El dispositivo militar del Pentágono alrededor de Irán incluye, además de la ampliación de la base militar estadounidense en Bahréin para estacionar allí sus caza-bombarderos F-22 [1], una red de radares X-Band destinados a mantener vigilado de forma permanente el espacio aéreo iraní.
Esos radares de observación se distribuyen de la siguiente manera:
Monte Keren, en el desierto de Negev, Israel;
Kurecik, en Turquía;
Una base no identificada en Qatar;
Al-Dhafra, en los Emiratos Árabes Unidos;
Camp Arifjan, en Kuwait.
Se trata, en todos los casos, de bases permanentes y los trabajos de instalación definitiva ya están en marcha.
El Pentágono instala bombarderos cerca de Irán
Durante su viaje a California en el marco de una colecta de fondos, el presidente estadounidense Barack Obama defendió ante sus amigos proisraelíes la política de su administración en relación con Irán. Al hacerlo, Obama declaró que el acuerdo transitorio firmado en Ginebra estará acompañado de medidas tendientes a mantener la presión militar sobre Teherán.
Simultáneamente, el secretario de Defensa Chuck Hagel, actualmente de viaje en la región del Golfo, reveló que el Pentágono está dedicando 580 millones de dólares a la ampliación de la base de la Quinta Flota, en Bahréin.
Aviones F-22 se mantendrán estacionados en la zona de forma permanente para poder bombardear Irán de inmediato si así se decidiese en Washington.