(Pedro Navarro) Como me dice un amigo mío, si yo fuese periodista o tuviese una página web, no dejaría escapar esta oportunidad con un comentario de este tipo, por supuesto con un alias o cualquier otro nombre inventado:
Otra vez poniendo la cama en forma de generadores auxiliares para que el mal afamado Tireless pueda disfrutar del Peñón usurpado.
El triste y vergonzosamente famoso submarino nuclear inglés Tireless, el que periódicamente es reparado en Gibraltar y contamina con sus fugas radiactivas las aguas de la Bahía de Algeciras, ha recalado de nuevo en Gibraltar: los teletipos textualmente han recogido que “el submarino nuclear británico HMS Tireless recala hoy, 21 de enero de 2014, en la base naval de Gibraltar, donde permanecerá las próximas horas en una escala breve en el marco de una tarea operativa programada, según ha informado hoy en un comunicado la Royal Navy”.
Pero la noticia no es el bochorno de volvernos a pasar por las narices su chulería … y sus riesgos. La noticia es que, una vez más, España facilita el generador eléctrico de gran capacidad que se necesita para “arrancar” el motor nuclear y para dar la energía necesaria en las reparaciones de los buques nucleares cuando su reactor no funciona.
La empresa Morillo es la tradicional suministradora de la real casa, británica, por supuesto.
Como es lógico, en el formulario de Aduanas, preceptivo para autorizar el tránsito por la verja, pondrá que el destino del generador de la empresa Morillo era el hospital de Gibraltar o cualquier milonga por el estilo. Razones humanitarias, como de costumbre. Seguramente el que aparezca el generador en el Muelle Z al lado de un submarino nuclear no ha sido más que un error del conductor del camión que lo llevaba; se equivocó de dirección una vez más.
¿Quién y por cuánto ha autorizado ese tránsito por la verja?
Este no es uno de los múltiples casos de indigna pasividad española. Antaño incluso hubo ocasiones en que se prohibió hacer estos favores a nuestro queridos y fieles aliados, para que disfruten mientras están por aquí haciéndonos la puñeta; eso sí, compensados con permitir el paso por tierra desde Portugal de importantes equipos auxiliares similares.
Hoy, pasada la tormenta de verano de 300º aniversario de Utrech, volvemos a las mayores indignidades sin ningún pudor.
Nos quejamos de vicio. En todo, incluso cuando han tenido que cerrar todas las gasolineras de los puertos españoles colindantes con Gibraltar por la competencia de precios de la colonia. O cuando nuestra antigua “Transmediterránea” repara sus buques en los astilleros del Peñón. ¡Qué más da!
“Lo importante es la economía”.
El honor y la vergüenza murieron con el antiguo régimen.
¡Vivan las cadenas! y a seguir poniendo la cama, faltaría más.