
Alfonso Lafarga
Cuarenta y tres años después de haber sido el primer jefe del Frente Popular de Liberación de Saguía el Hamra y Río de Oro, Frente Polisario, Brahim Gali vuelve a dirigir, a sus 67 años, la lucha del pueblo saharau tras el fallecimiento el pasado 31 de mayo de Mohamed Abdelaziz.
La elección de Brahim Gali como secretario general del Frente Polisario y presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), respaldada por el 93,19 % de los 2.470 congresistas (1.803 a favor, 538 abstenciones, 64 papeletas nulas y 65 en blanco) se ha producido en un congreso extraordinario del movimiento de liberación saharaui celebrado los días 8 y 9 de julio en el campamento de refugiados de Dajla, en el desierto de Tinduf, Argelia, país que acoge a los refugiados saharauis desde que Marruecos invadió el Sáhara Occidental a finales de 1976-
Brahim Ghali, único candidato a la elección, integra el grupo de una docena de miembros del Secretariado Nacional con experiencia militar, requisito exigido para poder acceder al puesto de secretario general, tal y como se estableció en el anterior congreso, en diciembre de 2015.
Perteneciente la “vieja guardia” y a la que se considera ala dura del Polisario, se enfrenta al problema planteado por la expulsión por Marruecos de personal civil de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO), cuyo posible regreso está en proceso de negociación y sobre el que el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon deberá ofrecer un resultado a finales de julio. Según fuentes del Polisario, Marruecos pretende retrasar el proceso hasta que se tome posesión en enero próximo el nuevo secretario general de la ONU.
Discípulo de Basiri, padre del nacionalismo saharaui
La primera constancia de la militancia independentista de Gali, nacido el 19 de agosto de 1949 en Smara y perteneciente a la tribu de los Erguibat, la más numerosa del Sáhara Occidental, es de cuando trabajaba en las oficinas de las Tropas Nómadas en la época colonial española. El 18 de diciembre de 1969 un grupo de seis jóvenes dirigidos por Mohamed Sidi Brahim Basir, Basiri, considerado el padre del nacionalismo saharaui, crearon en Smara el Movimiento de Vanguardia para la Liberación del Sahara -precursor del Polisario- del que Gali fue secretario de afiliación.
Tras la represión por las tropas españolas de la gran manifestación nacionalista en la explanada de Zemla, en El Aaiún, el 17 de junio de 1970, Basiri fue detenido y desde entonces no se le volvió a ver. Hubo varias muertes y numerosas detenciones y el Movimiento se deshizo. Brahim, que también fue detenido, trabajó con otros saharauis en el resurgimiento de nacionalismo; volvió a ser detenido en julio de 1972 y estuvo tres meses recluido en una tienda de campaña en Bir Nazaran, el este de la entonces Villa Cisneros, hoy Dajla.
Posteriormente formó parte del grupo de 17 jóvenes que a finales de abril de 1973 fundó el movimiento de liberación saharaui en Zuerat, al norte de Mauritania, en un congreso en el que también participaron El Uali Mustafa Sayed, que se convertiría en el admirado y mítico dirigente que llegó a atacar Nuakchot, la capital de Mauritania, y Mohamed Abdelaziz que, tras la muerte en comate de El Uali lideró la lucha de los saharauis contra Marruecos durante 40 años, primero por las armas y después por la vía diplomática.
Primer ataque a un puesto militar español
Gali, con 23 años, fue elegido primer secretario general del Frente Polisario y el 20 de mayo de 1973 dirigió a un reducido grupo de guerrilleros mal armados -con viejas escopetas y un subfusil casi inservible -en el primer ataque de la guerrilla saharaui a un puesto militar español. Asaltaron el pequeño fuerte de Janguet Quesat, cerca de la frontera con Marruecos, hasta donde fueron primero en un viejo Land Rover y luego a pie. Liberaron a dos compañeros que habían sido aprehendidos el día anterior cuando iban de reconocimiento y obtuvieron el primer botín de guerra: cinco mosquetones.
Ocupó el puesto de secretario general del Frente Polisario hasta el segundo congreso, en mayo de 1974, en el que fue nombrado secretario general El Uali que accedió, también, a la presidencia de la RASD. Después de dos años en actividades internacionales como miembro del Comité de Relaciones Exteriores del Buró Político, fue ministro de Defensa, jefe de la Segunda Región Militar y otra vez responsable de Defensa.
Desarrolló una importante actividad en las conversaciones con España para el intercambio de prisioneros (1975) y formó parte de la delegación negociadora saharaui con Hassan II (1989) y luego con Mohamed VI (1996).
Tras ser un año ministro para los Territorios Ocupados, en 1988 vino a España como delegado del Polisario y en 2008 se hizo cargo de la embajada de la RASD en Argelia. En enero de 2016 fue designado responsable de Organización Política del Polisario.
A Brahim Gali, se le considera responsable de las más humillantes derrotas de Marruecos en el campo de batalla (Tomás Bárbulo, La historia prohibida del Sáhara Español) y cuenta con un gran respaldo en el ejército saharaui. En la presa marroquí se le ha señalado como representante del ala militar radical, partidario de la guerra y contrario a las negociaciones con Marruecos.
El desaparecido Mohamed Abdelaziz dijo al presentarle en el XIV Congreso como responsable de Organización Política que “nadie se atreve a decir o rumorear que fue corrompido o desviado por lo material, a pesar de que ha estado en los lugares donde lo material atenta en vanidad y avaricia” y que nunca se había visto implicado en problemas tribales, según ha publicado Poemario por un Sahara Libre.
En España Brahim Gali está incluido en una causa en la Audiencia Nacional, consecuencia de una querella de la Asociación Saharaui de Defensa de los Derechos Humanos (ASADEDH) contra dirigentes del Polisario por presuntos delitos de torturas contra saharauis disidentes en los campamentos de Tinduf, presentada tras la que promovieron una asociación de familiares de desaparecidos saharauis y la Asociación pro Derechos Humanos de España contra dirigentes marroquíes y que motivó el procesamiento de doce cargos militares y policiales marroquíes por genocidio del pueblo saharaui entre 1975 y 1991.