Cinco meses llevan encerrados en la prisión de Gibraltar un grupo de inmigrantes ilegales argelinos que llegaron a las costas del Peñón el 9 de noviembre del año pasado, fueron detenidos por la Policía gibraltareña y siguen arrestados sin saber hasta cuándo.
De momento, el grupo de seis inmigrantes ya ha sido presentados ante los tribunales locales de Gibraltar pero, según la policía gibraltareña, aún no ha llegado la documentación que acredite la identidad de los detenidos por lo que el mismo tribunal ha vuelto a aplazar la vista 28 días más, pendiente de que en abril se pudiera resolver la situación, si procede.
El abogado de la defensa de estos inmigrantes, Patrick Canessa, ha denunciado que llevan ya cinco meses en prisión, cumpliendo de hecho lo que es el equivalente a nueve meses de sentencia y “los presos no ven el final del túnel”.
Esta situación, que mantiene en prisión cinco meses, de momento, a un grupo de inmigrantes ilegales y que, en otros ámbitos, hubiera generado la protesta pública de colectivos sociales y políticos, se demora porque, según la versión de la policía, se ha requerido identificar a los seis argelinos a través del Reino Unido quien, a su vez, lo ha hecho al consulado de Argelia, pero sin que haya respuesta aún.
Los seis inmigrantes ilegales argelinos salieron en una embarcación desde Marruecos, con intención de llegar a las costas españolas pero terminaron en las de Gibraltar. La Royal Gibraltar Police (RGP) les interceptó frente a Punta Europa, en un pequeño barco de 4 metros y con síntomas de hipotermia. Tras ser atendidos, fueron arrestados junto con el marroquí que llevaba la embarcación y quedaron en prisión a la espera de ser identificados y repatriados a su país.
La denominada “ONG” Open Arms rescata a 87 personas y Salvini niega su entrada a Italia
MADRID (Sputnik) — La ONG española Proactiva Open Arms informó de que rescató a 87 personas en el mar Mediterráneo.
Sin embargo, el vicepresidente y ministro de Interior italiano, Matteo Salvini, negó el desembarco de los migrantes en su país a pesar de ser el puerto más cercano.
"El barco español Open Arms ha socorrido a unos 90 inmigrantes en las aguas libias. Dado que hace veinte días declararon que 'los puertos italianos no son seguros' porque está Salvini, estoy seguro de que llevarán a estos inmigrantes a cualquier otra parte, antes que a Italia. Buen viaje", escribió Salvini en sus redes sociales.
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?Por su parte, desde Open Arms explicaron que los migrantes llevaban más de dos noches a la deriva.
"Más de 50 horas hacinados en un bote entre gasolina derramada y otros fluidos. Podríamos habernos quedado en casa pero estas 87 vidas se habrían hundido sin sentido. Nadie muere para la UE, solo desaparecen y nadie paga por ello", escribió el fundador de la ONG, Oscar Camps, en un mensaje en Twitter.
España es un circo: Cientos de niños inmigrantes se le escapan a la Junta de Andalucía
Aunque es difícil fijar un número exacto, se cuentan por cientos. Como mínimo. Multitud de menores inmigrantes llegados a España en patera se han fugado de sus centros en los últimos meses ante la pasividad de la Junta de Andalucía, que tiene la obligación de auspiciar y tutelar a estos jóvenes desamparados. Sin embargo, las continuas y sistemáticas demoras en la tramitación de su documentación para que puedan residir legalmente en España, así como la falta de oportunidades laborales o académicas, han propiciado su marcha a otras comunidades. Solo de un albergue de Granada, unos 400 niños se escaparon durante el último curso, según ha podido corroborar ABC.
Entre los destinos elegidos, destacan País Vasco o Cataluña. Precisamente, el Govern catalán culpó hace unos meses a Andalucía de la llegada de niños que esnifan pegamento en las calles. «Alguien» les pagó el billete, insinuó en su día la consejera de Asuntos Sociales de ERC, Dolors Bassa, en referencia a Andalucía. El Parlamento andaluz contestó entonces a sus declaraciones «xenófobas», calificándolas de «intolerables», además de lesivas para los menores.
Pero lo cierto es que han sido cientos –si no miles– los niños inmigrantes no acompañados los que han escapado del control de la Junta en los casi dos últimos años; desde que repuntó la llegada de personas en patera a las costas del sur de España, recrudecida este verano. Y esta realidad está sucediendo en toda Andalucía.
