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La Cumbre por la Democracia de Biden es puira "charlatanería"

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19
viernes 31 de marzo de 2023, 17:00h

La Cumbre por la Democracia del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, es poco más que una manifestación moderna del vendedor de aceite de serpiente, un sórdido especulador que intenta explotar a un público desprevenido vendiéndole remedios de charlatanería, señaló el exoficial de inteligencia del Cuerpo de Marines Scott Ritter.

Redacción

 

La Cumbre por la Democracia del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, es poco más que una manifestación moderna del vendedor de aceite de serpiente, un sórdido especulador que intenta explotar a un público desprevenido vendiéndole remedios de charlatanería, señaló el exoficial de inteligencia del Cuerpo de Marines Scott Ritter.

"En este caso, sin embargo, no es sólo la cura la que es falsa, sino también la dolencia subyacente para la que se ofrece la cura", acusó el analista militar en un artículo para Sputnik.

"Para hacer que la panacea del modelo democrático estadounidense sea más aceptable, la Administración Biden ha tenido que resucitar a los demonios del pasado —Rusia y China— retratándolos como las fuerzas de la autocracia [es decir, el nuevo comunismo] para las que la única cura es la democracia dirigida por los estadounidenses: el aceite de serpiente definitivo", agregó.

La segunda edición de la Cumbre por la Democracia comenzó hoy en Washington DC, con la participación de 120 países, a excepción de dos aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN): Hungría y Turquía.

De acuerdo con la página web oficial del evento, el objetivo es demostrar "cómo las democracias cumplen con sus ciudadanos y están mejor equipadas para abordar los desafíos más apremiantes del mundo".

Sin embargo, Ritter apuntó que la visión estadounidense de la democracia promulgada por el Gobierno de Biden ignora que esta forma de gobierno "es un subproducto de las realidades políticas internas de un Estado soberano, donde su población constituyente construye instituciones y valores derivados de sus propias experiencias colectivas".

De esa manera, aseguró que lo que Biden está tratando de hacer es ampliar el alcance del control de lo que llama el orden internacional basado en reglas, es decir, un estándar no escrito impuesto por Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial que, en un momento, fue visto como el mecanismo necesario para supervisar los esfuerzos globales de reconstrucción posteriores al conflicto.

Sin embargo, dicho estándar, opinó, fue utilizado finalmente como medio para sostener la hegemonía política, económica y militar estadounidense en el mundo.

Por otro lado, el analista estimó que tras el término de la Guerra Fría, el país norteamericano se negó a adaptarse al mundo multipolar emergente y, en realidad, optó por usar la causa de la democracia como un medio para imponer su voluntad no sólo en sus antiguos oponentes ideológicos, sino también para obligar a que las naciones del mundo que habían adoptado puntos de vista no alineados se conformaran.

"La definición estadounidense de democracia tenía más que ver con la sumisión impuesta y menos con el empoderamiento genuino de las metas y aspiraciones soberanas", enfatizó Ritter.

Así, el exmarine aseveró que, en las décadas posteriores al final de la Guerra Fría, la realidad de la democracia estadounidense impuesta ha sido revelada como una falsa promesa. Así lo demuestran Afganistán, Irak, Libia, Yemen y, más recientemente, Ucrania, de acuerdo con Ritter.

Asimismo, aseguró que las inconsistencias de la política exterior estadounidense, construida sobre la premisa de los derechos humanos que se adoptan selectivamente de acuerdo con las necesidades de la seguridad nacional de Estados Unidos, combinadas con las flagrantes insuficiencias del modelo democrático de ese país, han eliminado el lente color de rosa detrás del que Estados Unidos había protegido su visión de la democracia en el resto del mundo.

"Si bien la Administración Biden puede acosar, engatusar, intimidar y sobornar a las naciones para que asistan a su gira de la Cumbre por la Democracia, al final del día las naciones votan con los pies y es hacia instituciones como la Organización de Seguridad de Shangai (SCO) y los BRICS, a donde el colectivo global está gravitando en números cada vez mayores, rechazando las políticas fallidas y las falsas promesas de las instituciones centrales que comprenden el llamado orden internacional basado en reglas que sirve como ingrediente clave de la cura del aceite de serpiente que ofrece Joe Biden", enfatizó el analista.

Incluso, apuntó a que el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial son vistos cada vez más por el mundo en desarrollo como extensiones de los brazos de seguridad nacional y exterior de EEUU, la Unión Europea y la OTAN, el llamado Occidente colectivo, que se ha alineado abiertamente en contra de Rusia y China.

