
En Wadi al Nassara (el Valle de los Cristianos), en la provincia de Homs, en Siria, los pueblos entierran cada día a nuevos mártires. Los residentes que todavía están en el valle han tomado la decisión de no partir. Ellos quieren defender su tierra y su país.
Aquellos que luchan al lado del Ejército libanés están habituados a la muerte. Ellos hablan de sus camaradas caídos en combate con una triste normalidad. La probabilidad de morir disminuye un poco para aquellos que se hallan en sus casas en las localidades del valle, pero continúa siendo elevada a causa de los obuses que caen al azar y de los disparos casi cotidianos de los francotiradores de los grupos armados.
Aunque la autopista entre Homs y Tartús está bajo control, sobre todo con la llegada de los refuerzos militares, hace dos semanas, para comenzar la batalla por la liberación del Crack de los Caballeros, los desplazamientos continúan siendo peligrosos.
Aquellos que se encuentran en la línea del Frente son los soldados del Ejército sirio, milicianos del Ejército de Defensa Nacional (milicia civil armada pro-gubernamental) y miembros libaneses del Partido Nacionalista y Social Sirio (PNSS). La mayor parte de los combatientes, sin embargo, son habitantes de los pueblos de la región.
La mayor parte de los cristianos que quedan no esperan a navíos europeos o estadounidenses que les vengan a evacuar hacia lugares lejanos. Los que querían partir ya lo han hecho y los que permanecen allí prefieren la muerte a la caridad de los occidedntales, como afirma Tony, empleado de un restaurante de shawarma en el pueblo de Hawach. La madre del mártir Hussam Massuf, en Habnemra, quiere permanecer cerca de la tierra donde reposa su hijo, que ella visita todos los días.
Durante un ataque de los grupos takfiris contra un campamento del Ejército de Defensa Nacional (EDN) el miércoles pasado cerca de la localidad de Ammar al Hosn, los asaltantes mutilaron los cuerpos de los combatientes que fallecieron. Ellos arrancaron la oreja de uno de ellos y a otro le cortaron la cabeza. En estas últimas semanas, los extremistas han mostrado varias cabezas que pertenecían a miembros del EDN.
Sin embargo, estas atrocidades han tenido un efecto contrario al que los takfiris esperaban entre los habitantes. Muchos más voluntarios se han ofrecido a empuñar las armas. Todos los días, más reclutas aparecen en el frente. Para Joseph, originario de Marmarita, “no es una guerra entre sunníes y shiíes o entre sunníes y los alauíes sino entre el subdesarrollo y el pueblo sirio, que nos incluye a nosotros, los cristianos”.
Así falló el ataque del Frente al Nusra y el Islámico contra la Prisión de Aleppo
El ataque contra la Prisión Central de Alepo se convirtió un gran fiasco el jueves para los grupos de la oposición y Al Qaida en Siria.
Apenas lograron abrir una brecha en la entrada de la prisión, que ellos atacan desde hace más de un año, con 20 toneladas de explosivos colocados en un camión, la respuesta del Ejército fue rápida y abortó el ataque que habían planeado.
Según indicaron fuentes de seguridad sirias, citadas por el sitio de información Arab Press, el vehículo no explotó cuando el kamikaze, Abu Suleiman al Muhayir, un miembro del Frente al Nusra (la milicia de Al Qaida que lucha al lado de los otros grupos rebeldes en Siria, incluyendo el Frente Islámico), quería.
Una granada de un lanzagranadas RPG de las tropas gubernamentales impactó contra el camión 100 metros antes de que llegara a la entrada de la prisión haciéndolo explotar.
Este hecho sirvió, según Asia News, para hacer fracasar al ataque. Sólo tres tanques de los milicianos se abrieron paso y dispararon contra las torres de la prisión, matando a cinco presos e hiriendo a otros 10.
En este ataque, estos grupos implicaron a un gran número de sus miembros. Los extranjeros iban, como siempre, en cabeza, principalmente los chechenos.
Uno de sus jefes Seifulá al Shishani, cuyo verdadero nombre era Reslan Mashalikachvili y estaba vinculado al Frente al Nusra, avanzó hacia la prisión con sus hombres y fue abatido en los primeros momentos de la batalla.
La artillería siria destruyó dos de los tres tanques y la aviación entró en acción bombardeando las posiciones de los atacantes y eliminando a todos los refuerzos que éstos enviaron.
Los muertos en las filas de los asaltantes se cifran en varios cientos, según el diario Al Akhbar, que señaló que 18 guardias de la prisión fallecieron también en el ataque.