Por las calles
En La Línea de la Concepción, en Cádiz, que ya dispone de un centro de menores, ha sorprendido la presencia de menores magrebíes –además de adultos subsaharianos– por toda la ciudad sin nada que hacer, como muestra la imagen que acompaña esta información, tomada el pasado fin de semana, en la que se observa a un grupo de chicos paseando por el paseo marítimo de Levante.
Las fugas también se han producido en otras localidades gaditanas, como Arcos de la Frontera –también dispone de un centro para jóvenes inmigrantes– o Barbate, donde el pasado domingo se vivieron momentos de tensión con la huida de medio centenar de marroquíes –su país tiene acuerdo de deportación inmediata con España– de la nave donde se encontraban alojados. Una decena fueron encontrados más tarde, y entre ellos había menores.
Las fugas de Víznar
El caso más significativo es el de Víznar, un pueblo a solo 11 kilómetros de Granada, donde se encuentra uno de los varios albergues que la empresa pública andaluza Inturjoven cedió a la administración de la que depende para dar asilo urgente a la llegada de personas. Con todos los centros habituales colapsados, la Junta acordó con Inturjoven unas ventajosas condiciones económicas para el alojamiento temporal de inmigrantes, entre otros, en el citado albergue.
Este albergue de Víznar consta de 100 plazas y, aunque iba a ser ocupado solo de forma temporal, fue usado durante todo el pasado curso para acoger a menores inmigrantes. Fuentes autorizadas de este periódico aseguran que, dada la falta de planificación inicial, «los niños estuvieron sin poder cambiarse de ropa» durante el primer mes y prácticamente desde entonces se produjo el incesante goteo de fugas hasta que el albergue se desmanteló a final de curso y los jóvenes que quedaban fueron realojados entre Granada y Jaén. Pero ello después de que unos 400 siguieran su rumbo a otras ciudades.
Los jóvenes, «aburridos» de que la Junta de Andalucía no tramitara su documentación para poder residir legalmente en España –la nacionalidad sigue otros cauces– ni les diera ningún tipo de oportunidad laboral o académica, más allá de las voluntariosas clases improvisadas de sus cuidadores, decidían abandonar el albergue para poner rumbo a otras ciudades donde creían que podían progresar: «Son niños que vienen con muchas ganas de trabajar, no para estar sin hacer nada». En ningún momento estuvieron escolarizados.
La fuga de los menores del albergue de Víznar está en conocimiento tanto de la Fiscalía como de la Guardia Civil, según confirman otras fuentes gubernamentales. Ahora, tras la vuelta al uso habitual de este albergue, la administración autonómica ha puesto en marcha en Granada dos nuevos dispositivos de emergencia, licitados con celeridad y faltos de normativa, en el municipio de Gor y en Dúrcal, con 70 y 50 plazas, respectivamente.
La Junta lo reconoce
Por su parte, la Junta de Andalucía reconoce la fuga de menores, aunque señala que «los menores se van por voluntad propia, porque vienen ya con un proyecto migratorio», lo que contradice la información de este periódico. Según las fuentes de ABC, estos niños habrían decidido abandonar el centro de Víznar por el «olvido» burocrático al que estaban sometidos. En ocasiones, los jóvenes cumplen los 18 años sin haberse tramitado los papeles para que puedan residir legalmente.
La Junta de Andalucía reconoce a ABC la fuga de menores, aunque dice que se van «por voluntad propia» y no por su demora burocrática
A pesar de las evidencias, la Junta asegura que inicia los trámites de la tutela «en cuanto llegan a nuestras fronteras, como no puede ser de otra forma»: «Jamás se elude esa responsabilidad», si bien responsabiliza de la tardanza en el proceso administrativo «a sus países de origen, que son los encargados de responder con esta documentación» para que la tutela sea efectiva.
La Consejería de Igualdad y Políticas Sociales también pide que se tenga en cuenta la situación «excepcional» que se vive en Andalucía, «la puerta de entrada de estos flujos migratorios que, por razones obvias, no sucede en otras comunidades». Con todo, la Junta recuerda que Andalucía ha incrementado en 700 las plazas «extraordinarias y de urgencia» destinadas a estos menores «y va a seguir cumpliendo su cometido con todos aquellos que lleguen»; algo imposible con los que ya se han marchado. Fuente: ABC
¿Por qué no entran en el Peñón de Gibraltar?
