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¿Por qué Rajoy es tan insensible ante el sufrimiento del pueblo español?

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19
lunes 03 de febrero de 2014, 20:00h

La actitud indolente del Presidente del Gobierno ante la desastrosa y triste situación de España y, por contra, su actitud benevolente y nada beligerante contra la desmesurada corrupción de la casta y las más altas Instituciones del Estado, podrían explicarse, con toda seguridad, gracias a la Sinergología, la disciplina nacida de la Comunicación No Verbal y la Neurología, que estudia los gestos y las microexpresiones y que según los científicos, es una información certera que existe, nos guste o no, detrás de cada sentimiento contenido y/o expresado,  por las huellas de su esqueleto.

Por Cristina Sánchez*

 

Por Cristina Sánchez*

La actitud indolente del Presidente del Gobierno ante la desastrosa y triste situación de España y, por contra, su actitud benevolente y nada beligerante contra la desmesurada corrupción de la casta y las más altas Instituciones del Estado, podrían explicarse, con toda seguridad, gracias a la Sinergología, la disciplina nacida de la Comunicación No Verbal y la Neurología, que estudia los gestos y las microexpresiones y que según los científicos, es una información certera que existe, nos guste o no, detrás de cada sentimiento contenido y/o expresado,  por las huellas de su esqueleto.

Por otro lado, la Psicología, podría arrojar algunas respuestas sobre la polémica personalidad del Presidente español, estudiando las reacciones ante determinados hechos críticos en su vida. Un espía en el Congreso, ha indagado sobre este hecho…

Las frases ocurrentes y los refranes de Rajoy, por toda respuesta, contestando a arduas cuestiones periodísticas, sobre trágicos y/o sórdidos temas: el paro, las estafas a nuestros mayores, la pobreza, la desnutrición infantil, los desahucios…, así como su tolerancia con el grado de corrupción generalizado en la casta política, especialmente en su propio partido, han hecho que se investigue más a fondo sobre la personalidad de un presidente que se muestra a todas luces insensible. Un Espía en el Congreso se ha tomado la molestia de investigar acerca del pasado de Mariano Rajoy, para lo que se ha puesto en contacto con testimonios de personas de distintos ámbitos, relacionadas directamente con el pasado del Presidente. Tras conocer algunos rasgos de su personalidad, quizá tenga una explicación, acaso sensata, el total desdén esgrimido por el mandatario ante tanto sufrimiento del pueblo que le puso al frente de la Nación.

Acoso escolar en su infancia y una trágica juventud

Según apunta el Espía en el Congreso, tras consultar con ciudadanos gallegos “asqueados con la corrupción”, Rajoy “sufrió un cruel acoso escolar … Fue un chico atormentado en su infancia, adolescencia y vida universitaria por las continuas bromas de sus compañeros, a veces crueles, debido a su ambigua identidad sexual… No ligaba ni con mujeres ni con hombres y se pasó años solo en la larga barra de la discoteca Daniel de Pontevedra”. Una circunstancia que, es muy posible, le llevase a practicar una doble vida, según las mismas fuentes, “buscar el sexo fuera de su ciudad… en el Caribe, sobre todo en República Dominicana y Cuba y en el barrio de Chueca en Madrid”. De entre sus amigos íntimos, tres reconocen, “que participaron en fiestas sexuales con él, pero callan”. Bien es cierto que los tres han conseguido sacar tajada de la Administración, entre ellas,  30 millones de euros, de la Xunta de Galicia, 153.000 euros de la Trama Gürtel, rodar una película subvencionada o un puesto de trabajo. Un “Espía en el Congreso”, aporta sus identidades.

A su timidez y ambigüedad hay que añadir un episodio trágico en su vida, un accidente con su coche, un Seat 127 -sólo un año después de estrellarse contra una farola en Villafranca del Bierzo-, que le destrozaría el rostro por completo. Se despeñó por un precipicio en Palas del Rei. Su médico, Luis Zaera de la Vega, asegura, en una entrevista reproducida, también, por el Espía en el Congreso, que “llegó al hospital en un estado lamentable, tenía un traumatismo facial muy grave, en toda la cara, los labios, los párpados y múltiples heridas. Me guie por ciertas marcas para reconstruir, por ejemplo, la comisura labial destrozada [...] Tenía tremendos destrozos. Las heridas son muy visibles y perturbadoras”.

¿Explica el suplicio que vivió Rajoy durante años su insensibilidad ante el actual drama que viven los españoles?

