
En Rusia se está creando una nueva aeronave interferente capaz de desactivar satélites militares del potencial enemigo, comentó a Sputnik una fuente del complejo militar industrial del país.
De acuerdo con la información adquirida, el nuevo avión estaría destinado a reemplazar la nave de guerra radioelectrónica Il-22 PP en uso actualmente. La fuente apunta que en estos momentos está listo el proyecto de diseño de la aeronave y en un futuro cercano debe comenzar el trabajo sobre la máquina de pruebas..
"Esta máquina tendrá una aviónica completamente nueva, gracias a la cual será capaz de llevar a cabo contramedidas electrónicas en tierra, aire, mar y desactivar satélites enemigos", comunicó la fuente a Sputnik.
Se informó además que la nueva máquina se construirá en base a un avión más moderno, probablemente un Tu-214 o Il-76..
En la actualidad, las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia cuentan con tres aviones de combate radioelectrónico en base a los Il-22. Estos pueden detectar las señales radiales de los sistemas del potencial enemigo, suprimirlos con poderosas ondas de interferencia o distorsionar las señales de su radar.
Made in Russia: la guerra electrónica vista desde adentro
Rusia es capaz de combatir tanto los sistemas Patriot, como el AEW&C de la OTAN. En la guerra electrónica lo importante no es solo aturdir al enemigo, sino luchar contra el optimismo corruptor, explica el diseñador general del sistema ruso de guerra electrónica, Yuri Maevski.
En su entrevista para el periódico ruso Gazeta.ru, Maevski subraya que Moscú no tiene miedo a los sistemas de defensa aérea y alerta temprana de la OTAN porque entiende cómo funcionan.
"El propio Patriot, incluso si rendimos un homenaje a su resistencia a ser interferido, también está lejos de ser perfecto. Gozamos de herramientas eficaces de guerra electrónica para lidiar con él", señala Maevski, vicepresidente de la empresa KRET, que forma parte de la corporación Rostec.
El experto señala que a pesar de que Washington se jacta de lo mismo, su 'optimismo' puede resultar ser falso. "No debemos olvidar que su 'optimismo' solo se basa en la experiencia en la lucha contra las defensas aéreas soviéticas en países del tercer mundo, que en su mayoría fueron producidas en los años 1970. No estoy seguro de que vayan a conservar este 'optimismo' en un combate real con los complejos rusos modernos de defensa aérea y más aún con nuestros soldados", advierte Maevski.
Según el alto cargo, el funcionamiento del sistema ruso de guerra electrónica se basa no solo en las máquinas, sino en información que permite explicar y predecir las acciones enemigas.
Para esto, Rusia monitorea constantemente las tendencias de la guerra electrónica en el extranjero, incluso en Estados Unidos. Además, se analizan todos los conflictos contemporáneos desde la perspectiva de la utilización de medios electrónicos, de los algoritmos de funcionamiento y eficiencia en general. Cualquier experiencia en el uso de la guerra electrónica en los conflictos armados se evalúa como datos obtenidos experimentalmente.
"Para nosotros existen dos tipos principales de conflictos contemporáneos: 'un conflicto yugoslavo', cuando las botas de los soldados no pisan el país enemigo, y 'un conflicto iraquí', una invasión clásica cuando primero se gana la supremacía en el aire y luego se obtiene el objetivo principal durante una operación terrestre. Analizamos todo esto para que nuestros equipos sean resistentes a conflictos. Por lo tanto, nuestros algoritmos del sistema de guerra electrónica deberían permitir a los equipos seguir siendo eficaces durante al menos 10 y 15 años", sostiene Maevski.
Entre los equipos rusos que no tienen análogos en el mundo destaca los emisores de interferencias Krasuja, los sistemas Rychag-SV para la protección de las aeronaves, así como el President-S con sus "soluciones nada convencionales".
En Siria, los helicópteros rusos están protegidos por el complejo Vitebsk. Además, funcionan diferentes equipos terrestres, explica Maevski.