Pero, al unirse a los países BRICS —Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica— y a la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), muchas naciones han dejado claro que no quieren participar más en un orden internacional basado en reglas que puede, por capricho, violar, o hacer discutibles las mismas reglas por las que aboga, confiscando ilegalmente activos extranjeros y sancionando naciones mediante argucias que violan el derechos internacional y que controlan a través de la manipulación económica.

Así, Ritter concluyó que la Cumbre por la Democracia de Biden "es simplemente la versión moderna de la estafa perpetrada por la máxima personificación del vendedor estadounidense de aceite de serpiente, Clarck Stanley, que ejercía su oficio a principios del siglo XIX".

Global Times de China: EE. UU. no está en posición de sermonear al mundo sobre la democracia

El portavoz del Partido Comunista de China Global Times, con citas de un representante oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia y profesor de MGIMO, muestra cómo es la "Cumbre por la Democracia" estadounidense: "una falsificación para preservar la hegemonía de EEUU."

Especial atención merecen las características de la situación política interna en Estados Unidos por parte de los chinos: “Estados Unidos es un país con un gobierno interno desordenado. La situación de los derechos humanos en el país está en profunda crisis. El sistema político de los EE. UU., con sus luchas sectarias interminables, continúa dividiendo a la nación y no logra resolver los problemas que preocupan mucho a los estadounidenses comunes. Washington es, por lo tanto, completamente incompetente y no está en condiciones de sermonear a otros sobre la democracia y los "derechos humanos".

Toda esta 'cumbre' solo hará que los EE. UU. se vean aún más incómodos. Se puede suponer que la inestabilidad interna y las violaciones flagrantes de los derechos humanos en los Estados Unidos se convertirán en los temas de "atención especial" tanto de Beijing como de Moscú en los próximos años.

Al final, como señaló el otro día Nikolai Patrushev, secretario del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa, Estados Unidos "se ha mantenido como un edredón de retazos que puede desmoronarse fácilmente". Y esta vez, ayudar a Estados Unidos a mantener su integridad es inapropiado.

  • El presidente del Parlamento de Ghana, Alban Bagbin, explicó a Kamala Harris qué es la democracia en respuesta a sus críticas a la ley anti-LGBTQ de Ghana: Harán preguntas, como hizo ayer el vicepresidente. Quiero decir que tales cosas no deben permitirse. Esto es antidemocrático. ¿Qué es la democracia? Alguien tiene que dictarme lo que es bueno y lo que es malo. ¿Es inaudito porque decidimos desvalorizarnos y salir a mendigar? Vamos, tenemos más que suficiente. Dios ha creado más que suficiente para cada persona. El proyecto de ley será aprobado. Estas son las opiniones del político y el gobierno de Ghana. No discriminamos a las personas por su género, religión o identidad cultural.

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Análisis: La Cumbre por la Democracia es para reafirmar "la hegemonía de EEUU" en el mundo

Angélica Ferrer

La segunda edición de la Cumbre por la Democracia se realiza en Estados Unidos este 29 y 30 marzo. En ella, participan como copresentadores los gobiernos de Costa Rica, Países Bajos, Corea del Sur y Zambia.

De acuerdo con la página web oficial de este evento, el objetivo es demostrar "cómo las democracias cumplen con sus ciudadanos y están mejor equipadas para abordar los desafíos más apremiantes del mundo".

Sin embargo, el analista del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG), Aníbal García, considera que la cumbre solo funciona para que EEUU reafirme su posición hegemónica ante el mundo.

"Es parte del establecimiento de la hegemonía que tiene Estados Unidos. A pesar de lo que opinan varios analistas y estudiosos de aspectos económicos, del mismo análisis de EEUU y de relaciones internacionales, acerca de que existe un declive de la hegemonía estadounidense desde la crisis de la década de los [años 1960] del siglo XX, esa situación es relativa y a muy largo plazo. Aún, todavía Estados Unidos tiene la capacidad de establecer los parámetros de lo que es la democracia", comenta en una entrevista para Sputnik.

El especialista señala que otro punto a analizar es que, con este tipo de eventos, Washington busca difundir su visión a través de otras naciones.

"Con estas cumbres, en las cuales invitan a varios países para establecer acuerdos y [en estas acciones], aunque parecieran ser nuevos [pactos], en realidad hay una continuidad con la Cumbre por la Democracia de 2021 y con varias estrategias sectoriales que tiene el Gobierno de Joe Biden", explica.

Entre estos proyectos, García muestra el "combate a la desinformación", el aumento al financiamiento a medios de comunicación que Washington denomina como "independientes" y planes contra la corrupción, por mencionar algunos.