¿Son sus frases más o menos elocuentes o sus refranes supuestamente graciosos, un recurso para evitar explicaciones? ¿Se siente Rajoy culpable de su pasado y eso endurece su actitud? ¿O quizá la tortura que le abruma es sólo en relación al menoscabo que puede hacer en su nueva biografía como Presidente del Gobierno? Con todas estas suposiciones, que únicamente él o su psicólogo podrían aclararnos, una última cuestión, ¿Es la de Rajoy la personalidad adecuada para entregarse en cuerpo y alma a la solución de los graves problemas de un pueblo empobrecido, triste y sin esperanza?

Porque si bien puede que los hechos arrojen algo de luz en relación al entendimiento de su proceder, su crueldad no puede jamás justificar su actitud ante, cito textualmente del Espía en el Congreso, porque se puede decir más alto, pero no más claro: “el drama cotidiano de 6 millones de parados, 300.000 estafados por los bancos, la mayoría ancianos; 425.000 personas desahuciadas; más de 700.000 ciudadanos exiliados, 983.000 jóvenes sin empleo y sin futuro (57.7%, la más alta de Europa y gran parte del mundo), 1.4 millones de ciudadanos sin luz ni calefacción, cortada en invierno, más de 15.000 suicidios en los 5 años de crisis… y lo que es peor, el hambre física que ha vuelto a España y que no se veía desde la posguerra civil. Los bancos de alimentos y las ONGs […] claman al Cielo por la insensibilidad de un presidente que es incapaz de ver más allá de sus narices… el drama del hambre infantil que golpea a su pueblo: 2.2 millones de niños afectados”.

Fuentes de la investigación ¿Quién dijo Rajoy?

La doble moral de la biografía de Rajoy que se aporta a través de las fuentes citadas en un Espía en el Congreso, dan una pista de las inseguridades y los complejos que, no sin razón, seguramente, arrastre el Presidente. Con estos testimonios pretendemos dar veracidad a lo arriba expuesto y cuestionar la capacidad de Rajoy para dirigir los destinos patrios.

En su día, en una entrevista concedida a Carmen Rigalt, ésta le preguntaba: ¿En su juventud era de los que se apalancaban en la barra y miraba a la pista desde lejos?... “Si (respondía Rajoy), pero no estaba sólo, en mi época, muchos chicos se trabajaban las discotecas desde la barra […] Mi idea sobre la juerga es muy particular”.

Con Virginia Drake fue un poco más escueto: ante la directa pregunta de la periodista, ¿Hubo un tiempo en que le gustaba ir de vacaciones al Caribe? Rajoy contestaba, “He hecho tonterías, como todo el mundo, pero no me pregunte por ellas […] Sí, eso fue hace ya muchos años. Fui varias veces con mis amigos”. ¿Quiénes son sus amigos de toda la vida?: “Son de Pontevedra pero no es cuestión de decir sus nombres. Uno es arquitecto y otro dentista”. Según un Espía en el Congreso se refiere Fredy Díaz Grande y Elías Mareque, ambos denunciados por la web de referencia “al beneficiarse del nepotismo de Rajoy”. “Se casó usted cuarentón y eso le costó no pocos comentarios que seguro ha escuchado: que si le obligaron a casarse en su partido, porque un político con futuro necesita una mujer, que si es usted “mariposón”, que si vamos a tener un presidente gay…”, preguntó otra vez Virginia Drake, al parecer al tanto de la calle y de las memorias de un ex dirigente gay del PP –Carlos Alberto Biendicho-, que solo circulan por internet –“Gaviotas que ensucian su propio nido”-. Y él respondió: “Yo me casé a los 41 porque nunca antes había encontrado a nadie con quien yo quisiera casarme y ella casarse conmigo. Esta es la única razón” respondió escueto el líder del PP. “Y antes de casarse, ¿conoció poco?” –insistió la periodista. “¡Pues no!, para qué vamos a engañarnos. Conocí lo suficiente”, se jactaba Rajoy. “Yo no engaño ni miento ni me dedico a fastidiar a la gente”.

Al periodista paisano del Presidente, Manuel Jabois, le contó una historia más fidedigna sobre el Daniel.Era agradable, sí, pero había mucha barra”, respondió Rajoy al preguntarle por sus años de ligues. Sin duda, fue más políticamente correcto con las periodistas. Dicen que fue esta circunstancia, las aficiones del Rajoy veinteañero, las que Manuel Fraga quería enterrar en el pasado. De ahí, su persistente prisa en el enlace matrimonial del que se estaba convirtiendo en un importante jerarca del partido.

