
El presidente Duterte entendió la posición antiimperialista de su profesor (yo). Es una posición anti-imperialista y democrática. Yo defiendo un nuevo tipo de revolución democrática: El liderazgo de la clase obrera y la oposición al capitalismo y al imperialismo. Creo que Rodrigo Duterte entendió muchas de mis lecturas. En su experiencia, estaba abiertamente enfadado con el gobierno de los EEUU cuando el FBI hizo desaparecer a un agente de la CIA que se voló a si mismo con una bomba en una habitación de hotel. Los EEUU son responsables de varias explosiones. Están intentando ganar influencia política en las filipinas. Nuestro gobierno debería decidir que los EEUU no entren. Lo que podría ser nivelado por acuerdos concretos con China.
El pueblo filipino está muy feliz por la decisión de un tribunal respaldado por la ONU, que dictaminó que no hay bases legales para las afirmaciones de China en el mar del sur de China. Pero China ya anunció que ignorará la sentencia.
En un mundo multipolar China y Rusia son importantes. El pueblo filipino estaría más bien por un mundo multipolar que por uno unipolar, que está dominado por una potencia extremadamente codiciosa y agresiva como los Estados Unidos. Los EEUU asesinaron sobre 1,5 millones de filipinos, de este modo hay una fuerte antipatía por los EEUU. Pero, por supuesto, los EEUU y sus marionetas controlan los medios de comunicación y el sistema educativo. Así hay amnesia sobre nuestra destrucción.
Pero en el mundo actual, en el nivel internacional, es bueno que se esté desarrollando un mundo multipolar. Marcha contra el deseo de la arrogante EEUU de convertirse en una potencia única. Ahora la oportunidad ha surgido, porque el mundo está en crisis. Los BRICS y la OCS probablemente puedan jugar un papel positivo contra los EEUU-OTAN. Cualquier cosa que marche contra el híper-poder de los EEUU es bueno.
Los filipinos siguen el llamado del presidente y matan masivamente a narcotraficantes
Organizaciones de derechos humanos instan a la ONU a denunciar los homicidios de presuntos drogadictos y narcotraficantes incitados por el presidente Rodrigo Duterte.
Más de 700 supuestos drogadictos o narcotraficantes fueron asesinados por la Policía o grupos de vigilancia en Filipinas en menos de tres meses, dicen los defensores de los derechos humanos, que piden a la ONU que denuncie la violencia, reporta el periódico 'The Guardian'.
Human Rights Watch, Stop Aids y la Alianza Internacional contra el VIH/SIDA están entre los más de 300 grupos de la sociedad civil que han firmado cartas conjuntas para enviar a la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), pidiéndoles que rompan su silencio sobre la matanza en Filipinas.
"Hacemos un llamado a los organismos de control de drogas de la ONU para condenar públicamente estas atrocidades que tienen lugar en las Filipinas. Estos asesinatos a sangre fría no pueden ser justificados como una medida de control de las drogas", ha dicho Ann Fordham, la directora ejecutiva del Consorcio Internacional sobre Políticas de Drogas (CIPD), que coordinó la carta.
Rodrigo Duterte, el presidente de las Filipinas, obtuvo una mayoría aplastante electoral en las elecciones en mayo, después de prometer llenar las funerarias de traficantes de drogas. El día de su investidura el mes pasado, Duterte hizo un violento llamado a los filipinos: "Si conocen a algún drogadicto, mátenlo ustedes mismos, ya que sería demasiado doloroso pedir que lo hagan sus padres".
Leila de Lima, exministra de Justicia y que también encabezó el organismo nacional de derechos humanos de Filipinas, dijo que la Policía mató a personas inocentes aprovechando la excusa de la campaña contra la droga.
Las cartas del CIPD piden a la ONUDD y la JIFE que exhorten a Duterte a poner fin inmediatamente a sus incitaciones a matar a personas sospechosas de tráfico de drogas y actuar para cumplir con todas las obligaciones internacionales de derechos humanos, incluidos los derechos a la vida, la integridad física y a un juicio imparcial.
El presidente filipino sobre la matanza masiva de narcos: "No me importan los derechos humanos" de los narcos
Rodrigo Duterte, el presidente de Filipinas, ha desvelado el nombre y apellido de varios representantes del Gobierno filipino, entre ellos jueces, miembros del Congreso y militares, acusados de tener vínculos con el tráfico de drogas, comunica la agencia Al Jazeera.
Duterte hizo sus declaraciones en un discurso televisado a nivel nacional la madrugada del domingo y aseguró que los funcionarios acusados estarían algún día bajo sentencia. El presidente ha justificado haber hecho pública la lista diciendo que tiene el deber de informar a los filipinos sobre el estado de la "narcopolítica" en el país.
Según 'Al Jazeera', Duterte ha nombrado a 158 representantes del Gobierno. La mayoría de ellos son policías u oficiales militares, aunque la lista también incluye a tres miembros de Congreso y siete jueces.
Las declaraciones del presidente forman parte de la sangrienta campaña en la que está sumergido el país después de que, tras ganar las elecciones en mayo, Rodrigo Duterte lanzara una macabra llamada a sus conciudadanos: "Si conocen a algún drogadicto, mátenlo ustedes mismos, ya que sería demasiado doloroso pedir que lo hagan sus padres".
Esta frase ya ha provocado la muerte de más de 800 personas a manos de la Policía o grupos de vigilancia, lo que ha despertado la indignación entre las organizaciones de derechos humanos.
Sin embargo Duterte no da su brazo a torcer y asegura que las matanzas durarán "hasta el último día de mi mandato si todavía estoy vivo para entonces" declaró el presidente filipino durante uno de sus últimos discursos. "No me importan los derechos humanos, créanme".