
La cadena estadounidense CNBC informó que será en 2022 cuando el Ejército ruso empiece a usar misiles capaces de derribar satélites.
A principios de octubre los medios publicaron por primera vez que el caza ruso MiG-31 había sobrevolado el cielo de Moscú portando un supuesto misil antisatélite.
En realidad se trataba de un prototipo del futuro proyectil.
La fuente de CNBC también acaba de precisar que no se trataba de un misil, sino de un prototipo destinado a acreditar su compatibilidad con la aeronave. Las maniobras empezaron en septiembre y todavía siguen en curso.
La misma fuente precisó que, para el año 2019, están previstos los lanzamientos de prueba de dichos prototipos. Dentro de cuatro años, las pruebas deberían completarse, de manera que el misil podría entrar entonces a formar parte del Ejército.
Los interlocutores de la cadena estadounidense —vinculados a la inteligencia de EEUU— señalaron que China tiene desarrollado un sistema antisatélite parecido, sin precisar si el Ejército del país ha adoptado ya dicho armamento.
El misil ruso 40N6 "cambiará las reglas del juego"
El misil tierra-aire con el mayor alcance del mundo, el 40N6 ruso, cambiará las reglas del juego para las Fuerzas Armadas de Rusia y para sus aliados, escribe el portal Military Watch Magazine.
El misil, que armará a los sistemas S-400 y S-300, tiene un alcance de 400 kilómetros y una velocidad hipersónica Mach 14, lo que le permite a los S-400 impactar contra objetivos en casi toda Alemania, Ámsterdam, Austria y hasta en Croacia desde Rusia en apenas unos segundos después de su lanzamiento.
"El misil 40N6 traza una trayectoria única para una munición de tierra-aire. Alcanza altitudes de hasta 30 kilómetros antes de ejecutar un descenso brusco. La plataforma utiliza [un radar activo] para subir hasta una altitud determinada antes de cambiar a modo 'buscar y destruir'. Eso es clave para que el misil alcance objetivos a baja altitud", explican en el portal.
En total, las Fuerzas Aeroespaciales rusas se harán con más de 1.000 unidades de estos misiles hasta el año 2027 para armar a los S-400. Turquía, Argelia, Bielorrusia, la India y China quieren comprarlos y es posible que a ellos se unan Arabia Saudí, Irak y Marruecos.
De ahí que, como explican en Military Watch Magazine, el 40N6 "cambie las reglas del juego" en Europa o en el estrecho de Taiwán, e incluso en el norte de África y en el golfo Pérsico.
Rusia pone a prueba a su asesino de satélites, Tirada-2C
Rusia puso a prueba el 27 de octubre su nuevo sistema de guerra electrónica Tirada-2C, capaz de dejar fuera de juego a los satélites desde tierra y sobre el cual el Estado mantiene un estricto secreto.
"El sistema Tirada-2C se ha puesto a prueba y luego una comisión estatal ha expuesto sus recomendaciones", informa el periódico ruso Rossiyskaya Gazeta.
Del sistema se supo por primera vez el 30 de noviembre de 2017 de boca del subdirector del Instituto Central de Investigación y Ciencia número 46, Oleg Achásov, quien reveló que Rusia estaba trabajando en el desarrollo de un arma de neutralización de satélites.
En enero de 2018, una fuente de la Defensa rusa reveló a la prensa que estaba previsto que el Ejército recibiese sistemas capaces de inutilizar los satélites del enemigo. El arma, dijo, había recibido el nombre de Tirada-2 y se estaba trabajando en ella desde 2001. El sistema utilizaría ondas radioelectrónicas desde tierra, añadió.
Tirada-2 volvió a salir a colación en agosto, durante el foro Armia 2018, cuando el Ministerio de Defensa de Rusia firmó un contrato por la entrega de un sistema de neutralización de satélites llamado Tirada-2.3. Según el Ministerio, antes de que acabe 2018 ya comenzarán las entregas.
Una 'Flota del Ártico’ para Rusia
Para 2021, el Ministerio de Recursos Naturales y Ecología de Rusia tiene previsto construir una flota de 12 buques para explorar el Ártico.
"En esencia, aparecerá una Flota del Norte ambiental", dice un comunicado del Ministerio.
Según este documento, la tarea del Ministerio no es solo proporcionar el monitoreo ambiental del Ártico, teniendo en cuenta su desarrollo prospectivo, sino también llevar a cabo la supervisión ambiental en la Ruta Marítima del Norte y durante la exploración de depósitos minerales.
Según datos oficiales, el 85% del gas y el 11% del petróleo que produce Rusia proviene de la zona ártica.
"Debemos verificar y tener información sobre cómo se desarrolla una u otra actividad en esa zona", indicó una fuente de Sputnik en el Ministerio.
Agregó que "los inspectores deben estar listos para el inicio de las grandes obras en el Ártico para que garanticen el cumplimiento de las leyes".
Desde 2019, la Ruta Marítima del Norte, que transcurre por la mitad del Ártico, estará clausurada para buques con bandera extranjera. Sin embargo, habrá excepciones para algunos tipos de buques, declaró en septiembre el vice primer ministro ruso, Yuri Borísov.