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El rango de teniente coronel del Príncipe Felipe genera problemas de protocolo y distorsiona la jerarquía militar

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19
lunes 30 de septiembre de 2013, 00:36h

Dentro de la campaña diseñada por Zarzuela para promover la imagen del príncipe Felipe como futuro Rey de España, organizada tras el escándalo que en abril de 2012 supuso el accidente sufrido por el Rey durante una cacería de elefantes en Botswana, se ha venido incrementando de forma muy notable su presencia en actos militares sólo con el objetivo, realmente difícil de alcanzar, de ir tomando el relevo de Don Juan Carlos en su estrecha vinculación con las Fuerzas Armadas, de las que sólo el Rey, y no el Príncipe, ostenta constitucionalmente su ‘Mando Supremo’.

Dentro de la campaña diseñada por Zarzuela para promover la imagen del príncipe Felipe como futuro Rey de España, organizada tras el escándalo que en abril de 2012 supuso el accidente sufrido por el Rey durante una cacería de elefantes en Botswana, se ha venido incrementando de forma muy notable su presencia en actos militares sólo con el objetivo, realmente difícil de alcanzar, de ir tomando el relevo de Don Juan Carlos en su estrecha vinculación con las Fuerzas Armadas, de las que sólo el Rey, y no el Príncipe, ostenta constitucionalmente su ‘Mando Supremo’.

De entrada, el particular entendimiento que ha tenido la princesa Letizia de la etiqueta protocolaria en los actos militares, ya levantó demasiado revuelo en muchos de esos actos, hasta el punto de que altos mandos militares no ocultaron su malestar por el “escaso apego de Doña Letizia a las normas del protocolo” en el ámbito castrense. Las situaciones vividas en su momento en la Escuela Naval Militar de Marín y en la Base Aérea de la Virgen del Camino en León, fueron bien significativas al respecto.

Pero ahora, justo el pasado 24 de septiembre, cuando en la Base Aérea de Talavera la Real Don Felipe afirmaba que el Rey estaba muy animado ante la operación de cadera a la que sería sometido ese mismo día, y que con toda seguridad le impediría presidir el desfile del Día Nacional de España (12 de Octubre), la incongruencia de que vestido el Príncipe con uniforme de teniente coronel se le cuadren y rindan honores los militares de mucho mayor rango (incluidos generales y almirantes de ‘cuatro estrellas’), ha disparado las alarmas sobre la procedencia de la delegación regia que mantiene ante las Fuerzas Armadas y el acatamiento de su jerarquía en el orden castrense.

Allí, como sucede en tantas otras unidades e instalaciones militares, el Príncipe anduvo protocolariamente por encima de anfitriones y mandos de mucho mayor rango, como el general jefe del Mando de Personal del Ejército del Aire, teniente general Manuel Mestre; el director de Enseñanza, general de División Pablo Gómez Rojo; el jefe del Gabinete del Jefe del Estado Mayor del Aire (JEMA), general de Brigada César Simón, y otros. Cierto que no existió la menor tensión, aunque sí que se produjeron numerosos comentarios entre el personal de la Base (oficiales, jefes y generales) sobre la representación militar del Príncipe, su empleo de teniente coronel y su atípica carrera profesional sin haber tenido jamás destino alguno.

Alguien tendrá que explicar cómo en determinados actos institucionales (sin ir más lejos en el próximo desfile de la Fiesta Nacional y quizás también en la celebración de la próxima Pascua Militar), a un teniente coronel sin mayor oficio ni ocupación militar le rinden honores y acatamiento las Fuerzas Armadas con el generalato y el almirantazgo en pleno. Pero, ¿vestiría el Príncipe, en su caso, de uniforme o de paisano…? ¿Y, en ausencia del Rey, los actos militares serán formalmente presididos por el Príncipe o por el jefe del Ejecutivo…?