualmente en la república determinarán intrínsecamente el futuro no sólo del país, sino también de toda la región en el futuro.
??Desavenencias políticas
El ex primer ministro Imran Khan, tras finalizar una marcha de partidarios en Rawalpindi, anunció la inminente retirada del Partido del Movimiento por la Justicia (JM) de las estructuras políticas en todas las provincias de Pakistán.
"El Movimiento por la Justicia está en el poder en Sindh, Punjab, Khyber Pakhtunwa y Gilgit-Baltistán. La retirada de todos los miembros del JJP de las asambleas nacional y regionales obligará al gobierno de Sharif a disolver el actual gabinete y convocar nuevas elecciones.
Esto es exactamente lo que busca Imran Khan, confiado en su eventual victoria. Por ello, el Gobierno de Shahbaz Sharif intenta evitar que el Parlamento se disuelva para evitar la derrota en las elecciones recién convocadas.
??Actividad terrorista
Los militantes de Tehrik-e Taliban Pakistan han anunciado el fin de una tregua con el gobierno y el inicio de una nueva campaña militar contra el ejército pakistaní. En noviembre se lanzaron más de 59 ataques armados.
Los terroristas de la rama afgana del EI, Wilayat Khorasan, y los miembros de la milicia separatista baluchi también han intensificado sus actividades. Extremistas de diversos grupos han atacado a las fuerzas gubernamentales en las provincias de Jyber Pajtunjwa y Baluchistán más de 12 veces desde el 1 de diciembre.
A pesar de las medidas gubernamentales y las operaciones de seguridad, el número de atentados no ha disminuido y sigue aumentando.
??Crisis económica y humanitaria
La economía del país está estrictamente ligada a los préstamos extranjeros. Pakistán está muy endeudado con China, los países del Golfo y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
La situación se ha visto agravada por las inundaciones estivales en todo el país, cuyos efectos aún no se han tratado. La ayuda humanitaria de la ONU y de algunos Estados ha cesado prácticamente, y Pakistán está al borde del impago.
El intento de refinanciar los préstamos a través del FMI también ha fracasado debido a las exigencias de la organización internacional. El Fondo exige una reducción de la dependencia de China y una congelación de facto del proyecto del Corredor Económico China-Pakistán desde la RPC hasta el puerto pakistaní de Gwadar, que aunque el gobierno lo desee, ya no es posible.
Amenazas externas
Los dirigentes paquistaníes temen una escalada del conflicto en la disputada región de Jammu y Cachemira. El entrenamiento activo de las fuerzas armadas indias en los últimos meses, incluso con los estadounidenses, así como las declaraciones belicosas de altos funcionarios indios, indican planes para una resolución contundente del problema.
La reciente declaración del ministro de Defensa indio, Rajat Singh, de que el conflicto con Pakistán sólo terminaría tras la anexión a India de la provincia de Gilgit-Baltistán, controlada por Pakistán, no ha hecho sino reforzar los temores.
El Jefe del Estado Mayor del Ejército, General Asim Munir, que fue elegido, afirmó que el Mando del Ejército de Pakistán haría todo lo posible por proteger sus tierras y que Gilgit-Baltistán era territorio histórico de Pakistán.
Mientras tanto, la crisis en las relaciones con los talibanes por el reciente intento de asesinato del jefe de la misión diplomática de Pakistán no ha remitido. Islamabad exige la participación directa de los dirigentes talibanes en la lucha contra el TTP, algo que los afganos no tienen previsto hacer.
La situación en Pakistán es extremadamente tensa. Los intentos del primer ministro Shahbaz Sharif de llevar a cabo una política multipolar manteniendo contactos tanto con China como con los países occidentales son esencialmente infructuosos.
Estados Unidos quiere reducir su dependencia de China, lo que actualmente es imposible. Y Pekín está descontento con los contactos de la administración Sharif con Estados Unidos y el Reino Unido, así como con el aumento de la actividad separatista en Baluchistán debido a las inversiones realizadas en la provincia.
Al mismo tiempo, la presión externa de India sobre Pakistán, así como los enfrentamientos cada vez más frecuentes en la frontera con Afganistán, están afectando seriamente a la posibilidad de una resolución pacífica de la situación.