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Elecciones en Rusia: Putin aplastó la injerencia de Occidente

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19
jueves 22 de marzo de 2018, 20:00h

Los números son diáfanos: más de 56 millones de votos, casi el 77% del electorado ruso, decidió que lo mejor para su país es que Vladímir Putin siga siendo quien dirija sus destinos. Todo, pese a las injerencias lanzadas desde Occidente hasta último momento, y que incluyó la expulsión de 23 diplomáticos rusos de Reino Unido por el caso Skripal.

Todo fue histórico este 18 de marzo, comenzando por la votación récord que recibió Putin que rompió las marcas que había hasta el momento. También fue récord el número de observadores internacionales presentes, más de 1500, quienes se expresaron en muy buenos términos respecto a la organización del proceso democrático de los comicios. Así lo declaró el jefe del Comité de Asuntos Internacionales del Senado ruso, Konstantín Kosachov, quien destacó que los resultados de estas elecciones "serán otro potente instrumento de defensa de la soberanía de Rusia y contra la injerencia en nuestros asuntos internos".

Para el presidente de la Consultora Ekai Center, Adrián Zelaia, éstos números reflejan "un alto nivel de cohesión social en el propio pueblo ruso. Frente a la fragmentación electoral a la que estamos acostumbrados en los países del occidente europeo, esto demuestra que hay un consenso muy alto dentro de la propia sociedad rusa con respecto a lo que creen que desde su Gobierno se tiene que hacer".

Para el analista, los resultados de estos comicios también representan "una valoración muy positiva de la gestión de Vladímir Putin en dos sentidos: por un lado de la propia eficiencia con que ha desarrollado su trabajo. En circunstancias muy difíciles ha sabido gestionar perfectamente los tiempos, ha sabido encajar golpes cuando ha sido necesario, ha sabido explicar perfectamente a su pueblo qué es lo que estaba sucediendo, y qué es lo que Rusia podía y debía hacer. Y además de esta eficiencia, ha coronado esta actuación perfectamente desde un punto de vista estratégico con los grandes objetivos que ha marcado a su gestión, y que son también los que el pueblo ruso ha visto como objetivos propios".

Para entender esta decisión del pueblo ruso de seguir confiando en Putin, Zelaia echa mano a la historia reciente.

"Teniendo en cuenta con una cierta perspectiva lo que ha pasado durante los últimos casi 20 años, de una forma u otra Vladímir Putin ha estado relacionado con la gestión estratégica de Rusia, (…) y ha sabido interpretar lo que sucedió en Rusia en los años '90 (década de 1990), y qué era lo que Rusia tenía que hacer para darle la vuelta a esta situación".

En este sentido, el experto incide en que Putin "consiguió liberar a Rusia de esa oligarquía financiera que estaba destruyendo al país durante toda una década. Y después él (Putin) también fue consciente de que precisamente por haber tomado esas medidas, iban a sufrir el acoso de Occidente, y fue capaz de preparar a Rusia durante años para hacer frente a ese acoso, fortaleciendo a Rusia desde una perspectiva fundamentalmente política y militar". En este sentido, es sintomático que el 100% de los soldados rusos apostados en Siria votaran por el actual jefe de Estado de Rusia.

Y por si fuera poco, y por si fuera aún necesario legitimar el sentido de pertenencia de los habitantes de Crimea al seno de Rusia, su electorado envió un mensaje claro a quien quiera escucharlo: más del 92% votó por Putin.

"Esto es una muestra clarísima de cuál es la voluntad popular en Crimea, y la diplomacia occidental debería actuar en coherencia con ello. Sin embargo, esto no va a pasar porque la opinión pública occidental va a tener información muy limitada y muy sesgada sobre esta actuación concreta", observa Zelaia.

Y fue tal el aturdimiento de la UE ante los resultados incontestables de la contienda electoral en Rusia, que al día siguiente de los comicios, como dando la sensación de estar perdidos en el espacio-tiempo, la primera declaración de la diplomacia del bloque fue que "La Unión Europea condena enérgicamente el ataque contra Serguéi y Yulia Skripal en Salisbury, Reino Unido, el 4 de marzo de 2018, que también dejó un policía gravemente enfermo".

