
MOSCÚ (Sputnik) — Los creadores rusos del cohete reutilizable analizaron distintas variantes de esta nave, informó a la prensa el subdirector general de proyectos de la empresa aeronáutica rusa Iliushin, DmitriGuerásimov.
"En el marco del anteproyecto se prepararon diversas variantes de composición, se calcularon las características aerodinámicas, el peso y demás; después de que se tome la decisión sobre la continuación de este trabajo iniciaremos los proyectos técnicos, con el fin de crear una serie de modelos pilotos", señaló.
Anteriormente el Fundación de Investigaciones Avanzadas (FPI, por sus siglas en ruso) informó a Sputnik que las pruebas del primer cohete espacial recuperable ruso están previstas para 2022.
El sistema tendrá como fin poner en órbita cargas de hasta 600 kilogramos.
Según cálculos previos los costos de estos lanzamientos serán hasta dos veces menores que los costos de los cohetes convencionales de la misma clase.
Cada bloque recuperable está diseñado para efectuar 50 vuelos sin la sustitución de los propulsores principales, que utilizan un combustible criogénico (oxígeno líquido y metano líquido).
Los lanzamientos se realizarán desde unas rampas de lanzamiento móviles.
Gerásimov señaló que tras estudiar varios proyectos de estos cohetes portadores, los especialistas llegaron a la conclusión de que la variante que más interesa a Rusia es el retorno por medio de un sistema parecido a un avión.
"El resultado de estas investigaciones deberá ser un ejemplar piloto totalmente funcional con un propulsor de cohete que pueda cumplir todo el ciclo de pruebas desde el arranque y la salida a la altura necesaria y el posterior retorno y aterrizaje automático", comentó el empresario.
Actualmente solo disponen de cohetes portadores reutilizables las compañías privadas estadounidenses SpaceX y Blue Origin.
Científicos rusos crean un material único
Los científicos rusos de la Universidad Federal del Lejano Oriente crearon una nueva materia con un punto de fusión récord. De hecho, se funde a una temperatura tan alta, que ni se puede medir a día de hoy.
Según ellos, el carburo de tántalo-hafnio, cuya fórmula química es Ta4HfC5, se funde a una temperatura de 4.200 grados Kelvin. Ello equivale a unos 3.900 grados Celsius.
No obstante, el representante de la Universidad comentó que actualmente no existen herramientas para medir temperaturas más altas que esta, pero en teoría el carburo de tántalo-hafnio puede sostener una temperatura de 4.400 grados Kelvin.
Una muestra pura de la sustancia se obtuvo en condiciones de fusión extrema de los polvos de carburo y hafnio nítrico, explicaron los científicos. Con ello, cuentan que su próximo objetivo es optimizar la producción de la materia al estudiar los procesos que ocurren durante su fusión.
"Estamos convencidos de que la nueva materia tendrá múltiples aplicaciones en las industrias más avanzadas", señaló Iván Tananáyev, director del Departamento Académico de Tecnologías Nucleares de la Universidad. Entre dichas industrias esta la energía nuclear, las misiones espaciales y la fabricación de cohetes y aviones.