
La Administración Donald Trump busca reemplazar al contingente militar estadounidense desplegado en Siria por otro integrado por militares árabes, informa The Wall Street Journal citando a funcionarios de EE.UU.
Según los datos del diario, el nuevo asesor de Trump en seguridad nacional, John Bolton, ha mantenido una conversación telefónica con Abbas Kamel, el director interino de Inteligencia de Egipto, para discutir las posibilidades de que El Cairo contribuya a este proyecto.
Asimismo, el artículo señala que EE.UU. ha pedido a Arabia Saudita, Catar y los Emiratos Árabes Unidos asignar fondos para la restauración del norte de Siria. Se trataría de miles de millones de dólares, escribe el periódico. Según sus fuentes, Washington también espera que las naciones árabes envíen tropas a la zona.
"La misión de la fuerza regional consistiría en trabajar con los combatientes kurdos y árabes locales a los que EE.UU. ha estado apoyando para asegurar que el Estado Islámico no pueda volver y para impedir que las fuerzas apoyadas por Irán entren en el territorio controlado anteriormente por el EI", afirma The Wall Street Journal.
Al parecer, este plan tiene como objetivo proporcionarle a EE.UU. una posibilidad para retirar sus tropas de Siria y al mismo tiempo "evitar un vacío de seguridad" que temen muchos altos asesores estadounidenses.
El viernes pasado, Donald Trump expresó que "EE.UU. no busca una presencia infinita en Siria". "A medida que otras naciones aumenten sus contribuciones, esperamos el día cuando podamos traer a casa a nuestros guerreros", dijo el presidente. "Hemos pedido a nuestros socios tomar una mayor responsabilidad por asegurar su propia región, incluido contribuir con mayores cantidades de dinero", precisó el mandatario estadounidense.
Rusia ha denunciado en numerosas ocasiones que EE.UU. se encuentra en Siria de manera ilegal, sin invitación por parte de Damasco ni mandato del Consejo de Seguridad de la ONU.
Pentágono admite emplear más de 5500 mercenarios en Siria e Irak
El Departamento de Defensa de Estados Unidos (Pentágono) ha reconocido por primera vez que empleó más de 5500 mercenarios en Siria e Irak, de los cuales, 2869 tienen origen estadounidense, 760 son locales y el resto son ciudadanos de terceros países.
“A medida de que la misión (de EE.UU.) ha crecido y continuado en Siria, (el Pentágono) también incluye esos números en los informes regulares”, indicó la portavoz del Pentágono Heather Babb, citado el martes por la página web estadounidense Military Times.
Según la funcionaria, un total de 11.965 contratistas respaldan las operaciones de EE.UU. en todo Irak y Siria, pero solo 5508 de esas personas son financiadas directamente por el Pentágono.
No obstante, al ser preguntado sobre el preciso lugar del personal contratado por el Departamento de Defensa estadounidense en Siria, Babb evadió dar una clara respuesta, indicando que “por motivos de seguridad, ya no se puede ofrecer un conteo exacto de los contratistas que están operando en este país”.
Esta es la primera vez que el Pentágono reporta el número de sus contratistas en estos dos países árabes, donde EE.UU. realiza varias operaciones bajo la bandera de su llamada coalición contra terroristas de EIIL (Daesh, en árabe).
Estas informaciones, sin embargo, se producen al mismo tiempo que el presidente de EE.UU., Donald Trump, ha anunciado, en declaraciones contradictorias, que Washington va a retirar muy pronto sus tropas militares de Siria para que otros se encarguen de la zona.
Damasco ha denunciado una y otra vez la presencia militar ilegal de EE.UU. en su territorio. Según el Gobierno del presidente Bashar al-Asad, la coalición contra EIIL, dirigida por Washington, no solo no ha puesto fin a la crisis en este país árabe, sino que ha apoyado de modo constante a los grupos terroristas para llegar a sus objetivos.
Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos están reclutando miles de mercenarios africanos
Se informa que Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) reclutan o buscan reclutar a miles de mercenarios africanos para que sirvan en su aventura militar o el terrorismo en el exterior, incluida la sangrienta guerra contra Yemen.
Fuentes saudíes dijeron al periódico al-Quds al-Arabi que es probable que el reino utilice mercenarios chadianos en sus operaciones en el extranjero.
Dijeron que la especulación había ganado más crédito después de que el presidente de Chad, Idriss Déby, viajó a Arabia Saudita a principios de mes para observar los ejercicios militares conjuntos [persa] Gulf Shield-1 en la ciudad oriental de Jubail, en Arabia Saudita.
El reino ha firmado acuerdos secretos con N’Djamena, lo que permite el alistamiento de miles de mercenarios chadianos, según las fuentes.
Mientras tanto, Emiratos Árabes Unidos está buscando reclutar a miles de mercenarios de Uganda para desplegarlos en Yemen y Somalia, informó la red de televisión al-Masirah de Yemen, citando medios de comunicación árabes.
Los Emiratos son el socio más importante de Arabia Saudita en la guerra contra Yemen, que se ha estado desencadenando desde marzo de 2015 para devolver al país al empobrecido gobierno anterior de Riyadh.