Para enfatizarlo, la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, manifestó: "Está absolutamente clara nuestra solidaridad completa con el Reino Unido y nuestra extrema preocupación por lo sucedido, es absolutamente inadmisible". Lo dijo momentos previos a una reunión de los ministros de Exteriores de los países comunitarios. Tal vez no se habían dado cuenta de que los comicios en Rusia ya se habían realizado y que ningún discurso ya podía interferir en la voluntad del pueblo ruso.

En esa misma mañana, el senador ruso Alexei Pushkov lanzó un mensaje a través de su cuenta de Twitter, y que explica la ineficacia de la injerencia de Occidente en las presidenciales rusas: "La demonización de Putin en Occidente ha tenido el efecto opuesto en Rusia: una concentración sin precedentes de ciudadanos en torno a su persona, las elecciones lo han confirmado", tuiteó el senador.

"Es evidente que el pueblo ruso ha percibido lo que ha estado ocurriendo en los últimos años. Toda esta actuación ante el suceso de Salisbury, absolutamente desproporcionada y desde un punto de vista diplomático, sin pies ni cabeza, sólo se puede explicar por un lado: porque la situación de los medios de comunicación tradicionales en Occidente tiene muy poco que ver con la de hace décadas, la pluralidad ha desaparecido, las grandes empresas, la oligarquía financiera ha conseguido controlar todos los grandes medios que están respondiendo de una forma unívoca a las consignas de la élite financiera", explica el analista.

"Esto provoca que los 'agentes políticos' se sepan perfectamente cubiertos a la hora de lanzar mensajes, a la hora de distorsionarlos, a la hora de actuar de forma disparatada en política, porque saben que siempre que sea dentro de esos grandes objetivos de la élite financiera, van a tener total cobertura y no se les va a cuestionar absolutamente nada. Y esto es lo que explica que este tipo de situaciones se sigan produciendo", concluye Adrián Zelaia.

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De energúmenos y vividores… o lo que va de Boris Johnson al Donald Tusk

 

MOSCÚ (Sputnik) — El energúmeno ministro británico de Exteriores, Boris Johnson, declaró que no cree que el presidente ruso, Vladímir Putin, ganara de manera legítima las elecciones celebradas en Rusia el 18 de marzo.

"Mi respuesta es un 'no'", dijo Johnson en el Comité de Relaciones Exteriores del Parlamento, preguntado si piensa que Putin fue elegido legítimamente.

El ministro recordó que "según los observadores de la OSCE, se echó en falta una auténtica competencia" en las elecciones rusas. Claro, no estaban sus títeres…

En las elecciones presidenciales rusas del 18 de marzo participó más de 67% del censo electoral, según la Comisión Electoral Central.

Boris Johnson: El Mundial de Putin es como los Juegos Olímpicos de Hitler en 1936

El ministro de Exteriores del Reino Unido, Boris Johnson, ha comparado el hecho de que el Mundial 2018 tendrá lugar en Rusia con la celebración de los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 en la Alemania de Adolf Hitler durante el periodo del Tercer Reich. 

"Creo que la comparación con 1936 es definitivamente correcta. Es una perspectiva vomitiva pensar en la glorificación de Putin en este evento deportivo", ha declarado.

En un discurso ante el Comité de Asuntos Exteriores, Johnson ha afirmado que el ataque contra Serguéi Skripal es un mensaje para los desertores rusos. "Nadie puede escapar de las largas manos de la venganza rusa", ha dicho el ministro británico.

Asimismo, el jefe de la diplomacia británica ha afirmado: "El momento [del ataque en Salisbury] está probablemente estrechamente relacionado con las recientes elecciones en Rusia". 

"Como hacen muchas figuras no democráticas al enfrentarse a una elección o a un momento político crucial, es a menudo atractivo evocar en la imaginación pública la noción de un enemigo", ha expresado el ministro.

