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El Prosur: una propuesta "precipitada" y "esencialmente ideológica"

Por Rodrigo
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cutuku2001hotmailcom/10/10/18
miércoles 03 de abril de 2019, 21:00h

El Prosur termina siendo una "propuesta esencialmente ideológica", a pesar de que sus creadores hayan afirmado lo contrario, consideró el analista internacional Giovanni Molano-Cruz. El analista advirtió que, a diferencia de la Unasur, la génesis del nuevo bloque aparece "precipitada y sin mayor concentración".

Redacción

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El Prosur termina siendo una "propuesta esencialmente ideológica", a pesar de que sus creadores hayan afirmado lo contrario, consideró el analista internacional Giovanni Molano-Cruz. El analista advirtió que, a diferencia de la Unasur, la génesis del nuevo bloque aparece "precipitada y sin mayor concentración".

Consultado por Sputnik, el docente del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Colombia señaló que "a pesar del manifestado y enfatizado objetivo según el cual el nuevo organismo regional no tendría características ideológicas, se trata de una propuesta esencialmente ideológica".

El experto señaló que Iván Duque y Sebastián Piñera, respectivamente presidentes de Colombia y Chile y promotores de Prosur, se presentan como "antítesis de los promotores de Unasur" e impulsores de un ente regional que "contiene el compromiso con la economía de mercado y, de seguro, con todo lo que ese compromiso implica para las transformaciones del Estado". Igual postura han tomado "sus más fieles y seguros seguidores", el mandatario argentino,  Mauricio Macri y el brasileño, Jair Bolsonaro.

De todos modos, Molano-Cruz advirtió que no debería entenderse que el Prosur es un "espejo" de la Unasur. El bloque creado a instancias de Hugo Chávez y Lula tuvo un "proceso de gestación" que no estuvo exento de tensiones entre sus promotores. En contraposición, apuntó, la iniciativa del Prosur "pareciera precipitada y sin mayor concentración".

"De hecho, las declaraciones de Duque el 14 de enero sobre la creación de Prosur solo tuvieron una reacción de Piñera, un mes después, 27 de febrero, cuando anunció la cumbre presidencial del viernes en Chile. Si Piñera y Duque han avanzado en acuerdos privados para crear un nuevo organismo regional suramericano, esos acuerdos me parece no son suficientemente claros en el espacio público", complementó.

Para Molano-Cruz, la cumbre de Santiago de Chile "no se puede entender por fuera de los objetivos y acciones de presión política, económica y diplomática a Maduro". El especialista recordó las intervenciones de Duque y Piñera en la frontera colombo-venezolana y advirtió que la cuestión venezolana "es un tema neurálgico para la región y para toda América Latina".

"La cumbre presidencial de Santiago deviene interesante para saber cuál será la posición de Suramérica frente a Venezuela, que fue declarada por la última reunión del Grupo de Lima en Bogotá como una amenaza para la seguridad y la paz regional", dijo.

El docente colombiano consideró que la postura de los gobiernos de Bolivia y Uruguay, que concurrieron a la cumbre meramente como observadores, no logra poner en jaque al incipiente bloque, de la misma forma en que los cuestionamientos de Colombia y Chile en la génesis de la Unasur no lograron evitar su consolidación.

Consultado sobre la utilidad de una nueva organización regional, el analista reflexionó que "en América Latina y el Caribe tenemos una imagen de los procesos de integración regional que no corresponde a la realidad histórica". En ese sentido, comentó que la influencia de la experiencia europea como "norma universal de integración regional" hizo pensar al continente que la multiplicidad de organismos son una prueba de ese fracaso.

Por el contrario, para Molano-Cruz, la historia indica que "desde 1960 la coexistencia de diferentes bloques regionales es una características de la cooperación y la integración regional de América Latina y el Caribe".

Más allá del éxito o fracaso de Prosur, el docente universitario valoró que, en última instancia, "lo único cierto es que Piñera y Duque han contribuido a reunir a los presidentes suramericanos quienes desde la cumbre de Unasur en 2014, no se habían reunido".

