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La prestigiosa revista francesa Defense confirma la versión de Elespiadigital sobre la acción rusa que frenó en seco la agresión de EE.UU. a Siria

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19
domingo 19 de enero de 2014, 20:33h

El pasado 14 de septiembre, Elespiadigital publicó un artículo titulado¿Y si los dos misiles lanzados el día 3 de septiembre hubiesen sido un ataque o una provocación de EEUU a Siria frustrado por Rusia?” donde nos hacíamos eco de informaciones procedentes de diplomáticos rusos en el que se daba una interpretación muy distintas de los hechos sucedidos el día 3 de septiembre, que dieron un vuelco absoluto a la situación en Siria y mostraron al mundo que Rusia estaba dispuesta a ir a la guerra para defender sus intereses y los de sus aliados. 

Elespiadigital ha tenido conocimiento del artículo publicado por Richard Labévière, experto militar y director de la prestigiosa revista francesa Defense el pasado mes de diciembre en el que se confirma la versión ofrecida por nuestra publicación.

Por su interés y dado que se aportan nuevos datos, reproducimos en su totalidad el artículo de Defense. El único dato importante que queda por confirmar es si los dos misiles balísticos fueron lanzados desde un buque o submarino estadounidense con base en Rota (España), lo que implicaría gravemente a Gobierno español, ya sea por acción, dejación, complicidad o silencio, en la provocación de una guerra de agresión contra una nación libre, soberana y miembro de las Naciones Unidas.

“El día que Rusia frenó por las riendas al imperio”

(Richard Labévière) Martes, 3 de septiembre, 10.16 h., hora de Moscú (6.16 GMT). Dos misiles balísticos son detectados en el Mediterráneo por los radares de la estación de Armavir. Esta base de la krai (provincia) de Krasnodar [1] dispone de dos radares del sistema de detección de misiles Arial que pertenecen a las fuerzas de defensa aeroespaciales rusas a cargo de la vigilancia de Oriente Próximo. Estos datos son simultáneamente confirmados por un navío ruso de reconocimiento y de vigilancia electrónica que surca aguas costeras sirias.

El ministro de Defensa, Serguei Choigu, informa enseguida a Vladimir Putin, precisando que los ingenios se han lanzado “desde la parte central del Mediterráneo en dirección a las costas orientales”. Unos minutos más tarde, uno de los misiles es neutralizado por un interceptor ruso; el segundo se hunde en el mar, verosímilmente tras la activación de contramedidas electrónicas.

Dos horas más tarde, el Ministerio de Defensa israelí anuncia haber efectuado “con éxito” el lanzamiento de un misil radar en el marco de un ejercicio israelí-norteamericano. “El Ministerio de Defensa y la MDA [Missile Defence Agency] norteamericana han lanzado a las 9.15 del martes por la mañana un misil radar de tipo Ankor”, confirma Tel Aviv mediante un comunicado. Según un general ruso citado por la agencia Interfax, podría tratarse de lanzamientos destinados a “afinar sensores meteorológicos…”. Pero “es probable que las fragatas de la VI Flota norteamericana hayan tirado al blanco o lanzado señuelos para probar la eficacia del sistema de defensa antimisiles sirio”, añade desde Moscú otra fuente militar. Estos lanzamientos podrían haber tenido como objetivo “intimidar al pueblo sirio y confundir a la comunidad internacional”, añade esta última fuente.

Posteriormente, el Estado Mayor sirio confirma los lanzamientos, anunciando que ningún proyectil ha alcanzado su territorio. Según nuestras informaciones, los dos misiles en cuestión son del tipo Blue Sparrow. Fabricado por la firma israelí, Rafael, el Blue Sparrow sirve para poner a prueba el sistema antibalístico Arrow. Responde a las mismas características de vuelo (altitud, velocidad) que un misil del tipo Scud, vectores de los que Irán se ha dotado en gran cantidad. Denominado Ankor (en hebreo), el Blue Sparrow se utiliza generalmente como armamento de aviones de caza F-15.

