Por Viriato
Sin desfiles ni ceremonias públicas, bajo mínimos, con sordina, se acaba de celebrar el Día de las Fuerzas Armadas. Todo de puertas para adentro y sin que se vean uniformes por las calles, como todos los funerales por nuestros Caídos, deprisa y corriendo, y si no que se lo pregunten a Trillo que ahí sigue, patada hacia arriba y de Embajador de España.
Sin desfiles ni ceremonias públicas. El soldado español… ese desconocido, ese olvidado.
Sin desfiles ni ceremonias públicas, es el fiel reflejo de la infravaloración con que trata, la casta parasitaria, de todo el pelaje y color del arco parlamentario, a nuestros soldados y marineros de todos los empleos militares.
Por lo menos los que cubren las noticias podría documentarse en los empleos militares, hoy leía en un periódico de tirada nacional al referirse a las máximas autoridades de los tres ejércitos, el Almirante General AJEMA, el General del Aire JEMA, y para el del Ejército de Tierra simplemente general seguido de su nombre cuando el empleo es General de Ejército. Es sólo un botón de muestra de la ignorancia y el pasotismo por nuestras FAS.
Un raquítico 0,6 % del Presupuesto del Estado es lo que dedica nuestro "gobierno" a invertir en la Defensa Nacional. Pues esta partida presupuestaria no es "gasto" sino inversión en seguridad y futuro para España.
Con este porcentaje tan lejano del 2,5 % de Francia o del Reino Unido a nadie se le debe de ocultar que no se puede garantizar ni la seguridad ni la efectividad de nuestros Ejércitos.
Con un presupuesto tan reducido España debe hacer frente a amenazas exteriores como son Marruecos y Argelia, la defensa de Ceuta, Melilla y sus dependencias insulares y las Islas Canarias. Igualmente a las amenazas interiores del separatismo, del terrorismo y las derivadas de la presencia masiva e invasiva de millones de inmigrantes y sus graves secuelas para la seguridad pública presentes, que se irán agravando mas en el futuro como sucede ya en el resto de Europa, donde lejos de una integración dentro de una exigencia de adaptación a las libertades democráticas occidentales, se van creando guetos excluyentes y racistas hacia el país que los acoge.
Así tenemos un número claramente insuficiente de efectivos humanos, no digamos ya de medios materiales y, lo no menos importante, de tiempo de maniobras y adiestramiento.
La profesionalización se hizo deprisa y corriendo, sin dignificar ni adaptar el sueldo del soldado pensando que como el de la mili viviría con sus padres y sin prever que las mujeres soldados se casarían y tendrían hijos. Siempre a remolque de las circunstancias.
Eso sí los chiringuitos autonómicos han engordado hasta reventar, tanto que cuando revienten nos van a llevar a toda España por delante.
Nuestros políticos se cargaron la legión extranjera, y van regalando pasaportes sin una mínima exigencia sobre un conocimiento mínimo de nuestra cultura y nuestra historia.
Sirva de ejemplo el Ejercito Real Británico, con regimientos donde sirven, durante años, gurkas nepalíes, eficaces y competentes, y que una vez licenciados son devueltos a su país, con la correspondiente pensión pero sin regalos de pasaporte británico.
El delirio antipatriótico del "zapaterismo" y el continuismo “rajoyano”, el que dijo aquello del coñazo de desfile, quisieron convertir los ejércitos en una "ONG" desarmada e impotente, al servicio de sus alucinaciones exteriores, gastando en el juguete de la U.M.E. efectivos y dinero que mejor sería emplear en los verdaderos objetivos de la Defensa Nacional, y con ello no digo que no sea interesante la idea pero sin desatender como se desatiende la misión principal.
Hoy, en ese día, bajo mínimos como todos y cada uno de los días del año, vaya mi recuerdo más especial y afectuoso y de forma aún más especial para los que sirven en sus puestos lejos de nuestras fronteras.
La defensa realmente no le importa ni ha importado a este gobierno ni a los anteriores y es porque desde la transición no hubo un debate serio de cara a la sociedad. La defensa es sólo un comodín de donde recortar una y otra vez más.
Hace ya más de un año que se votó y se ganó por mayoría absoluta un cambio de Gobierno con la esperanza de solucionar los despropósitos del gobierno anterior gracias a los que estamos sumidos en una de las situaciones más críticas de nuestra Historia en todos los campos del político, al económico y social con una crisis absoluta de valores nacionales.