Análisis: Plan Cóndor II: cómo Prosur vuelve a poner a Latinoamérica bajo amenaza

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María Luisa Ramos Urzagaste

Los cambios políticos en América Latina y el Caribe estos últimos años, se han visto reflejados en un serio debilitamiento de los organismos multilaterales regionales. Se reflotó la nefasta y retrógrada OEA, que, como simbolismo, es un grave antecedente contra la soberanía regional y posiblemente ahora asistimos al surgimiento del Plan Cóndor II.

La creación del 'Foro para el progreso de América del Sur', Prosur, el pasado 22 de febrero, no parece ser una improvisación y, entre más repite el presidente chileno Sebastián Piñeira que "no es un foro ideológico" menos creíble se hace.

Lo que debe preocupar y ocupar a América Latina y el Caribe es la discusión a puertas cerradas que sostuvieron esos presidentes de Prosur. Si no hubiese planes oscuros de por medio, la reunión realizada en Santiago de Chile habría sido transmitida por los medios de comunicación.

Preocupa más aún cuando el presidente de Brasil Jair Bolsonaro acaba de visitar Estados Unidos donde además de reunirse con su homólogo, realizó una sonada visita a la CIA.

Los líderes del Foro Prosur comparten profundas coincidencias, entre ellas: su sumisión y admiración por el presidente Donald Trump, su deseo de hacer desaparecer cualquier movimiento progresista, su odio a las ideas izquierdistas, su deseo de colaborar militarmente con Estados Unidos y la OTAN, la decisión de restaurar las ideas del neoliberalismo y las privatizaciones, entre otras.

Unasur bajo ataque

Entre sus tácticas para afincar su proyecto, utilizan el método del descrédito. Argumentan que la Unasur ha fracasado aduciendo que hay un "exceso de ideologismo y de burocracia".

Lo cierto es que, si la Unasur está prácticamente inactiva hace más de tres años es por el sabotaje que realizaron los representantes de algunos países, que intentaron imponer un Secretario General, sabotearon la convocatoria a reuniones y no permitieron la aprobación del presupuesto.

El presidente colombiano Iván Duque dijo que la Unasur será reemplazada por Prosur, y a esos ataques se sumó el Vicepresidente de Brasil, Hamilton Mourão, quien consideraque la Unasur murió.

A más de eso, suenan cínicas las palabras del presidente chileno Piñera cuando dijo que Prosur "está abierto a todos los países que cumplan con dos requisitos esenciales. Primero, vigencia clara de la democracia y del estado de derecho y segundo, respeto pleno a las libertades y a los derechos humanos de sus habitantes".

El presidente chileno nos quiere dar lecciones de democracia y derechos humanos cuando él mismo hace unos años, expresó su profunda solidaridad con el dictador Pinochet, quien fue uno de los líderes del Plan Cóndor en Sudamérica, que ocasionó mucho dolor y muerte en el Cono Sur.

La pregunta clave que debemos hacernos luego de la creación de Prosur es: ¿qué hay detrás de eso? La declaración firmada es apenas la fachada.

Estados Unidos y los gobiernos afines a Trump han puesto todo su empeño para que la OEA sea el único el foro de discusión política en la región; por otro lado, si de aranceles y comercio se trata, ahí están la Asociación Latinoamericana de Integración Aladi, el Mercosur y la Comunidad Andina.

¿Para qué entonces un nuevo foro? Algunas acciones, en especial del presidente Bolsonaro, que al parecer ahora es el factor de cohesión del grupo, podrían ayudarnos a entender.

Atando cabos

Durante la visita realizada por el presidente Bolsonaro el pasado 21 de marzo a Estados Unidos, no solo se trataron asuntos bilaterales, fueron más allá, ya que incluso se reunió con la CIA para "abordar asuntos de la región".

Por otro lado, el pasado 11 de febrero Itamariti anunciaba que el ministro Ernesto Araujo se reunió en Brasilia con el almirante Craig Faller, jefe del Comando Sur de Estados Unidos, para discutir la cooperación y las alianzas bilaterales en el área de defensa y seguridad.

