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Los muertos de hambre

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19
domingo 22 de diciembre de 2013, 00:00h

Hay diversas maneras de matar el hambre, sin olvidar que “!el hambre es canija”, de tal forma que el hambre, no la obra del genial y olvidado Helmun Kalsun, determina muchos de los criterios que conforman la  partidocracia.

Por José Luis Ontiveros*

 

Por José Luis Ontiveros*

Hay diversas maneras de matar el hambre, sin olvidar que “!el hambre es canija”, de tal forma que el hambre, no la obra del genial y olvidado Helmun Kalsun, determina muchos de los criterios que conforman la  partidocracia.

Ya entraré en el tema apasionante en sí de la peregrinación a la montaña mágica del sur extremo de Chile y al viaje y permanencia en la región Austral. Mas estuve viendo en mala hora, ¡maldita la hora!, noticias en la red conocido con el nombre de México, y es que México al parecer resiste todas las deshonras, aun hasta el culto patriotero a los diosecillos liberales como el quien aceptara y promoviera el tratado MacLane-Ocampo, del que se ocupa Bulnes y mi maestro de historia don Celerino Salmerón. Traición de Benito Juárez, pero hay quien sigue cantando al “budita zapoteco”.

Mas la ignominia reside en esos políticos de la banda de tres colores, que no saben ni siquiera qué significa en su origen y en su creador Agustín de Iturbide, que pretenden reelegirse hasta depredar su mediocridad voraz, ahí están las figuras de cera de los diputados y los senadores que piensan eternizarse en sus puestos como ya lo han hecho.

Hay quienes venimos de familias con ciertos medios y quienes no han tenido otra que bailar al ritmo que les toquen. Estos últimos, sin embargo, no tienen conciencia de su oprobio y se han lanzado a la gran sociedad, desde los arrabales, y desde la historia misma de su oprobio.

Nadie niega los méritos de la política como afirma el conductor Perón si ellos nacen del servicio y la pasión. Mas si resulta sospechosa que muertos de hambre se encumbren con fortunas descomunales, basadas en la baja astucia y el chantaje de la información “confidencial”, y lo peor son sus amiguetes que no pasan de la indigente condición pedagógica de la profesora Gordillo, y que nunca han tocado el pizarrón.

Mas hay familias a las que el fario les fue adverso. Perdieron con la revolufia mexicana mientras que el norte salvaje se encumbraba, los yaquis ocupando Córdoba,  fumando de la buena en ejercicio de la no prohibición. Lo que siempre recordaba mi abuela, que decía y “¿estos pelados?”

Si bien existe un orden de justicia en que los hombres eminentes que sirven al Estado deben ser retribuidos, pero otro y mucho más común, es el de los lambiscones y cortesanos, que, en realidad, no están ahí por ningún apego a un principio, sino porque de ser tan humillados y ofendidos, -sin nunca haber leído a Dostoyeski-, pasan a ser los que ofrecen y venden su influencia con los enanos mayores que los gobiernan.

Me había prometido no escribir sobre México. Creo que eso está en la peregrinación en la Patagonia ya consignado en mi bitácora, pero hay pequeños hombres ambiciosos y sórdidos que quieren perpetuar el poder de los mediocres en alcadías y en lo que puedan, pues viven del presupuesto, son presupuestíveros, y es difícil vivir en el error, fuera del presupuesto -como lo hago yo., como advirtió el tlacuache y escritor veracruzano Gariturieta.

Hace poco, antes de que decidiera abandonar el mundo del todo, a la manera de mi Robinsón, me presentaron dizque alternativas del establecimiento, y les dije que no, que buscaran a un tipo obsecuente y un tanto imbécil pero que pudiera articular un discurso, que le diera solvencia a su miseria espiritual, vamos matar el hambre pero no a los muertos de hambre.

Ahí los tiene Usted con peluquín o calvos, tripudos o faquires, con bigote Pedro Infante o sin él, viven en la opulencia y la corrupción de los siempre deseados muertos de hambre.

*Analista y escritor