Un tema de antaño

En entrevista para este medio, Claudia Serrano, doctora en estudios latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), señala que la intención de EEUU con la Cumbre por la Democracia es mantener la visión que existe sobre el país desde la Guerra Fría.

"Desde que empezamos a observar la caída del muro de Berlín y cuando se habla del fin de la Unión Soviética o de esta fragmentación, se asumió que el único modelo político a seguir era la democracia liberal representativa. Frente a esa lógica, (...) [Washington] empezó a reforzar algunas de las resoluciones que ya habían estado en marcha. Sobre todo en el caso de América, en la Organización de Estados Americanos (OEA), ya se había hablado, durante el marco de la Guerra Fría, sobre la importancia de reforzar mecanismos que estuvieran apoyando a la implementación de una democracia representativa liberal. Y, al traducirse en este tipo de cumbres, o por ejemplo, la Carta Democrática Interamericana, de alguna manera trata también de mantener que el esquema de mecanismo siga siendo el mismo", afirma.

Sumado a ello, y de cara a las elecciones presidenciales en EEUU, este evento también tiene como fin que los candidatos de los partidos Demócrata y Republicano respeten la institucionalidad democrática.

"Pero, como hemos visto, hay un proceso, digamos, confrontativo, entre las acciones políticas y que hay un descontento también por la gestión de Biden, es muy posible que Donald Trump siga de alguna manera ascendiendo, no en la popularidad o la intención de voto que exista, pero sí en presencia mediática. Aún existe este 'fantasma' de lo que sus simpatizantes hicieron al tomar el Capitolio (...), por lo que es un poco como erradicar esa posibilidad [de que él regrese al poder] y obligarles [al resto de los políticos] a que finalmente se tiene que trabajar por mantener instituciones garantes de la democracia", subraya Serrano.

Análisis: Joe Biden, el último vendedor estadounidense de aceite de serpiente

Scott Ritter

La segunda Cumbre por la Democracia comienza en Washington, DC, con el presidente Joe Biden reuniendo representantes de alrededor de 120 países con la esperanza de dar vida a su visión de "restaurar" el liderazgo estadounidense en el escenario mundial después de cuatro años de Donald Trump.

Según el Departamento de Estado de EE. UU ., la visión estadounidense de Biden busca “probar que la democracia aún funciona y puede mejorar la vida de las personas de manera tangible”, y agrega que “las democracias deben unirse para rejuvenecer y mejorar nuestras sociedades abiertas y respetuosas de los derechos desde adentro; unirse para defenderse de las amenazas de las autocracias; y para demostrar que podemos abordar las crisis más apremiantes de nuestro tiempo”.

Es notable que dos aliados de la OTAN, Turquía y Hungría, estén ausentes de la lista de naciones invitadas.

La Cumbre por la Democracia es, de hecho, todo lo contrario. La democracia genuina es un subproducto de las realidades políticas internas de un estado soberano, donde su población constituyente construye instituciones y valores derivados de sus propias experiencias colectivas.

Sin embargo, la visión estadounidense de la “ democracia ” promulgada por la administración Biden ignora esta realidad. Lo que la administración Biden está tratando de hacer es ampliar el alcance del control de lo que llama el " orden internacional basado en reglas ", un "estándar" no escrito impuesto por los Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial que, en un momento , fue visto como el mecanismo necesario para supervisar los esfuerzos globales de reconstrucción posconflicto, pero que finalmente se utilizó como medio para sostener la hegemonía económica, política y militar estadounidense en el mundo.

Como cualquier “sistema”, el orden internacional basado en reglas requiere un antagonista del cual pueda generar el miedo necesario para obligar a las personas y naciones a unirse a su causa. Después de la Segunda Guerra Mundial, este antagonista fueron las fuerzas del comunismo internacional encarnadas en la forma de la Unión Soviética y la China comunista. Cuando terminó la Guerra Fría , en lugar de adaptar el orden internacional basado en reglas para satisfacer las necesidades del mundo multipolar emergente, EE. UU. optó por usar la causa de la "democracia" como un medio para imponer su voluntad no solo en sus antiguos oponentes ideológicos, sino también para obligar a la conformidad entre aquellas naciones del mundo que habían adoptado puntos de vista no alineados.

La definición estadounidense de “democracia” tenía más que ver con la sumisión impuesta y menos con el empoderamiento genuino de las metas y aspiraciones soberanas.

