El pasado 13 de junio nos hacíamos eco de la noticia de la condecoración de un perro de la guardia Civil, llamado AJAX, concedida por un centro Británico al Valor, por haber detectado una bomba lapa adosada en los bajos de un vehículo, y por dicho motivo el perro y su guía fueron noticia con asistencia hasta en los platós de televisión, incidiendo en la noticia que dicho perro y su guía habían pasado por diferentes unidades de la Guardia Civil, Casa Real Presidencia del Gobierno entre otras.
Sin quitar ningún merito al referido perro como a su guía, es de justicia recordar que en la Guardia Civil han existido otros héroes olvidados. Uno de ellos es el perro Micky, con número de expediente Y 35. Micky es un pastor alemán de pelo largo especialista en detección de explosivos. Estaba destinado en el Equipo de Desactivación de Explosivos de la Comandancia de la Guardia Civil de Tres Cantos de Madrid
Entre sus hechos meritorios figura la detección de 130 kilos de explosivos camuflados en el interior del vehículo Ford Escort interceptado el día 17 de diciembre de 2002 en el que después de un tiroteo con terroristas muere un miembro del Cuerpo, el guardia Molina, en el punto km 38 de la Autovía A 6, sentido Madrid (localidad de Collado Villalba). Todo en medio de una intensa lluvia y frío.
El objetivo de la organización terrorista ETA era realizar un gran atentado durante las fiestas navideñas en un importante centro comercial de la capital.
Estos perros eran las Armas Secretas de la Benemérita. Por ejemplo, Irincchi, que murió al pisar una bomba trampa y evito que una patrulla de la Guardia Civil en las vías del tren y muriera despedazado.
Estos perros son dignos de lo que decía la antigua cartilla del Cuerpo: si al guardia civil algo le es permitido de aquellos a quien favorezca es solo un recuerdo de gratitud.