Desde que empezó la escalada de la tensión con Gibraltar a mediados de julio pasado, se han realizado frecuentes operaciones de muestra del pabellón en las aguas que rodean el peñón y que se encuentran en disputa entre España y el Reino Unido.
En un principio, las que en Gibraltar llaman incursiones y en España defensa de los intereses pesqueros en la Bahía de Algeciras se llevaban a cabo por las embarcaciones del Servicio Marítimo de la Guardia Civil con base en Algeciras, básicamente quien ha llevado el peso del grueso de estas operaciones ha sido la patrullera Río Pas, de la clase Rodman 66 que equipa al instituto armado, auxiliada por diversas semirrigidas y patrulleras menores de la misma base de Algeciras. La clase Rodman 66 está compuesta por 9 unidades. Sus dimensiones son: 20,50 metros de eslora, 4,90 de manga y 1,40 de calado. Su desplazamiento es de 36 toneladas, alcanzando una velocidad máxima de 30 nudos y cuentan con una dotación de 16 tripulantes. Están construidas en poliéster reforzado con fibra de vidrio y pueden navegar entre 450 y 550 millas sin tocar puerto, siendo capaces de manejarse en temporales de hasta fuerza 6.Van equipadas con medios infrarrojos para visión nocturna, GPS y sistemas de comunicación vía satélite.Cuatro unidades de esta clase fueron adquiridas por la Armada Española, que las emplea para instrucción de guardiamarinas en la Escuela Naval Militar de Marín, mientras que Gabón compró otras doce.
A estos actos de patrullaje de la Guardia Civil, se unieron las patrulleras del Servicio de Vigilancia Aduanera que en sus rutas de vigilancia fiscal y de lucha contra el contrabando atraviesan las aguas en disputa pasando a diario cerca del dique de abrigo principal del puerto de Gibraltar, lo cual, en los últimos tiempos se está tomando como una provocación por parte de las autoridades y los habitantes de la Roca.
Todas estas denominadas incursiones han sido objeto de protesta formal por parte de las autoridades gibraltareñas y el “Foreign Office” británico. Hasta hoy, para oponerse a estas agresiones en las denominadas aguas territoriales británicas de Gibraltar, el gobierno del peñón ha utilizado a las unidades de la sección marítima de la Royal Gibraltar Police Force, cuya unidad principal es la patrullera Sir William Jackson, de la Royal Navy, compuestas por la patrullera HMS Sabre (P-285) apoyada por varias semirrigidas y las Rhibs de la Royal Defense Police, que se interponen en el curso de los barcos españoles, lo cual ha provocado más de una situación de peligro, por los golpes entre los barcos y las amenazas de abordaje. No obstante son muchos los Gibraltareños que claman por aumentar la presencia de las unidades de la Royal Navy para oponerse a violación de sus aguas.
Sin embargo, desde el inicio de este mes de octubre ha habido una escalada en la presión naval que las fuerzas españolas realizan en aguas de Gibraltar al unirse a este dispositivo tres patrulleros de altura españoles, que en diferentes días de este mes han atravesado las controvertidas aguas que rodean a la roca con demasiada proximidad a tierra según manifiestan en una nueva protesta las autoridades de Gibraltar.
Parece ser que durante este mes de octubre los patrulleros Cazadora, Alborán y Vigía ha realizado actuaciones de este tipo en la Bahía de Algeciras. Según consta en la protesta realizada por las autoridades locales, el día 3 de octubre el Cazadora se internó en aguas gibraltareñas, haciéndolo el Alborán el día 11 de octubre y ayer, 14 el Vigía.
El Cazadora, el Alborán y el Vigía, son tres patrulleros de altura de la Armada Española, el primero pertenece a la clase Descubierta, antiguas corbetas, convertidas en patrulleros, el Alborán es un patrullero de vigilancia pesquera, que pertenece a la clase Arnomendi, construido en colaboración con la Secretaría General de Pesca, a partir de la modificación del casco de un pesquero y cuya base se encuentra en Cartagena, el buque sólo va armado con dos ametralladoras del 12,7 y recientemente ha acabado una misión de vigilancia pesquera en el Atlántico. Por su parte el Vigía, pertenece a la clase Serviola, una modificación de la clase de Guardacostas Halcón, fabricados para la Prefectura Naval Argentina y la Armada de México por la antigua Bazán, lleva un cañón de 76 milímetros y dos ametralladoras de 12,7.
Resulta evidente, por mucho que se niegue, que estos barcos al tener uno su base en Cartagena y los otros dos en el Arsenal de Las Palmas no están en aguas de la Bahía de Algeciras por casualidad, si no que están cumpliendo algún tipo de misión que se les ha ordenado. El problema de esta escalada en la presión naval puede venir en el caso de que, en algún momento, ocurra un incidente que provoque que el asunto se escape de las manos de quienes lo han ideado.