
Si hoy volvieran a robar el principal atractivo turístico de Bruselas, el Manneken Pis (Niño que mea), a lo mejor nadie se daría cuenta. La capital de la Unión Europea sigue enfrascada en los asuntos ucranianos. Los políticos viajan a Kiev, uno tras otro.
El Parlamento Europeo adoptó una resolución sobre Ucrania. Los liberales comunitarios establecen turnos para montar piquetes en la plaza Maidán. La alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Catherine Margaret Ashton, arribó a Kiev inmediatamente después de la subsecretaria de Estado de EEUU, Victoria Nuland. El país parece estar bajo “administración externa” de Occidente. Entretanto, la prensa europea no deja de hablar de los supuestos chantajes y presiones a Ucrania por parte de Rusia. ¿Quién, realmente, trata de “manejar” la historia ucraniana? El analista político de Bratislava y exdelegado a la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, Serguéi Chelemendik, comenta:
–Creo que los políticos europeos interfieren gravemente en la crisis política en Ucrania. El conflicto puede causar la escisión del país o tener consecuencias geopolíticas más graves, por lo que Rusia tiene toda la razón, al señalar que los culpables del drama ucraniano son los políticos occidentales que prácticamente tratan de apagar con gasolina el fuego que arde en Kiev.
–Y no dejan de insinuar que Rusia es la que chantajea a Ucrania…
–¿Qué clase de chantaje sería este? Evitar que la integración “euroatlantista” de Ucrania se pague con dinero ruso, es una reacción absolutamente normal. Me perdonan la expresión, pero hablar de chantaje por parte de Rusia es tratar de cargarle las cabras.
–¿Por qué Kiev no se rebela contra estas fuertes presiones externas? Me refiero a las incesantes visitas e instrucciones por parte de políticos occidentales…
–Hay una opinión generalizada de que la élite ucraniana trata de sentarse en dos sillas balanceando entre dos polos de poder. Pero en realidad, estos polos son tres: Rusia, Unión Europea y EEUU. Las mayores presiones sobre Ucrania vienen de la mano de EEUU, lo que ya es obvio. Han puesto en marcha la tecnología de la “subversión” del Estado ucraniano, la misma que han utilizado en muchas otras partes. ¿Por qué las autoridades ucranianas se ven indecisas? Porque están acostumbradas a esta situación. Presiento que pronto dejarán de balancear y tendrán que hacer su opción. Obviamente no están muy preparadas para hacerlo, pensaban que aún tenían tiempo, un año o dos, para tomar su decisión geopolítica más importante. Es por eso que Víktor Yanukóvich se ve últimamente tan desconcertado.
–Usted mencionó la posible escisión del país. ¿Es un peligro real para Ucrania o un mero cuento de horror?
–La escisión es posible, en caso de la destitución ilegal del Gobierno, o sea a través de un golpe de Estado. Pero no es una opción que, a estas alturas, pueda favorecer a la Unión Europea, ni mucho menos a Rusia. Otra cosa que la pieza más importante en el tablero es EEUU que puede empeñarse en llevar la situación a ese término.
Todavía persiste la esperanza de evitar este triste escenario: el presidente Yanukóvich aceptó celebrar una “mesa redonda” de diálogo con la oposición.
–Sin duda, es un hecho positivo que un jefe de Estado tenga esta actitud. Pero no creo que termine en algo importante. Los rivales de Yanukóvich simplemente buscan su rendición.
El presidente checo Miloš Zeman anunció que Ucrania firmará el acuerdo de asociación con la Unión Europea en la próxima cumbre de la Asociación Oriental en mayo de 2014, en Praga. ¿Y su previsión?
–A estas alturas no sabemos lo pasa en los próximos dos o tres días. Lo más probable es que la élite y la ciudadanía que, de paso sea dicho, representan a dos pueblos prácticamente diferentes, hagan su opción hasta mayo. Y en cuanto a las palabras del presidente Zeman, son una mera declaración política que, sin ánimo de ofenderlo, supongo que tenía la instrucción de hacer. Y la cumplió cabalmente.