Tras más de un año es desencanto ha cundido pues el cambio no ha servido de nada, tenemos un gobierno desnortado que no ha acabado radicalmente con las decenas de duplicidades, no se ha atacado la raíz del problema, es imposible reparar una gotera sin antes cerrar el grifo. Y ese grifo es el del actual sistema de organización territorial caduco obsoleto e inservible, y nuestra Constitución no dice nada respecto a que las autonomías sean eternas.
El sistema lejos de acercar la administración al ciudadano se ha convertido en un pesebre de los partidos, las Administraciones públicas son en realidad 17 gobiernos autonómicos, 17 parlamentos y miles de empresas y organismos públicos territoriales cuyo objetivo último en muchos casos es generar nóminas y dietas, con policías locales por doquier, a su aire, y no digamos las autonómicas, mientras Defensa ha ido adelgazando una y otra vez más.
La situación se ha degradado hasta tal punto que amenaza ya la Unidad Nacional siendo este punto donde confluyen todos nuestros males aunque a día de hoy ya hay quien dice que el separatismo está detenido. Recortar y recortar en Defensa sólo nos lleva a la indefensión, a no ser tomados en serio en el concierto internacional, y a ello sumamos que todas las medidas pasan por elevar la presión fiscal sobre familias y empresas, con una pérdida de poder adquisitivo sin posibilidad del acceso al crédito, en definitiva un camino que nos lleva al abismo.
El estado debe ser rediseñado lo que posibilitaría reducir el déficit no a costa de la economía real para salvaguardar los pesebres autonómicos, eliminando TODAS las duplicidades, subvenciones a partidos políticos y sindicatos, empresas públicas improductivas, nóminas y dietas procedentes de la dedocracia, así como eliminando las tensiones territoriales que tanto daño están haciendo a la imagen de España y para recuperar la confianza en nuestro país.
Con esto no haría falta recortar más en Defensa se podría invertir y tener una Defensa CREÍBLE, Y SIN RECORTAR en Seguridad, Sanidad o Educación.
Parece como si los únicos que no se enteran de que el modelo autonómico está agotado es la clase política por la terrible sobredimensión de la administración hecha para la supervivencia exclusiva de esa clase.
Leía del actual Ministro de Defensa su idea de "Simplificar la organización de las Fuerzas Armadas sin que éstas pierdan su capacidad de despliegue y de respuesta frente a las crisis" (¿?).
…Eso ya no lo puede creer nadie con una pizca de sentido común, eso sí seguro que aparecen leales espontáneos que se comprometen a lograr este absurdo, cortando por donde sea, en el que para mantener una organización territorial del estado irracional, obsoleta, inservible, con decenas de duplicidades, un elefante con pies de barro, se recorta una y otra vez de la Defensa de una forma frívola e inconsciente.
Está clarísimo que sobran muchísimos altos cargos, civiles y militares (y de los cuatro cientos mil cargos políticos al menos la mitad), y si hablamos de las autonomías es no parar, de entrada todas las oficinas en el extranjero, un insulto a la Soberanía Nacional, que se ha permitido su fraccionamiento en 17 pedazos cuando su sólo propietario residente es el PUEBLO ESPAÑOL. Ya se podían dejar de tonterías y meter la tijera donde deben meterla.
Por otra parte es necesario subrayar que tanto en el lejano pasado como en el reciente siglo XIX y en el actual Occidente europeo, construido sobre las bases de la libertad y la democracia, sólo se sientan seriamente a la mesa de la negociación las naciones que disponen de unas Fuerzas Armadas de envergadura, los países que dedican un porcentaje decente de sus presupuestos a los gastos militares tanto de personal como de material, tal como firmaba Luis María ANSON en El Ejército triturado (La Razón, 6 de enero de 2002) y que ampliaba el 22 de febrero de 2003: “Nuestro talón de Aquiles radica en la debilidad de las Fuerzas Armadas nacionales. Unos presupuestos miserables desde hace muchas décadas han situado nuestro poderío militar a la cola de Europa... Los ejércitos son los pordioseros de los presupuestos españoles”.
Eso es lo que hay.
En fin… Un fuerte abrazo a todos los ESPAÑOLES que profesan la honrada religión de servir a la Patria, esperando que siga siendo UNA, GRANDE y LIBRE, pues sin que se me quiera tildar por ello de retrógrado, dejemos clara la evidencia en este momento en que muchos de los que cobran del presupuesto español aspiran a que España deje de ser una, con el consentimiento de los dos principales partidos políticos españoles, la quieren empequeñecer, creando espacios donde se somete a la españolidad a cuarentena, en definitiva donde no campa la Libertad, principio fundamental del estado democrático.
¡¡Viva España!! ¡¡Viva sus Fuerzas Armadas!!