Agapito Maestre
Todo el mundo sabe que Gibraltar es una colonia británica entre dos ciudades españolas, la Línea de la Concepción y Algeciras. También todo el mundo sabe que las pateras cargadas de inmigrantes no entran jamás en la colonia de Su Graciosa Majestad. Prefieren quedarse al lado, o sea desembarcan con extrema facilidad en nuestras playas. La pregunta obvia es: ¿por qué los inmigrantes eligen las costas españolas, bien la playa de la Atunara o El Rinconcillo, y no las del Peñón de los ingleses? Mil respuestas hay para resolver el enigma, pero todas ellas acabarán levantando acta de lo evidente: Inglaterra no permitiría lo que acepta de mejor o peor grado España. Mientras que el Reino Unido defiende sus fronteras con el monopolio legítimo de la violencia, España cede a todas las tentaciones buenistas y de la falsa corrección política. La solidaridad española, dirán los demagógicos gobernantes de la Moncloa, no tiene comparación con la insolidaridad británica.
Pero no se trata de un problema de solidaridad sino de defensa de las fronteras nacionales: o nos defendemos o nos invaden. Los inmigrantes africanos saben bien dónde van y por qué no desembarcan en territorio inglés. Son conscientes de que Inglaterra recibiría a tiros a los ilegales o, sencillamente, los devolvería a su lugar de origen. Las mafias que se dedican al tráfico humano en el Estrecho de Gibraltar saben que Inglaterra protege como Dios manda sus fronteras, y por eso optan por España, tan flexible que se diría que la nación está en almoneda. No es ni siquiera nación. Es un conglomerado de cantones desgobernados por un fulano, llamado presidente del Gobierno, que está apoyado por un nazi que preside el cantón de Cataluña. España, hoy por hoy, no es un país con un Gobierno normal, sino un gentío dirigido por gente sin escrúpulos que dice cosas anacrónicas y ridículas. Basta escuchar a la vicepresidenta del Gobierno para saber de qué va esta vaina… Y el presidente, el señor Sánchez, ¿qué dice? Nada, porque aún no ha dado una rueda de prensa para explicarnos sus planes y someterse al llamado control de la prensa libre. Dos meses en la presidencia del Gobierno, se dice pronto, y aún no ha dado una rueda de prensa. Esto, reitero, no es una democracia de opinión pública sino un gentío de corte venezolano.
Pero a lo que iba, ¿por qué los inmigrantes ilegales no desembarcan en el Peñón de Gibraltar, la colonia británica, que los ingleses tienen en la península para vergüenza de todos los españoles? Porque ni las ONG ni las mafias organizadas en el tráfico de seres humanos y mercancías prohibidas quieren jugárselas con un país, como Inglaterra, que se hace respetar con el recurso fundamental de los grandes Estados: la violencia legítima. El Gobierno español, por el contrario, no sólo renuncia a defender sus fronteras con sus fuerzas de seguridad y de orden público, sino que vilipendia, insulta y persigue a quien esgrime que es menester que España defienda sus fronteras con lo único que tiene el Estado: el monopolio legítimo de la violencia. Cuando un Estado abandona ese recurso, está al borde del abismo. Cuando unos dirigentes del Estado tratan de ponérselo fácil a los delincuentes ilegales y dicen que retirarán las concertinas o vallas de alta seguridad para que los ilegales tengan menos dificultades para asaltar nuestras fronteras, entonces tenemos todo el derecho del mundo a llamarles traidores…
Los pobres africanos que tratan de llegar a Europa tienen intuiciones claras y distinguen bien una sociedad vertebrada, como es la británica, de otra vieja, acobarda y con un Gobierno débil y desnortado, como el de Sánchez. En fin, los inmigrantes no tocan el Peñón de Gibraltar porque no quieren arriesgarse a perder sus vidas. Prefieren la España que promociona la vida aunque sea a costa de su propia existencia. Así de echaos palante son los los nuevos celtiberos que votan a la casta política que nos pastorea. Por otro lado, tengo la sensación de que las mafias y los inmigrantes conocen bien la historia de Inglaterra en América y su contraste con la historia de España: mientras que la primera jamás respetó a los indios, casi los aniquiló allí por donde pasó, la historia de España no sólo los integró sino que se mezcló con ellos, en realidad, los españoles somos tan indios que no necesitamos hacer el indio, lo somos. Para hacer el indio ya están los presidentes de los cantones y su jefe de la Moncloa. País de cartón piedra.