Los países ya han reclutado a miles de mercenarios, y los EAU están mirando a los reclutas ugandeses en medio de la posibilidad de que Sudán retire sus fuerzas de la coalición liderada por Arabia Saudita.
Según los informes, el príncipe heredero de Abu Dhabi, Mohammed bin Zayed Al Nahyan, viajará a Uganda para firmar varios acuerdos que llevarán a las 10.000 fuerzas ugandesas a las filas de los Emiratos Árabes Unidos.
Fuentes informadas dijeron que 8,000 de las fuerzas se desplegarían en Yemen, y el resto a Somalia, donde los Emiratos Árabes Unidos han sido militarmente activos. Miles de personas murieron o fueron desplazadas como resultado de la ofensiva de la coalición liderada por Arabia Saudita en Yemen.
Las potencias occidentales han propuesto que Arabia Saudita suscriba los acuerdos de cooperación militar con Chad para acercar a Riad a las naciones africanas, que disfrutan de buenas relaciones con Israel.
El reino no reconoce oficialmente a Israel, pero se ha informado ampliamente que las dos partes han cooperado durante años detrás de escena.
En declaraciones al canal de televisión panárabe Al-Hewar, el príncipe disidente saudí Khalid bin Farhan Al Saud reveló el 5 de abril una serie de «condiciones» establecidas por Estados Unidos e Israel para bin Salman para que pueda asegurar su ayuda para ascender al trono en casa.
Las condiciones, dijo, incluyeron la normalización de los lazos de Riad con el régimen en Tel Aviv.
Merkel podría dar un paso audaz en el conflicto sirio
Los líderes de Rusia y Alemania, Vladímir Putin y Angela Merkel, debatieron en una conversación telefónica el deterioro de la situación en Siria. El politólogo Araik Stepanián analizó la posición de Alemania en el problema sirio en un comentario a Sputnik.
El mandatario ruso subrayó nuevamente que las acciones del grupo de países que perpetraron un acto de agresión contra Siria violaron burdamente las leyes del derecho internacional, incluida la Carta Magna de la ONU, comunicó el servicio de prensa del Kremlin.
En este contexto, los dos líderes destacaron la importancia de que la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) lleve a cabo una investigación exhaustiva y objetiva de los mensajes sobre el supuesto uso de las armas químicas en Guta Oriental.
El analista político Araik Stepanián observó al respecto que Merkel se encuentra en una situación muy complicada.
"Los estadounidenses no lograron convencer a Angela Merkel de que Alemania participara en los ataques contra Siria. Se informó que lo había apoyado solo verbalmente. Ahora Merkel se encuentra en una situación muy complicada. Se pronunció a favor de la misión de la OPAQ en Siria. No obstante, si en Guta no encuentran rastros del uso de armas químicas por las tropas sirias —y no tienen de dónde hacerlas aparecer—, el prestigio de ciertos países occidentales quedará enormemente dañado", comentó a Sputnik.
Por lo tanto, según el experto, Angela Merkel tendrá que pensárselo diez veces antes de reconocer los resultados la OPAQ.
"Pero si al final los reconoce, será un paso audaz que mostrará que Alemania quiere una respuesta objetiva sobre lo que sucedió en Guta. En este caso, su autoridad en Europa crecerá mucho".
?En unas declaraciones a los periodistas en Berlín, la canciller alemana, Angela Merkel, señaló que hace falta hablar con Rusia a pesar de los conflictos y contradicciones.
"Estoy a favor de hablar con Rusia. Si queremos llegar a una solución amistosa, en particular, en Siria. (…) Rusia será un factor para resolver la situación. Esto significa definir los conflictos y contradicciones y siempre buscar un diálogo", apuntó Merkel.
EEUU, Francia y el Reino Unido dispararon en la madrugada del 14 de abril más de un centenar de misiles de crucero contra Siria.
Aunque el ataque fue presentado como represalia por el supuesto uso de un agente tóxico en Duma, que causó decenas de muertos según los rebeldes y las ONG asociadas, los aliados no quisieron esperar a que la OPAQ, cuyos expertos ya están desplegados en Siria, realizase una investigación sobre el terreno.
Rusia condenó en términos enérgicos el ataque a Siria al calificarlo de agresión contra un Estado soberano que está en primera línea de combate contra el terrorismo.
Siria: un ataque que demuestra impotencia
Luís Rivas
Una vez disipado el humo provocado por los ataques combinados sobre territorio sirio, se hace más claro que la iniciativa militar de Estados Unidos, Reino Unido y Francia refleja más una situación de impotencia que una hazaña bélica.
La oposición política en París y Londres no aplaude la colaboración de su país con su aliado norteamericano. Que los parlamentarios de ambos países no hayan sido consultados puede ser comprensible desde el punto de vista del secreto militar, pero la opinión pública puede sentirse desorientada cuando sus tropas son utilizadas sin el aval de la Organización de Naciones Unidas, y cuando las pruebas sobre el supuesto ataque con armas químicas por parte de Damasco no han sido mostradas, a pesar de que se asegure lo contrario.
