
La empresa anuncia a los sindicatos su intención de poner en marcha este recorte a partir del 1 de enero de 2014. Los trabajadores del diario catalán ya se bajaron el sueldo el pasado año…
La dirección del Grupo catalanista Zeta se reunió de urgencia con el comité de empresa de El Periódico de Catalunya. Los representantes de la empresa anunciaron a los sindicalistas su intención de acometer una nueva reducción salarial. Con la nueva bajada y la que se acometió tiempo atrás, los empleados perderían, en total, hasta un 25% de su salario. Ahora, empezarán las negociaciones entre las partes. Zeta pretende que el recorte en las nóminas se ponga en marcha en enero de 2014.
Lógicamente, los sindicatos se niegan en rotundo a aceptar otra pérdida de poder adquisitivo de esta magnitud. El rotativo del Grupo Zeta –como el resto de sus publicaciones- ha seguido perdiendo lectores e ingresos por publicidad. Y es que, a la brutal crisis de la economía española hay que añadirle, en el caso de los periódicos, una evidente crisis del modelo de negocio y de línea editorial.
Año y medio atrás, en marzo de 2012, los empleados del rotativo decidieron bajarse el sueldo. Tras arduas negociaciones entre Zeta y el comité de empresa, los trabajadores se redujeron las nóminas en un 8% para un período de tres años. Así, garantizaban la viabilidad del proyecto sin tener que sufrir un expediente de regulación de empleo (ERE), tal y como amenazaba la empresa. Fue un caso muy sonado porque se trató del primer diario de tirada nacional en que los asalariados decidían perder una parte de sus sueldos. Se suponía que aquel recorte era temporal, puesto que el 1 de enero de 2015 los periodistas de El Periódico recuperarían sus niveles salariales de 2011. Sin embargo, este anuncio parece apuntar en la dirección opuesta a aquel acuerdo.
No es la primera vez en 2013 que se dan problemas entre los trabajadores de El Periódico y los responsables del Grupo Zeta. Como informó Vozpopuli, el pasado febrero empleados denunciaron en las redes sociales que el grupo de comunicación estaba ejecutando un "ERE encubierto" con despidos. Además, poco después se vio obligado a finiquitar su rotativa para pagar deudas.
Posiblemente, todo esto no sea más que un capítulo más de la larga agonía de un grupo de comunicación caracterizado por una “línea editorial” basada en el escándalo, en lo retroprogre y en ensalzar la cutrez y el discurso neofeudal del catalanismo separatista, entre toques erótico-casposos y el amarillismo más patético.