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En la lucha por el poder la oposición ucraniana se olvidó de la corrupta Timoshenko

Por Victoria
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jueves 19 de diciembre de 2013, 00:00h

altLa idea de la eurointegración es un instrumento eficiente de la oposición ucraniana en la lucha contra el poder, dicen algunos expertos. Al mismo tiempo, la propia eurointegración, la suerte de Yulia Timoshenko y otras exigencias de la oposición y de Europa parecen haber perdido actualidad. Solo queda una demanda – el cambio de poder.

Redacción


 

altLa idea de la eurointegración es un instrumento eficiente de la oposición ucraniana en la lucha contra el poder, dicen algunos expertos. Al mismo tiempo, la propia eurointegración, la suerte de Yulia Timoshenko y otras exigencias de la oposición y de Europa parecen haber perdido actualidad. Solo queda una demanda – el cambio de poder.

Hace tiempo que la dimisión del Gobierno ucraniano es la demanda clave de la oposición. La negativa a firmar el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea fue tan solo un buen pretexto para iniciar los disturbios. Y tras emprender la lucha por el derrocamiento del actual poder la oposición ya se olvidó de la eurointegración, de los presos políticos y del tratamiento médico de Yulia Timoshenko. El director del Instituto de los países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), Konstantín Zatulin, comenta:

–La gente concentrada en la plaza de la Independencia o, mejor dicho, sus inspiradores, prácticamente no quieren entablar un diálogo con las autoridades. Ellos exigen la dimisión de todos los poderes de Ucrania sin excepción: desde el presidencial hasta el Gobierno y el Parlamento. Ya no se trata de manifestaciones de protesta, sino de un evidente intento golpista.

Las acciones de protesta en Kiev provocaron en Ucrania una profunda crisis política, estima el director del Centro de Estudios Políticos Aplicados Penta, Vladímir Fesenko:

–La crisis en Ucrania continúa. No se trata de simples acciones de protesta y ya no tanto a favor de la integración europea. Hoy ya es una crisis de desconfianza al actual poder, de disconformidad con el inadecuado uso de la fuerza por representantes de las autoridades el 30 de noviembre y con la tentativa de dispersar la manifestación en la plaza de la Independencia el 11 de diciembre.

Expertos ucranianos suponen que si no se hubiesen protagonizado los sucesos de la madrugada del 30 de noviembre, hubiera ocurrido alguna otra cosa. Tan pronto Yanukóvich se negó a suscribir el acuerdo entró en marcha el "mecanismo de destitución del poder". La eurointegración y el uso de la fuerza para dispersar la manifestación en la plaza de la Independencia fueron solo el detonante; los ánimos de protesta se exacerban de forma artificial. Semejantes acciones en otros países no hubiesen tenido tanta resonancia ni en los propios países ni en la comunidad mundial, apunta Konstantín Zatulin:

–Quiero recordarles que no hace mucho varias personas resultaron muertas durante la dispersión de una manifestación en Tbilisi durante la presidencia de Saakashvili. En Turquía, que está en la zona de libre comercio y de asociación con la UE, varias personas murieron durante acontecimientos ocurridos en parques turcos. A respecto no se tomó ningún tipo de medidas de castigo tanto en Georgia como en Turquía, y ningún Departamento de Estado pidió que se apliquen sanciones.

Las exigencias de sanciones por la dispersión de los manifestantes en la plaza de la Independencia, los llamamientos a la eurointegración o a la liberación de Yulia Timoshenko quedaron en segundo plano para la oposición ucraniana. Sus líderes hacen caso omiso de los intentos del Gobierno de solucionar la situación de forma pacífica y se niegan a cualquier tipo de diálogo. Su demanda principal sigue siendo el cambio de poder.