No es la primera que Rusia se convierte en objetivo de acusaciones gratuitas por parte del Reino Unido sin que en ningún momento se hayan presentado hechos concretos que lo demuestren. A finales de 2017, Johnson señaló a Rusia por supuestamente intentar interferir en los asuntos de su país —en particular, en las elecciones y el Brexit—, pero no presentó pruebas al respecto.

Tusk se niega a felicitar a Putin por su reelección debido al caso Skripal

BRUSELAS (Sputnik) — Uno de los mayores vividores a cuenta de nuestros bolsillos, el inefable presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, declaró que no prevé felicitar a Vladímir Putin por su victoria en las elecciones presidenciales, tras el envenenamiento del ex agente doble Serguéi Skripal y su hija en Salisbury.

"Tras el ataque en Salisbury no tengo ganas de celebrar la reelección del presidente Putin", dijo Tusk a los periodistas.

 

Previamente, una fuente diplomática en Bruselas comunicó a Sputnik que varios países miembros de la Unión Europea (UE) junto con el Reino Unido y Polonia expresaron su descontento por el hecho de que el jefe de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, enviara un mensaje a Putin, en el que le felicitó por la victoria en los comicios rusos.

Análisis: Las fuerzas que conducen a una guerra entre Rusia y EEUU

La retórica antirrusa en Washington está alcanzando niveles sin precedentes. La supuesta injerencia de Moscú en las elecciones de Estados Unidos se compara con el ataque a Pearl Harbor de 1941 y con el atentado del 11 de septiembre de 2001.

Bob Menendez, senador por Nueva Jersey y el líder de los demócratas en el Comité de Relaciones Exteriores, exigió al presidente estadounidense, Donald Trump, que calificara a Rusia como un 'Estado patrocinador del terrorismo', luego de que Moscú incumpliera el plazo para explicar cómo el exespía de procedencia rusa Serguéi Skripal fue envenenado en el Reino Unido, escribe Edward Lozansky para el portal Strategic Culture.

Por su parte, Menendez tampoco ha sido un ciudadano ejemplar. Fue acusado de soborno, fraude, así como de otros cargos, y todavía espera la anulación del caso judicial en contra suya debido a la división del jurado.

Sin embargo, "a raíz de la actual histeria antirrusa altamente tóxica y extremadamente peligrosa, sería importante identificar las principales fuerzas detrás de esta, para que en el caso de una confrontación directa militar entre el este y el oeste sepamos a quién culpar", prosigue Lozansky.

Antes de las elecciones presidenciales de 2016 se podían identificar tres grupos principales entre las fuerzas que hacían todo lo posible para empeorar las relaciones entre Rusia y EEUU.

El primero era el complejo militar-industrial representado por una gran red de instituciones, tanto públicas como privadas, cuyo bienestar depende de las guerras. Cerca de este grupo están los principales medios de comunicación que hoy en día "han perdido prácticamente toda su ética periodística y sirven para satisfacer las demandas de sus dueños corporativos", destaca el autor del análisis.

El segundo grupo no se basa en los intereses financieros sino más bien "en un imperativo ideológico". Los intervencionistas demócratas liberales y los neoconservadores republicanos se dirigen por los principios expuestos en el famoso artículo de 1996 de William Kristol y Robert Kagan, titulado 'Hacia una política exterior neorreaganiana' ('Toward a Neo-Reaganite Foreign Policy').

La publicación exhortaba a EEUU a establecer y mantener indefinidamente una "hegemonía global benévola": la dominación mundial estadounidense. Kristol y Kagan establecieron prácticamente todos los elementos que han guiado la política exterior de EEUU desde entonces, incluida la confrontación con Rusia y China.

En el tercer conjunto están los grupos de presión internos y extranjeros "empeñados en arruinar la oportunidad histórica de un acercamiento con Rusia y de hacer de Moscú un aliado en lugar de un adversario", continúa el texto. El factor que más ha imposibilitado este acercamiento ha sido la expansión hacia el este de la OTAN, influenciada por el mencionado complejo militar industrial, neoconservadores y neoliberales y el expresidente de EEUU Bill Clinton.

La cuarta adición a la alianza antirrusa surgió después de la victoria de Donald Trump en 2016. Consta de los partidarios de Hillary Clinton "que creen, sinceramente o de manera fingida, que es Rusia y principalmente Putin quienes les robaron la victoriaque ya estaba en sus manos".