El ataque de la madrugada del 14 de abril sobre tres objetivos en territorio sirio provocó la euforia del inquilino de la Casa Blanca, pero las explicaciones de sus homólogos británico y francés fueron más comedidas.
El presidente Emmanuel Macron, tras justificar la participación de Francia en la operación militar, explicó que la finalidad de la acción es buscar una solución política al futuro de Siria. París quiso dejar bien claro que la finalidad del ataque no era declarar la guerra al gobierno sirio, y se esforzó por insistir sobre los límites y la "proporcionalidad" de los bombardeos.
Emmanuel Macron visitará Washington poco más de una semana después de su participación militar junto a británicos y norteamericanos. En la Casa Blanca deberá aclarar con su anfitrión si fue él quien persuadió a Donald Trump de no retirar sus tropas de Siria, tal y como el presidente norteamericano había anunciado pocos días antes de enviar sus misiles sobre ese país.
Macron visitará Washington con alguna petición que amortice su aventura militar de una noche con Trump. ¿Insistirá ante su interlocutor sobre la necesidad de mantener el acuerdo nuclear con Irán? ¿Le convencerá para no transferir su embajada de Tel Aviv a Jerusalén? ¿Seducirá al Presidente norteamericano para implicarle en su cruzada ecológica bautizada como COP21? ¿Subrayará —al mismo tiempo— algún punto de desacuerdo en público con Trump para calmar los ataques de la izquierda y la derecha francesas que le hacen pasar como un lacayo de Washington?
El Jefe del Estado francés, que se estrena en campañas militares "limitadas", estará en Rusia en mayo. En su segundo cara a cara oficial con el presidente Vladímir Putin ya habrá un serio punto de desacuerdo basado en hechos.
Macron ha insistido en varias ocasiones sobre el papel de Rusia en la lucha contra ISIS (autodenominado Estado Islámico, prohibido en Rusia), y París no tiene interés en que la cooperación con Rusia flojee en ese punto. Pero su operación común con Londres y Washington podría no ayudar a la búsqueda del acuerdo diplomático que Francia dice perseguir.
Francia, Reino Unidos y Estados Unidos han dado su particular zapatazo sobre el tablero internacional invocando un deber de injerencia humanitario que no existe sobre ningún tratado internacional. El uso de armas químicas no parece que vaya a desaparecer definitivamente del planeta, sea quien sea su productor y su utilizador.
Apaciguar la angustia de cierta opinión pública occidental ante las imágenes de niños en trance de sufrir los efectos de esas armas no parece que vaya a facilitar sin embargo un arreglo diplomático sobre el futuro de Siria.
Es difícil de creer que el ataque sobre objetivos sirios pueda contribuir a restar apoyo ruso al gobierno de Damasco. Es ilusorio pensar que Teherán vaya a reconsiderar su política regional con amenazas.
Las declaraciones de Macron y May por circunscribir los ataques y calmar a los que temen una escalada contrastan además con las de la embajadora de Estados Unidos en la ONU, Nikki Haley, que utilizaba un tono belicoso y amenazante.
La incongruencia de la política norteamericana hacia Oriente Medio no puede quedar velada entre la humareda levantada por los misiles. El Presidente Trump quería retirar a sus tropas de territorio sirio y dijo que Estados Unidos no podía resolver los problemas de esa región. El propio Emmanuel Macron se atribuye el cambio de idea del inquilino del despacho oval.
Trump parecía decidido a atacar también objetivos rusos e iraníes en Siria. Sus expertos militares, se asegura, le convencieron de evitar males mayores. Londres acompaña a franceses y norteamericanos en su operación sobre Siria y admite, que ello no contribuirá a cambiar las cosas en ese país.
Es en este contexto en el que Macron quiere erigirse en líder de las negociaciones para un futuro pacífico de Siria. Hasta ahora, las conversaciones de Ginebra están estancadas y Occidente está lejos de poder jugar un papel, cuando los principales actores en la región son Rusia, Irán y Turquía, que negocian en paralelo en Astaná.
Avanzar hacia un acuerdo utilizando bombardeos sobre territorio sirio, como pretende París, no parece que pueda sentar una base eficaz para el diálogo.
Negociar un alto el fuego entre las fuerzas del gobierno de Damasco y sus opositores es, cuando menos, ingenuo, y más aún cuando se preparan batallas importantes como la que se dará en la provincia de Idlib y otras zonas.
Poco probable parece que Arabia Saudí y Qatar dejen de apoyar a los grupos armados que sufragan en territorio sirio. Aún más complicada aparece la posibilidad de que Turquía frene su avance antes de cerciorarse de haber expulsado a las milicias kurdas del norte de Siria. Menos probable es que los kurdos se rindan. Irán no va a ceder influencia en la zona, mientras, por su parte, Israel seguirá vigilando los movimientos de Teherán y sus aliados en la región.
El futuro de Siria no parece pues más despejado tras la operación militar occidental del 14 de abril. Las esperanzas sobre un futuro político negociado tampoco parecen haber aumentado. Como la propia oposición política reconoce, nada ha cambiado sobre el terreno. Salvo la confirmación de que las potencias occidentales no juegan un papel decisivo en el conflicto.