El siguiente en meter las narices en la secreta y aparentemente escasa vida sexual de Mariano fue Juan Luis Cebrián, máximo responsable, por entonces, del diario El País. Lo que los dos periodistas enviados a Pontevedra descubrieron no se publicó nunca, sin embargo, sí envió un “aviso para navegantes”, que, según cuenta un Espía en el Congreso, corrió como la pólvora  por las redacciones de Madrid. El aviso decía así: “El mundo de la televisión ha devorado con avidez el reportaje periodístico que el diario El País dedicó a Mariano Rajoy en su suplemento en color del domingo”, señalaba la revista, Ver la Tele. El diario de Polanco aseguraba que Rajoy tenía “pocos y buenos amigos, casi todos profesionales, gallegos y de viejos tiempos”. Afirmaba el Colorín de El País, “Al margen de su familia, no tiene una inflación de amigos que puedan traicionar su intimidad. Y ninguno en la cúpula del PP”.

Los amigos de toda la vida del Presidente del Gobierno

El resto de su pandilla pontevedresa, el núcleo duro de su intimidad –una mezcla de profesionales y políticos de segundo nivel- apenas se clarea”, continuaba El País, y entonces el periódico de Cebrián daba un nombre: Ángel Peláez, “un realizador de televisión de Pontevedra con el que compartió viajes al Caribe en Nochevieja”. Cuando lo entrevistan, presume ser “de izquierdas” y defiende a su amigo, “no es de esa derechona, tipo Aznar”. Hoy Peláez continúa callado, puntualiza un Espía en el Congreso. Si bien es verdad que, la televisión autonómica gallega que maneja el PP ha subvencionado, con dinero público, su primera película. El propio Peláez reconoce, “Con la que está cayendo, este montaje representa un pequeño lujo”.

El segundo amigo en cuestión es Gerardo Lorenzo, un empresario de la noche, con dos hermanos que trabajan en televisión: el actor Francis Lorenzo y el directivo televisivo José Manuel Lorenzo. Según un Espía en el Congreso, cuando los grupos mediáticos de Comunicación supieron de la relación familiar con uno de los amigos de infancia de Rajoy, “se los disputaron”, el caso es que Francis fichó por Antena 3 y José Manuel por Prisa. ¿Avidez por los secretos de la Corte? Puede ser… O no. Lo que sí es, con toda seguridad, es que el Lorenzo amigo de Rajoy cobró 32 millones de euros con el Xacobeo, según el periodista Primitivo Carbajo. Se los dio Jesús Pérez Varela, gallego y jefe de prensa del Grupo Popular en el Senado, que terminó como conselleiro de Cultura”; salió con Isabel Sartorius, ex del Príncipe y fue presidente del Pontevedra C.F. Estuvo relacionado con la trama Gürtel y el hoy ministro de una Justicia controlada por los partidos desde el CGPJ, Alberto Ruiz Gallardón, investigado por sus subvenciones injustificadas al yerno y la hija del Rey, le proporcionó un contrato de 153.000 euros, según el diario de Jesús Cacho. A pesar de su fama de comunista, la plana entera del PP coincidió, junto a muchos famosos, en la inauguración del pub Dux, en el puerto de Sanxenso, frente a los yates.

Federico Jiménez Losantos, que estuvo un año completo llamando a Rajoy “maricomplejines”, lo que, supuestamente -y no tan supuesta-, le costó su trabajo en la Cope, coincidió con un amigo de Gerardo Lorenzo, con quién éste último compartió alguna confidencia, “su barba es un antifaz para esconder los vestigios de un accidente. Tuvo otro en la República Dominicana, en compañía de Gerardo […] Creo que ya os conté las razones, continúa por patriotismo y porque se le haría muy cuesta arriba volver al Registro”.

En resumen, lo dicho. No juzgamos la vida de Mariano Rajoy, nos guste más o menos, es su vida. Es la doble moral esgrimida por el Presidente del PP, del partido del orden y la moral; la falta de transparencia y las consecuencias que todo ello pueda ocasionar a los españoles; la actitud de un hombre atormentado por su pasado y las huellas, puede que terribles, de su sufrimiento… Lo que analizamos, como hemos dicho en párrafos anteriores, es su insensibilidad ante el sufrimiento de tantos millones de españoles y su condescendiente actitud frente a los corruptos de todos los colores.

*Redactora Jefe de Elespiadigital.com