
Aunque no ha merecido especial atención en los medios españoles, al menos 60 personas murieron y unas 130 resultaron heridas en un atentado suicida perpetrado en una iglesia de la ciudad noroccidental paquistaní de Pesháwar, informaron fuentes oficiales. El ataque ocurrió justo antes del mediodía, en la Iglesia de Todos los Santos, situada en la zona de la Puerta de Kohati de la capital de la conflictiva provincia de Khyber-Pakhtunkhwa, explicó un portavoz de la Policía local.
El vicejefe administrativo de Pesháwar, Zahirul Islam, confirmó el número de víctimas en declaraciones recogidas por la emisora estatal Radio Pakistan, y dijo que es probable que esta cifra aumente en las próximas horas. El funcionario precisó que los terroristas entraron en la iglesia cuando los fieles estaban concluyendo la oración y activaron las cargas explosivas que portaban adheridas a sus cuerpos. En el momento del ataque había entre 600 y 700 feligreses en el lugar, según una fuente oficial citada por el rotativo The Express Tribune.
Las fuerzas de seguridad han acordonado el área y los heridos han sido trasladados al hospital Lady Reading, el más importante de la urbe, donde se ha declarado el estado de emergencia. De acuerdo con algunos medios locales, entre las víctimas hay varias mujeres y niños.
Los atentados y otros sucesos violentos son algo constante en esta provincia, que limita con el cinturón tribal fronterizo con Afganistán, un territorio que nunca ha estado bajo completo control del Estado y que alberga a facciones talibanes y grupos yihadistas.
En un comunicado, el primer ministro paquistaní, Nawaz Sharif, se mostró «conmocionado» por el ataque y afirmó que «los terroristas no tienen religión» y que «atacar contra gente inocente va contra las enseñanzas del islam y de cualquier fe». Sharif ha mostrado en las últimas semanas una postura de acercamiento hacia los talibanes paquistaníes y otros grupos afines. El pasado día 9, una conferencia multipartita organizada por su Gobierno acordó ofrecer a los insurgentes iniciar un diálogo para poner fin a la violencia, pero todavía no ha comenzado ninguna negociación formal.
Pakistán es oficialmente una república islámica, creada en 1947 tras independizarse del Imperio Británico como una patria para los musulmanes del subcontinente indio. Actualmente y según datos oficiales no actualizados desde hace más de una década, cerca del 97 % de los más de 180 millones de habitantes del país son musulmanes, mientras que los cristianos no suponen ni siquiera el 2 % de la población.
Arabia Saudí busca silenciar a los Cristianos de Oriente Medio
Desde Líbano a México, Arabia Saudí lleva a cabo una campaña para reprimir cualquier voz cristiana que manifieste su temor por la suerte de los cristianos en Siria y en Oriente Medio a manos de los grupos takfiris y extremistas que el régimen saudí apoya.
En el Líbano, el embajador saudí Ali Assiri desplegó todos sus esfuerzos para sabotear un encuentro de embajadores árabes organizado por el patriarca maronita Bechara el Rai el pasado 27 de agosto.
El objetivo del encuentro era el de pedir a ciertos países árabes que cesaran su apoyo a los grupos takfiris que amenazan la presencia cristiana en Siria, el Líbano y Oriente Medio en general.
Assiri boicoteó dicho encuentro y al mismo tiempo presionó a los embajadores del Consejo de Cooperación del Golfo para que no tomaran tampoco parte en él. La ausencia del embajador kuwaití, Abdel al Qanai, fue un ejemplo flagrante de esas presiones saudíes. Éste se excusó justo antes de la reunión alegando “razones de seguridad”.
El mensaje que hizo llegar Assiri a través de esta actuación se resume en que Riad se opone a toda voz cristiana que se eleve en contra de los extremistas, que han expandido su influencia por la región.
Arabia Saudí ha iniciado también una campaña en instancias internacionales contra el patriarca acusándole de apoyar al gobierno sirio y transgredir el principio de distanciamiento apoyado por el estado libanés.
Por su parte, el embajador saudí en México, Hussein Assiri, ha llevado a cabo una campaña mediática y diplomática contra el obispo de los ortodoxos en México, Antonio Shadraoui, que publicó el 9 de septiembre una carta dirigida a los cristianos del mundo en el periódico Reforma.
En esta carta, Shadraoui evocaba “un complot para eliminar la presencia cristiana en Oriente Medio bajo el pretexto de un respaldo a la Primavera Árabe”.
El embajador saudí ejerció presiones abiertas sobre Shadraoui y el periódico que publicó la carta.
Él se reunió con otros embajadores de países árabes en México para intentar que adoptaran una posición unida contra la carta del obispo y contra una cadena de televisión mexicana que le invitó a hablar.