?Vale aquí recordar que Craig S. Faller, declaró el 7 de febrero pasado que Washington está estrechando lazos con los países del Southcom y aclaró que "esta colaboración no solo se da entre militares, sino también con diplomáticos, auspiciada por el Departamento de Estado y otras organizaciones, como la Agencia para el Desarrollo Internacional y los Departamentos de Justicia y de Seguridad Nacional".

Un hecho no menor es que, durante una cena ofrecida en la Embajada de Brasil en Washington, el presidente brasileño Jair Bolsonaro dijo que lo que quería era "liberar a Brasil de la ideología nefasta de izquierda" y no escatimó palabras para halagar a Olavo Carvalho, de quien dijo que "es el inspirador de muchos jóvenes en Brasil y en gran parte le debemos a él la revolución que estamos viviendo".

Olavo Carvalho admirador de Evola

Carvalho, quien reside en Estados Unidos, expresa abiertamente su profunda admiración por Julius Evola y Giovanni Gentile, intelectuales fascistas, tradicionalistas radicales, considerado por muchos como antidemocráticos y anti igualitarios.

Giovanni Gentile fue incluso coautor junto a Benito Mussolini de la doctrina del fascismo.

Humberto Eco advierte que "El Ur-Fascismo está aún a nuestro alrededor, a veces con trajes de civil. Sería muy cómodo, para nosotros, que alguien se asomara a la escena del mundo y dijera: '¡Quiero volver a abrir Auschwitz, quiero que las camisas negras vuelvan a desfilar solemnemente por las plazas italianas!'. Por desgracia, la vida no es tan fácil. El Ur-Fascismo puede volver todavía con las apariencias más inocentes".

Por cierto, Carvalho fue quien recomendó designar al actual Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Ernesto Araujo, por ser uno de sus mejores discípulos.

Acallar para imponer

Acaso alguien cree que sabiendo de las vergonzosas demostraciones de sometimiento de esos gobernantes ante Estados Unidos, ¿serán ellos quienes lideren un proyecto de prosperidad para Latinoamérica?

No es descabellado pensar que podríamos estar asistiendo al surgimiento de una especie de Plan Cóndor II, con nuevos instrumentos e ideas para someter a la región.

Estados Unidos están ávidos de volver a controlar Latinoamérica y el Caribe a cualquier precio. Por tanto, se hace imprescindible refrescar la memoria.

El nefasto y sangriento Plan Cóndor

Como lo cuenta el Juez español Baltasar Garzón Real en el libro ‘Operación Cóndor 40 años después', "la Operación Cóndor formaba parte del complejo sistema interamericano de contrainsurgencia promovido por la política exterior norteamericana. Mediante su accionar transnacional, Cóndor complementaba las políticas represivas que las Fuerzas Armadas del Cono Sur ejercían dentro de sus territorios nacionales."

El uso de escuadrones de la muerte y métodos ilegales era un medio para desmovilizar movimientos populares, aterrorizar a la sociedad, y solidificar las estructuras económicas y militares en la región, apunta la escritora J. PatriceMcSherry en el libro escrito por Garzón.

Esta coordinación implicó, oficial y directamente, el seguimiento, vigilancia, detención, interrogatorios con tortura, traslados entre países, y desaparición o asesinato de personas consideradas por dichos regímenes como "subversivas del orden instaurado, o contrarias a su política o ideología".

Solo a manera de ejemplo se pueden mencionar los llamados ‘Archivos del Terror' hallados en Paraguay en 1992, que arrojan la cifra de 50.000 personas asesinadas, 30.000 desaparecidas y 400.000 encarceladas.

¿Permitiremos que destruyan Unasur?

La integración regional pasa por momentos difíciles, es cierto, pero no es definitivo, y no serán esas visiones excluyentes, oscuras y retrógradas las que prosperen.

Un gravísimo error histórico de estos tiempos en Latinoamérica y el Caribe sería sumarnos a las voces que quieren ver muerta a Unasur y a la Celac.

Se requiere asimismo una fuerte dosis de autocrítica y un profundo repaso de la historia, para evitar que nuestros pueblos pierdan la esperanza de que podemos vivir en armonía en la diversidad.