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La realidad de Gibraltar

Por Elespiadigital
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viernes 23 de agosto de 2013, 00:00h

Analizar los actuales acontecimientos relacionados con Gibraltar requiere aplicar una amplia visión al conflicto, ya que si bien es cierto que obviamente, para entenderlo e intentar encontrar una solución al mismo, es necesario conocer los tres siglos de historia desde el Tratado de Utrecht, también los actuales aspectos militares, económicos y sociales son de imprescindible conocimiento.

Por Santiago Velo*

 

Por Santiago Velo*

Analizar los actuales acontecimientos relacionados con Gibraltar requiere aplicar una amplia visión al conflicto, ya que si bien es cierto que obviamente, para entenderlo e intentar encontrar una solución al mismo, es necesario conocer los tres siglos de historia desde el Tratado de Utrecht, también los actuales aspectos militares, económicos y sociales son de imprescindible conocimiento.

Algo se está moviendo, y muy en serio, en relación a Gibraltar. Recién un grupo de juristas ha presentado una querella criminal contra Picardo y sus ministros por destrozo medioambiental. Y unos días antes de que el gobierno español empezara a aplicar las fuertes medidas de control en la verja, Giles Paxman, embajador del Reino Unido en España, recibió una carta firmada por un grupo de militares, economistas e historiadores españoles al cumplirse el 300 aniversario de la firma del Tratado de Utrecht. En la carta al embajador denunciaban la deslealtad de Gran Bretaña, presunta aliada de España en la OTAN, UE y otros organismos internacionales, que se permite detentar una colonia militar en nuestra patria en contra de la legalidad de Utrecht, además del incumplimiento, entre otras, de las resoluciones de las Naciones Unidas.

Exigen que la “zona neutral” lo sea de hecho, de forma inmediata y el cese de las actividades de carácter pirata desde El Peñón como paraíso militar, paraíso fiscal, blanqueo de dinero, contrabando, paraíso del juego, destrucción medioambiental, inseguridad aérea, invasión de cielos y aguas españolas y la limitación de pesca, entre otros.

Saco a colación esta reciente carta, ya que demuestra que el factor histórico esta pasando a ser la excusa para mantener vivo todo lo expuesto, y que se resume en los aspectos militares, económicos y sociales que mencionaba al principio. Nombres como García, Costa o Linares, que forman parte del actual gobierno, demuestra que su vinculación con el protector británico no es sentimental de sentirse británicos –los apellidos son españoles–, sino puramente mercantilista. Y para defender su modus vivendi, los llanitos se mueven, y muy bien. Las últimas conferencias del Foro Recuperemos Gibraltar en el Ateneo y en La Línea, estaban infestadas de boicoteadores que obligaron, en La Línea, a la intervención policial para que pudiera hablar José María Carrascal.

Porque lo que los llanitos buscan es defender lo que LA GACETA en un reciente editorial definió, siguiendo una propuesta mía, como el El lebensraum gibraltareño. Gibraltar necesita terreno, espacio para continuar su progreso y aumento de población. Metros cuadrados para mantener un aeropuerto, hospital, base naval y hasta estadio de fútbol para jugar la Eurocopa. Detalle este, el que la colonia haya sido admitida para jugar partidos internacionales, muy importante. Por un lado, le da estatus extraoficial de país, que es lo que buscaba, por otro, utiliza el deporte para “vender” sus aspiraciones políticas, como la Generalidad de Cataluña usa al Barcelona, y por otro refleja que gente con mucho poder maneja los hilos en Gibraltar. Mientras, se preparan para proponer una solución si Londres les dejara tirados –improbable por los propios intereses británicos, ante todo militares– y es el de convertirse en un nuevo estado como San Marino, Andorra o Mónaco. Hilos que llegan hasta Westminster, donde una política inglesa ha pedido a sus conciudadanos que no vayan de veraneo a España por los sucesos de Gibraltar. Ridícula petición cuando son los propios gibraltareños, unos siete mil que no viven en el Peñón, donde tienen sus residencias ficticias para no pagar impuestos, y sin embargo viven de lujo en Sotogrande y alrededores.

Medidas que vengo pregonando como la de cobrar un peaje a los diez millones de coches que cruzan a Gibraltar, lo que Margallo ha llamado tasa, forman parte del paquete que el Ministerio de Exteriores anunció. Ahora lo importante es presionar para que lo anunciado se cumpla, y no pase como con tantas leyes que este Gobierno iba a derogar o promulgar, y que luego nunca más se supo. Y ante todo, señor Morenés, no doblegarse nunca ante las amenazas inglesas.

*Santiago Velo de Antelo es politólogo, director de la revista Diplomacia y miembro del Foro Recuperemos Gibraltar.