La aviación y la marina israelíes efectúan regularmente maniobras comunes con los Estados Unidos. Las últimas hasta la fecha –“reliant Mermaid-103” y “Juniper-Stallion-13” – se remontan a mediados de agosto de 2013. En plena crisis diplomático-militar suscitada por el ataque químico que tuvo lugar en la región de Damasco el 21 de agosto pasado, este hecho ha tenido consecuencias importantes.

Tras la neutralización de los dos misiles, la dirección de los servicios secretos rusos ha contactado con sus homólogos norteamericanos para informarles de que “golpear Damasco equivaldría a golpear Moscú”. Nuestras fuentes militares rusas añaden haber “omitido deliberadamente en el comunicado oficial la fase de intercepción de los dos mísiles para salvaguardar a la relación bilateral, a fin de no provocar una escalada. Por último, se trataría de confirmar a nuestros interlocutores la presencia de un importante dispositivo aeronaval ruso en el Mediterráneo.”

El suceso del 3 de septiembre de 2013 habría dado lugar así a intercambios “sostenidos, seguidos y constructivos” entre Moscú y Washington antes de la cumbre del G-20 de San Petersburgo (5 y 6 de septiembre de 2013). Y entre bastidores de esta cumbre es donde se ha preparado el acuerdo ruso-norteamericano de destrucción del arsenal químico sirio, desbloqueando así la crisis político-militar que enfrentaba a las dos potencias. La eventualidad de bombardeos franco-norteamericanos sobre infraestructuras militares y políticas del gobierno de Damasco había perdido ya actualidad y el presidente Obama se ahorraba una votación en el Congreso que se anunciaba desastrosa para la continuación de su mandato.

Si las comparaciones históricas pecan con demasiada frecuencia de anacronismo, esta crisis, que diferentes estados mayores han podido comparar con la crisis de los misiles de Cuba [2], suscita tres observaciones. Señala el gran retorno de la marina rusa al Mediterráneo. Permite confirmar que la alerta balística avanzada sigue siendo exclusiva sólo de norteamericanos y rusos y que, en esta cuestión, el fin de la Guerra Fría no ha cambiado nada. Por último, si se ha hablado mucho últimamente de un nuevo [Tratado]“Sykes-Picot” [por el que Francia y Gran Bretaña dividieron Oriente Medio tras la I Guerra Mundial], remitiendo al viejo reparto colonial del imperio otomano, esta crisis de los misiles entrañaría más bien contemplar una “nueva Yalta”. En efecto, la secuencia siria genera un reequilibrio internacional, si es que no un nuevo método de gestión de las crisis internacionales.

* El autor, Richard Labévière, es un periodista y politólogo francés, especialista en Medio Oriente. Actualmente es el director de la revista Defense, del Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional de Francia (IHEDN). Licenciado en Ciencias Políticas, Historia y Filosofía por las universidades de París I, Ginebra y Grenoble, es autor de diversas obras como Éloge du dogmatisme: contre la société de communication (con Christophe Devouassoux, Vevey, Éditions de l´Aire, 1989), À demain Karl: pour sortir de la fin des idéologies (con Jean Ziegler, París, Éditions Régine Deforges – Éditions Ramsay, 1991), Les dollars de la terreur: les États-Unis et les islamistes, (París, Éditions Grasset, 1999), Oussama Ben Laden ou Le meurtre du père: États-Unis, Arabie saoudite, Pakistan, (Lausana, Éditions Favre, 2002) o Quand la Syrie s’eveillera (con Talal El Atrache), París, Éditions Perrin, 2011).

Notas:

[1] La krai de Krasnodar se encuentra al sur de Rusia. Bordeada por las orillas del mar de Azov y del Mar Negro, está separada de la Península de Crimea por el estrecho de Kertch. Cuenta con 800 kilómetros de frontera terrestre (con Abjazia, principalmente) y 740 kilómetros de fachada marítima.

[2] La crisis de los misiles se desarrolló entre el 14 y el 28 de octubre de 1962, enfrentando a los Estados Unidos y la Unión Soviética a causa de los misiles nucleares que apuntaban en dirección al territorio de los Estados Unidos desde la isla de Cuba. En ese lapso, los dos bloques estuvieron al borde de la guerra nuclear.