De esta manera "no entienden cómo estas acusaciones denigran a los estadounidenses, que entonces pudieron haber sido tan fácilmente manipulados por unos pocos blogueros remotos".

De momento, algunos políticos comienzan a darse cuenta de la situación. Uno de ellos es el exsenador Sam Nunn, quien afirmó: "Tenemos que entender que, dados los arsenales nucleares y el hecho de que podemos destruirnos mutuamente, debemos comunicarnos. Y cuanto más aumentan las tensiones, más necesitamos comunicarnos".

Senadores demócratas como Jeff Merkley, Dianne Feinstein y Edward Markey, así como el senador independiente Bernie Sanders, exhortaron abiertamente al Secretario de Estado a enviar a representantes estadounidenses para, en palabras de Lozansky, "negociar con la Administración Putin la supervivencia de este planeta".

De energúmenos y vividores… o lo que va de Boris Johnson al Donald Tusk

 

MOSCÚ (Sputnik) — El energúmeno ministro británico de Exteriores, Boris Johnson, declaró que no cree que el presidente ruso, Vladímir Putin, ganara de manera legítima las elecciones celebradas en Rusia el 18 de marzo.

"Mi respuesta es un 'no'", dijo Johnson en el Comité de Relaciones Exteriores del Parlamento, preguntado si piensa que Putin fue elegido legítimamente.

El ministro recordó que "según los observadores de la OSCE, se echó en falta una auténtica competencia" en las elecciones rusas. Claro, no estaban sus títeres…

En las elecciones presidenciales rusas del 18 de marzo participó más de 67% del censo electoral, según la Comisión Electoral Central.

Boris Johnson: El Mundial de Putin es como los Juegos Olímpicos de Hitler en 1936

El ministro de Exteriores del Reino Unido, Boris Johnson, ha comparado el hecho de que el Mundial 2018 tendrá lugar en Rusia con la celebración de los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 en la Alemania de Adolf Hitler durante el periodo del Tercer Reich. 

"Creo que la comparación con 1936 es definitivamente correcta. Es una perspectiva vomitiva pensar en la glorificación de Putin en este evento deportivo", ha declarado.

En un discurso ante el Comité de Asuntos Exteriores, Johnson ha afirmado que el ataque contra Serguéi Skripal es un mensaje para los desertores rusos. "Nadie puede escapar de las largas manos de la venganza rusa", ha dicho el ministro británico.

Asimismo, el jefe de la diplomacia británica ha afirmado: "El momento [del ataque en Salisbury] está probablemente estrechamente relacionado con las recientes elecciones en Rusia". 

"Como hacen muchas figuras no democráticas al enfrentarse a una elección o a un momento político crucial, es a menudo atractivo evocar en la imaginación pública la noción de un enemigo", ha expresado el ministro.

No es la primera que Rusia se convierte en objetivo de acusaciones gratuitas por parte del Reino Unido sin que en ningún momento se hayan presentado hechos concretos que lo demuestren. A finales de 2017, Johnson señaló a Rusia por supuestamente intentar interferir en los asuntos de su país —en particular, en las elecciones y el Brexit—, pero no presentó pruebas al respecto.

Tusk se niega a felicitar a Putin por su reelección debido al caso Skripal

BRUSELAS (Sputnik) — Uno de los mayores vividores a cuenta de nuestros bolsillos, el inefable presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, declaró que no prevé felicitar a Vladímir Putin por su victoria en las elecciones presidenciales, tras el envenenamiento del ex agente doble Serguéi Skripal y su hija en Salisbury.

"Tras el ataque en Salisbury no tengo ganas de celebrar la reelección del presidente Putin", dijo Tusk a los periodistas.

Previamente, una fuente diplomática en Bruselas comunicó a Sputnik que varios países miembros de la Unión Europea (UE) junto con el Reino Unido y Polonia expresaron su descontento por el hecho de que el jefe de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, enviara un mensaje a Putin, en el que le felicitó por la victoria en los comicios rusos.