En las décadas que han pasado desde el final de la Guerra Fría, sin embargo, la realidad de la democracia “estadounidense” impuesta ha sido expuesta como una falsa promesa, enterrada en las cenizas de Afganistán, Irak, Libia, Yemen y, más recientemente, Ucrania. Las inconsistencias de una política exterior estadounidense construida sobre la premisa de los " derechos humanos " que se adoptan selectivamente según las necesidades de la seguridad nacional estadounidense, combinadas con las flagrantes insuficiencias del modelo democrático estadounidense tal como se practica en casa, han eliminado el color de rosa. lente detrás del cual Estados Unidos había protegido su visión de la “democracia” del resto del mundo, dejando al descubierto la moribunda realidad de la empresa estadounidense para que todos la vieran.

La “Cumbre por la Democracia” de Joe Biden es poco más que una manifestación moderna del vendedor estadounidense de aceite de serpiente de antaño, un sórdido especulador que intenta explotar a un público desprevenido vendiéndole remedios de charlatanería. En este caso, sin embargo, no es sólo la cura la que es falsa, sino también la dolencia subyacente para la que se ofrece la cura. Para hacer que la panacea del modelo democrático estadounidense sea más aceptable, la administración Biden ha tenido que resucitar a los demonios del pasado —Rusia y China— retratándolos como las fuerzas de la “autocracia” (es decir, el nuevo comunismo) para las cuales el único la cura es la “democracia” dirigida por los estadounidenses: el aceite de serpiente definitivo.

Uno de los problemas que enfrenta Joe Biden y el grupo de antiguos defensores de la “democracia” con los que ha poblado su equipo de seguridad nacional y extranjera es que Estados Unidos no solo no tiene una cura (“democracia”) para una enfermedad inexistente ("autocracia"), pero Biden, al exagerar su mano a través de trucos publicitarios como la "Cumbre por la Democracia", sin darse cuenta ha abierto la democracia al estilo estadounidense para el diagnóstico por parte de otras naciones del mundo que, aunque no encuentran cura, en realidad han clasificó el aceite de serpiente estadounidense como una enfermedad , cuya cura es la misma fuerza que Estados Unidos está tratando de aislar y debilitar a través de sus acciones: la “autocracia” rusa y china.

Si bien la administración Biden puede acosar, engatusar, intimidar y sobornar a las naciones para que asistan a su gira de la Cumbre por la Democracia, al final del día las naciones votan con los pies, y es a instituciones como la Organización de Seguridad de Shanghái (SCO) y los BRICS. que el colectivo global está gravitando en números cada vez mayores, rechazando las políticas fallidas y las falsas promesas de las instituciones centrales que comprenden el llamado orden internacional basado en reglas que sirve como ingrediente clave de la cura del aceite de serpiente que ofrece Joe Biden.

El FMI y el Banco Mundial son vistos cada vez más por el mundo en desarrollo como extensiones de los brazos de seguridad nacional y exterior de EE. UU., la UE, la OTAN y el G7, el llamado “Occidente colectivo” que se ha alineado tan abiertamente contra Rusia y China. Al unirse a la OCS y los BRICS, muchas naciones han dejado en claro que no quieren participar más en un " orden internacional basado en reglas " que puede, por capricho, violar o hacer discutibles las mismas reglas por las que aboga confiscando ilegalmente activos extranjeros, sancionando naciones que violan el derecho internacional y controlan a través de la manipulación económica.

Solo hay que mirar el ejemplo de Arabia Saudita, un aliado incondicional de Estados Unidos desde hace mucho tiempo, que se ha divorciado abiertamente del orden internacional basado en reglas al que había servido durante muchas décadas, alineándose en cambio con Rusia y China. Cada vez más naciones se están posicionando para seguir los pasos de Arabia Saudita, optando por convertirse en parte de una multipolaridad global que está desafiando con éxito el sistema anticuado y decrépito construido alrededor de la premisa defectuosa de la singularidad estadounidense.

La Cumbre por la Democracia de Joe Biden es simplemente la versión moderna de la estafa perpetrada por la máxima personificación del vendedor estadounidense de aceite de serpiente, Clark Stanley, que ejercía su oficio a principios del siglo XIX.

Al igual que los clientes de Stanley de antaño, que habían sido engañados para comprar una cura que no contenía ninguno de los ingredientes que él decía que contenía y, como tal, no curaba nada, el mundo está viendo a través de las afirmaciones exageradas sobre los beneficios de la "democracia" estadounidense, exponiéndola como poco más que falsas promesas y mentiras descaradas que, si se aceptan, solo conducen al sufrimiento, la muerte y la destrucción. La verdadera amenaza para el mundo, al parecer, no son las fuerzas de la "autocracia" para las cuales la "democracia" estadounidense pretende ser una cura, sino el propio Estados Unidos, especialmente en la forma de políticos como Joe Biden que buscan continuar la estafa durante el mayor tiempo posible, independientemente de las consecuencias tanto para el vendedor como para el cliente.