
Un importante asesor del príncipe heredero saudí, que fue destituido por su papel en el asesinato de Khashoggi, ausente en las sesiones del juicio del caso.
Saud al-Qahtani, un asesor del círculo cercano a Muhamad bin Salman Al Saud, no está entre los 11 sospechosos del asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi, en un juicio en el que las audiencias se realizan en secreto en Riad, la capital saudí, ha informado este domingo Reuters, citando fuentes familiarizadas con los procedimientos.
El fiscal general de Arabia Saudí acusó en noviembre de 2018 a 11 sospechosos relacionados con el asesinato del periodista, crítico con la monarquía de los Al Saud, y dijo que al menos cinco de ellos podrían enfrentar la pena de muerte por “ordenar y cometer el delito”.
EE.UU. incluyó a Al-Qahtani, también asesor de la corte real saudí, en la lista de las sanciones que había aprobado contra 17 oficiales por el caso Khashoggi.
Las fuentes, no obstante, aseguran que Al-Qahtani no está en el juicio ni ha hecho acto de presencia en ninguna de las cuatro sesiones judiciales convocadas desde enero, y ello a pesar de que la monarquía árabe había prometido llevar ante la justicia a los responsables del asesinato de Khashoggi, ocurrido el 2 de octubre de 2018 en el consulado saudí en Estambul (Turquía).
Dos fuentes de inteligencia regionales, incluida una turca, dijeron a Reuters, semanas después de que se cometiera el crimen, que Al-Qahtani dirigió el asesinato de Khashoggi vía Skype. “Tráiganme la cabeza del perro”, ordenó Al-Qahtani al escuadrón de 15 verdugos saudíes que habían viajado a Estambul.
El fiscal general saudí había afirmado con anterioridad que Al-Qahtani había coordinado el crimen con el subjefe de la Inteligencia del reino árabe, Ahmad al-Asiri. También había señalado que el asesor de Bin Salman se había reunido con los agentes acusados antes de su viaje a Turquía.
La Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA, por sus siglas en inglés) y algunos países occidentales opinan que el príncipe heredero saudí ordenó el asesinato de Khashoggi, algo que Riad niega.
La monarquía saudí ha sido blanco de fuertes presiones y críticas internacionales por el caso Khashoggi, un escándalo que empañó la imagen del joven príncipe heredero, provocó una fuga de inversores extranjeros del país y empeoró el negro historial de derechos humanos de la nación árabe.
Reformas del heredero conllevan ‘dolor económico’ para los saudíes
El plan de reformas económicas impulsado por el príncipe heredero saudí, Muhamad bin Salman, están creando nuevos problemas para la población, indica un informe.
Según se subraya en un reporte publicado el sábado por el diario The Wall Street Journal (WSJ), “el esfuerzo generalizado para diversificar la economía dependiente del petróleo del reino saudí está creando nuevos problemas, a medida que los saudíes y sus negocios comienzan a sentir el dolor de una transición incierta”.
En los últimos dos años, agregó el mismo medio estadounidense, el polémico príncipe heredero aumentó los precios de la gasolina y la electricidad, introdujo nuevos impuestos en Arabia Saudí y obligó a los trabajadores extranjeros a abandonar el país para dar paso a los saudíes.
Riad lanzó en abril de 2016 la llamada “Visión 2030”, el ambicioso plan del reino para diversificar su economía, crear empleos, atraer inversiones y desarrollar industrias, como el turismo. Sin embargo, de acuerdo con la nota, la inversión extranjera en el reino petrolero siguió cayendo en 2018, de modo que descendió de 7400 millones de dólares en 2016 a 2400 millones en 2018.
La reducción de inversiones ha ocasionado, asimismo, la disminución en hasta 45 % de rentabilidad de las empresas extranjeras. Varias compañías han cerrado sus representaciones o sucursales en Arabia Saudí. Esta situación ha causado que un millón de fuerzas de trabajo abandonen el país árabe, agregó el WSJ.
El esfuerzo generalizado para diversificar la economía dependiente del petróleo del reino saudí está creando nuevos problemas, a medida que los saudíes y sus negocios comienzan a sentir el dolor de una transición incierta”, indica The Wall Street Journal.
El periódico estadounidense además se refirió a la insatisfacción de ciudadanos saudíes, que van perdiendo la confianza en los planes impulsados por el líder de facto del país, el joven Muhamad bin Salman.
Por otro lado, la guerra contra Yemen, que lanzó Riad y varios de sus aliados árabes en 2015, y el brutal asesinato en octubre pasado del periodista disidente Jamal Khashoggi en el consulado en Estambul (Turquía) sigue conllevando consecuencias económicas para el reino árabe.
Ahora existen dudas de que Riad seguirá siendo un socio económico clave para muchas compañías occidentales. De hecho, lo que el asunto de Khashoggi ha puesto de relieve son los riesgos que implica tratar con la familia real saudí.
The New York Times: 'Hackers' israelíes ayudaron a Arabia Saudita a espiar a disidentes
El diario revela cómo empresas privadas ayudan a sus clientes a rastrear grupos terroristas y cárteles de la droga, si bien también se utilizan con fines más oscuros, como el espionaje a periodistas y activistas.
Saúd al Qahtani, un importante exasesor del príncipe heredero saudita que estuvo a cargo de una supuesta campaña para reprimir a la disidencia, utilizó los servicios de NSO Group, una compañía israelí que ofrece tecnología desarrollada por exoperativos de inteligencia, para espiar a las personas a las que veía como amenazas para el reino, según lo revela una nueva investigación de The New York Times.
El medio estadounidense ha realizado decenas de entrevistas a 'hackers' que trabajan o han trabajado para Gobiernos y compañías privadas, y ha revisado documentos de empresas como NSO o la rival DarkMatter, con sede en los Emiratos Árabes Unidos, para investigar el mercado de espionaje digital privatizado y la industria multimillonaria que hay detrás de él.
Propósitos oscuros
Según el diario, en la actualidad, los países pequeños, las corporaciones o incluso personas ricas pueden contratar empresas privadas para realizar operaciones sofisticadas de vigilancia que algún día fueron reservadas para las potencias mundiales. Las compañías como NSO Group o DarkMatter contratan a expiratas informáticos gubernamentales para ayudar a sus clientes a rastrear elementos criminales como grupos terroristas y cárteles de la droga. Sin embargo, sus herramientas también se utilizan con propósitos más oscuros, como el espionaje a periodistas y activistas.
Este fue el caso del Gobierno de México, que compró el 'malware' Pegasus de NSO con el objetivo de utilizarlo en la guerra contra los cárteles, pero que también lo aprovechó para espiar a al menos dos docenas de periodistas, a críticos del Gobierno, investigadores internacionales del caso de los estudiantes de Ayotzinapa o incluso a partidarios de un impuesto a los refrescos.
En cuanto a Al Qahtani, el diario afirma que utilizó las herramientas de NSO Group para rastrear a los disidentes sauditas en todo el mundo en el marco de sus "extensos esfuerzos de vigilancia que, finalmente, llevaron al asesinato del periodista Jamal Khashoggi" en el consulado de Arabia Saudita en Estambul. En mensajes intercambiados con empleados de NSO Group, Al Qahtani habló sobre "los grandes planes" para utilizar sus herramientas de vigilancia en países como Turquía, Catar, Francia y el Reino Unido, recoge el medio.